20/05/11

Capitalismo: Monopolio y oligopolio


Adam Smith: "La mezquina rapacidad y el espíritu de monopolio de los mercaderes no son ni deben ser los gobernantes de la humanidad"

Huey P. Long: "Hay que liberar al estado y a nuestras instituciones de la tendencia al monopolio y a la concentración del poder"

Premios Nobel de economía (por su notable aplicación en favor de los monopolios): Hicks, F. Hayeck, M. Fridman, G. J. Stigler, R. Coase y E.Williamson.

Origen de los monopolios

Desde los inicios, el capitalismo ha mostrado una inherente tendencia a la concentración y a la acumulación. De la manufactura a la fábrica y de la empresa local a la empresa regional, nacional y finalmente multinacional. El verbo crecer es sinónimo de vivir en capitalismo. El crecimiento puede acelerarse mediante la centralización o expansión a base de absorciones de competidores y las finanzas ofrecieron pronto una potente palanca para la concentración.

Ningún capitalista en su sano juicio desea más competencia en su negocio. Alcanzar una posición de monopolio es el sueño de todo capitalista y el señuelo que guía su actividad empresarial. Sin competidores hay menos riesgos, puedes poner el precio a voluntad y extraer superbeneficios (rentas de monopolio). Si no consigues el monopolio pero los operadores son pocos y su tamaño y poder es parecido, es mejor pactar precios (oligopolio) que embarcarse en una espiral o guerra de precios para aumentar la parte del pastel a costa de los colegas.

El monopolio y la concentración son el resultado lógico de la competencia y las crisis. La competencia capitalista puede plantearse como un proceso exponencial de concentración, una especie de selección natural en la que los más fuertes absorben o eliminan a los que tiran la toalla. Una vez conseguidas las posiciones de monopolio la competencia se extingue.

Definición de "monopolio"

Cuando hablamos de monopolios no lo hacemos en el sentido restrictivo de un mercado con un único vendedor sino que nos referimos a grandes firmas con "poder monopolista", capaces de limitar la entrada de posibles competidores (barreras de entrada), controlar o pactar la cantidad producida, fijar o pactar precios en el sector que controlan (mercados oligopolísticos), actuar como únicos compradores - Wal Mart -, reduciendo a sus proveedores a extrema precariedad, reducir sus costes salariales a placer con la amenaza de deslocalizar, ... . Nos referimos pues al puñado, cada vez más selecto, de grandes corporaciones dotadas de "poder monopolista" sobre uno o varios sectores de la economía.

Capitalismo monopolista 1.0 vs capitalismo monopolista 2.0.

Capitalismo monopolista 1.0.

El capitalismo monopolista precisa de grandes espacios económicos para desarrollarse. Los extensos EEUU, el hinterland alemán, ... se convirtieron en el nicho original y campo de entrenamiento ideal desde finales del siglo XIX. La bolsa y las finanzas apalancaron el proceso. En 1901, 170 empresas acereras se combinaron para formar la US Steel, gracias a la colaboración de la banca de J.P. Morgan. En los años 20 Vereinigte Stahlwerke emulaba a la US Steel en Alemania mientras que IG Farben se convertía en la compañía química más grande del mundo. El sector del petróleo o el caucho fueron también de los primeros en experimentar la concentración monopolista.

Se trataba de monopolistas u oligopolistas a nivel nacional. Pactaban precios y restringían la producción para obtener y mantener superbeneficios (rentas de monopolio). Los monopolios operaban básicamente en el sector manufacturero, daban trabajo y pagaban impuestos al país que les apoyaba en la obtención de materias primas, energía, mercados exteriores, … y les defendía de la competencia internacional.

Existía una especie de "contrato social" por el cual parte de los beneficios de las grandes corporaciones monopolistas repercutía en los ciudadanos que las hospedaban. Sindicatos y partidos de izquierdas apoyaron repetidamente las aventuras coloniales de sus respectivos imperialismos.


Los monopolios 1.0. controlaban los estados matriz y los lanzaban a la lucha armada por el control de las materias primas y mercados exteriores. Nacismo y fascio no se entenderían sin esa perversa comunión de intereses. La colusión de los monopolios germanos con el nazismo ha sido bien estudiada por Niall Ferguson.

En las antiguas crisis cíclicas de sobreproducción (sobrecapacidad) del siglo XIX, la competencia deprimía los precios (deflación), caían las empresas menos competitivas (cuyo tamaño no era "sistémico") y el mercado remontaba a partir precios bajos y menos empresas ofertantes. Pero después de cada crisis las empresas que resistieron eran más grandes.

