5/6/14

TTIP - TPP


Patrick Heneghan & Markus Perkams, Skadden: “El término ‘cazadores de ambulancias’ se acuñó en los Estados Unidos a fines del siglo XIX para referirse a los abogados que buscaban sacar provecho de las lesiones o accidentes sufridos por una persona, siguiendo a las ambulancias hasta las unidades de urgencias de los hospitales en búsqueda de posibles clientes. Hoy día, la caza de ambulancias se ha globalizado: las firmas internacionales de abogados animan a las multinacionales a demandar a los gobiernos con controversias relativas a inversiones internacionales, causando estragos en las finanzas públicas y en las políticas sociales, sanitarias y ambientales

Cáncer Capitalista: "Las grandes depresiones monopolistas, sin embargo pueden resultar peligrosas para el capital si los pueblos o los estados reaccionan en contra de sus intereses (nacionalismo económico, controles sobre los movimientos de capital, renacionalizaciones, socializaciones, regulaciones anti-monopolios, etc.) De ahí el ahínco en la introducción de regulaciones (tratados bilaterales de libre comercio, Tratado de Maastricht, Tratado TLCAN o NAFTA,TTIP, TPP, etc.) que aseguren la depresión a perpetuidad constitucionalizando la incapacidad democrática de los pueblos y de los estados para reaccionar frente a la depresión monopolista. El TTIP, TPP y similares constitucionalizan la Gran Depresión".

El Gran Mercado Trasatlántico oligopolístico


Mientras que la resistencia se organiza según las recetas nacionalistas tradicionales, las multinacionales hace tiempo que perfeccionan su arsenal patógeno mutante para vencer las resistencias de los últimos comunales del planeta.

Frente a la contestación nacional o posibles movilizaciones o resistencias locales, el macro-oligopolio multinacional, Cargill, Dupont, Dow, FedEx, Amwey, Chrisler, Citi, Ford, GE, IBM, Intel, Johnson&Johnson, Lilly, MetLife, UPS, JP Morgan, etc., están diseñando un marco estructurado de dominación oligopolista sistémica global.

TTIP - TAFTA

Lo que se está cociendo en las altas esferas del poder es un macro Tratado de Libre Comercio Transatlántico (TTIP: Transatlantic Trade and Investement Partnership) para la creación de un Gran Mercado Trasatlántico diseñado a la medida de los intereses de los grandes grupos monopolistas transnacionales y que incorporará de facto el poder de sentar en el banquillo de los acusados a cualquier estado, comunidad o municipio cuyos ciudadanos o contribuyentes osen trastocar los planes de beneficio de los inversores multinacionales.

El acuerdo en tramitación se denominará TTIP, PTCI, TAFTA, GMT, … una multitud de apelaciones que se explica por el secreto de las negociaciones, iniciadas al parecer desde febrero de 2013, entre las multinacionales (automóvil, farmacéuticas, alimentación, sector de la salud, químicos, informática, telecomunicaciones, …), los EEUU y la Comisión.

Ya hubo intentonas anteriores: Acuerdo Multilateral de Inversiones -AMI -, negociado secretamente entre 1995-97 tuvo que ser retirado por las enormes protestas desencadenadas tras su publicación en la revista Monde Diplomatic; o las más recientes ACTA -Anti-Counterfeiting Trade Agreement- y SOPA -Stop Online Piracy Act- que fracasaron también al hacerse público su contenido abusivo y antidemocrático en 2012.

Ahora, con la excusa de la crisis, la supuesta competencia de los BRICS o la necesidad de creación de empleo (el TTIP serviría supuestamente para relanzar el crecimiento económico, con supuestas predicciones de un aumento de entre el 1% y el 3% del PIB, así como la supuesta creación de cientos de miles de puestos de trabajo, o el supuesto aumento de la renta per cápita a largo plazo), se pretende colar todo un paquete de disposiciones a favor de los monopolios multinacionales (rebaja de normas sanitarias, protección social, protección medioambiental, etiquetaje de transgénicos, fracking a discreción, patentes abusivas, desregulación financiera, etc) bajo el formato de “armonización de las regulaciones y normas a ambos lados del Atlántico” y “reconocimiento mutuo”. La regla matemática a aplicar es el mínimo común denominador, es decir, un recocido con todo lo malo de América y todo lo malo de Europa, servido en bandeja de plata a las insaciables tragaderas de los monopolios transnacionales.

