19/11/19

Chile: Colapso del laboratorio neoliberal


 Durante el segundo milagro en el que los beneficios se acumulaban, empresas quebradas en un mar de deudas impagadas durante el crac anterior resucitaron extrañamente. Fue el milagro de las empresas zombis. El hacedor de milagros volvía a ser Sebastián Piñera. Entre 1996 y 2004 un centenar de grandes y poderosas empresas declararon gandes pérdidas cuando sus cuentas debieran haber registrado sustanciosos beneficios. El truco diseñado por Piñera y compañía consistía en comprar por 1 peso  empresas quebradas durante el crac de 1982-85 - de hecho, lo que se compraba era el RUT (NIF chileno) - y consolidarlas en sus balances para que sus deudas y pérdidas figuraran en las cuentas de la empresa adquiriente (deudas sin acreedores y que ya nadie reclamaba). La astuta idea de Piñera prosperó y se generalizó. Floreció un verdadero mercado zombi en el que las asesorías fiscales las ofrecían a las empresas deseosas de ahorrarse impuestos.


Ángel Soto (Chicago boy):” El 31 de julio de 2012 se cumplen 100 años del nacimiento de Milton Friedman, destacado profesor de la Universidad de Chicago, ganador del premio Nobel de Economía en 1976 y creador –junto a Friedrich von Hayek– de la prestigiosa Mont Pelerin Society en 1947. Sin duda, un verdadero liberal, cuyas ideas han ejercido una influencia fundamental en materia económica, y han contribuido en la superación de la pobreza señalando el camino de libertad económica necesario para alcanzar el desarrollo. Chile es un ejemplo de ello. Un caso mundialmente reconocido y considerado modelo para muchos otros.

Chile, un país de laboratorio


En 1953 el director de la futura USAID y el decano de la facultad de economía de Chicago visitaron Santiago  y decidieron un plan para contrarrestar el keynesianismo y el nacionalismo económico predominante entonces en el cono sur de América. Nació el “Proyecto Chile” con el objetivo de convertir al país, en un futuro inmediato, en un laboratorio de experimentación de las teorías económicas neoliberales. El plan era semejante al de la Escuela de las Américas, pero en este caso no se formaban militares pro-norteamericanos sino que se preparaban guerreros ideológicos para combatir a los economistas antimonopolistas de la CEPAL.

Roberto Pizarro (exministro de Allende): “Mientras la revolución cubana empujaba a las juventudes latinoamericanas a adoptar la lucha armada para transformar las estructuras oligárquicas, Allende insistía en sustituir el capitalismo por el socialismo sin violencia, mediante el ejercicio pleno de las libertades democráticas y el respeto a los derechos humanos”.

Pero Chile ya era en un laboratorio en la época de Allende (de hecho, el mismo Allende con frecuencia se refería a Chile como un laboratorio económico-social). Con el triunfo en las urnas de La Unidad Popular, Chile intentó experimentar un modelo de socialismo democrático. El partido de Allende se presentó a las elecciones con un programa de nacionalización de “todos los sectores que condicionan el desarrollo económico y social del país” (minería a gran escala, el sistema financiero, el comercio exterior, monopolios y grandes empresas de la distribución, producción y distribución eléctrica, ferrocarriles, aeronáutica, carreteras y autopistas, producción, refino y distribución de petróleo y derivados, petroquímica, cemento, química pesada, celulosa, papel) y una reforma agraria contra los latifundios.

Hasta octubre de 1972 la producción industrial se incrementó a una tasa media del 11% anual. El PIB creció en un 8,5% en 1971 y en un 5% en 1972. En octubre de 1972 la reacción organizó un lock out (cierra patronal) general subsidiado por las agencias norteamericanas, y una huelga de transportistas lo que generó el desabastecimiento de los grandes centros urbanos. A pesar de todo (bloqueo comercial, bloqueo financiero, campaña reaccionaria de los medios de comunicación, etc.), la movilización popular continuó fuerte y en las elecciones al congreso en marzo de 1973, ganaron los partidarios de Allende. Pero el experimento socialista de la Unidad Popular equivalía a criar un pichón en un nido de cuervos. Un hubo tiempo para más. El 29 de junio se produjo una curiosa intentona militar: los tanques que se dirigían al Palacio de la Moneda se paraban en los semáforos con luz roja. Cuando pararon en una gasolinera para respostar el encargado les dijo: "Imposible, hay escasez de combustible". La algarada milica fracasó no sin antes asesinar a 21 chilenos. La del 11 de septiembre ya sería más "profesional".

Un aspecto fascinante del experimento socialista chileno fue el proyecto Cybsersyn, un proyecto que ligaba la cibernética, la transición política y la teoría de la organización.



Project Cybersyn fue una red de ordenadores desarrollada para regular el creciente sector estatal de la economía y dirigir y gestionar la transición de la economía chilena desde el capitalismo al socialismo. Bajo la dirección de británico Stafford Beer, un equipo chileno interdisciplinario diseñó modelos cibernéticos que conectaban los ordenadores ubicados en los centros de producción y un ordenador central situado en la sede del gobierno en Santiago, permitiendo al gobierno tener una idea clara y en tiempo real del curso de la producción y de la situación económica para poder responder con rapidez y precisión.

 Stafford Beer en Viña del Mar

La red funcionaba a partir de una red de télex previamente usada para el seguimiento de satélites. Igual que la futura internet, dicha red de terminales télex (solo podían transmitir caracteres ASCII) estaba concebida con la idea de crear una red de alta velocidad para el intercambio de información. Los informáticos diseñaron un conjunto de programas de ordenador escritos para recolectar, procesar y distribuir hacia o desde cualquiera de las factorías estatales. Se diseñaron gráficos de flujos cuantitativos de actividad para cada empresa para destacar todas las actividades más importantes, incluido uno bajo el epígrafe de “inquietud social”. El software usaba métodos estadísticos para detectar tendencias de producción basados en datos históricos, para prevenir problemas antes de que se produjeran. Si alguna variable se salía del rango especificado por el programa el sistema emitía un aviso.


Uno de los componentes más ambiciosos de Cybersyn fue el CHECO (ChileEconomía) que pretendía modelar la economía chilena y proveer simulaciones de comportamiento económico para el futuro. El simulador serviría como el laboratorio experimental del gobierno.

El programa disponía de una sala de mando donde se proyectarían, en distintos paneles, los datos recibidos en tiempo real de las diversas factorías interconectadas.

Durante el paro patronal de octubre de 1972, organizado por la oposición, Cybernet sirvió para monitorizar los más de 2000 télex diarios enviados desde los terminales de todo el país, permitiendo al gobierno reaccionar rápidamente a la actividad huelguista.

Pero el experimento socialista chileno duró escasamente 1000 días. No hubo tiempo para más. No era el tipo de laboratorio que gustara a Washington y en vista del cual decidieron avanzar en los planes que llevaban años preparando.

El laboratorio neoliberal. Las terapias de choque


Naomi Klein: “Eslogan para el capitalismo contemporáneo: el miedo y el desorden son los catalizadores de cada nuevo salto hacia adelante.”

La segunda globalización buscó justificarse bajo el paraguas del neoliberalismo, como si se tratara de una resurrección del liberalismo, tras años de nacionalismo económico y keynesianismo.
El liberalismo fue la ideología de la 1ª Globalización, que, entre otras cosas, defendía un estado pequeño, pero con derecho a intervenir en el mercado para preservar la economía de mercado como tal, introduciendo legislaciones antimonopolios y políticas monetarias exclusivamente orientadas a la estabilidad de los precios. El neoliberalismo, por el contrario, es la ideología de la 2ª globalización monopolista cuyo principal objetivo es subvertir toda legislación antimonopolista que se oponga a sus intereses. El panfleto Capitalism and freedom se lee como un cuento para blanquear al lobo monopolista disfrazado de abuelita liberal.

M. Freadman (Capitalism and Freedom): “Cuando las condiciones técnicas hacen inevitable el monopolio natural …. el monopolio privado puede resultar el mal menor”.

El neoliberalismo es un andamiaje ideológico para justificar la globalización monopolista y, especialmente, la acumulación “primitiva” monopolista, un renovado asalto a los monopolios naturales públicos como el servicio de agua y alcantarillado, educación, energía, sanidad, seguridad social, redes sociales, correo, transportes públicos, carreteras, vías férreas, ondas electromagnéticas, internet, etc.). Se trata de operaciones de robo y saqueo que cuando se implementan mediante sucesivas terapias de choque se convierten en verdaderas orgías de la depredación capitalista.

1º Terapia de Choque


M. Freadman: “Fue el primer caso en que un movimiento hacia el comunismo fue reemplazado por un movimiento por el libre Mercado”.

La primera terapia de choque neoliberal contra el régimen socialista de Allende se organizó desde el Pentágono y la CIA meses antes del triunfo de la Unidad Popular. Nixon y Kissinger, junto a la oligarquía chilena, provocaron la disrupción masiva del transporte y los suministros de alimentos para generar escasez en las zonas urbanas, al mismo tiempo que desplegaban un bloqueo comercial y financiero contra el país, diseñado – en palabras del mismo Nixon – “para hacer llorar a la economía chilena” y orquestaban una campaña de comunicación culpando a la UP de sus desmanes.

2ª terapia de choque


H. Kissinger: “No veo por qué debemos contemplar como un país se hace comunista debido a la irresponsabilidad de su gente. Lo que está en juego es demasiado importante para que los votantes chilenos puedan decidir por sí mismos

Pero la primera terapia de choque no parecía ofrecer los resultados que esperaban sus impulsores así que se procedió a una segunda terapia: el golpe militar y el terror blanco.

Tras el golpe las líneas de crédito quedaron desbloqueadas, los suministros de alimentos retornaron con fluidez y la asistencia económica, militar y de inteligencia acudió en ayuda del nuevo régimen. Cobertura diplomática y desinformación se apresuraron a asistir a la reacción.

3ª terapia de choque


Orlando Letelier: “Profundamente implicados en la preparación del golpe, los Chicago Boys se preparaban para suplementar la brutalidad de los militares con sus activos intelectuales.

Los Chicago Boys, asesorados por Milton Freadman y Arnold Harberger, habían plasmado sus ideas en “El Ladrillo”, una especie de catecismo neoliberal para Chile (en la práctica un  recocido con aroma chileno de Capitalism and freedom). Dejaron un ejemplar encima de los despachos de los ministros anteriores al triunfo de la UP de Allende. Pero ahora Chile contaba con una ventaja comparativa esencial: “Pinochet” había declarado el estado de guerra permanente contra el enemigo interno, el pueblo chileno.

M. Freadman : “Pinochet y los Militares en Chile, una vez en el poder, fueron llevados a adoptar los principios del libre mercado porque no tuvieron otra opción. Inicialmente trataron de tener militares a cargo de la economía. Sin embargo, la inflación se duplicó en los primeros 8 ó 9 meses de su régimen. Cuando la inflación alcanzó los 700 a 1.000%, tuvieron que hacer algo. Por accidente, el único grupo de economistas en Chile que no habían estado vinculados con los socialistas de Allende, eran los llamados Chicago boys. (…) Entonces, en desesperación, Pinochet los convocó.

La economía chilena, en marzo de 1975, cuando Milton Freadman fue invitado por Pinochet a dar una conferencia en Santiago, estaba en una situación mucho peor que la de 1973: en 1975 el PIB cayó en un 17% y se registraban tasas de inflación mensuales de dos dígitos, y anuales de tres dígitos (Por tres años, la tasa de inflación se mantuvo cerca de 300%, en abril de 1974 era del 746,2%), una cifra oficial de paro del 12%, mientras que el desplome del precio del cobre y el alto precio del petróleo desequilibraban su balanza de pagos. El gasto publico era el 40% del PIB, y una cuarta parte correspondía al déficit fiscal que se financiaba imprimiendo dinero.