Desde finales del siglo XIX las cosas cambiaron. Los monopolios acaparaban la mayor parte de los beneficios del sector que controlaban dejando al resto de las empresas en condiciones precarias. Además, el monopolio tiene mucho más poder que la empresa normal para forzar a la baja salarios y pagos a proveedores. Cuando estallaba la crisis, las empresas a sacrificar tenían un tamaño nada despreciable y el poder de arrastre en su caída aumentaba peligrosamente. Por otra parte los monopolios que quedaban en pie impedían la caída en picado de los precios con lo que la demanda no remontaba. De pronto se advirtió que las crisis dejaban de lado su carácter cíclico para convertirse en espirales imparables que se retroalimentaban y engullían más y más activos y empresas. En 1890, a finales de la Larga Depresión, en los EEUU, se dictaron ya las primeras leyes antimonopolio (Sherman Antitrust Act).

Huey P. Long, gobernador de Luisiana (1928-32), senador por Luisiana desde 1932 hasta su asesinato en 1935 (pretendía presentarse a la presidencia de los EEUU), destapó durante sus campañas electorales, la siniestra amalgama entre monopolio y polarización de la renta y la riqueza como causa fundamental de la Gran Depresión.

En los años 40 era un lugar común entre los círculos académicos la discusión sobre la enfermedad monopolista que aquejaba al capitalismo. Roosevelt intentó oponerse a la monopolización de la economía y se establecieron leyes antimonopolio. En los años 30 estableció un comité para investigar las prácticas de los monopolios que estaban experimentando una progresión exponencial en la concentración del capital aprovechándose de la crisis.

El capitalismo había enfermado de "monopolitis" aguda, había precipitado la Gran Depresión y había lanzado a las naciones a la autodestrucción de la 2ª G.M. que casi acaba con la humanidad. En los círculos académicos se hablaba del fin del capitalismo o de la muerte del capitalismo.

Tras el desastre el sistema entró en una fase de moderación cediendo a la presión de las revueltas socialistas. Fue una especie de resurrección. El capitalismo reaparecía disfrazado, un nuevo capitalismo con rostro humano, el New Deal, el Keynesianismo, el Plan Marshall, la mejora de las condiciones laborales en los países del centro y colindantes con la URSS y China. Además, el estado del bienestar modulaba una demanda continuada que favoreció la recuperación.

El debate sobre los males del monopolio se dejó de lado. Los monopolios adoptaban una nueva estrategia.

Capitalismo monopolista 2.0.

El monopolio en un solo país resultaba asfixiante. El sistema necesitaba un salto cualitativo hacia el monopolismo global. El monopolista atrincherado en un caro estado nación que ya no podía recurrir a la guerra, la invasión o la dominación resultaba obsoleto. Había que preparar el terreno para un nuevo tipo de monopolio, más amplio y agresivo, que ya no se limita al sector manufacturero sino que invade todos y cada uno de los sectores de la economía (comercio detallista, hostelería, transporte, telecomunicaciones, mensajería, ...) y a todos los ámbitos geográficos, el monopolismo global. El neoliberalismo, la apisonadora ideológica para la reconversión monopolista global, empezó a tomar cuerpo.

La 2ª fase empezó su andadura durante la década de los 70, en la que coincidieron, por un lado, una economía con claros síntomas de sobrecapacidad, y por el otro, una fuerte expansión de la masa monetaria mundial (eurodólares, déficit comercial USA creciente) y de la banca transnacional.

Los monopolios irían dejando de lado su base nacional para embarcarse a la conquista y el sometimiento planeta. Cuando el monopolio 1.0 quería imponer su ley declaraba un "lock out" (cierre patronal). Al monopolio 2.0 le basta con deslocalizar. Estados, provincias, ciudades, ... compiten unos con otros para ofrecer rebajas de impuestos, rebajas en cotizaciones sociales, rebajas en protección medioambiental, subsidios, infraestructuras gratuitas, mano de obra formada cualificada a sus expensas, ... , para atraer a unas cada vez más esquivas e insolentes multinacionales que han conseguido externalizar la mayoría de sus costes.

Los primeros años de la fase 2.0. fueron unos años de batallas, tiburoneos, OPAs hostiles, trucos y golpes bajos para consolidar posiciones y aniquilar competidores. Los monopolios norteamericanos gozaron inicialmente de la ventaja de usar su propia moneda para sus inversiones en el exterior. Los monopolios 1.0 que no se adaptaron al cambio fueron barridos, uno tras otro. Un buen guión oscarizado en la película Wall Street.