La Comisión Europea reconoce que el nuevo tratado tendría un "shock inicial" que obligaría a una reestructuración en profundidad de muchos sectores afectados (productores de carne, azúcar, fertilizantes, bio-etanol, equipos de transporte, sector del metal, sector de la madera y del papel, sector de servicios a los negocios, o los sectores de servicios personales y de comunicación). Es decir, como en el caso del NAFTA de 1994 (EEUU, Canadá y Méjico), la promesa de 20 millones de nuevos empleos representó en realidad la pérdida de millones de viejos empleos sin sustitución alguna, tanto en EEUU como en México. Aunque las corporaciones incrementaron enormemente sus beneficios las condiciones laborales (dumping en cuanto a sueldos y estándares de seguridad y salud) se deterioraron a ambos lados de la frontera. En Europa las legislaciones laborales deberían "armonizarse" con la ley americana mal llamada “Derecho a trabajar”, que ha restringido sistemáticamente la libertad de asociación sindical de los trabajadores.

ISDS (Investor-State Dispute Settlement)


Pero además, con el paquete “librecambista” (que admite más publicidad) se quiere colar otro paquete aún más secretivo, un acuerdo multilateral de resolución de conflictos entre inversores y contribuyentes diseñado para maniatar cualquier forma de resistencia al dumping social o a la privatización de los comunales sea a escala municipal, local, regional o nacional.

Precendentes: Pagar para legislar

Durante la primavera árabe (2011) los egipcios consiguieron un aumento del salario mínimo de 31€ (pasaron de 41 a 72€ al mes). Veolia, una multinacional del agua, interpuso en junio de 2012 una reclamación contra el estado egipcio ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI -ICSID en inglés -) una oficina del Banco Mundial. El motivo, que la nueva ley sobre el trabajo egipcia vulneraba los acuerdos tomados con el gobierno cuando la multinacional pasó a explotar el tratamiento de residuos de la ciudad de Alejandría.

En 2004 Cargill arrancó 66 millones € al estado mejicano por haber creado un nuevo impuesto sobre las bebidas con soda.

En 2010 Tampa Electric obtuvo 25 millones de $ de Guatemala por haber aprobado una ley que nivelaba las tarifas eléctricas.

En 2009, el gigante sueco de la energía Vattenfall interpuso una demanda en contra de Alemania. La compañía reclamaba una indemnización de 1.400 millones de euros por las medidas ambientales que limitaban el uso y el vertido del agua de refrigeración para una central eléctrica de carbón situada en las márgenes del río Elba en Hamburgo. En 2012, Vattenfall llevó a juicio al gobierno alemán exigiendo 3.700 millones de euros en compensación por la pérdida de beneficios relacionada con sus plantas de energía nuclear por la decisión del gobierno de irse retirando de la energía atómica.

Philip Morris presentó una demanda en 2010 contra Uruguay y Australia porque estos países introdujeron advertencias obligatorias sobre los riesgos para la salud en las cajetillas de tabaco.

Cuando Argentina congeló las tarifas de los servicios públicos (energía, agua, etc.) y devaluó su moneda para responder a la crisis financiera que azotó al país en 2001-2002, se vio sorprendida por más de 40 demandas de inversores. Grandes compañías como CMS Energy (Estados Unidos), Suez y Vivendi (Francia), Anglian Water (Reino Unido) y Aguas de Barcelona (Estado español) reclamaban paquetes de compensación multimillonarios por la pérdida de ingresos.

En la actualidad hay más de tres mil casos en tramitación.Para una lista interminable de casos en tramitación consultar esta web: http://italaw.com/arbitration-rules/icsid

Los monopolios transnacionales están demandando a países desarrollados y en desarrollo de todos los continentes por adoptar medidas tributarias o políticas fiscales, prohibir productos químicos nocivos o actividades mineras, requerir que se realicen evaluaciones de impacto ambiental, introducir regulaciones sobre residuos peligrosos, etc. A menudo, la amenaza de una demanda basta para congelar las medidas del Gobierno, haciendo que los responsables de formular políticas se den cuenta de que deben pagar para regular.

Este tipo de “acuerdos” (a menudo trucados con letra pequeña que sólo aparece el día de la reclamación) protegen a las multinacionales contra toda decisión pública, independientemente del gobierno de turno y al margen de las regulaciones nacionales o los tribunales locales puesto que las disputas sólo se resuelven en instancias especializadas de arbitraje (CIADI, CNUDCI, …) sin derecho a apelación.

Los Estados deben cumplir con los laudos arbitrales. Si se niegan a ello, el laudo puede ejecutarse prácticamente en cualquier lugar del mundo; por ejemplo, confiscando una propiedad del Estado en cuestión en otro país.

Un selecto grupo de firmas y abogados que cobran la friolera de 8 a 30 millones de $ por caso, a razón de mil $ la hora de una legión de leguleyos (El Gobierno filipino gastó 58 millones de $ para defenderse en dos casos contra el operador aeroportuario alemán Fraport) con interconexiones las multinacionales y numerosos intereses financieros, dictan sentencias que poco tienen que ver con la justicia o la independencia.