Era la gran oportunidad con la que soñaba M. Freadman desde hacía años. Chile había enfermado seriamente y había que administrarle una terapia de choque definitiva para liberar el mercado de capitales necesario para una rápida transferencia de la propiedad pública al sector privado.

M. Freadman: “Cuando el mercado de capitales está estrangulado, es muy difícil para el gobierno vender empresas de su propiedad. Una vez que pase el período de transición y se elimine la inflación, la situación será diferente y se encontrará que es relativamente fácil vender estas empresas, transfiriéndolas al dominio privado” … “la necesidad real es reducir el tamaño, ámbito y función del gobierno y aumentar, mejorar y fortalecer el mercado libre, la empresa privada y la economía fundada en ellos” … “transfiriendo actividades al sector privado, removiendo obstáculos y eliminando subsidios.

Los Chicago Boys entraron en el gobierno en 1975. La terapia significó el silenciamiento de los sindicatos y anulación de cualquier legislación laboral. Una reducción inmediata del gasto público del 20 al 25%, el despido inmediato del 30% de los empleados públicos, aumento del IVA, privatización de las empresas estatales, anulación y liquidación de los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda y apertura total de la economía al exterior.

La tercera terapia de choque provocó una caída del PIB del 12%, desempleo del 16% y caída de las exportaciones en un 40%.

El Boom oligárquico 1977-1982 y las pirañas


A partir de 1977 parecía que se cumplían las expectativas de M. Freadman y los Chicagos Boys con un verdadero boom en las cifras macroeconómicas que duraría hasta el cataclismo de 1982. Los operarios de base del laboratorio neoliberal, la oligarquía chilena, fue la principal beneficiaria del cambio de rumbo.

Las empresas públicas fueron subastadas para ser privatizadas y repartidas a los amiguetes a precios ridículos. Las regulaciones económicas fueron eliminadas y los movimientos de capital a corto y largo plazo fueron completamente liberalizados. Las “Pirañas”, tinglados financieros oligárquicos desregulados estilo Enron, se dedicaron a adquirir los activos del país mediante dinero prestado del exterior. La deuda externa se elevó a más de 14.000 millones de dólares. Más de tres cuartas partes de la riqueza del país pasó a manos de no más de veinte familias.

José Piñera (Creador del sistema de capitalización individual (AFP).): “Las ideas de Milton Friedman fueron claves en la Refundación de Chile y, desde ya, fue en el Capítulo 11 de su libro “Capitalismo y Libertad” donde por primera vez leí, a mediados de los 60, la idea que cambiaría mi vida: que en una sociedad libre se podía y se debía privatizar la previsión social

Durante este período se procedió a la privatización del sistema de seguridad social en 1981. El presupuesto público absorbió el pago de las pensiones existentes mientras que la masa de contribuciones de los nuevos trabajadores pasó a los bancos y financieras privadas. Curiosamente, policías y militares mantuvieron intacto su sistema de pensiones público.

Cato Institute: "En mayo de 1981 Chile reemplazó su sistema público de pensiones de reparto con un sistema privado de capitalización individual. El sistema nuevo ha permitido que Chile y los países latinoamericanos que han imitado el sistema chileno detonen la bomba fiscal que está amenazando a los países con sistemas de reparto, a medida que menos y menos trabajadores tienen que pagar las pensiones de más y más jubilados. Aún más importante, Chile ha creado un sistema de jubilación que, al dar a los trabajadores derechos de propiedad claramente definidos sobre sus cotizaciones, ofrece incentivos adecuados al trabajo y a la inversión; funciona como un motor para el crecimiento económico, no como un impedimento al mismo; y realza la dignidad y la libertad individual." ...

..."En los 18 años que el sistema chileno lleva en funcionamiento, la participación de la fuerza laboral, los activos de los fondos de pensiones, y los beneficios han aumentado. Hoy en día, más del 95 por ciento de la fuerza laboral chilena tiene su propia cuenta de capitalización individual; los activos han crecido a más de 34 mil millones de dólares, o aproximadamente el 42 por ciento del producto interior bruto; y la tasa de rendimiento real promedio ha sido del 11,3 por ciento anual, lo que ha permitido a los trabajadores jubilarse con pensiones mejores y más seguras."

Piñera y el neoliberalismo (1)

Naomi Klein: “Esta gente no creen realmente en la ideología que promueven, la ideología les sirve como una especie de tapadera para racionalizar su personal enriquecimiento masivo” 

Fue también durante este periodo cuando se formó y consolidó la fortuna de Sebastián Piñera (conocido en Chile como “el piraña”): En 1979 participó en una asesoría de INFINCO al Banco de Talca para pasar de inmediato a gerente general del mismo banco, entre marzo de 1979 y septiembre de 1980 y adquirir el 1,8% de sus acciones.

En noviembre de 1981, el Banco de Talca fue intervenido (junto al Banco Español-Chile, el Banco Linares y el Banco de Fomento de Valparaíso), sobre la base de que habían tomado riesgos excesivos. El Banco de Talca y el Español-Chile fueron nacionalizados aunque luego, una vez saneados con fondos públicos, serían de nuevo privatizados.

El 28 de agosto de 1982 Sebastián Piñera fue acusado de fraude contra el Banco de Talca por haber cobrado millonarias sumas al banco a través de la asesora INFINCO. Además, como director del banco, había prestado millonarias sumas a empresas de papel fundadas por él, que reinvertían el dinero en acciones del mismo banco, capitalizando de manera ficticia a la entidad (y el valor de las participaciones de Piñera). El capital y las reservas del banco llegaban a alrededor de 40 millones de dólares, mientras que los préstamos a entidades ficticias llegaban a los 250 millones de dólares.

Al enterarse de la orden de detención en su contra, Piñera se mantuvo prófugo de la justicia durante 24 días. El 3 de septiembre de 1982 presentó un recurso de amparo (habeas corpus), ante una Corte de Apelaciones, que fue rechazado; luego apeló la anterior decisión ante la Corte Suprema, que acogió el recurso el 20 de septiembre de 1982 y que fallaría afirmando que "en el estado actual de la investigación no aparece establecido que los hechos que se imputan a los amparados tengan características delictuales" (José Piñera, hermano del acusado y exministro de Pinochet, presionó al ministro de la Corte Suprema, Luis Correa Bulo).

El crack de 1982-85


La primera orgía oligárquico-neoliberal acabó en la recesión catastrófica de 1982-85 con quiebra generalizada del alegre y desregulado sector financiero (fueron intervenidos el 60% de los bancos). El peso chileno, en paridad fija con el dólar USA (Cambio fijo 1$ = 39 pesos vigente en el país de junio de 1979 hasta mediados del 82), resultaba sobrevaluado, lo cual atraía inversión exterior a corto plazo. Entre 1973 y 1982, la deuda externa chilena aumentó de 3500 a más de 17000 millones de $ forzando al alza los intereses bancarios, alza que se disparó con el inicio de la crisis financiera sudamericana. Los altos intereses cortaron en seco la inversión y el consumo. Se produjo una caída del PIB (- 14,3%) y aumento del paro hasta el 24%. Estallaron protestas callejeras contra el régimen.


Las taras del experimento neoliberal chileno empezaban a evidenciarse, polarización de la riqueza y de la renta, excesiva dependencia del mercado externo, excesivo endeudamiento privado y falta de maniobrabilidad dada la fijación del tipo de cambio del peso chileno al dólar. Pero el FMI acudió presuroso en auxilio.

4ª terapia de choque 




Según El MercurioLa Asociación de AFP aseguraban que para el año 2020 los afiliados 
se jubilarán con una renta equivalente o superior al sueldo promedio de sus años trabajados” Sic!


La población chilena fue sometida de nuevo a otro “ajuste estructural” (los salarios en términos reales perdieron un 40% de su valor) como condición para el desembolso de los diferentes tramos del préstamo del FMI. Fuerte reducción del gasto en el sector público, sobre todo del gasto social y jubilaciones. Devaluación del peso. Privatizaciones de las empresas que aún seguían siendo estatales: acero (CAP), eléctricas (Enersis, Endesa), comunicaciones (Entel, CTC), azúcar (IANSA), LAN Chile, Laboratorio Chile y otras. Reprivatización de los bancos intervenidos por el gobierno durante la crisis. Acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Canadá, China, Corea del Sur, y la Unión Europea.

Hernán Büchi como ministro de Hacienda en 1985 ofrecería todas las garantías y cambios legislativos (DL 600) para la entrada del capital multinacional en todos los sectores, especialmente en el de la minería (en 2013 Bermudas aparece como el tercer mayor inversor en Chile).


Boom corporativo transnacional


Juan Villarzú (ex presidente ejecutivo de Codelco y actual presidente del directorio de Minera Apoquindo): “A los extranjeros les encanta Chile, aquí están ganando mucha plata”.
Si un extranjero tuviera que decidir dónde levantar su proyecto, de entre todas las naciones especializadas en la industria extractiva debería optar por Chile, pues aquí es donde va a pagar menos impuestos y va a obtener las mayores ganancias. un lugar idílico para las grandes empresas mineras, con un Impuesto Específico a la Minería (IEM), cuyo promedio es del 4%."

En esta nueva etapa de profundización neoliberal sería el capital monopolista internacional el principal protagonista y beneficiario. Chile se convertiría en la criatura mimada del FMI, con altas tasas de inversión extranjera y crecimiento económico que llevaría a duplicar el PIB en solo 10 años.


De nuevo otra orgía neoliberal sometía a los chilenos y a su terruño al saqueo y la depredación, en la que participaban codo con codo el capital transnacional y la insaciable oligarquía.

Re-privatización del cobre


A mediados del siglo XIX Chile tomó conciencia de que este mineral era absolutamente estratégico. Al finalizar la década del veinte la producción de los grandes yacimientos cupríferos de las corporaciones norteamericanas representaba el 93% de la producción cuprífera nacional. Comenzó entonces un proceso de paulatina nacionalización de yacimientos y empresas. Entre los años 60 y 70, las participaciones estatales en los yacimientos y empresas cupríferas oscilaban entre el 25% y el 51% del accionariado, y se avanzó más en 1971, momento en el que se adoptó la decisión de nacionalizar el 100% de las empresas del cobre. Allende dio luz verde a dicha nacionalización y la mayor parte de las empresas cupríferas que operaban en Chile fueron nacionalizadas. El cobre es el sueldo de Chile', dijo Salvador Allende cuando, en 1970, firmó el decreto para su nacionalización.


Video: http://piensachile.com/2019/08/cobre-el-sueldo-de-chile/


La Corporación Nacional del Cobre de Chile, CODELCO-CHILE, fue creada por la Ley 17.450, de reforma constitucional, publicada el 16 de julio de 1971.

En un principio los militares golpistas no se planteaban la desnacionalización y  utilizaron el cobre para financiamiento de sus actividades, estableciendo que el 10% de las ventas de la empresa estatal se destinaría anualmente al presupuesto de las Fuerzas Armadas.

Pero con la irrupción de los Chicago Boys, los militares se sometieron al código neoliberal (y los que no lo hicieron fueron relegados a la reserva): había que privatizar las reservas del país e impedir la expansión de la estatal Codelco-Chile. En 1974 el gobierno militar entabló, a través del abogado Julio Phillippi Izquierdo, conversaciones directas con las antiguas propietarias de la Gran Minería del Cobre (Cerro Corporation; Anaconda y sus subsidiarias: Chile Exploration Co. y Andes Copper Mining Co. ; Kennecott Corporation y su subsidiaria la Braden Copper Company), para acordar las indemnizaciones.

Sin embargo, la entrada masiva de capital extranjero en la minería del cobre sólo se produjo tras la entrada en vigor en diciembre de 1983 de la Ley Orgánica Constitucional que reglamentaba, de forma neoliberal, el régimen de concesiones mineras (cuyos impulsores fueron José Piñera y Hernán Büchi) y un nuevo Código de Minería la mar de liberal. Entre 1985 y 1989, satisfechas, las grandes corporaciones mineras mundiales presentaron proyectos de inversión por más de 6 mil millones de dólares.