Los avances tecnológicos en la computerización y las telecomunicaciones facilitaban la operativa empresarial transnacional, pero fue sobre todo la financiarización (expansión del crédito transnacional) la que suministró la pólvora y el combustible para desencadenar un proceso global, meteórico e imparable, de fusiones y adquisiciones.

A principios de los 80 los monopolios norteamericanos estaban perdiendo terreno con respecto a las grandes corporaciones japonesas y alemanas. Reagan preparó el terreno para la fase monopolista 2.0. Entre 1980 y 1985 un dólar fuerte y dosis crecientes de desreglamentación financiera allanaron el terreno para la transnacionalización y deslocalización de los monopolios made in USA. Pero esta primera fase de globalización resultó algo prematura. Las consecuencias para las exportaciones norteamericanas fueron tan severas que Reagan tuvo que dar marcha atrás. El acuerdo del Plaza en 1985 forzó la revalorización del yen y del marco alemán devolviendo oxígeno a los exportadores de EEUU.

Pero el acuerdo del Plaza, que frenaba en cierta forma la globalización de los monopolios made in USA, tuvo como consecuencia, algo inesperada, el rápido avance de la globalización de los monopolios japoneses que, para competir con un dólar devaluado, decidieron deslocalizar masivamente sus plantas e industrias al continente asiático. 1985-90 representó la época dorada de los "tigres asiáticos" (con sus monedas ligadas al devaluado dólar) en tanto que receptores de ingentes cantidades de inversión extranjera.

En 1995 el acuerdo del Plaza fue revertido (Reverse Plaza Accord). Los monopolios estadounidenses se habían quedado rezagados en términos de globalización. La subida pactada del dólar con respecto al yen y el marco significaba la desolocalización definitiva de todo lo "deslocalizable" en EEUU. La fortaleza del dólar (junto a la desreglamentación financiera de Clinton) constituía un elemento clave para la globalización financiera que iba a encabezar Wall Street.

Los monopolios exportadores de los "tigres asiáticos" ( chaevols surcoreanos, ... ) sufrieron las consecuencias de la reversión del Plaza por lo que, a su vez, optaron por deslocalizar parte de sus plantas e industrias a China. El gigante chino se ofreció a buen precio (el saqueo de su medioambiente y su mano de obra) como plataforma para la globalización monopolista total.

Concentración exponencial

La concentración monopolista no es un proceso lineal sino exponencial. La globalización neoliberal es el medio ideal y propicio para la concentración, la reproducción y la hipertrofia de las grandes corporaciones multinacionales. Treinta años de globalización han significado un grado de concentración del capital sin precedentes.

Entre 1990 y 1995, más del 40% de las compañías listadas en Fortune 500, habían desaparecido absorbidas por otras más grandes.

Este proceso de fagocitación ha ocurrido en casi todos los sectores (10 empresas del automóvil detentan el 77% del mercado; 2 aeronáuticas dominan el 100% del sector de grandes aviones; 5 operadores controlan el 83% de la telefonía fija, 3 operadores controlan el 77% de las infraestructuras de telecomunicaciones móviles, mientras que sólo tres controlan el 65% del mercado de móviles; 10 farmacéuticas controlan el 70% de los fármacos vendidos; 4 tabaqueras suministran el 75 % del humo encajetado; sólo 3 empresas fabrican cerca del 70 % de toda la maquinaria y equipamiento agrícola; ...). Entre 1980 y 2008 las multinacionales incrementaron sus inversiones directas en el exterior de 0,5 billones de $ a 13,6 billones. En 2008, el 37% de las acciones de empresas europeas pertenecían a inversores extranjeros.

De hecho las estadísticas se quedan cortas. La típica firma gigante no opera en una sola industria sino que se trata, en la mayor parte de los casos, de un conglomerado operativo en variados sectores. Además la monopolización adopta formas opacas y sofisticadas que no suman en el cómputo, como son las compañías huecas (Nike, Beneton, Apple, …, que no invierten en el extranjero sino subcontratan casi todo lo que producen) o alianzas estratégicas (la Star Alliance agrupa 25 aerolíneas bajo el liderazgo de United Airlines)

Además los monopolios interactuan entre ellos en orden a mantener todo el proceso productivo en un entorno monopolístico global. Apple ha construido una especie de cadena de montaje global para su iPod y su iPhone para minimizar sus costes. La producción de los componentes se reparte entre Toshiba, Samsung, Infineon, Broadcom, Numonyx, Murata, Dialog Semiconductors y Cirrus Logic. Todos estos componentes se embarcan hacia las plantas de ensamblaje de Foxconn en Shenzhen donde sus 400.000 trabajadores cobran 80 centavos de $ la hora en condiciones laborales dignas de "Tiempos modernos" de Chaplin . El resultado es un margen de beneficios del 64% por cada aparato.