En el caso de Plama Consortium contra Bulgaria, los honorarios a pagar por Bulgaria ascendieron a más de 13 millones de $, por defenderse de una demanda que, en última instancia, se consideró fraudulenta. Aunque Bulgaria fue indemnizada con 7 millones se vio obligada a añadir 6 millones de su presupuesto para acabar de pagar la factura presentada por los abogados.

La industria del arbitraje internacional de inversiones está dominada por un reducido
y compacto grupo de firmas de abogados y árbitros –Freshfields (Reino Unido), White & Case (Estados Unidos) y King & Spalding (Estados Unidos) que ejercen como árbitros y como representantes de las partes (o consejeros), e incluso se citan entre sí para actuar como testigos en los casos de arbitraje. Una puerta giratoria sin pausa existe entre los responsables nacionales de las políticas de inversiones, los abogados de las multinacionales y los abogados de las cortes arbitrales.


El sistema de arbitraje de inversiones, dada la magnitud de las cifras involucradas, está cada vez más interconectado con el mundo de las finanzas especulativas, puesto que hay fondos de inversión que están ayudando a financiar los costos de las disputas inversor-Estado a cambio de un porcentaje de la indemnización o laudo final. Se trata de invertir en el pleito de otra entidad con la esperanza de compartir el botín si finalmente se otorga un pago. Por lo general, el financiador tomará entre el 20 y el 50% del laudo final. Esta financiarización del arbitraje de inversiones llega incluso a propuestas como la posibilidad de que se puedan vender paquetes de demandas a terceras partes (swaps de impago) en la más pura tradición de los derivados especulativos financieros.

Pero se trata aún de acuerdos “ad hoc”, no generalizables, que dependen de la voluntad de aceptación por parte del gobierno de turno. Algunos países han empezado a tomar conciencia de los abusos y han empezado a retirarse del sistema. En la primavera de 2011, el Gobierno australiano anunció que dejaría de incluir disposiciones sobre la resolución de diferencias inversor-Estado en sus tratados comerciales. Bolivia, Ecuador y Venezuela han puesto fin a varios tratados de inversión y se han retirado del CIADI.

Colar el ISDS por la puerta trasera


Si se incluyera en el TTIP un capítulo de protección inversiones de multinacionales, general y obligatorio (el ISDS), una reglamentación municipal sobre el precio del agua, una tasa contra la polución, un aumento del salario mínimo, un cambio en los horarios comerciales, una norma de protección del comercio local contra la instalación de grandes superficies, una norma de etiquetaje que obligue a especificar el origen transgénico de los ingredientes, …, podrá ser reclamada por la multinacional de turno (por que puede reducir el beneficio esperado de la inversión), no ante un tribunal administrativo nacional sino en una corte de arbitraje internacional que impondrá sanciones y multas disuasorias a los ciudadanos contribuyentes además de cobrar millones por sus dudosos “servicios”.

Se trata de la creación de un frente inexpugnable que pretende acabar con cualquier resistencia democrática, social o política en defensa de los comunales, un ataque a cualquier intento democrático de reforma fiscal contra los grandes monopolios, las grandes superficies, los grandes bancos o los mercados financieros. Cualquier intento de aumento del salario mínimo, la seguridad laboral, la sanidad pública, la educación, los fármacos genéricos, la introducción de medidas de defensa del medio ambiente, etc., que vulnere los intereses de cualquier grupo monopolista multinacional, será aplastado en los tribunales pro-business globales.

Recetas nuevas contra los monopolios multinacionales



La lucha por los comunales es la clave para la resistencia frente al ecocidio, austericidio y empleocidio del capitalismo monopolista multinacional.

Los comunales locales y regionales (edificios, viviendas y espacios públicos, normas contra el establecimiento de grandes superficies, servicios públicos municipales, provinciales, etc) deben defenderse con uñas y dientes frente al capitalismo multinacional y sus sponsors y lacayos nacionales.

Desbancar a los lacayos que gobiernan a favor de los monopolistas no es suficiente puesto que todo el conjunto del entramado institucional europeo y mundial está al servicio del capital monopolista multinacional. El nacionalismo individualista es una receta obsoleta en un planeta globalizado. El nacionalismo miope que pretende salvarse de la crisis general soltando lastre y colaborando con las multinacionales es, cuando más, una vía de escape de muy corto recorrido.

La batalla por los comunales tiene que globalizarse desde el ámbito más local, hasta el ámbito más general en una sinapsis permanente. Los que pretenden urbanizar una plaza pública, cerrar un CAP, subir el IVA, cambiar empleos fijos por mini-jobs, hacer fracking frente a tu pueblo, montar un Carrefour en la esquina, etc., son el FMI, la Comisión Europea, el Banco Mundial, la oligarquía financiera y en definitiva, el capital monopolista multinacional. Por lo tanto, si las luchas locales no saltan a luchas solidarias y a luchas globales, los comunales serán estrangulados, uno tras otro, en su totalidad y la batalla estará perdida de antemano.

