Perdidos en "La Transición" hacia el capitalismo
Se vendió como una especie de travesía del desierto hacia la Tierra Prometida del mercado liberal capitalista. La "Transición", como tal, debía ser tutelada y supervisada (una primera experiencia de tutelaje que poco después afectaría a otros estados europeos "sin" transición).
"La Transición" adoptó connotaciones quasi bíblicas en el discurso político e institucional. Aún hoy día, 20 años después, con toda Europa del Este y los Balcanes formando parte de una sub-periferia del mercado neoliberal europeo, en total dependencia económica de las multinacionales (bancos y corporaciones) y sin otra perspectiva que la dependencia más absoluta a los designios de un sistema esencialmente desestructurador, el discurso sigue insistiendo en la Transición incompleta, a pesar de que esta larga travesía del desierto en pos del espejismo capitalista parece no tener fin.
No hubo Plan Marsall para Europa del Este
Los países del Este no tuvieron la oportunidad de construir su propia capacidad exportadora y aumentar su nivel de vida de forma sostenible y equilibrada para desarrollarse y preparar el camino para la integración continental.
La Unión Europea, controlada por las multinacionales y sus lobbys neoliberales, nunca desarrolló mecanismos sostenibles para la transferencia de capital desde las economías más ricas hacia los países más pobres de la periferia.
A diferencia de lo que se hizo después de la Segunda Guerra Mundial, no un hubo Plan Marshall de créditos blandos para que los países del Este reestructuran sus economías.
Las economías post-soviéticas se estructuraron desde el principio en beneficio de intereses de los financieros y especuladores extranjeros, no de las economías locales. La total apertura comercial y financiera se tradujo en crecimiento económico desequilibrado en los primeros años del siglo gracias al crédito espepculativo suministrado por bancos e inversores internacionales a unas economías sin medios para devolverlos.
Los países del Este vendieron casi la totalidad de su sector bancario a los grandes bancos de Austria, Bélgica, Alemania, Italia o Suecia. El Banco Mundial a admitido que las sucursales extranjeras alimentaron el boom insostenible del crédito especulativo suministrando hipotecas en euros o francos suizos a todo quisqui de forma que tras el colapso los bancos suecos y centroeropeos quedaron altamente expuestos.
La burbuja de Europa del Este
Europa del Este se convirtió en la tierra virgen, el salvaje oeste de la especulación inmobiliaria de la banca centroeuropea en competencia con la burbuja anglosajona.
Durante la marea burbujista, buena parte de los activos (acciones, fábricas, instalaciones, inmuebles, solares, terrenos, ... ) experimentaron subidas de valor estratosféricas, del orden de 5 o 6 veces su valor inicial, revalorizaciones que hoy se han esfumado, desplomándose los balances y socavando la capacidad financiera de empresas y familias.
Los países ex-socialistas, que en general optaron por "globalizarse" a la carrera, han resultado los más tocados por la crisis. Todos ellos han entrado en recesión aguda. Hay un grupo de países menos afectados por la crisis (Polonia, Chequia, Eslovaquia y Eslovenia), con una contracción de un dígito, y un numeroso furgón de cola ( Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Bulgaria, Rumanía, Ucrania) que han padecido caídas del PIB de dos dígitos.
De la misma manera que el capital especulativo internacional acudió en tropel en busca de suculentas ganancias en los países recién liberados del telón de acero, su retirada desordenada de la zona generó no solamente una crisis bancaria sin precedentes sino también una contracción brutal del crédito y una caída en picado de la demanda. Además, la contracción del consumo y la demanda en la UE ha reducido sus exportaciones a la zona en una banda que va entre el 20 y el 40%.
En general, los países más tocados son aquellos que recurrieron a tasas más altas de endeudamiento en divisas extranjeras. Es el caso de Hungria, Rumanía, Bulgaria y los países bálticos. En todos estos países se registró un boom inmobiliario con hipotecas contratadas en euros o francos suizos. Los impuestos sobre la propiedad inmobiliaria era en muchos casos inferiores al 1%, proporcionando un incentivo a la especulación desenfrenada.