El proceso de concentración capitalista es unidireccional en todos y cada uno de los sectores económicos. Nunca opera en sentido inverso. A excepción de sectores inexplorados, una vez se han reducido los operadores a 10 nunca ocurrirá que vuelvan a ser 12 o 15, sino 7, 4, …. Progresan usando todo tipo de trucos y tácticas para fagocitar, crecer, levantar insalvables barreras de entrada y crecer hasta alcanzar posiciones cada vez más monopolistas. Se trata de un verdadero agujero negro global que traga y traga sin parar. A medida que se va consolidando la fase de concentración capitalista 2.0., la competencia económica va desapareciendo. Ya solo queda recaudar beneficios y, como en la fase anterior, la crisis y la depresión consolidan y aceleran más aún la concentración del capital.

Las 500 mayores multinacionales poseen el 80% del stock acumulado de inversión directa exterior mundial y acaparan el 50% del comercio internacional. Dominan todos los recursos naturales, controlan el desarrollo de las tecnologías actuales y futuras, controlan la mayoría de las agencias y medios de información y entretenimiento, imponen su influencia económica, política, cultural e ideológica sobre las naciones sometidas, propagan por doquier el credo neoliberal, y sus decisiones de inversión, deslocalización, expansión, etc., afectan a cientos de millones de trabajadores y sus familias.

Monopolios, crisis y depresión

En las crisis cíclicas del capitalismo juvenil, las empresas fallidas no tenían envergadura suficiente como para precipitar una depresión. Fue la época cíclica del sistema. A medida que el sistema ha ido madurando y envejeciendo, las estrellas de su constelación se han ido haciendo cada vez más y más grandes y las crisis más y más peligrosas, convirtiendo ciclos en espirales depresivas y arrastrando en su caída no sólo a los grandes bancos que las financiaron sino también a los estados que las cobijaron.

La historia del capitalismo es la historia de la acumulación y la concentración del capital. Si no hay acumulación el sistema se colapsa. Una vez alcanzada la fase monopolista 2.0. ya no quedan más fases por delante. El capitalismo a triunfado. Todas las barreras sociológicas, institucionales, políticas, ... han sido franqueadas. El único límite que le queda, sin embargo, es el mismo planeta, sus recursos son limitados y la barrera es infranqueable. No existe otro planeta Tierra que depredar ni alienígenas que someter. El triunfo total significa también el fracaso total. El sistema ha entrado en una crisis de sobreacumulación final y en una espiral depresiva de la que ya no va a salir nunca jamás.


La espiral de la crisis es un fenómeno acelerado exponencialmente. El monopolista genera sobrecapacidad puesto que la sobrecapacidad constituye la mejor barrera de entrada en sus mercados acotados. En condiciones de sobrecapacidad la inversión huye hacia el capital ficticio y la especulación financiera. La condición para que funcione el ciclo es que los precios se desplomen con la crisis (deflación) pero eso no ocurre puesto que en la actualidad el capital monopolista financiero puede mantener e incluso aumentar los precios a voluntad.

Las crisis y las recesiones son el caldo de cultivo para la concentración monopolista y como puede observarse, el día a día de la crisis es el no parar en fusiones, agrupaciones, adquisiciones, ..., una carrera sin obstáculos hacia el monopolismo global.

En condiciones de crisis, su privilegio monopolístico les permite reducir a placer la producción para asegurar un buen nivel de ganancias manteniendo el nivel de los precios a voluntad mientras las pequeñas y medianas empresas y los estados sucumben cediendo más y más terreno a las grandes corporaciones. Las bajas empresariales y públicas van cediendo posiciones, una tras otra, sector tras sector. Los estados endeudados y quebrados pronto acaban siendo pasto de su codicia y se ven forzados a ceder empresas, servicios y monopolios públicos que son absorbidos inmediatamente por las fauces abiertas de par en par de la concentración del capital.