Frente al Tratado del Gran Mercado Trasatlántico, la evidencia más clara y fidedigna del frente único, global y coordinado de los oligopolios transnacionales para someter a la población y al planeta, hay que contraatacar con un frente único de resistencia socialista global en cada pueblo, en cada ciudad, en cada región, en cada nación y en cada continente. El cáncer capitalista está demasiado extendido y las viejas recetas nacionalistas ya no tienen ninguna posibilidad de frenar su avance mortal.

Podemos ha manifestado en diversas ocasiones su oposición al TTIP. Si el partido de Pablo Iglesias mantiene esta postura, una victoria de Podemos en las próximas elecciones generales podría ser el golpe definitivo al TTIP (un solo país de la UE puede vetar el tratado)

En España, hasta el momento, el TTIP cuenta con el apoyo y la activa colaboración del PP, el PSOE, CiU, el PNV i UPyD. En contra del TTIP se han posicionado IU, ICV-EUiA, Amaiur, ERC i CUP.

Vídeo sobre el TTIP:

Información sobre Acuerdos Multilaterales de Resolución de Conflictos: Cuando la injusticia es negocio


Blog de activistas contra el TTIP: No al TTIP

Más información sobre el TTIP: De que va el tratado USA-UE

24/12/13

Rusia vs China. Semejanzas y diferencias

English translation

Andrew Wedeman (La doble Paradoja. Crecimiento rápido junto a corrupción en aumento): "Corrupción y crecimiento prosperaron juntos. Cuanta más corrupción más crecimiento económico... Estaba bastante claro que, mientras que la corrupción en Japón y Corea del Sur era estructural e institucionalizada, en China era una corrupción anárquica y depredadora …La corrupción en China se parece más a corrupción en Zaire que a la corrupción en Japón. Así que se me ocurrió la idea de la "doble paradoja": la cuestión fundamental no es si uno puede tener corrupción y crecimiento económico, …, pero ¿cómo era posible sostener un crecimiento rápido dados los altos niveles de corrupción depredadora con funcionarios involucrado en el saqueo de la economía. "..." En la post-maoísta, reformista China la corrupción en realidad facilitó la innovación y el espíritu empresarial favoreciendo así un mayor crecimiento económico"

Una historia mal contada


¿Se trató de una transición del socialismo al capitalismo o de una transición desde un tipo de capitalismo a otro tipo de capitalismo?

Cuando se plantea un cambio en términos de “Transición” es fundamental aclarar la naturaleza de los dos extremos de la ecuación: Transición ¿desde qué punto de partida hasta qué punto de llegada?

Según el estereotipo usual, el planteamiento de la ecuación pretenden ser simple y expeditivo: En ambos casos, tanto en Rusia como en China, la situación de partida era un “sistema socialista-comunista de planificación central” y el final de la Transición un “sistema capitalista de mercado”. Sin embargo hay demasiadas incógnitas y parámetros sospechosamente ausentes en este tránsito.

Si realizamos el simple ejercicio de introducir los parámetros más significativos e incorporar ciertas incógnitas  marginadas, la nueva ecuación resultante resultará más explicativa y más ajustada a los hechos.

Dos ecuaciones dispares para interpretar unos acontecimientos de enorme trascendencia para el presente y para el futuro de la humanidad.


¿Cuál era la situación de partida en Rusia?



A finales de la 1ªGM, tuvo lugar una revolución socialista revolucionaria de obreros, soldados y campesinos, que intentaban sacudirse a la vez del yugo feudal y del yugo capitalista. La revolución acabó sofocada y reprimida por un partido bolchevique que tenía un plan para sacar al país del atraso y convertirlo en una potencia capitalista capaz de competir con los imperialistas de la época.

El plan era quemar etapas mediante un revolucionario mecanismo alternativo de desarrollo económico capitalista, capaz de establecer una hoja de ruta fuera del alcance de los países imperialistas.

El mecanismo consistía en apalancar el desarrollo económico, poniendo en juego por un lado  el arsenal analítico marxista para acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas, y por el otro, el arsenal ideológico revolucionario socialista (transmutado a conveniencia en terrorismo) para estimular la productividad de las clases trabajadoras.

No se trataba de competir “con” el sistema capitalista. No se trató nunca de crear un “sistema” “socialista” alternativo al capitalismo sino de “atrapar” al capitalismo más desarrollado mediante la dictadura de la nueva burguesía “soviética”, la centralización estatal, la planificación económica y el adoctrinamiento ideológico para domesticar, someter y explotar a la clase obrera.

¿Cuál era la situación de partida en China?


En el caso chino la 2ªGM ofreció una oportunidad al pueblo chino para sacudirse el régimen feudal, pero sobre todo, a diferencia de Rusia, librarse de una pertinaz dominación imperialista que se había repartido el país.