Durante los 10 años siguientes la inversión extranjera en Chile se disparó. Si en 1973 el 100 % de la producción cuprífera estaba en manos del estado, para 2007 ese porcentaje se reducía a 31%. Entre la década de 1990 y la primera década del siglo XXI, la inversión privada en el cobre alcanzó alrededor de los 19 000 millones de dólares. Con el aumento de los precios del cobre a partir de la segunda mitad de la década de 2000 las ganancias para las transnacionales mineras fue del orden de 15 000 millones de dólares anuales. Pero ahora el “sueldo de Chile” lo cobraban en el extranjero.

Chile es un paraíso para los negocios de las transnacionales


A través del Decreto Ley 600, que regula la inversión extranjera, los inversores extranjeros gozan de la “invariabilidad tributaria” y franquicias por 20 años.

La infraestructura en Chile ha tenido como una de sus fuentes de desarrollo al Sistema de Concesiones. Desde su introducción en 1993, ha sido una puerta para el capital extranjero. La empresa española Sacyr es el inversor privado en infraestructura más grande de Chile. Se adjudicó su primera licitación en 1996 y se ha concentrado en las carreteras: actualmente opera seis, las que suman una longitud de 685 kilómetros.

Además, hay multitud de lagunas y agujeros legales que permiten eludir casi el 100% de los impuestos.

. Las compañías pueden arrastrar pérdidas de manera indefinida con lo que las cuentas durante los primeros años del proyecto se arrastran a lo largo de la vida de la concesión para no pagar impuestos. , van a pagar menos impuestos pues hay menos ganancias.

. También se admite la “depreciación acelerada” lo cual aumenta los gastos iniciales que se podrán arrastrar.

. Otro truco es el endeudamiento con empresas relacionadas en el extranjero (matriz, otras subsidiarias, etc.). El flujo de intereses a pagar se convierte así en una remesa de utilidades camuflada como "intereses", remesas que además de disminuir las ganancias contables, solo tributan al 4%.

. Otra estratagema es la reinversión ficticia de los beneficios en Chile.

. Una forma de evadir clásica son los precios de transferencia. La matriz en un paraíso fiscal y la filial en Chile se compran compran y venden entre sí productos o servicios, y la facturación se manipula para que los beneficios aparezcan en el paraíso fiscal.

Durante el boom del cobre el problema, para buena parte de las mineras, era qué hacer con tantos beneficios (superiores en media al 50%). Eduardo Titelman, jefe de estudios de Cochilco, publicó en 2010 un artículo donde analizó los resultados de las grandes mineras multinacionales. Según sus cálculos, entre 2005 y 2009, los beneficios superaban los 10 mil millones de dólares anuales. Lo que hacían era financiar proyectos en otras partes del mundo desde Chile, comprando acciones o haciendo préstamos, operaciones por las que no se tributa en Chile.

Roberto Pizarro (exministro de Allende): “Nuestra tragedia no han sido sólo los asesinatos, la tortura y el exilio que impuso la dictadura luego del derrocamiento de Salvador Allende. La gran tragedia ha sido que la misma generación política que luchó en favor del proceso de transformaciones de la Unidad Popular, terminó administrando el régimen político de injusticias y el modelo de desigualdades que instaló el dictador Pinochet. En consecuencia, todo indica que las anchas alamedas para construir un país digno y decente sólo las abrirán las generaciones venideras”.

Pero Chile tenía otras ventajas para las transnacionales: la estabilidad política, las buenas notas que le daban al país las clasificadoras de riesgo (eso significa menos intereses al pedir préstamos en bancos internacionales) y la laxa y neoliberal legislación medioambiental que, a diferencia del resto del mundo, permitía eludir a las mineras el costoso cierre de las instalaciones cuando se ha agotado el mineral.

El boom económico se aprovechó para iniciar el “proceso de transición democrática”. Durante el proceso se aseguró constitucionalmente que el ejército, la armada y la policía continuaran en manos de los discípulos del dictador, constituyendo un gobierno paralelo de facto que aseguraba los intereses de la oligarquía y a las compañías transnacionales, que, además, controlaban los principales periódicos, la mayoría de las cadenas de radio y TV, las instituciones financieras y los altos tribunales de justicia.

Durante la denominada Transición a la democracia y los gobiernos de la concertación el sistema neoliberal se consolidó expandiendo el modelo exportador a través de tratados de libre comercio. Fue el periodo más prosperó y con el mayor crecimiento jamás registrado en Chile, con una tasa promedio de crecimiento del PIB del 8 % entre 1986 y 1997. Tras la crisis asiática Chile volvió a la senda del crecimiento rondando el 6 % desde el 2000 al 2009.

Piñera y el neoliberalismo (2)


El milagro de las empresas zombis

 Durante el segundo milagro en el que los beneficios se acumulaban, empresas quebradas en un mar de deudas impagadas durante el crac anterior resucitaron extrañamente. Fue el milagro de las empresas zombis. El hacedor de milagros volvía a ser Sebastián Piñera. Entre 1996 y 2004 un centenar de grandes y poderosas empresas declararon grandes pérdidas cuando sus cuentas debieran haber registrado sustanciosos beneficios. El truco diseñado por Piñera y compañía consistía en comprar por 1 peso  empresas quebradas durante el crac de 1982-85 - de hecho, lo que se compraba era el RUT (NIF chileno) - y consolidarlas en sus balances para que sus deudas y pérdidas figuraran en las cuentas de la empresa adquiriente (deudas sin acreedores y que ya nadie reclamaba). La astuta idea de Piñera prosperó y se generalizó. Floreció un verdadero mercado zombi en el que las asesorías fiscales las ofrecían a las empresas deseosas de ahorrarse impuestos.

Uno de los “cascarones” comprado por la estructura de negocios de Piñera fue la Compañía de Desarrollo Industrial. Lo adquirió en 1994 a través de Editorial Los Andes. La Compañía de Desarrollo Industrial tenía una deuda impagada de más de $39 mil millones de pesos y registraba el siguiente patrimonio: activo circulante 0; activo fijo 0; otros activos 0. A la cabeza de esta empresa quedó Gustavo Valdés, cuñado de Piñera. Después de la compra, el cascarón fue rebautizado: Inversiones Bancard Limitada. Esta “empresa zombi” absorbió tres firmas clave del holding de Piñera: Inversiones y Asesorías Santa Magdalena S.A., Inversiones Libardón S.A. e Inversiones Santa Cecilia S.A.

Compra, fusión y bautismo: todo se hizo en un solo acto, como consta en la escritura del 24 de abril de 1995 (Notaría de Andrés Rubio). Así, en pocas horas, una empresa que financieramente tenía 0, tributariamente tenía una deuda de $39 mil millones, adquirió un capital social de más de $19 mil millones.

Piñera y el neoliberalismo (3)


Piñera y la información privilegiada. El negocio de las aerolíneas 

En su calidad de miembro del directorio e importante accionista de la empresa de aerolíneas LAN Airlines, compró acciones en 2006 a precios mucho más bajos de lo normal usando información privilegiada, no accesible a los demás compradores. Esta compra hizo que en septiembre de 2009, a meses antes de las elecciones presidenciales de Chile de 2009-2010. Piñera apareció en el informe internacional de corrupción efectuado por Transparencia Internacional.

En 2018, un ex jefe de operaciones de Banchile Corredora de Bolsa aseguró tener guardadas tres horas de grabaciones de la compañía con Piñera, relacionadas con el proceso de compra y regateo de acciones. Dicha persona aseguró que no revelaría las grabaciones a menos que un juez se lo exigiera. De lo que se ha sabido de los registros, en ellos también aparecen involucrados Julio Ponce Lerou y los hermanos Cueto.

Terapias contra el medio ambiente


Ricardo Lagos:  "Las barreras verdes desplazan en importancia a las barreras arancelarias en los mercados internacionales".

Una de las ventajas comparativas de Chile es su laxa legislación medioambiental que, a diferencia del resto del mundo, permitía eludir a las mineras el costoso cierre de las instalaciones cuando se ha agotado el mineral o que las 113 centrales térmicas de que dispone el país pudieran instalarse junto a zonas pobladas.

Además, la actual ley de aguas chilena otorga gratuitamente un derecho definitivo (a perpetuidad) a los solicitantes privados. El uso del derecho no está condicionado a actividades específicas o prioritarias, puede destinarse al fin que el titular del derecho estime conveniente, por ejemplo, venderlo para uso exclusivo de la minería.

La minería exige enormes cantidades de energía eléctrica y agua, los tres sectores más codiciados por el capital internacional. La demanda de electricidad por sector se concentra principalmente en el Sector Minero con un 34,3%, el sector Industrial con un 23,7% y el sector Residencial con un 14,3%.

Chile es un paraíso para la industria minera. A lo largo del estrecho país andino, la gran mayoría de las explotaciones se ubican cerca de la costa lo cual abarata el transporte y facilita la evacuación de los residuos (sobre todo cuando los relaves se evacuan directamente al océano, como hiciera durante más de 50 años Anaconda.)

 Chile, punta a punta, es una sucesión de minas, centrales térmicas (petróleo y carbón) que refrigeran con agua del océano Pacífico y captaciones acuíferas, todo en manos de multinacionales extranjeras del agua (Agbar, Enel, GDF Suez, grupo Matte, Ontario Teachers' Pension Plan y Morgan Stanley Infrastructure (MSI)).

El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) en su CATASTRO NACIONAL DE DEPÓSITOS DE RELAVE Depósitos Activos y No Activos de 2015 dio cuenta que los relaves mineros en territorio nacional ascendían a más de 600, de los cuales existían 143 que se encentraban sin información respecto a si estaban activos o no, o bien qué es lo que contenían. De los relaves reportados por este servicio 164 se encontraban en la Región de Atacama con minerales como el arsénico, mercurio, plomo y cobre. De la totalidad de estos depósitos de relaves 55 estaban activos, 18 paralizados y cerca de 91 abandonados por su propietario.

Rafael Elizzalde Mac-Clure (La Sobrevivencia en Chile): “La Bahía de Chañaral era un fantástico paraíso de la pesca y los mariscos antes que se estableciera la empresa Andes Copper. Probablemente en ningún otro punto del país había bancos más grandes de machas, tacas, erizos, ostiones, locos y choros de gran tamaño y en tan abundante número. Era tal la abundancia que peces y moluscos se varaban en las playas con cualquier braveza de mar”. …

La Andes Copper Minning Company y posteriormente CODELCO, estuvieron abocando los relaves mineros de Potrerillos y El Salvador directamente al Pacífico durante 52 años.


Baño presidencial mediático de Ricardo Lagos, en short verde, en la playa de relaves
 mineros de Chañaral, junto al alcalde y la gobernadora, 
en 2004, para demostrar que su política de descontaminación de esas aguas era exitosa.


La Comisión Regional de Medio Ambiente y otras instituciones públicas de Atacama, han ignorado la evidencia científica y han manipulado comunicacionalmente los impactos de la contaminación tóxica sobre la salud de la población, hasta el extremo de sostener que la zona está descontaminada. Las autoridades incluso la propiciaron con el aval del gobierno de Ricardo Lagos, quien realizó un baño presidencial para la prensa en la playa de Chañaral”


Chile ¿un estado fallido?



Hernán Ramírez: “Un Estado es fallido al ser incapaz de garantizar efectivamente los derechos fundamentales consagrados en su propia Constitución, como el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, a su ciudadanía. Chile no posee un cuerpo normativo que garantice un aire seguro a sus ciudadanos, además, tiene una autoridad incapaz de conocer y controlar las emanaciones que las industrias emiten a la atmósfera, al suelo y al mar, endosando la responsabilidad de la medición de los niveles de contaminantes respirables a las mismas empresas que los producen. Esto es lo que ocurre con las estaciones de monitoreo de calidad del aire en Quintero y Puchuncaví, realidad que violenta los derechos fundamentales de las personas”… “que ha permitido la existencia de “zonas de sacrificio” en donde sus ciudadanos son sometidos permanentemente a condiciones de sacrificio, como lo son quienes viven en las comunas de Mejillones, Tocopilla, Calama, Antofagasta, Taltal, Huasco, Coronel, Tierra Amarilla-Copiapó, Til-Til, entre otras.”