Así pues el siglo XXI será el siglo de la Depresión Permanente, el de la depresión sin deflación, el de la crisis continua, el del exterminismo, el del colapso infernal de un sistema que si no es superado por el socialismo global, conducirá a la humanidad hacia un callejón sin salida global, mucho más rápidamente de lo que muchos piensan.

Capitalismo monopolista 2.0 e imperialismo 2.0

En la fase monopolista 1.0 los monopolios utilizaban la fuerza de sus estados matrices para expandir y controlar sus mercados y asegurarse suministros de materias primas. Este fenómeno, conocido como imperialismo, fue a menudo considerado como la última fase del capitalismo (Lenin).

El reforzamiento del estado incluía que parte de los beneficios de las grandes corporaciones monopolistas repercutieran en los contribuyentes. Sindicatos y partidos de izquierdas apoyaron repetidamente las aventuras coloniales de sus respectivos imperialismos. Cecil Rhodes reconocía que para frenar la conflictividad social en su territorio los británicos tenían que ser imperialistas.

Muchos de los conflictos armados, incluidas las dos últimas guerras mundiales, obedecían a este patrón. A los monopolios les interesaba reforzar el nacionalismo y las estructuras públicas y militares de sus estados base para utilizarlas contra otros estados imperialistas. La ideología preponderante no tenía nada que ver con el neoliberalismo actual. Nacionalismo económico, industrialización, proteccionismo, planificación económica, zonas de influencia, colonias, mercados cautivos, … .

El desastre y la destrucción de la 2GM hicieron patente la peligrosidad e inviabilidad de las rivalidades imperialistas. Las antiguas potencias colonialistas vieron rápidamente reducidos sus antiguos imperios y muy pronto el adjetivo “imperialista” quedó reservado para EEUU, la potencia dominante. Los monopolios, incluidos los de origen norteamericano cambiaron de estrategia. El neoliberalismo, aunque peligroso para los monopolios menos dinámicos, ofrecía oportunidades inauditas para las firmas más agresivas que una tras otra empezaron a convertirse en multinacionales. El poderoso imperialismo norteamericano, aunque tendía a favorecer a los monopolios USA, se convirtió de facto en el gendarme global de los monopolios.

El nuevo imperialismo se estaba rediseñando según las coordenadas anticipadas por Karl Kautsky cuando predijo la llegada del "imperialismo colectivo" - imperialismos actuando en bloque en relación a las colonias-.

Con la recapitalización de la URSS y China, lo que quedaba de imperialismo a la vieja usanza dejó de ser funcional. A medida que se iban internacionalizando, los “eficientes” monopolios estaban cada vez menos interesados en sostener unas bases estatales social y ecológicamente demasiado exigentes y demasiado caras a cambio de unos servicios que podían obtener directamente o en otros lugares, en mejores condiciones y casi sin contrapartidas (sobornos directos, mercenarios y sicarios internacionales, finanzas internacionales, paraísos fiscales, …).

Es cierto que las instituciones internacionales (ONU, BM, FMI, OMC, UE, … ) fueron en su día controladas y manipuladas a favor de los intereses particulares de las potencias nacionales dominantes (Consenso de Washington), pero en la actualidad todas estas instituciones, incluida la OTAN, trabajan para el conjunto del gremio multinacional, y se han convertido en organismos al servicio de "los mercados" que no dudan en desestabilizar y arruinar a las mismas potencias nacionales que en su día dirigían tales organismos.

Muchos pensadores de izquierdas no han sabido comprender este fenómeno. Les cuesta de concebir que el capital pueda organizarse al margen de los principios nacionales y que se esté produciendo una transferencia de soberanía de facto desde los estados nacionales a organismos apátridas que operan al servicio de las multinacionales "en conjunto". Reconocen la universalidad del capital, su transnacionalización, pero se niegan sistemáticamente a reconocer que el capital se ha escapado de los confines del estado nación, que los monopolios multinacionales han dejado rápidamente de lado su base nacional inicial y que las múltiples relaciones y sinergias existentes entre ellos los ligan con más fuerza que las relaciones cada vez más laxas, residuales y distendidas que guardan con sus antiguos estados base.

¿Competencia monopolista?

Competencia y monopolio son como el agua y el aceite. "Competencia monopolista" es un oxímoron de lo más clásico (competencia, en economía, implica un gran número de ofertantes que no pueden influir sobre el precio y han de competir por colocar sus productos en el mercado y monopolio significa, precisamente ausencia de dicha competencia).