En 1949 China era uno de los países más pobres del mundo. El PIB ruso equivalía a 12 veces el PIB Chino.

En China el movimiento revolucionario socialista fue mucho más prolongado y mucho más extenso (soviet de Jiangxi 1930-33, larga marcha 1933-35, ...) que en el caso soviético. La rápida subyugación del campesinado y la oposición obrera rusa mediante el terror y el Gulag estalinista no tuvo su equivalente en China.

Mientras que en Rusia la revolución triunfó rápidamente en las grandes ciudades. En China las ciudades fueron las últimas en caer ante un ejército revolucionario formado básicamente por campesinos. Los comunistas chinos fueron los líderes de la lucha para la liberación nacional.

Como en Rusia, una burguesía “comunista” empezó a tomar forma en el seno del PCC tras la derrota definitiva de Chiang Kai Chek en 1949. Pero la envergadura de la rebelión campesina y la profundidad que había alcanzado el movimiento revolucionario chino representaron un serio obstáculo para su escalada definitiva al poder. Mientras que en Rusia la oposición fue totalmente neutralizada desde finales de los años 1920s (y liquidada definitivamente con las purgas de los años 1930s), en China una oposición socialista revolucionaria (a menudo ambigua y contradictoria) resistiría hasta la muerte de Mao en 1976.

¿Cuál era la situación en la línea de salida de la transición?


En la línea de salida la situación de Rusia parecía mucho mejor que la de China. Rusia era un país mucho más desarrollado y urbanizado que China. El PNB per cápita ruso era de 3.783 $ (el PNB per cápita chino era de 285 $). El empleo industrial representaba el 39% (China 13,5%). El analfabetismo (2%) había casi desaparecido en Rusia (China 44%). El 91% de la población rusa tenían la educación secundaria (China 63%) y el 50% eran universitarios (China 2%).

Sin embargo, mientras que China no sufría graves desequilibrios macroeconómicos (baja inflación, equilibrio presupuestario, saldo comercial exterior equilibrado, poca deuda externa) en el inicio de su Transición en 1978, los países del Bloque Soviético sufrían de un notable descontrol en sus macromagnitudes cuando se disponían a iniciar la suya a finales de los 1980s.

A diferencia de la URSS y sus satélites, la planificación en China era sólo parcial (el plan central controlaba poco más de la mitad de la producción industrial) puesto que una parte considerable de la producción estaba descentralizada en manos de las administraciones locales. Además el número relativo de empresas pequeñas y medianas era proporcionalmente mucho mayor que en la URSS. Mao Tse Dong había propiciado cierta descentralización empresarial en favor de provincias y ciudades durante el Gran Salto Adelante (1957-58) y la Revolución Cultural (1966-76). China, además, contaba con una nutrida burguesía emigrada (los chinos de ultramar sumaban unos 55 millones con unos activos cifrados en medio billón de dólares) dispuesta a invertir en el país en cuanto las condiciones fueran las adecuadas para hacer negocio.

¿Cuáles fueron los motivos de la Transición en Rusia?


El desgaste y el atraso del mecanismo de desarrollo del capital monopolista soviético con respecto al capitalismo globalizado. Tras la muerte de Stalin y la denuncia del terrorismo totalitario del difunto, la burguesía “soviética” empezó a perder puntos en su lucha contra la clase obrera. La tasa de explotación disminuyó y la clase obrera consiguió notables mejoras en su situación (estado del bienestar soviético). La productividad se resintió y Rusia empezó a perder puestos en la carrera capitalista.

Ante esta situación de creciente deterioro, la burguesía “soviética” optó por reintroducir los mecanismos de mercado para someter a la clase obrera, aumentar su productividad y elevar el nivel de la tasa de explotación.

En 1987, cuando se inició la Perestroika, la burguesía “soviética” llevaba casi 70 años en el poder. Tres generaciones en el poder significaban un alto grado de confianza en sí misma para “controlar” la transición.

El objetivo de la Perestroika era el de modernizar el capital productivo “soviético” para hacerlo competitivo a escala global. La burguesía “soviética” confiaba alcanzar con las reformas una situación pareja a la de la burguesía capitalista globalizada.

¿Cuáles fueron los motivos de la Transición en China?


En 1978, cuando Deng Xiaoping inició el camino de las reformas, la burguesía “comunista” hacía tan solo dos años que había conseguido consolidarse en el poder tras el fuerte varapalo de la Revolución Cultural.

El objetivo inmediato de la transición, en el caso de la burguesía “comunista” china era el de asegurar sus posiciones y privilegios recientemente amenazados por la oposición de izquierdas.

¿Cuál fue la causa del gradualismo en las reformas en China?