Los déficits comerciales crecientes eran financiados por la afluencia de los préstamos hipotecarios en moneda extranjera e inversiones directas. Con los precios inmobiliarios en caída libre y los inversores y especuladores extranjeros retirándose en tropel sólo queda el espejismo de hipotéticos futuros superávits comerciales para poder saldar las deudas.
La mecha de los artefactos explosivos ligados a la deuda de los países de la periferia europea (países del Este, Islandia, Irlanda, Grecia, Portugal, España, ...) se está consumiendo por momentos. Aunque algunos de estos países no están en la Zona Euro, la mayor parte de sus deudas están denominadas en euros y proviene del endeudamiento privado ligado a la especulación inmobiliaria de la época no tan lejana en la que aparecían nuevas especies en el panorama económico tan rimbombantes como los “tigres bálticos”.
La crisis en los países del Este
Los países del Este se podrían dividir en tres grupos:
1º Países no miembros y con un largo recorrido como candidatos. Ukrania y Serbia. Han sido intervenidos por el FMI.
2º Los tres países bálticos y Bulgaria se esforzaron para entrar en el euro y ligaron sus monedas al euro, endeudándose masivamente en euros. Estos países se han llevado la peor parte por su aproximación a la Eurozona - la inhabilitación para devaluar y ganar competitividad- sin conseguir por el momento el deseado tíquet de entrada al club.
3º Países miembros que no están en la Eurozona y han dejado flotar sus monedas. Hungría Rumanía. Estos dos países también podrían devaluar sus monedas pero como existe un endeudamiento masivo en euros y francos suizos, la drástica devaluación que necesitan significaría multiplicar la deuda en moneda extranjera ( y la quiebra/morosidad de los afectados) en la misma proporción, pillando así a los bancos italianos y austriacos cuyas sucursales prestaron masivamente en euros a empresas y familias. Hungría ya ha sido intervenida por el FMI a cambio de mantener alto su tipo de cambio.
4º Países miembros que no están en la Eurozona y han dejado flotar sus monedas. Se trata de Chequia y Polonia. Estos países pueden devaluar sus monedas para recuperar competitividad y mejorar las cuentas públicas. Son los mejor librados del grupo.
Bancos centroeuropeos y escandinavos. Los más pillados
Retirados los fondos especulativos (fondos hedge), los bancos europeos con sucursales en estos países quedaron pillados. Suministraron la mayor parte del endeudamiento a largo plazo (los bancos austriacos e italianos prestaron alegremente alrededor de 1,25 billones de $ mientras que bancos suizos, ingleses y suecos añadieron 0,20 billones, totalizando un endeudamiento de 1,7 billones para el conjunto de la zona) de forma que el riesgo de contagio financiero es extremo.
Los bancos austriacos prestaron 0,23 billones de €, un 70% del PIB del país, con lo que una caída de sólo el 10% de su exposición en la zona implicaría un verdadero descalabro financiero. Letonia debe dinero principalmente a bancos suecos mientras que Hungría y Rumanía lo debe a bancos austriacos.
No es de extrañar que estos mismos bancos anden a la greña tratando de convencer a Bruselas, al Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y al Banco Central Europeo, en orden a implementar medidas para contener el impacto sobre sus cuentas de la crisis rampante en la zona.
Entre los bancos más involucrados están Banca Intesa (italianos), Erste Group Bank (austríacos), Societe General (Francia) y KBC (Bélgica). La banca griega estaría también pringada gracias a su expansión hacia sus vecinos balcánicos.
La ‘Iniciativa de Viena’ – un club de los banqueros que operan en el Este europeo, flanqueados por el BM y la UE, impidió la desbandada en la repatriación de capitales que hubiera significado seguramente el hundimiento del sistema financiero europero.
Devaluación interna
La Comisión Europea (y el FMI), en cuanto que abogados de los intereses de las grandes finanzas europeas, prohibieron a los países más expuestos recurrir a la devaluación de sus monedas amenazando además con bloquear definitivamente su entrada en el euro. Sin posibilidad de devaluación externa se impuso la llamada “devaluación interna”. Los préstamos del FMI se condicionaron a reducciones de los presupuestos del sector público, subidas en los impuestos indirectos y draconianos planes de austeridad que fuerzan a la población a emigrar y hunden al país en la miseria, una nueva versión del peonaje por deudas con sueldos embargados de por vida.