Evidentemente para conseguir posiciones de monopolio hay que liquidar a los adversarios. Como ahora el objetivo ya no era nacional sino planetario, antiguos monopolistas nacionales se ensartaron en una lucha por la supremacía global. Durante el fragor y el humo de la batalla y bajo los efectos alucinógenos de la financiarización, parecía que el proceso de monopolización total de la economía traía nuevos y saludables aires competitivos en forma de bajos precios para los consumidores. Las escuelas de negocios neoliberales entonaban cantos enfervorizados a la recién descubierta competencia monopolista. (sic)

La penetración de los monopolios globales en contra los desfasados monopolios 1.0. se vendió como el elixir que devolvería la competencia a los anquilosados mercados nacionales. Los norteamericanos pudieron comprar coches japoneses en lugar de los mastodontes con ruedas de los monopolistas de Detroit. En España conducir un Seat pasó a ser cosa de los abuelos. Parecía como si las multinacionales hubieran reavivado la competencia en beneficio de un respetado consumidor global con derecho a voto en la democracia del mercado global.

Donde esta percepción se hizo más ostensible fue en el campo del comercio detallista. De golpe y porrazo aterrizaba una nave Wal-Mart cerca de una ciudad, ofreciendo unos precios irrisorios. En realidad no se trataba de competencia sino de pura y simple aniquilación de los pequeños competidores y sometimiento servil de los proveedores. Lo que caía del cielo no era la competencia en su estado más puro sino un verdadero muro, una enorme barrera de entrada frente a la competencia que dejaría para siempre el comercio al detalla en la zona en manos de Wal-Mart.

“Eficiencia” y “competitividad" monopolistas

El mercado "competitivo" es para las empresas subcontratadas, para los antiguos empleados convertidos en autónomos, para los trabajadores (con un mercado laboral cada vez más competitivo). Si hubiera competencia no habría superbeneficios (rentas de monopolio). Las posiciones de monopolio u oligopolio inhiben la competencia y son sinónimo de superbeneficios. Una vez consolidadas sus posiciones a nivel global los monopolistas no compiten en precios sino que pactan o dictan precios y colaboran en las tácticas y estrategias para conseguir cotas más altas de explotación puesto que les beneficia a todos en conjunto.

Los hiper-beneficios no son resultado de la "competitividad monopolista" sino de la deslocalización, la subcontratación, el abuso sobre las pequeñas y medianas empresas, la externalización de costos, la evasión de impuestos, la corrupción y manipulación de los gobiernos y las instituciones nacionales e internacionales, la colusión con tráficos ilícitos y la especulación financiera.

Su carácter multinacional-global les permite poner en competencia sueldos de aquí y allá, regulaciones medioambientales, laborales, mercantiles, fiscales, penales, financieras, etc. De ahí su cacareada “eficiencia” y “competitividad”. Eficiencia en explotar y competencia suicida entre sus explotados y subcontratados.

Monopolios, estados-nación y uniones económicas

Los individuos, los estados y las naciones se han convertido en utensilios de usar y tirar. El "Contrato social" de la fase 1.0 se ha roto. Los monopolios multinacionales ya no precisan de un sólido "anclaje" nacional como en los años 30 o 40. Cada vez dependen menos de estados poderosos que defiendan sus intereses frente a estados competidores o insumisos. Ya no precisan los servicios unos trabajadores nacionales bien alimentados y educados.

Durante la Depresión Permanente 2008 - ? , no vamos a ver una 3ª Guerra Mundial como la provocada por la Gran Depresión de los años 30. No veremos de nuevo estados fascistas militarizados ni salidas guerreras a la crisis. Los monopolios 2.0 no precisan de estados militarizados para dirimir sus contiendas. La crisis no va a fortalecer los estados sino, más bien, todo lo contrario; el sector estatal y los servicios públicos representan la última frontera a canibalizar por los monopolios multinacionales.

El caso más paradigmático es el desballestamiento y liquidación acelerado de los EEUU, de sus reservas, de sus infraestructuras, de sus servicios más esenciales, de su sistema legislativo, de su moneda, ..., un estado desfondado y transmutado en agencia quasi privada al servicio de los monopolios (y no sólo de los norteamericanos).