El temor tras la Revolución Cultural había agudizado el sentido del cálculo de la timorata burguesía “comunista” china. De ahí el “gradualismo”, la experimentación y la sectorialización en las reformas a pesar de las críticas, consejos y recomendaciones (terapias de choque) de los impacientes economistas y agencias neoliberales.

La amenaza de la oposición seguía siendo considerable y era preciso conseguir crear bases crecientes de apoyo entre la población.

Deng planteó las cosas con extrema cautela. Hizo coincidir el inicio de las reformas con subidas en los precios de las entregas obligatorias de los campesinos y subidas de los sueldos de las empresas públicas.

Las primeras reformas se efectuaron en el sector campesino. La descolectivización representó el disparo de salida de la “modernización” capitalista del país. La reforma obedecía a una estrategia doble: dividir a campesinos y obreros por un lado y allanar la senda para la justificación de la reintroducción de los valores e ideología burgueses.

¿Cuál fue la causa de la falta de gradualismo en la Unión Soviética?


Cuando Mikhail Gorbachev llegó al cargo de secretario general del partido en marzo de 1985 conocía perfectamente las reformas iniciadas en China. Contrariamente a la narrativa convencional, su plan de reformas pro-mercado para la Unión Soviética (Perestroika) era gradualista en extremo, como en el caso de China. Inicialmente propuso ceder lotes individuales de tierra a las familias campesinas, establecer zonas especiales de comercio libre, promover pequeños negocios en régimen de cooperativa y establecer joint ventures con empresas extranjeras.

Sin embargo, a poco de iniciarse la Perestroika, movilizaciones espontáneas de gran amplitud, exigiendo más derechos, más bienestar y más democracia, estallaron por toda la zona.

Ante tal disyuntiva, y de acuerdo con la mayoría de los estrategas imperialistas, la burocracia "soviética" aparcó el gradualismo en favor de las “terapias de choque”, es decir una infernal sucesión de reformas que, como ha investigado Naomi Klein, tiene la evidente ventaja para el capital de atontar de tal manera a sus víctimas que quedan sin capacidad apenas de reaccionar.

Los crecientes desequilibrios macroeconómicos acumulados durante los últimos años, la autoconfianza de la vieja burguesía soviética en su supuesta capacidad para “controlar” el proceso de transición, y, por supuesto, altas dosis de codicia y desprecio para sus conciudadanos, facilitaron el cambio de estrategia. Perestroika y Glasnost quedaron enterradas. El Big Bang ansiado por el capitalismo monopolista transnacional se hizo realidad.

En unos pocos años, las grandes corporaciones multinacionales se veían ya tomando posesión de los enormes recursos del territorio euroasiático, y al mando de un nuevo mercado cercano a los 200 millones de consumidores.

¿Cuál fue el grado de espontaneidad en ambos casos?


Según algunas fuentes occidentales (Hoover Institution), “el PCC simplemente reaccionó (y sabiamente no se opuso) ante las iniciativas de reforma espontáneas que emanaron mayoritariamente de la población rural”.

Mientras que la transición china se habría generado a partir de una movilización espontánea procapitalista del pueblo chino (bottom up), de ahí su “éxito”, la transición rusa, por el contrario, habría sido el resultado de unas reformas organizadas por la burocracia soviética (top down); de ahí su” fracaso”.

El mito de una supuesta descolectivización “espontanea” por parte de las masas campesinas a principios de los 1980s, que la cúpula del PCC habría sancionado finalmente como hecho consumado, mito cultivado por algunos medios de desinformación occidentales y nunca desmentido oficialmente por la burocracia china, quedó en entredicho según la propia documentación del PCC que ha confirmado la existencia de fuertes resistencias de todo tipo y a todos los niveles frente a una descolectivización organizada y dirigida por las altas esferas del partido (top down). Así pues en China nunca hubo movilizaciones espontáneas pro-capitalistas.

Desde finales de los cincuenta las comunas campesinas se habían convertido en una institución social global, proporcionando educación y servicios públicos básicos a sus miembros; desde los maestros de aldea a los "doctores descalzos”, en un marco cooperativo. La comuna era también el propietario nominal de las tierras colectivas. El nuevo “sistema de responsabilidad familiar" anuló la función de la Comuna como organizador de la producción agrícola, convirtiendo el hogar campesino en la unidad básica de producción. Los gobiernos municipales pasaron a desempeñar los servicios públicos que antes desempeñaban las comunas, pero sin fondos suficientes para ejecutar adecuados sistemas escolares o redes de salud en las aldeas. Desde entonces, los servicios públicos en el campo nunca se han recuperado los niveles de prestación que alguna vez disfrutaron en comparación con las ciudades. El cambio afectó también a la propiedad de la tierra rural que pasó a ser gestionada por los poderes del municipio dejando a los campesinos a merced de los funcionarios locales cuando surjan disputas por la tierra con los especuladores los desarrolladores y las inmobiliarias.