Así pues, el endeudamiento público de los países del Este fuera de la zona euro no ha sido para financiar un déficit presupuestario nacional, como en Grecia o Portugal, sino para apoyar los altos tipos de cambio de sus monedas y evitar la desvalorización de la deuda (lo cual perjudicaría a los Bancos prestamistas centroeuropeos) a costa de a la “competitividad” de estos países.
"Rescates" a cambio de ceder el control de la economía
Para estos países, el pago de su deuda en euros – en una situación en que las deudas superan el valor actual de los flujos de ingresos disponibles - es imposible. Las terapias de choque impuestas por el tándem FMI – CU pretenden la evisceración de los servicios sociales, la sanidad pública, la educación, la seguridad social, la venta de las infraestructuras públicas, convirtiendo las naciones en estados fallidos susceptibles de convertirse en pasto de las mafias organizadas.
Negociar una condonación de la deuda -única salida posible de la crisis para estas economías- no entra en los planes de los financieros que controlan la UE. Gordon Brown ya demostró sus maneras contra Islandia forzándola a nacionalizar una deuda que era en principio privada y sometiéndola a un salvaje programa de “devaluación interna” bajo la amenaza de boicotear su adhesión a la UE.
Los planes de rescate implementados por los gobiernos están traspasando la carga del endeudamiento a lomos de los estados y las agencias de rating están penalizando la refinanciación de su deuda externa.
El FMI ya ha tenido que intervenir en el salvataje de Hungria, Servia, Ucrania y Bielorrusia. Como siempre, se trata de "salvar primero" el dinero de los inversores extranjeros que se pillaron los dedos especulando en la zona. El "salvamento" implica inefablemente tirar por la borda lo poco que estos países habían avanzado en estado del bienestar (subsidios a pensionistas o parados, educación o sanidad pública, ...)
En Ucrania, la contracción del PIB fue del 23% en el primer cuarto de 2009. La producción industrial se desplomó en un 30,4% en marzo de 2009. La construcción cayó en un 42,7% en enero-febrero de 2009. Las exportaciones cayeron un 33,4% en enero y las importaciones un 56%. La caída del PIB podría haber sido aún mayor de no compensarla la buena cosecha agrícola.
Las agencias de rating han puesto la etiqueta de CCC+ (lo peorcito que se puede tasar) a los préstamos a largo plazo que reciba el país. Ucrania está en lugar destacado de los indigentes en la cola a las puertas del FMI.
Se trata de un país cuya situación financiera, monetaria y económica está en estado catastrófico.
En Letonia el PIB experimentó una disminución del 10% en 2009. El consumo una caída del 23%, la inversión pública un 38%, las exportaciones cerca de un 20% y las importaciones alrededor del 40%. El desempleo era del 17,4% en julio (sólo superado por España)
La deuda pública se ha disparado desde un 12% del PIB en 2007 a un 55% en 2010 y una previsión del 80% para 2011. Las agencias de rating han rebajado su puntuación drásticamente (BB) y la amenaza de la suspensión de pagos flota en el ambiente.
En estas condiciones, mantener el tipo de cambio del Lat pegado al euro precisa de ayudas financieras inmediatas y, de momento, ha sido el FMI el que ha echado un cable.
Condiciones impuestas por el FMI (monitoraje de la economía) a cambio del acceso a una línea de crédito de 278 millones de $.
El acuerdo debe ser firmado por todos los partidos políticos del país y supone:
* Reducción y supervisión del presupuesto social
* Reducción y supervisión de todos los presupuestos ministeriales.
* Reducción y supervisión de los presupuestos de las administraciones locales
* Total recortes para 2010: 1.020 millones de dólares, subida del impuesto sobre la renta y del IVA.
Bulgaria, Rumanía, Lituania y Hungría están en la cola y el decálogo de condiciones seguirá idéntica partitura.
22/10/09
Capitalismo en Europa del Este
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