La gran mayoría de las grandes corporaciones norteamericanas no pagan apenas impuestos. Goldman Sachs pagó un 1,1% de sus beneficios en 2008, el mismo año en que recibió un rescate de 800.000 millones de $ y obtuvo 2.300 millones de $ en beneficios. General Electric pagó cero $ en impuestos en 2010 a pesar de unos beneficios de 10.500 millones de $. En EEUU el 69% de las corporaciones son "nontaxable businesses", es decir, se acogen a una norma conocida como "pass through" por la cual los beneficios no se graban cuando se producen en la empresa sino cuando se ingresan como dividendos de los accionistas. No es extraño qoue el total obtenido por el impuesto de sociedades (35%) en 2010 no llegara al 1,3% del PIB USA (6,1% en 1952)

Algo parecido está en marcha en la UE. Los monopolios temen una Europa social, unida, con una única política fiscal y un reglamentación financiera que supondría poner coto a sus superganancias y pondría en peligro sus bases en los paraísos fiscales. La continuidad del euro interesa a las multinacionales pero cualquier salida social y solidaria a la crisis es incompatible con la genética del capital monopolista.

Los monopolios multinacionales están aprendiendo a navegar en las aguas turbulentas de la Depresión Permanente. El lúgubre horizonte previsible, en el actual marco monopolista, es el de la disolución de las uniones económicas regionales y la degeneración progresiva de los estados fallidos, naciones enteras sometidas al control de bandas mafiosas que irán substituyendo el orden institucional. Todo apunta a un futuro inmediato en el que el marco institucional de los negocios de las multinacionales no va a ser otro que el criminalcapitalismo.

Extorsionar las naciones para que rescaten multinacionales en apuros se ha convertido en una práctica habitual de la globalización neoliberal. Les basta con mantener las mínimas infraestructuras apropiadas a sus mezquinos intereses y prescinden de todo lo demás. Las sucesivas revelaciones de los cables de WikiLeaks desvelan como buena parte de los servicios diplomáticos de las naciones han transmutado en agencias comerciales de los grandes grupos multinacionales para introducir sus fármacos y transgénicos, colocar sus aviones, defender su impunidad en delitos contra el medio ambiente, ...

Sin base nacional alguna, los monopolios transnacionales carecen del más mínimo interés en la protección medioambiental. Kyoto, Copenague, Cancun, ... demuestran como los lobbyes de los monopolios pueden más que la evidencia científica del desastre climático en ciernes y convierten en ridículos títeres a los conferenciantes.

Monopolios y sobrecapacidad

La causa de las crisis económicas capitalistas se debe a la sobrecapacidad debida a la saturación de los mercados.

A diferencia de una empresa competitiva, para el monopolista la sobrecapacidad tiene una utilidad evidente puesto que constituye una elevada barrera de entrada para monopolizar un mercado frente a posibles competidores. Quien no ha visitado una gran superficie comercial semivacía, con solo dos o tres cajeros funcionando. Se trata de impedir que se instale otra compañía.

La causa de la persistencia de las espirales depresivas deriva de la capacidad que tienen las corporaciones monopolistas para mantener y aumentar si cave, las condiciones de sobrecapacidad sinedie, puesto que dicha sobrecapacidad constituye una de sus estrategias clave.

Monopolios y paraísos fiscales

Los paraísos fiscales constituyen la muleta imprescindible de las multinacionales. Les permiten evitar los impuestos, vengan de donde vengan. Constituyen sus centros neurálgicos y bases de operaciones. Son sus aliados frente a todo lo que huela a democracia o control social. Sirven de tapadera de los desastres medioambientales y ecológicos que perpetra su irresponsable codicia.

Los monopolios multinacionales, utilizan básicamente 3 técnicas de evasión de impuestos:

a) Moviendo "su" propiedad intelectual (patentes, marcas, ... ) a empresas filiales constituidas en paraísos fiscales. Las filiales no ubicadas en paraísos fiscales pagan (gastos deducibles) por las patentes "propiedad" de la filial del paraíso fiscal.

b) Precios de tranferencia. Todas las filiales situadas en países donde se pagan impuestos no registran beneficio puesto que los productos les llegan a un coste similar al precio de venta que cobran a los consumidores finales. En el proceso de producción, transporte y comercialización intervienen diversas filiales que se facturan entre si. Sólo obtienen beneficios las registradas en paraísos fiscales.

c) Profit stripping (estriptis de beneficios)

Consiste en drenar los beneficios obtenidos en una país con impuestos hacia una filial en un paraíso fiscal (gastos para la filial con impuestos e ingresos para la del paraísos fiscal). Una filial en Bermuda presta dinero a interés a una filial en Francia. Los beneficios en Francia se reducen al pagar los intereses a la filial en Bermuda.