En la antigua URSS, por el contrario, la espontaneidad (anti-capitalista burocrática) de las masas populares (bottom up) jugó un papel clave en el rápido cambio de estrategia efectuado por la reaccionaria burocracia “soviética” a favor de las terapias de choque y el fugaz enterramiento de la Perestroika y la Glasnots.

¿Cuáles eran los objetivos imperialistas al otro lado de la ecuación?


El otro lado de la ecuación no era, como quiere hacer ver el planteamiento simplista, un capitalismo idealizado, benefactor, eficiente, liberal y democrático, sino un capitalismo monopolista globalizado, agresivo, a-democrático y sin escrúpulos, que iba a aprovechar una ocasión de acumulación primitiva que llevaba décadas sin presentarse, para desmembrar y comerse enteritas a sus desprevenidas presas.

En el caso soviético el objetivo codiciado (el conjunto del bloque soviético) era un mercado útil de unos 200 millones, una mano de obra muy cualificada, y, sobre todo, unos inmensos recursos naturales que hasta entonces habían quedado fuera del alcance de los grandes monopolios multinacionales.

Pero para el capital monopolista transnacional la conquista de China tenía un valor estratégico clave. En un momento en que las nuevas tecnologías y la escalada financiera facilitaban en extremo la deslocalización y la externalización, una enorme abundancia de mano de obra susceptible de ser sometida a altas tasas de flexi-explotación gracias a la gentil colaboración del PCC y un enorme territorio para degradar y polucionar sin medida ni compasión, con la ayuda del corrupto PCC, eran las cartas definitivas que necesitaba para la globalización. Una vez consolidadas sus posiciones, el objetivo del mercado interno chino caería como fruta madura.

¿Cuáles eran las “recomendaciones” propuestas por los imperialistas?


Inicialmente, desde sus diversos foros, los imperialistas proponían terapias de choque idénticas para ambos países.

Sin embargo, cuando que empezaron a evidenciarse los resultados inesperados de las salvajes terapias de choque en la URSS y en algunos de sus antiguos satélites (El PIB per cápita chino se incrementó a una tasa del 8% anual entre 1978 y el 2000 mientras que el PIB ruso cayó en un 64% entre 1990 y el 2000), y que como consecuencia del caos provocado, el codiciado control y posesión de los inmensos recursos naturales de la zona había acabado en manos de una mafia-nacionalista poco propensa a cederlos al capitalismo monopolista transnacional, los analistas más prestigiosos empezaron a reconocer que a menudo la codicia rompe el saco.

La opción gradualista china, por el contrario, resultó, al final, la mejor opción para los intereses del capital monopolista transnacional. La descolectivización, seguramente, no mejoró en absoluto la productividad, pero la creciente miseria rural convirtió al campo chino en una fuente casi inagotable de mano de obra desclasada y flexible (unos 100 millones de inmigrantes sin papeles en su propio país) que, además de ser susceptible de altísimas cotas de explotación, entró de golpe en el mercado laboral chino, competencia que permitió desmantelar la posible resistencia a la “reformas” del resto de trabajadores chinos.

Al contrario de la URSS y sus antiguos satélites, en China los mercados se liberalizaron antes de proceder a las privatizaciones en masa. Esto permitiría que las empresas públicas se adaptaran a las nuevas condiciones sin cortarles de golpe el cordón umbilical de las ayudas públicas. El objetivo, en principio, sería el de darles tiempo para convertirse en los nuevos paladines monopolistas del nuevo capitalismo chino.

Sin embargo, el prudente gradualismo no impidió la progresiva pérdida del control por parte de la burguesía china. Gradualmente, los intereses de los grandes grupos transnacionales se fueron imponiendo en casi todos los sectores. La entrada de China en la OMC significó el triunfo definitivo del capital monopolista globalizado. La historia había reservado a los capitostes del PCC y al resto del capitalismo “comunista” chino la poco edificante tarea, iniciada por la burguesía compradora prerrevolucionaria, de malvender China, al completo, al imperialismo extranjero.

Epílogo sobre la “espontánea” reforma agraria descolectivizadora: Expulsión planificada de 300 millones de campesinos de sus tierras


¿Fueron los campesinos los principales beneficiarios de la Era de Reformas?

A partir de los años 1990s se produce un giro en contra de las masas de campesinos que acabó arruinando a la inmensa mayoría.

En primer lugar, un cambio fundamental en el sistema tributario que, siguiendo las recomendaciones promovidas por las agencias neoliberales, dejó la financiación de los gastos administrativos a cargo de las autoridades en los niveles inferiores que pasarán a cobrar los impuestos sobre los residentes dentro de su jurisdicción y a "competir" para atraer inversiones. Sin la supervisión democrática y en medio de una total falta de transparencia, los órganos administrativos locales se convirtieron en monstruosos depredadores, explotando los residentes con un número cada vez mayor de tasas y gravámenes. Oficinas encargadas de semillas, fertilizantes, suministro de electricidad, riego y control de inundaciones, etc., subieron el precio de sus servicios hasta tal punto que arruinaron a la mayoría de los campesinos.