Carlos Peña (El Mercurio 28-2-2016): “El país probablemente colapsará pues las instituciones nacionales están todas corruptas e incapaces de resistir la enorme tormenta que se avecina. Las instituciones tanto públicas como privadas sólo son capaces de dar servicio adecuado a la elite oligárquica. Las instituciones políticas (grupos de presión, sindicatos, prensa, partidos políticos, burocracia pública –centralizada, descentralizada y municipal- policías, parlamento y cortes de justicia, son todas inoperantes para las grandes mayorías. Por lo tanto, la nueva crisis no podrá ser resuelta y Chile caerá en el nivel de Estado fallido

Piñera, refiriéndose a las movilizaciones sociales que se estaban produciendo en 2019 a lo largo y ancho de Latinoamérica, se refería a Chile como un oasis de paz y tranquilidad en medio de la tormenta, oasis resultado del milagro económico del modelo neoliberal, aplaudido por el FMI y el Banco Mundial… y entonces, una pequeña subida en el precio del billete del metro …

Y es que Chile es una economía abierta a la globalización, una administración cuyos ingresos dependen de las exportaciones de cobre, una oligarquía corrupta y ostentosa, una clase política desaparecida, unos medios de comunicación de manipulación y atontamiento, una seudo regulación medioambiental a la medida de los intereses de las multinacionales que ha convertido a Chile en uno de los países más polucionados del orbe. Un país austral bajo los devastadores efectos del cambio climático, y una auto-proclamada estabilidad que resultó ser ficticia y que en octubre de 2019 ha estallado por los aires.

La inversión extrajera todavía creció un 28% en 2018, con empresas internacionales comprando o capitalizando compañías autóctonas en industrias como alimentos, puertos o salmones.
Durante los primeros meses de 2019 todavía continuaba la orgía del capital transnacional. Jeff Bezos daba sus primeros pasos en Chile para agigantar una startup chilena que aplica la inteligencia artificial a replicar, con productos vegetales, el queso, la mayonesa o la carne.
En enero de 2019 Dubai Port World (DP World), considerado como uno de los principales operadores portuarios del mundo, compró Puertos y Logístia SA, que controla los puertos de San Antonio y Lirquen. Por 502 millones.

A fines de febrero, la salmonera chilena Australis Seefoods vendió la mayoría de sus acciones a la empresa china Joyvio

También en 2019 otra multinacional china, BYD, se ofrecía para conseguir el control total de los buses eléctricos del Transantiago, mientras que Walmart adquirió la exitosa plataforma de comercio electrónico –Cornershop– por US$ 225 millones. Por su lado, Amazon, Huawei y Alibaba pretendían instalar gigantescos complejos de data centers en Chile.

Pero como en el caso de la Cumbre del clima COP 25 o la final de la Copa Libertadores, el clima paradisíaco para el capital multinacional parece haberse esfumado con las movilizaciones sociales de finales de año, y toda esta fiebre inversora ha quedado en stand-by a la espera a una última terapia de choque contra el pueblo chileno.

La trampa del proceso constituyente


En Chile sigue vigente la constitución de 1980 que redactada e implementada por la junta militar. Muchas organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos como el Frente Amplio o el Partido Comunista levantan la bandera para una Asamblea Constituyente como salida a la crisis.

El proceso constituyente puede durar tres o cuatro años. Como quien convoca la Asamblea Constituyente es el gobierno actual (o el parlamento) el cual define los criterios para la elección de los representantes y los mecanismos de su funcionamiento (quórum de 2/3 para los contenidos de la Constitución, constitución de comisiones, procedimiento para la votación final del texto, respeto de los tratados internacionales en vigor, etc.), el proceso puede descarriar cuando los poderes fácticos perciban que la movilización que los obligó a dar tan incómodo paso, están desfalleciendo.

Pero, si a pesar de todas las tretas y artimañas para frenar o desvirtuar el proceso, se llegara a un proyecto de constitución en beneficio de la mayoría del pueblo chileno, ¿cómo se asegurar que este proyecto llegará a implementarse? Esta es la cuestión fundamental.

La constitución de 1980 sintetiza desde el punto de vista jurídico-legal, un orden económico, político y social neoliberal. Pero este orden neoliberal no se impuso cuando un grupo de juristas, encabezados por Jaime Guzamán, redactaron él texto constitucional, sino que se inició siete años antes con el golpe militar que aplastó al pueblo chileno.

Pocos países han resistido más de cuatro terapias de choque neoliberales sin convertirse en estados fallidos. Tras las revueltas sociales, y mientras se habla y se discute sobre cómo se redacta una nueva constitución el neoliberalismo se está ya preparando para la única respuesta al desafío: el fascismo neoliberal.

Fascismo neoliberal. El laboratorio catalán

Al fascista, actual o del siglo pasado, el fascismo le sienta bien, le sienta, vamos, de maravilla. En este aspecto no hay ninguna diferencia entre ambos. El fascismo es como una droga y crea adicción. Los fascismos nunca desaparecen solos. Hay que derrotarlos y someter a la población fascista a un duro régimen de desintoxicación. Esto es lo que ocurrió tras la derrota del eje fascista en la 2ª GM.

El fascismo neoliberal es un fascismo inoculable y por tanto es un fascismo de laboratorio.

https://www.youtube.com/watch?v=D6lVzWnGGi4

 Caída del modelo chileno y golpe fascista en Bolivia


R. Bolaño (La literatura nazi en América): “Ramírez Hoffman era un poco raro, medio rayado y con explosiones inesperadas, pero cumplidor como pocos en su lucha contra el comunismo. Un oficial del Ejército que participó con él en algunas actividades de represión en Santiago incluso va más lejos y afirma que Ramírez Hoffman tenía toda la razón del mundo cuando decía que no había que dejar vivo a ningún prisionero a quien previamente se hubiera torturado: «tenía una visión de la Historia, cómo le diría, cósmica, en permanente movimiento, con la Naturaleza en medio de todo, devorándose y renaciendo que daba asco, pero brillante como un portento, señor…».”

Fases del golpe
Audios preparando el golpe en Bolivia
Heridos y muertos por las balas de los helicópteros
Helicoptero disparando por la noche a los manifestantes
Helicóptero dispara inesperadamente
Buelos rasante de un caza para amedrentar a los manifestantes
Trasladando en bicicleta heridos baleados por helicóptero.
Más helicópteros
motero del comité cívico
Balaceras en Cochabamba
Comités cívicos denigran a mujer masista
Moteros de los comités cívicos agreden a indigenas

El reciente golpe de estado en Bolivia es un ejemplo del nuevo fascismo. Con la gran depresión monopolista la era del crecimiento impulsado por las exportaciones ha terminado en gran medida para las economías del tercer mundo. Bolivia había optado por nacionalizar sus recursos, promover la agricultura campesina doméstica, defender la pequeña producción, avanzar hacia formas cooperativas de producción y garantizar una mayor igualdad en la distribución del ingreso, todo lo cual necesita cambios estructurales importantes. El modelo boliviano, con índices de crecimiento económico envidiables (además de los otros índices de salud, educación, redistribución, calidad de vida, etc.) se contraponía totalmente con el agotado modelo neoliberal chileno.

https://www.youtube.com/watch?v=HMBuOtmv5R8

En Chile está amaneciendo con fuerza una nueva primavera latinoamericana. El levantamiento popular chileno puede arrastrar levantamientos similares en todo el ámbito suramericano. Esto aterroriza al capital monopolista neoliberal que decidió adelantar en golpe en Bolivia.

La inoculación del fascismo neoliberal forma parte del arsenal de la guerra no convencional o guerra híbrida que el capitalismo ha declarado ante cualquier intento de resistencia a su deriva neoliberal.

WikiLeaks hizo público recientemente un panfleto titulado “Army Special Operations Forces Unconventional Warfare”, un manual para la Guerra no convencional que está llevando a cabo contra estados díscolos como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua. (https://file.wikileaks.org/file/us-fm3-05-130.pdf)

El manual está plagado de acrónimos como:
UW =Unconventional Warfare (Guerra no convencional)
DOS=Department of State
IC=Intelligence Community (agencias de inteligencia)
UWOA= Unconventional Warfare operations area Area de operaciones de Guerra no convencional
ARSOF=US Army Special Operations Forces

Un apartado significativo del manual hace referencia al papel beligereante de instituciones internacionales "colaboradoras" tales como el Banco Mundial, el FMI o la OCDE para el bloqueo financiero estratégico de los estados que son objetivo militar.

Gracias a este tipo de guerra no convencional las instituciones financieras han traspasado el control de los fondos y activos de PDVSA (la compañía estatal Petróleos de Venezuela) al fascista Juan Guaidó, líder de la ultraderechista “Voluntad Popular” y a su gobierno paralelo.

Las administraciones de EEUU, la UE y Canadá son las “aliadas” de este tipo de guerra contra Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Bolivia. Las sanciones, embargos y bloqueos equivalen a un sitio medieval contra un estado para que rinda sus activos a las multinacionales y se someta al neoliberalismo. El manual deja bien claro que no se trata de presiones pacíficas sino de estrategias de guerra y de guerra son las bajas y migraciones ocasionadas por ellas. El embargo incluye medicinas, equipo médico, alimentos y otras importaciones esenciales. El manual subraya la utilización de las ayudas paliativas como armas de desestabilización como fue el caso de la caravana de “ayuda humanitaria” contra Venezuela.

Un estudio publicado de abril de 2019 por Jeffrey Sachs (antiguo defensor de las terapias de choque) en el Center for Economic and Policy Research eleva las víctimas por el sitio a Venezuela entre 2017 y 2018 a 40.000.

A pesar del sitio al que está siendo sometida la economía venezolana ha empezado a recuperarse. La producción de petróleo está en alza, mientras que la moneda digital, el Petro, se ha introducido con éxito entre la población y la red de resistencia se ha reforzado con un programa de distribución de alimentos que llega a 7 millones de familias cada mes. Por otro lado, la Gran Misión de Vivienda Social del gobierno ha edificado viviendas para 12 millones de venezolanos.

Están en juego los recursos naturales de Suramérica (Bolivia posee las primeras reservas de litio del mundo, seguida de Chile, Venezuela las mayores de petróleo), pero sobre todo están en juego los modelos y las ideologías que los sustentan.

Fueron ONGs neoliberales como el Centro de Estrategias y Acción No Violenta Aplicada (Canvas), la NSA y la CIA, al servicio de los grandes grupos multinacionales, las que apoyaron, adoctrinaron y financiaron a los grupos fascistas (y los separatistas cruceños) y racistas bolivianos que atacaban y escarnecían a las mayorías indígenas y a los sectores que los defienden. Macri permitió en 2018  la instalación de una base USA en Jujuy, en la misma frontera norte con Bolivia, base cuya única función era la de  introducir personal, asesoramiento, dinero y armamento para los golpistas.


El golpe fascista contra Bolivia se precipitó a causa del colaspso del modelo neoliberal chileno. Se trata de avisar a los chilenos, a los suramericanos y en general a todo el mundo, de lo que le ocurre a un país que intente escaparse del corsé neoliberal de la 2ª Globalización monopolista.


La precipitación ha puesto en evidencia la chapuza golpista (con apagón informativo secundado con el de internet, un decreto de amnistía ex ante para los militares para que no dudaran en apretar el gatillo, cazas sobrevolando las manifestaciones y helicópteros gaseando y baleando a los manifestantes, con secuestros, desaparicidios, incendios de casas de indígenas, paseo rapado y cubrimiento con pintura roja de autoridades indígenas, etc.), una caza de brujas que ha conducido al arresto de antiguos dirigentes políticos, periódicos cerrados, periodistas encarcelados por sedición, etc.