Con la crisis financiera asiática (1997-2001), China experimentó una fuerte deflación y el gobierno central trasladó todo el peso de la crisis sobre las espaldas del campesinado. La miseria campesina llegó a extremos tan alarmantes que el gobierno central, ante la amenaza de fuertes disturbios, abolió los impuestos sobre la agricultura en 2005.

Gracias a la pauperización de las aldeas campesinas, millones y millones de residentes rurales se trasladaron del campo a las ciudades costeras o interiores como " trabajadores migrantes” (nongmingong) para alimentar a la fuerza de trabajo necesaria para el sector exportador dominado por las transnacionales extranjeras, cuyo crecimiento se disparó después de la entrada de China en la OMC en 2002. La estimación exacta puede variar, pero no cave ninguna duda sobre la magnitud global de esta ola de éxodo rural. Según datos oficiales, publicados por la Oficina Nacional de Estadística y el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social, en 2008 había unos 225 millones de guomingdong empleados en las zonas urbanas, donde no gozan de ningún derecho a la vivienda, la educación, o cualquier tipo de la protección social, debido al infame sistema de hukou (carnet de origen residencial), diseñado y perfeccionado por el PCC y los gabinetes de recursos humanos de las transnacionales. Cinco años más tarde el número había crecido a más de 270 millones, de los cuales más de la mitad eran migrantes de larga distancia. Estos migrantes no están oficialmente reconocidos como miembros de la clase obrera, y están totalmente a merced de sus empleadores, que pueden retener los salarios durante meses. Los guomingdang, además, fuerzan a la baja las condiciones laborales del resto de trabajadores. El capital transnacional y el estado "comunista" uniendo sus fuerzas para explotar una gran masa de la humanidad, la transformación de cientos de millones de campesinos en una sub-proletariado a una velocidad y en una escala sin precedentes en la historia del mundo.

Liquidación del campesinado

En una segunda etapa, una vez aseguradas las reformas capitalistas en el sector industrial, las pequeñas explotaciones de tipo familiar creadas a principios de los 1980s, resultan ahora, según los dirigentes chinos, “improductivas” y habrá que desmantelarlas para concentrarlas de nuevo en beneficio de la eficiencia del poderoso agribusiness chino e internacional (colectivización agrícola globalizada)

Aunque muy numerosos, los campesinos ya no tienen el apoyo de los trabajadores urbanos (los trabajadores emigrantes rurales han contribuido a dinamitar sus salarios y condiciones laborales). La burocracia y el capital monopolista, si nadie lo impide, están planeando expulsar de sus tierras a nada menos que 300 millones de campesinos “redundantes”. Cosas del capitalismo.

En 2008 el Comité Central del PCC ya instaba a los campesinos a comercializar sus derechos sobre sus tierras para favorecer la formación de explotaciones a gran escala más eficientes. En octubre de 2013, el Centro de Desarrollo e Investigación, el más importante think-tank gubernamental de la nación, propuso para el 18 Pleno del Comité Central del partido (noviembre), permitir que los agricultores puedan vender, arrendar o transferir sus tierras. También propuso que el gobierno debería establecer un mercado unificado de tierras en todo el país. La Bolsa de Pekín reaccionó con fuertes subidas del negocio agrario ante tales perspectivas. La espontaneidad, de nuevo, parece que va a brillar por su ausencia.

En conclusión


Bruce P. Jackson (Hoover.org): “La Rusia post-soviética es un primitiva forma de capitalismo mercantil y Putin es el arquitecto de un sistema capitalista oligárquico estatal único de Rusia.”

En Rusia, un tipo de capitalismo transitó a otro tipo de capitalismo. El resultado actual no fue el que esperaba el capital monopolista y por lo tanto fue un "fracaso". La burguesía “soviética” acabó reconvertida en una burguesía nacionalista oligárquico-mafiosa que ha impedido hasta ahora el control de los recursos naturales de la zona por parte de los grandes grupos monopolistas transnacionales.

En China las reformas se iniciaron para reforzar y consolidar las posiciones de la burocracia amenazadas por la oposición socialista. Sin embargo, la transición ha acabado librando China a los grandes grupos monopolistas transnacionales (y por lo tanto ha sido "un éxito"), convirtiendo a la burguesía “comunista” china en una réplica de la burguesía compradora anterior a la revolución.

Más información: The Political Economy of Decollectivization in China
Minqi Li: The Rise of the Working Class and the Future of the Chinese Revolution
Fred Engst: Rise Of China