1ª Globalización y liberalismo


El período de la primera globalización abarca unos 40 años. Desde inicios de la década de 1870s hasta la 1ª Guerra Mundial, el comercio, la movilidad del capital, y la migración de personas a través de las fronteras alcanzó unos niveles que el mundo no volvería a ver hasta mediados de la década de 1980.

La primera globalización se fundó en el ideario liberal (el concepto liberal adquirió significado político con el establecimiento de los partidos “liberales” en España y Suecia a principios del siglo XIX), ideario que de ningún modo dejaba de justificar el reparto y la sanguinaria depredación capitalista de África, Asia y Oceanía.

A diferencia de la actual globalización, la primera globalización era un terreno sólo apto para grandes firmas industriales y grandes conglomerados financieros. Constituía un marco exclusivo para el gran capital. La reacción en contra de la primera globalización aunó a todos los sectores que quedaban marginados y resentidos frente a las ventajas y privilegios del capitalismo globalizado.

A diferencia de la actual carrera hacia el fondo en servicios públicos, reformas laborales, regresión fiscal y destrucción medioambiental, los años de la primera Globalización fueron, por el contrario, los del inicio de la construcción del “estado del bienestar”. El liberalismo de la 1ª globalización tenía suficiente margen de depredación imperialista allende las fronteras de los principales centros del sistema como para ensañarse con su propia población. Durante esta época aparecieron las primeras legislaciones e instituciones de protección social, de inspección laboral, la semana de 6 días, la jornada de 10 horas, ayudas a las familias, las pensiones de jubilación, los impuestos sobre la renta, los impuestos sobre la inversión extranjera, etc. En 1884 Bismark introdujo la ley de seguro de accidentes industriales y en 1898 se aprobó en Francia una ley similar. En España el gobierno conservador de Maura en (1907-09), propició una incipiente legislación laboral (ley de descanso dominical, ley de huelgas, ley sobre las condiciones de trabajo de mujeres y niños, …) que tuvo su máxima expresión en la creación del Instituto Nacional de Previsión antecedente de la actual Seguridad Social.

Estas nuevas leyes fueron temas fuertemente debatidos en los parlamentos. En estos debates, los que se oponían a tales medidas aducían (como en la actualidad) que la introducción de tales reformas debilitaría la competitividad de la economía del país y que los impuestos sobre el capital no se podrían cobrar porque el capital se deslocalizaría a zonas de imposición más benignas. Sin embargo, las legislaciones progresistas avanzaron y se aprobaron una tras otra en la mayoría de estados europeos. Por otra parta, la capacidad “deslocalizadora” del capital era mucho menor que en la actualidad y aunque las amenazas eran ciertas, en pocos casos acababan materializándose.

En realidad, el transfundo de esta construcción de los cimientos del llamado Estado del Bienestar era la formulación de un pacto no declarativo entre los dirigentes de la clase obrera nacional y los grandes monopolistas “nacionales”. Los primeros con los ojos puestos en la patria y los segundos en la sangre al servicio de la defensa o conquista de más cuotas en el mercado global.

Lenin postulaba en su libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, que la 1ª globalización implicaba una lucha soterrada entre grandes monopolios nacionales con intereses internacionales capaces de arrastrar a sus países y parlamentos a la guerra en orden a mejorar sus posiciones en la escena de la competencia global.

La 1ª Globalización también significó la primera financiarización globalizada. La internacionalización bancaria se vio reforzada por la estabilidad macroeconómica garantizada por el patrón oro. Desde la década de 1870s, el establecimiento de bancos completamente especializados en el negocio internacional se complementó con el rápido aumento de la internacionalización de los grandes bancos de depósitos sobre todo de Gran Bretaña, Alemania y Francia. El surgimiento del negocio bancario de divisas favoreció la extensión de las redes interbancarias mundiales basadas en relaciones de corresponsalía y el surgimiento de innovaciones financieras en la gestión de la liquidez internacional, tales como los descubiertos, transferencias telegráficas y obligaciones del tesoro.

El factor crítico de la globalización bancaria fue la decisión de los bancos de operar a partir de inversiones directas en el extranjero (ya sea en nuevas instalaciones o a través de adquisiciones) con el fin de localizar parte de sus actividades en países extranjeros, en lugar de dar servicio a sus clientes (tanto extranjeros como nacionales) desde la casa matriz o a través de corresponsalías.

La internacionalización bancaria se vio reforzada por la estabilidad macroeconómica garantizada por el patrón oro. Desde la década de 1870s, el establecimiento de bancos completamente especializados en el negocio internacional se complementó con el rápido aumento de la internacionalización de los grandes bancos de depósitos sobre todo de Gran Bretaña, Alemania y Francia. El surgimiento del negocio bancario de divisas favoreció la extensión de las redes interbancarias mundiales basadas en relaciones de corresponsalía y el surgimiento de innovaciones financieras en la gestión de la liquidez internacional, tales como los descubiertos, transferencias telegráficas y obligaciones del tesoro.

El 1914 se declaró una crisis financiera global, muy semejante a la que se produciría en 1929. En la semana del lunes 27 de julio se desplomaron el mercado de divisas y el mercado de descuento de la City, y la Bolsa de Valores de Londres tuvo que cerrar el viernes 31 de julio permaneciendo cerrada durante cinco meses. Se formaron largas colas frente al Banco de Inglaterra para cambiar billetes de banco por monedas de oro. Pero el martes 4 de agosto Gran Bretaña entró en guerra e infusiones masivas de liquidez por parte del banco central y una "moratoria general" sobre los pagos lograron detener la crisis. Como en el caso de la crisis del 29 sería la guerra la que acabaría encarrilando a la crisis financiera.

Crisis de la 1ª Globalización y fascismo


Karl Polany (La Gran Transformación): “Si alguna vez hubo un movimiento político que responde a las condiciones de una situación objetiva y no es el resultado de causas fortuitas, este fue el fascismo”… “apareció tanto en países derrotados como Bulgaria como en victoriosos, como Yugoslavia, en países de temperamento nórdico como Finlandia y Noruega y en países de temperamento sureño Italia y España, en países arios como Inglaterra, Irlanda o Bélgica como en países no arios como Japón, Hungría o Palestina, en países católicos como Portugal o protestantes como Holanda, en comunidades filomilitares como Prusia y filociviles como Austria, en viejas culturas como Francia y en nuevas como los EEUU o Latinoamérica. En realidad no había ningún tipo de prerrequisito – religioso, cultural o nacional – que hiciera a un país inmune al fascismo, una vez que las condiciones para su emergencia se produjeran”.

¿Cuándo y cómo se produjeron las condiciones para su emergencia?

El nacionalismo económico y la domesticación del capital fueron una reacción defensiva frente al avance socialista ante la crisis de la Primera Globalización y la guerra.

Durante los años de la guerra un nuevo nacionalismo surgió por todas partes, con creciente intervencionismo estatal. Los presupuestos públicos se hincharon, los impuestos aumentaron y por primera vez impactaron en los negocios de las multinacionales. Muchos lucrativos negocios, hasta entonces en manos privadas empezaron a ser considerados sectores estratégicos susceptibles de intervención estatal (comunicaciones, electricidad, ferrocarril, etc.). La guerra trajo consigo restricciones en el comercio y los movimientos de capital internacional y GB se vio obligada a suspender el patrón oro con la consecuente desestabilización de las finanzas internacionales.

Otra de las causas del retraimiento nacionalista del gran capital fue la revolución en Rusia y el peligro de su extensión internacional. Cuando empezó la guerra los zaristas ya se habían apropiado de las inversiones germanas en su territorio. Con la revolución la mayoría de las inversiones extranjeras en el país fueron expropiadas (el 90% del sector eléctrico ruso estaba en manos extranjeras).

La misma guerra implicó una considerable redistribución de la riqueza por la gran destrucción de propiedad y el aumento de los salarios. Además, el colapso de los imperios ruso, alemán, austro-húngaro y otomano creó un sinfín de nuevas fronteras políticas con profundas consecuencias para los negocios financieros e industriales multinacionales.

Con la paz y el papel preponderante de los EEUU como substituto de Gran Bretaña en la arena mundial, se produjo una cierta revitalización de la 1ª globalización, pero el crac de 1929 y la Gran Depresión subsiguiente acabaron definitivamente con ella.

La reacción nacionalista a la Gran Depresión causada por la crisis de la 1ª Globalización implicaba aumento del gasto público para aumentar la demanda del mercado interior. Esto podía financiarse con impuestos al capital (si aumentas los impuestos a los trabajadores la demanda no aumenta) o con déficits públicos.

Pero si el sistema económico se vuelve dependiente del estado para promover el empleo directamente, entonces este hecho socava la legitimidad social del capitalismo.

Ante la amenaza socialista el capital liberal empezó a apoyar a grupos fascistas que achacaban a los no nacionales y a los comunistas la culpa de la crisis. El estallido revolucionario en Rusia atemorizó sobremanera al capital que empezó a apoyar a los grupos fascistas que identificaban comunistas con judíos. La revolución soviética habría sido resultado de un complot judío. Con el apoyo y el beneplácito del capital liberal los gobiernos de Francia, Inglaterra y EEUU apoyaron y financiaron a los ejércitos blancos que acabarían con la vida de más judíos que comunistas. Más de 1500 progroms devastarían Rusia, Bielorrusia y Ukrania. En Hungría, tras la intentona revolucionaria de 1919, los contrarrevolucionarios instauraron un terror blanco que acabó con 3000 almas, la mitad judíos.

Con la Gran Depresión los grupos y asociaciones fascistas se generalizaron, pero solo en algunos casos se acabaron constituyendo estados fascistas (Italia, Japón, China, Alemania, Rumania, Grecia, Hungría, etc.) que en general optaron, para poner fin a la depresión y el desempleo mediante una política de expapnsión del gasto público, déficit y gasto militar  y grandes infraestructuras, financiado el déficit con préstamos gubernamentales. El primer fascismo fue pues una forma capitalista de superar la crisis de la 1ª Globalización, fue un fascismo contra la globalización, nunca fue un fascismo para mantenerla.

El capitalismo, a la defensiva, se domesticó, se re-nacionalizó. El nacionalismo económico y el fascismo sustituyeron al liberalismo. Tras la guerra los altos presupuestos estatales no menguaron. La progresividad fiscal se mantuvo y las conquistas sociales se consolidaron y fueron en aumento. Los salarios reales aumentaron. Las nacionalizaciones y municipalizaciones se generalizaron. La presión fiscal cayó sobre las filiales de las multinacionales que además no disponían aún de la enorme red de paraísos fiscales actual. El crédito quedó estrictamente regulado. El proteccionismo, los controles sobre la especulación y la circulación de capitales, etc., fueron desmontando uno tras otro los pilares básicos de la primera globalización neoliberal.

Crisis de la 2ª Globalización y fascismo neoliberal


M. Freadman (Capitalism and Freedom): “Cuando las condiciones técnicas hacen inevitable el monopolio natural …. el monopolio privado puede resultar el mal menor”.

Pero la tendencia inherente del capitalismo hacia el monopolio volvió a engrasar los motores para una nueva globalización, esta vez a una escala mucho mayor.

La segunda globalización buscó justificarse bajo el paraguas del neoliberalismo, como si se tratara de una resurrección del liberalismo, tras años de nacionalismo económico y keynesianismo.
El liberalismo fue la ideología de la 1ª Globalización, que, entre otras cosas, defendía un estado pequeño, pero con derecho a intervenir en el mercado para preservar la economía de mercado como tal, introduciendo legislaciones antimonopolios y políticas monetarias exclusivamente orientadas a la estabilidad de los precios. El neoliberalismo, por el contrario, es la ideología de la 2ª globalización monopolista que ha subvertido toda legislación que se oponga a sus intereses, transformando las legislaciones en corsés pro-monopolistas.

El neoliberalismo es un andamiaje ideológico para justificar la globalización monopolista y, especialmente, la acumulación “primitiva” monopolista, un renovado asalto a los bienes públicos como el servicio de agua y alcantarillado, educación, energía, sanidad, seguridad social, redes sociales, correo, transportes públicos, carreteras, vías férreas, ondas electromagnéticas, internet, parques de recreo, etc. Se trata de la última frontera de la acumulación primitiva. Operaciones de robo y saqueo que cuando se implementan mediante terapias de choque se convierten en verdaderas orgías de la depredación capitalista.

En la 2ª Globalización las corporaciones multinacionales han cambiado, han escapado por completo a su crisálida nacional y son criaturas globales. Además de la clásica deslocalización las firmas transnacionales están externalizando la mayoría de sus operaciones. Desintegran el proceso de producción y lo subcontratan a uno o varios proveedores independientes, manteniendo el control efectivo sobre el proceso global de producción. En este caso, las ventajas en cuanto a "responsabilidad" y costes son evidentes. La corporación se desentiende de las fechorías laborales y medioambientales de sus subcontratados.

Si las multinacionales de 1ª generación eran capaces de evadir ciertos impuestos, las actuales firmas monopolistas transnacionales pueden evadirlos prácticamente todos. Además, a diferencia de la deslocalización, la externalización permite evadir impuestos, eliminando la partida "inversión exterior directa", haciendo desaparecer los flujos de capital en forma de “repatriación de beneficios” (que habría que declarar). Los beneficios (rentas de monopolio) se capturan manipulando los precios de los inputs y los outputs, es decir, los “valores añadidos” de la cadena de valor, a favor de la corporación dominante. Los beneficios, "aparecen" mayoritariamente en ciertos eslabones de la cadena, convenientemente situados en paraísos fiscales (ausentes en la primera globalización). En realidad, la firma "aflora", a su voluntad y conveniencia, los beneficios que le interesa declarar, fundamentalmente por razones de relaciones públicas.

La famosa “libre competencia” del mercado neoliberal no es el oxímoron de la competencia entre los monopolios (competencia monopolista, sic!) si no la hiper-competencia entre los subcontratados y los trabajadores.

La realidad que se pretende ocultar es que las actuales estructuras de valor globales son cada vez más asimétricas: los cuarteles generales de las grandes corporaciones capturan la mayoría del “valor” (rentas de monopolio) mientras que el resto de la cadena de valor (externalizada), enfrentada al poder monopsónico comprador de la multinacional, se ve obligada a competir de forma suicida para acceder a las migajas que ha dejado la matriz. Al margen de estas grandes corporaciones globales no quedan más que zombis empresariales subcontratados compitiendo a muerte entre sí y siempre al borde de la bancarrota.

En la actualidad nada escapa al control de los monopolistas. Unas pocas firmas globales controlan todo el mercado. Resulta difícil imaginar un sector que aún no haya caído en las redes de un monopolio.

En la actualidad nada escapa al control y al abuso de los monopolistas. Cualquier sector industrial, financiero o de servicios está sometido a unas pocas firmas globales que controlan todo el mercado. Resulta difícil imaginar un sector que aún no haya caído en las redes de un monopolio.

Aunque se presenta como un mundo lleno de oportunidades para todos, en realidad es más exclusivo y excluyente que el mundo de la primera globalización. Durante la 1ª globalización, existían grandes firmas monopolistas que gozaban de enormes ventajas. Pero estas firmas no lo abarcaban todo. En realidad, eran una minoría que dominaba ciertos sectores de forma más o menos exclusiva, pero la mayoría de los sectores seguían aún sin grandes firmas ni grandes monopolios acaparadores. Se podía vivir y trabajar al margen de la globalización.

En la actualidad la inmensa mayoría de los negocios no monopolistas, pequeños o grandes, PYMEs o micro empresas, son simples subcontratistas subordinados de los monopolistas globales. La financiarización coadyuva la rápida formación de monopolios globales en sectores nuevos y en cuestión de meses cuando no de días. El único futuro que espera a una firma globalizada es el de convertirse en un monopolio o el de ser absorbida por un monopolio. Es a lo que juegan las famosas startups de los nuevos emprendedores.

Así pues, en la 2ª Globalización las corporaciones multinacionales han cambiado, han escapado por completo a su crisálida nacional y son criaturas globales. No hay necesidad sustancial de los estados, sus presupuestos y sus jóvenes trabajadores/soldados para dirimir sus diferencias competitivas. Los estados se especializan para ofrecer sus servicios a las grandes transnacionales. EEUU suministra su poder militar, Israel su especialización en operaciones especiales, Reino Unido y la City su especialización en finanzas, etc., mientras que China y el sudeste asiático ofrecen espacio gratuito para la explotación laboral y la contaminación indiscriminada. Es mucho mejor aliarse para desmontar y destruir toda obra social que sobrepase los mínimos administrativos necesarios para sus negocios (incluso en sus países de origen) que pagar impuestos para mantener formaciones estatales que resultan más bien rémoras obsoletas que palancas útiles para auparse a las posiciones monopolistas globales.

Los estados actuales deberán ajustarse a un corsé de mínimos, los mínimos absolutos básicos que los apátridas monopolios globales consideren necesarios en cada momento para su operativa y negocio. La tan cacareada “Comunidad Internacional” representa en realidad un rebaño cada día más desmejorado, pastoreado por las grandes firmas monopolistas globales para que se mantenga por doquier el orden capitalista globalizado que conviene a sus intereses.

En la segunda globalización los impuestos recaen casi exclusivamente sobre la clase trabajadora cuyos salarios reales no hacen más que reducirse día a día a golpe de flexi reformas laborales. Además, a diferencia de su antecesora, la 2ª Globalización ataca las regulaciones y sistemas de protección social. Los monopolios globales ya no precisan de soldaditos nacionales para sus guerras. La polarización de la riqueza es cada vez mayor y la demanda agregada global colapsa.

Los episodios de sobreproducción se suceden cada vez con mayor frecuencia y amplitud hasta que el sistema entró en situación de crisis permanente de sobreproducción a partir de finales del siglo XX. Es lo que conocemos como la gran depresión monopolista. Los capitales no invertidos en la producción se van a la financiarización, y la especulación desenfrenada genera burbujas cada vez más colosales. El crac de 2008 fue el el equivalente al del 1929.

Para reflotar a la banca y estimular sus préstamos para reanimar la economía, los bancos centrales optaron por una política monetaria permisiva, bajando los tipos de interés o comprando obligaciones para mantener sus precios (quantitative easing). Pero incluso con tipos de interés negativos (el prestatario ha de devolver una cantidad menor a la que se endeudó) la economía real no remonta puesto que, aunque se a tipos muy bajos, los bancos solo prestan a clientes con recursos, es decir, a los ricos. Y los ricos emplean los préstamos, no en invertir, sino en especular, comprando inmuebles en las principales capitales del mundo, desde Barcelona o Londres, hasta Santiago de Chile o Bogotá, mejor aún, las grandes corporaciones utilizan los préstamos para comprase a ellas mismas sus acciones con lo que su valor en bolsa se multiplica (de ahí la impresionante escalada de los índices bursátiles de todo el mundo).

En la actualidad no quedan nichos suficientes al margen del control monopolista global para plantear una alternativa, una segunda desglobalización. Cuando se frenó la 1ª globalización, cuando se levantaron barreras contra las multinacionales, cuando se estableció un legislación anti-monopolios en EEUU, los monopolios controlaban sólo unos pocos sectores de la economía y no eran aún gigantones transnacionales. Los sectores económicos no monopolistas que constituyeron la base del nacionalismo económico eran aún mayoritarios, no eran subcontratas de los monopolistas. Además, el capitalismo todavía podía seguir expandiéndose, aún le quedaban muchas fronteras y orgías acumulativas “primitivas “ que disfrutar, no había alcanzado todavía el estadio final en el que ya no queda casi nada para robar, el terrible estadio en el que el sistema se queda solo ante sí mismo, sin frontera para expandirse, ya total y absolutamente globalizado.

Por lo tanto, el colapso de la 2ª globalización será un colapso sin recambio posible dentro del sistema y representará el final del sistema tal como lo hemos conocido. La barbarie o el socialismo. Y la barbarie será un nuevo tipo de fascismo.

Características del fascismo neoliberal


Si bien en algunos aspectos el fascismo actual se parece al fenómeno de la década de 1930, existen notables diferencias entre los dos.

Al fascista, actual o del siglo pasado, el fascismo le sienta bien, le sienta, vamos, de maravilla. En este aspecto no hay ninguna diferencia entre ambos. El fascismo es como una droga y crea adicción. Es como una especie de escalera reservada para auparse socialmente. Los fascismos nunca desaparecen solos. Hay que derrotarlos y someter a la población fascista a un duro régimen de desintoxicación. Esto es lo que ocurrió tras la derrota del eje fascista en la 2ª GM.

Así pues, que nadie piense que el fascismo, una vez que ha penetrado en el seno de una sociedad y alcanzado el control de los mecanismos de poder del estado, puede desaparecer o auto disolverse por sí solo ante un cambio en las circunstancias. Que nadie espere que el fascismo catalán desaparezca si alguna vez consigue fundar su non nata República Catalana. De hecho al fascista catalán le sienta tan bien el fascismo, la sensación de poderío, de empoderamiento, de tener el control, de impunidad, de pertenencia a una tribu, de dominación de la otra parte sometida al silencio y al temor, el rápido, a veces meteórico, ascenso en la escala social, etc., que le importa ya bien poco conseguir el objetivo de la independencia, objetivo que una vez alcanzado podría poner en peligro sus actuales privilegios (esto no acaban de pillarlo los negociadores de los partidos españoles que quieren formar gobiernos con sus votos).

Si bien en algunos aspectos el fascismo actual se parece al fenómeno de la década de 1930, existen serias diferencias entre los dos.

El fascismo del siglo XX formó parte de la reacción nacionalista frente a la crisis de la 1ª Globalización. En ningún caso este fascismo apoyó la Globalización si no que se configuró como una alternativa a ella.

En cambio, el fascismo del siglo XXI no cuestiona en ningún momento la globalización, sino que la defiende a ultranza achacando las causas de la crisis del sistema a los “otros” (indígenas, negros, inmigrantes, árabes, judíos, viejos, comunistas, no-nacionalistas, etc.) y en ningún caso propone o articula una alternativa al neoliberalismo.

El fenómeno fascista frente a la 1ª globalización fue un fenómeno esencialmente nacionalista, y a pesar de la afinidad entre los distintos estados fascistas no existió nada parecido a una internacional promotora del fascismo (La primera conferencia mundial de la internacional fascista se celebró en Montreux el 16 de diciembre de 1934, la segunda y última en 1935, resultando ambas un fracaso). Por el contrario, en el fascismo del siglo XXI existe una verdadera internacional constituida por los principales grupos monopolistas transnacionales y sus ONGs neoliberales (Open Society Foundation y sus innumerables filiales, USAID, NED, CANVAS, etc.), y agencias de inteligencia (CIA, la NSA, la israelí Unit 8200, el m16 inglés, etc.), a través de las cuales los grandes grupos transnacionales promueven el fascismo neoliberal dondequiera que los intereses del sistema se encuentren amenazados. Un elemento clave para la promoción y la introducción del fascismo neoliberal es el espionaje globalizado que realizan los grandes gigantes monopolistas de internet (Google, Microsoft, Facebook, Amazon, Aple, etc., en estrecha connivencia con las agencias de inteligencia).

El fascismo neoliberal es un fascismo inoculado y por tanto es un fascismo de laboratorio. No se trata de productos en serie sino de productos de diseño, cuyos elementos, fases, etapas, etc., deben ajustarse lo mejor posible a cada objetivo. Se analizan, se perfeccionan, se someten a tests de eficacia en diversos laboratorios a lo largo y ancho del planeta.

Las fundaciones, ONGs y agencias de inteligencia, teorizan y diseñan cada uno de los elementos: las formas de implantación, las estructuras orgánicas, las operaciones y manifestaciones “no violentas”, la manipulación organizada de la sociedad civil, el financiamiento, la logística, el control de los medios, la propaganda, las "fake news", la manipulación de las redes sociales, las consignas, los relatos, el espionaje, etc., todo se prepara y se ensaya meticulosamente. Se analizan minuciosamente los errores y los fallos de las tentativas fracasadas y se estudian todas las experiencias de otros movimientos de masas para perfeccionar las estrategias y las tácticas para inocular con éxito la enfermedad en las sociedades objetivo, las que intentan apartarse del modelo neoliberal. Existen ONGs especializadas en inocular el fascismo y organizar golpes de estado llave en mano; es el caso de CANVAS y USAID con ya larga experiencia de revoluciones de colores y golpes de estado, a menudo exitosos, por todo el planeta.


Son básicamente fascismos políticos, no fascismos económicos. Los actuales estados fascistas no pretenden combatir la crisis inducida por la 2ª Globalización mediante un activismo fiscal para generar mayor demanda, producción y empleo. El nacionalismo económico ha desaparecido de sus programas. Por supuesto no tratan de doblegar a las multinacionales y hacerlas pagar impuestos. El fascismo neoliberal y los actuales estados fascistas no se oponen a la globalización, sino que forman parte intrínseca de la misma. Son fascismos neoliberales “a la Pinochet” al servicio de los monopolios transnacionales que entran en acción cuando aquellos perciben que en algún momento y/o lugar el juego democrático puede perjudicar sus intereses.

Los fascismos del siglo XX fueron movimientos mayoritarios en los que participó la mayoría de la población. En cambio, los fascistas del siglo XXI suelen ser minoritarios, pero con poder suficiente como para controlar y dominar al resto de la población. En realidad, es el fascismo el que les asegura el poder para doblegar a la mayoría por eso mantienen un estado de confrontación/guerra permanente con el objetivo de confundir a la población dando primacía a lo nacional-identitario-racial frente a lo social.

Las bases de los fascismos del siglo XX, sobre todo en sus momentos iniciales, fueron las clases bajas, obreros, lumpenproletariado, parados, clases medias bajas. Mussolini había sido miembro del Partido Socialista Italiano y el partido de Hitler se denominaba Partido Nacional Socialista. En cambio, en los fascismos neoliberales los dirigentes y las bases más radicales, desde buen principio, pertenecen a las clases más adineradas que viven en los barrios ricos de las ciudades o ejercen de caciques en las zonas rurales.

El fascismo neoliberal está a menudo en sintonía directa con las grandes corporaciones multinacionales y sus agencias de inteligencia norteamericanas, británicas o israelitas. Los golpes de estado suelen ser decretados, dirigidos, financiados y coordinados por dichas agencias y ONGs neoliberales (USAID, Fundaciones de Soros, etc.), que además ofrecen sus bancos de datos (Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc.) para espiar, denigrar o chantajear a sus oponentes, políticos, activistas dirigentes, sindicalistas, periodistas, etc. Combinan estos ataques con cyber-ataques y campañas denigratorias por las redes que refuerzan las campañas en los medios tradicionales de comunicación que suelen controlar por completo.

Los ataques son coordinados. La OEA, los gobiernos en la órbita de los monopolios, Paraguay, Perú, Ecuador, Chile, etc., están colaborando con EEUU y la UE para implantar el fascismo en Bolivia. Se han visto centenares de helicópteros por el cielo de Santa Cruz cuando el ejército boliviano no posee más de una docena.

Desarrollan todo un arsenal de códigos, simbologías, eslóganes, lemas, informaciones deformadas, contenidos informativos sesgados, creación de identidades excluyentes, intolerancia, racismo, posicionamientos extremos frente al diferente y prejuicios difundidos por los medios de comunicación y reforzados a través de las redes sociales.

El fascismo del siglo XX fue un fascismo autoproclamado y orgulloso. El fascismo neoliberal es disimulativo. No pretende un partido único como fue siempre el caso en el fascismo del siglo XX. Participa en las elecciones a menudo divididos en varios partidos que compiten entre sí a ver quién es el más fascista. Tampoco pretenden un Estado de partido único, sino que mantienen un juego pseudodemocrático. El fascista del siglo XXI niega vigorosamente la evidencia del carácter fascista de sus posicionamientos y acciones atribuyéndolo sistemáticamente a sus opositores. Son fascismos disimulativos.El fascismo ruandés, al servicio de los gigantones del Silicon Valley para robar los minerales del Congo, es ensalzado por National Geografic por que el 70% de los miembros del parlamento títere de P. Kagame son mujeres

Por supuesto todos los fascismos manipulan y distorsionan la historia, idealizan una supuesta cultura propia que refuerce su identidad diferenciada para apropiarse del concepto de pueblo y hablar continuamente en nombre de este mientras atacan al no-pueblo, degradándolo moral y estéticamente (fregando con lejía los lugares por donde sus pasos mancillaron su territorio.), señalándolo y estigmatizándolo. https://www.youtube.com/watch?v=IKpSl2zp2Ac

Ocupación totalitaria de los espacios públicos con símbolos, banderas, consignas y lemas.
Uso de signos identificativos en la vestimenta, en las cuentas de watsapp, o Facebook, banderas, consignas y símbolos en los balcones, en las farolas, en las calles, en las vallas, en los puentes de las carreteras, etc., para excluir y atemorizar al diferente, una censura ideológica y etnicista que suprime la libertad de expresión de los disidentes, exclusión no solo simbólica, sino que conlleva un apartheid en la práctica, en la vida cotidiana, en la vida profesional, en el empleo, en la administración, en los medios de comunicación, en los medios de educación, en la cultura, etc.

Vivir bajo la dictadura independentista:
En Blanes contra los inmigrantes que se resisten a plegarse al independentismo:
En la universidad: .
Políticos no independentistas con escolta
Contra los policías no independentistas:
Adoctrinando a los niños en el fascismo:

Ocupación totalitaria de todos los escalones de la administración, de los sindicatos, de los colegios profesionales, de las organizaciones culturales, etc.

La búsqueda de la confrontación o tensión violenta permanente frente a un enemigo real o imaginario. Se trata de “procesos” y “marchas” que no admiten un paso atrás.

Intoxicación informativa utilizando trucos como las cuentas robots para controlar y manipular los centros de atención en las redes.

El ocultamiento y el silencio social del disidente que se ve obligado a cambiar de acera, a no significarse frente a la dictadura violenta del pensamiento único.

El señalamiento de los diferentes o disidentes, el bulling digital, los escraches, boicots, insultos, desprecios, pintadas en los comercios, automóviles o puertas de las casas. En los audios de los fascistas bolivianos preparando el golpe se recomienda señalar las puertas de las casas de los masistas, del partido de Evo Morales.

Organizaciones tribales perfectamente estructuradas y centralizadas dirigen y encuadran las actuaciones, manifestaciones, ocupaciones, etc.

Es fascismo del siglo XXI es un fascismo de teatro. Sus demostraciones, manifestaciones, confrontaciones con la policía, etc., son organizadas para crear una imagen “democrática” a favor en la escena internacional. A diferencia del fascismo del siglo XX, el fascismo neoliberal manifiesta una notable preocupación para conseguir la aceptación de la comunidad internacional. Organizan verdaderas demostraciones teatrales enfocadas a crear buena impresión “democrática” en el extranjero, presentándose como la mayoría oprimida por los que realmente sufren su opresión. Utilizan descaradamente el victimismo, exagerando con la propaganda y el control de las redes sociales la supuesta violencia de sus opositores. El recurso a los infiltrados, en esto en perfecta sintonía con el fascismo del siglo XX, aparece en todas sus manifestaciones.

Mientras que en el centro de Barcelona los independentistas parecían luchar a muerte con las fuerzas antidisturbios de la policía autonómica (puro teatro, el cuerpo de bomberos ejercía de comparsa y no acudía a sofocar los incendios de las barricadas para que pudiera lucir bien el enfado de los independentistas hasta el final de la función), en los cortes de autopistas de unos días después la misma policía autonómica y los bomberos hacían la vista gorda o ayudaban a los cortes de autopistas en incendios de neumáticos efectuados por grupitos de CDRs como muestran los vídeos.

El recurso a los infiltrados es superior al fascismo del siglo XX que lo utilizaron para alcanzar el poder. En el caso del fascismo neoliberal disimulativo se trata de un recurso permanente para mantener el disimulo.

Como en el caso de los fascistas del siglo XX los fascismos neoliberales crean organizaciones, escuadrones y comités de energúmenos como fuerzas de choque. Estas fuerzas de choque actúan dirigidas y coordinadas vía internet.

El fascismo catalán, un laboratorio de fascismo neoliberal



 Escamots Catalans Motards junto as Quim Torra


Jacinto Toryho (director de la revista anarquista  Solidaridad Obrera de 1937 a 1939 ): “La insurrección de Cataluña en 1934 tuvo una nota original: comenzó con una huelga general impuesta por el Gobierno contra la voluntad de los obreros que se negaron a hacer el juego a los innovadores. Pues tratábase de una innovación singularísima, ya que por primera vez en la Historia la huelga general la organizaba y dirigía el Poder público. Los ‘escamots’ de Dencás y Badía, armados hasta los dientes, los días 5 y 6 impusieron el cierre de fábricas, oficinas, bancos, tiendas, talleres. Mas no habían contado con la ‘huéspeda’: los trabajadores se negaban a complacerlos. En algunas fábricas cedían momentáneamente ante las armas exhibidas por los representantes de la coacción oficial, mas apenas éstos se alejaban, volvían al trabajo con más ahínco. Los medios de de transporte fueron paralizados merced a la elocuencia de las ametralladoras de que hacían alarde los hombres de Badía. /…/ En el feudo de Dencás /…/ se halló un montón de cenizas de papeles y documentos incinerados antes de escapar [tras el fracaso del golpe de estado secesionista], pero encontróse sin haber sido pasto de las llamas la lista firmada por Miguel Badía con los nombres de las personas que deberían ser fusiladas al día siguiente del triunfo allí donde se las encontrara y sin formación de causa. La mayoría de esos nombres eran militantes de la FAI y de la CNT. /…/

Acerca del ‘generalísimo’ de la insurrección separatista [Dencás] y de la Esquerra que la impulsó, escribió, en 1935, Joaquín Maurín [ex-secretario general de la CNT que se pasó a la facción antiestalisnista del marxismo], líder del Bloque Obrero y Campesino: /…/ “Dencás, jefe de la fracción de ‘Estat Catalá’, turbio en sus propósitos, no podía ocultar sus intenciones deliberadamente fascistas. Todo su trabajo de organización y toda su actividad política tendían hacia un objetivo final: un fascismo catalán. Su declaración de guerra a los anarcosindicalistas, sus ‘escamots’ de camisas verdes regimentadas, todo eso tenía un denominador común: el nacional socialismo catalán”».”

El fascismo disimulativo catalanista, junto al fascismo ruandés o el fascismo israelí (ambos modelos del fascismo disimulativo), se está convirtiendo en un verdadero laboratorio del fascismo neoliberal como ejemplo para machacar a los pueblos que intenten rebelarse contra el sistema capitalista de la segunda globalización. Para los fascistas latinoamericanos el fascismo dismulativo catalán constituye un manual de referencia de estrategias y tácticas para intentar blanquear el genocidio de las mayorías sociales que intentan resistirlo. El “procés” se ha convertido en un caso de estudio para el fascismo neoliberal globalizado.

Cataluña está plagada de espías, no solo rusos, sino de las agencias norteamericanas (CIA, NSA) que siguen de cerca el perfeccionamiento del modelo para implementarlo donde más les convenga.

Un audio de los fascistas de la región separatista de Santa Cruz donde preparaban el golpe en Bolivia parece sacado directamente del manual de consignas de los nacionalistas catalanes:

Es decir tenemos que presionar (apreteu) y a partir de junio de del 19 todos debemos considerar que este es un gobierno ilegítimo. ¿Ahora que tenemos que hacer? Marcar las casas (los catalanistas practican el marcaje inverso, llevan símbolos en la vestimenta y cuelgan carteles y banderas en sus fachadas para distinguirse de los disidentes sin marcas ni distintivos) de los masistas. Es bien sencillo. De noche, de día pintarle una “X” con cualquier color y listo e identificarlos. Evitar que lleven a cabo las elecciones, o si podemos a través del voto nulo, o de boicots, etc., se anulen las alecciones, no haya elecciones, e ir operativamente dentro de este plan a hacer un paro nacional (paro de país). Este paro nacional tiene que ser una pulseta (apreteu) tan poderosa con las instituciones de gobierno que les hagan reflexionar y nuestro siguiente paso será un levantamiento de la ciudadanía (manifestaciones violentas) porque no hay otra cosa

Aunque no se trata de un estado “independiente” fascista, el hecho de constituir una comunidad autónoma dotada de un estatuto con importantes competencias que incluyen un gobierno y un parlamento autonómico, una policía autonómica, recaudación fiscal propia, educación, sanidad, un tribunal de justicia, control de medios de comunicación públicos como varios canales de televisión, más de una docena de cadenas de radio, una docena de periódicos, además de multitud de revistas, una red de representaciones diplomáticas en el extranjero, etc., puede considerarse perfectamente como un caso de estado fascista neoliberal.

https://www.dolcacatalunya.com/2017/09/ya-no-duda-pruses-fake/

Cartel fake para justificar la supuesta "libertad"de propaganda de los no fascistas


Con el control de todas las palancas estatales e institucionales en sus manos, el fascismo disimulativo catalán se presenta como el más democrático del mundo. En el referéndum neo-fascista del 1de octubre de 2017, era tan evidente la manipulación que incluso llegaron a colgar pancartas fake llamando al voto negativo (no había ninguna  real). El Si ganó con más del 90% de los votos (tuvieron que inflar el voto negativo hasta el 7% para disimular), como suele ser el caso de los referéndums convocados por fascistas, referéndum fue un ensayo para un posible referéndum de autodeterminación en el futuro (en las zonas rurales, donde todos se conocen, la población acudió en masa a votar bajo la estricta vigilancia y supervisión de los CDR, alcaldes y caciques fascistas).


Escuadrones de JEREC desfilando por Monjuïc


El flirteo con el fascismo del nacionalismo catalán viene de antiguo. El 22 de octubre de 1933, miles de jóvenes uniformados con camisas verdes desfilaron en Barcelona desde la Gran Vía hasta el Estadio Olímpico de Montjuïc. Se trataba de una demostración de los escuadrones de las Juventudes de Esquerra Republicana – Estat Catalá (JEREC). El New York Times se hizo eco de la noticia al día siguiente refiriéndose al naciente fascismo catalán. Aquella misma semana paramilitares del partido nacionalista independentista Estat Catalá, asaltaron NAGSA, la imprenta donde se editaba el satírico “El Bé Negre” en represalia por unas caricaturas burlescas sobre dichos paramilitares.


Josep Dencàs y los Escamots del “Estat Catala”

Pero el fascismo catalán encontró su reflejo inmediato en el fascismo en la península que pronto recibiría el apoyo de los nazis y los fascistas italianos, razón por la cual el nacionalismo catalán abandonaría su deriva fascista inicial.

Origen del fascismo catalanista neoliberal


En 2011 cuando estalló el 15 M, las plazas de Madrid y Barcelona se llenaron a rebosar de indignados contra el sistema.


Madrid y Barcelona 15M


 Barcelona 15M 2011- Barcelona septiembre 2017

Ni una bandera española, ninguna bandera catalanista, y nuevas formaciones política en ciernes con capacidad de pasar por encima de la corrupta política pro-business neoliberal española y catalana.

A partir de entonces, el independentismo catalán empezó a encontrar respaldo en los foros neoliberales, sobre todo anglosajones (el Wall Street Journal de Rupert Murdoch, el Washington Post, propiedad de Jeffry Bezos de Amazon o el Financial Times), mientras la UE sometía sin piedad las aspiraciones de la nación griega, puestas en Syriza. Había que sustituir a los indignados contra el sistema neoliberal por nacionalistas separatistas indignados contra España.

Las clases pudientes catalanas vieron la posibilidad de enriquecerse a escala global separando a la región autónoma del resto de España y contando con el apoyo internacional que se les ofrecía ante la amenaza de una escalada de la izquierda. Contaban con reintegrarse rápidamente en los organismos, mecanismos y foros internacionales del capitalismo neoliberal globalizado.

El mecanismo para el catalexit era del más puro diseño neoliberal. Se aprovechaba una primera fase “autonómica” en la que la díscola minoría separatista en el gobierno (gracias a una ley electoral que les beneficia donde el voto rural cuenta el doble que el voto urbano), aprovechaba todos los mecanismos y recursos descentralizados (gobierno y parlamento autonómico, legislación autonómica, educación, sanidad, televisión, prensa y radio autonómicas, activos y empresas públicas cedidas, impuestos cedidos, policía, etc.) para preparar meticulosamente la secesión..

Los dirigentes nacionalistas convirtieron las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015 en supuestamente “plebiscitarias”, coaligando todas las fuerzas soberanistas en una candidatura única denominada “Junts pel si” pero que al final, a pesar una campaña manipulada y mentirosa digna de Goebbels, solo consiguió el 48% de los votos, consecuencia de la inesperada participación masiva de la población. Sin embargo, los separatistas, como en repetidas ocasiones y gracias a una ley electoral hecha a su medida, ganaron más escaños y formaron gobierno.

El timing a pie cambiado


A partir de entonces toda la maquinaria autonómica se reajustó para preparar la secesión. La machacona campaña de 2015 se amplificó durante los dos años siguientes. La TV3 (TV pública catalana), se convirtió en una especie de selfie permanente de la realidad virtual del proceso independentista.

TV3 selfie permanente del proceso independentista

Pero tanta patraña y manipulación de la realidad generó unas expectativas en las bases que obligó a los dirigentes a ponerle fechas concretas al “proceso” de independencia, una estrategia rígida e inflexible (“ni un paso atrás”, exigían las bases cada vez más enardecidas, “ni una pantalla repetida”, como si se tratara de una película con final conocido) mientras que las condiciones para el prometido apoyo internacional se esfumaban con Podemos en caída libre ante al trato inmisericorde que recibía la Grecia de Syriza, la amenaza del Brexit (seguramente inducido en parte por el referéndum escocés) y un Rajoy que se postulaba como el mejor adalid europeo de las drásticas reformas neoliberales.

El timing independentista catalán dejó de corresponderse con el timing neoliberal. Todas las promesas de los foros y medios neoliberales se esfumaron. El momento elegido para la independencia no podía ser peor. El independentismo catalán se había precipitado por la senda fascista de forma inconsciente. Y el fascismo no admite traidores.

Consecuencias económicas del catalexit


Dada la alta especialización de Cataluña en la venta de productos al resto de España, se estima que en el escenario medio el catalexit significaría una caída del 44% del comercio bilateral. Así, el PIB catalán caería un 14% y el desempleo aumentaría un 16%.


Caso de que la secesión triunfara (sin violencia), la expulsión inmediata de la UE implicaría ponerse a la cola de la readmisión con la amenaza segura del veto español. En esta larga transición se produciría la salida de la Unión Monetaria Europea y del Mecanismo Único de Supervisión financiera. Para Cataluña, el euro se convertiría en una moneda extranjera cuya utilización, caso de adoptarlo como moneda, podría encarecer sus exportaciones y mermar peligrosamente su competitividad.

Fuera de la Unión Monetaria quedaría desvinculada del BCE con lo que las entidades financieras con domicilio en territorio catalán perderían el acceso a sus baratas líneas de financiación. También se esfumarían las subvenciones europeas al quedar excluida de los fondos estructurales (El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), El Fondo Social Europeo (FSE), El Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el Fondo Europeo de Marítimo y de Pesca (FEMP).

La inseguridad llevaría a la prima de riesgo a niveles inasumibles, al dejar de contar con la red de protección del Estado español y la hacienda de la nueva república se hundiría irremisiblemente.
Fuera de Europa y de España las exportaciones a estas zonas quedan sometidas a aranceles, ya que dejaría de beneficiarse de las ventajas de pertenecer a una zona económica con libre circulación de mercancías. El pago de esos sobrecostes haría mucho menos competitivas las exportaciones catalanas.

El "proceso" separatista, de llegar a materializarse, reduciría los derechos, el bienestar y el futuro de la mayoría de los catalanes a cenizas. El impacto económico, incluso excluyendo las terribles consecuencias de una más que posible deriva violenta propia de los procesos secesionistas (no parece que los españoles vayan a dejarlos marchar de rositas), sería enorme y devastador.


Camisas pardas del MIC

De ahí la deriva fascista, la tergiversación, mentira y manipulación sistemática de la información (amplificada por la labor de los medios de comunicación públicos en sus manos: TV3, Radio, prensa, etc.) a que se ven obligados los dirigentes separatistas para esconder la realidad de las consecuencias sobre la mayoría de la población.

El fracaso del golpe a derivado en una confrontación permanente con la denuncia y escarnio contra los no separatistas o los disidentes. La ocupación totalitaria de los espacios públicos (la calle es y será siempre nuestra), la aparición de las bandas de CDRs con la consigna fascista “apreteu” (aprieten), los aderezos amarillos, lazos, anoraks, bufandas, etc., de los fachas del “procés”. El fracaso conlleva la fanatización del fascismo con la aparición de “escamots motards” al estilo de los fascistas de la derecha boliviana, o de demostraciones de “camisas pardas”


Motorada 11S 2017

Los fascistas catalanes recopilan información ideológica y personal de todos los mandos de los Mossos d’Esquadra, a quienes puntuaban (en una libreta que ahora está en manos de un juez de Barcelona) según su "patriotismo", "carisma" y "lealtad institucional". Las anotaciones manuscritas en el cuaderno se extienden a la ideología, la vinculación política, la salud, las relaciones afectivas e incluso, en algún caso, la orientación sexual de los policías catalogados.


Una innovación fascista de la que se jactan con orgullo es conseguir que inmigrantes españoles (más de la mitad de los catalanes son de origen español) o marroquíes o latinoamericanos, o subsaharianos, militen entre sus filas. A unos pocos incluso los promocionan a cargos de importancia para conseguir votos de este sector (en esto los fascistas bolivianos los imitan colocando en posición apreciable a alguna indígena con sombrerito al uso en el parlamento golpista).

Si el carácter disimulativo del nuevo fascismo puede despistar (no creo que lo consiga en Latinoamérica) la izquierda española parece haber mordido el anzuelo, incapaz de entender el carácter neoliberal fascista del catalanismo actual, y está blanqueándolo en todos los foros. Le suministra fuerzas de choque (CUP) o lo defiende siniestramente o sin matices (en el referéndum fascista del 1 de octubre en Comú-Podem -izquierda catalana- llamaron a participar votando no, sic!), con lo que está liquidando buena parte de su base electoral. Algo parecido a lo ocurrido con los comunistas y socialdemócratas alemanes ante la escalada hitleriana.

Una reacción paralela a la del fascismo separatista catalán de los años treinta ha sido la aparición en la escena política española de Vox, un partido de ultraderecha (hasta ahora insignificante) que abogando explícitamente por terminar con el régimen autonómico ha conseguido superar los 3,6 millones de votantes, por encima del 15 %, lo que le ha disparado hasta los 52 escaños en el Congreso.

Pero esta vez el fascismo catalán no teme a la extrema derecha española. Más bien constituye un acicate más para aumentar sus dosis de delirio totalitario. Derrotar al estado autonómico fascista catalán y someter a sus miembros a un régimen estricto de desintoxicación no será tarea fácil mientras la izquierda no entienda lo que está ocurriendo en su patio trasero.