El grupo Fortis detentaba en 2008 una prodigiosa cascada de cerca de 300 filiales registradas en paraísos fiscales: Fortis Intertrust (islas Virgenes británicas), Fortis Investment Management (islas Caiman), Fortis Commercial Finance (Luxemburgo), Fortis Private Wealth Management (Antillas neerlandesas), Fortis Foreign Fund Service (Suiza), JEB Ltd(Liberia), Comanche Ltd (Bahamas), Jasmette Valley Inc (Liechtenstein), de Swilken Holdings (Panamá), etc. La lista llenaría 10 páginas.

Tumbado por la crisis, fue absorbido, tras una fuerte inyección de dinero público (11.200 mill de €), junto con sus filiales paradisíacas, por BNP Paribas. Ni un euro salió de los países paraíso sino de los contribuyentes de Bélgica y Holanda, su "base nacional".

Al no depender de un estado nación, se pierde interés en fortalecerlo y en la práctica, ni siquiera se vacila en debilitarlo, sangrarlo, desindustrializarlo, arruinar sus infraestructuras, sus servicios públicos, su seguridad, etc. como está pasando en los mismos EEUU. A las multinacionales les basta y les sobra con los paraísos fiscales. Muchas naciones están cayendo en manos de mafias y capos (cuyos tráficos y finanzas operan también desde oficinas en paraísos fiscales) en colusión con políticos y funcionarios corruptos. Oficinas y miembros de las mafias y las multinacionales, mira por donde, conviviendo armoniosamente, puerta a puerta, en los paraísos fiscales.

Monopolios públicos vs monopolios privados

Monopolios públicos incluyentes

Los monopolios no son inherentemente malos per se. Minimizar costos (economías de escala) es económico si todo el mundo utiliza el mismo producto. Los monopolios públicos pueden resultar económicamente eficientes en muchos casos y no excluyen a nadie.

Los monopolios públicos son más baratos para el consumidor (no hay CEOs capitalistas) y no son excluyentes. Además, puesto que no promueven la desigualdad social, seguramente son beneficiosos para el gran público vía mejores rentas.

Monopolios privados excluyentes

Si no hay grandes diferencias sociales el monopolista privado tiene poco a ganar vendiendo sólo a los más ricos. Pero si las diferencias son abismales el monopolista tiende a excluir a la gran mayoría cobrando altos precios de monopolio a la minoría rica.

El monopolio privado, sin el control del estado, es antisocial y excluyente. En condiciones de fuerte desigualdad social, para maximizar beneficios, el monopolista fija precios altos que excluyen a una parte creciente de los consumidores (con rentas bajas). La combinación de monopolios farmacéuticos mundiales y desigualdad social ha resultado catastrófica en el tratamiento SIDA. La lógica monopolista es aplastante. Un precio bajo asequible para todos los pacientes genera menos beneficios que un precio alto sólo al alcance de pacientes acomodados.

Si la población total con SIDA fuera de 100 enfermos y todos pudieran pagar 10 por el tratamiento, el monopolista cargaría 10 y vendería 1000 (coste unitario 5), con lo que el beneficio obtenido sería 500. Si 90 enfermos sólo pueden pagar 8 pero los 10 más ricos pueden pagar 100, la lógica monopolista no va a rebajar el precio a 8 sino que lo subirá a 100 con lo que mantendrá sus beneficios, produciendo menos y excluyendo del tratamiento al 90% de los enfermos. Esto es lo que ha ocurrido y esto es lo que está generalizándose a todos los niveles.

Por tanto el monopolio privado no tiene ningún interés especial en la "recuperación económica". La desigualdad social no es un hándicap "macroeconómico" que impida seguir obteniendo superbeneficios y avanzar en la concentración del capital, sino más bien todo lo contrario.

El avance monopolista aumenta la desigualdad social a niveles nunca vistos, con lo que pronto son las mismas clases medias las que van quedando excluidas del mercado monopolista. Porciones crecientes de la población van siendo desconectadas a medida que avanza la Depresión Permanente. Desigualdad, monopolio y crisis económica se retroalimentan mutuamente.

Monopolios, barreras de entrada, propiedad intelectual, marketing, obsolescencia planificada, despilfarro y contaminación.

A diferencia de un monopolio medieval (gremios) o público, los monopolios capitalistas privados son organismos cancerígenos que han de crecer y crecer. No les basta con copar una parcela determinada del mercado; han de seguir acaparando más y más mercado. Pero para ello es imprescindible asegurar bien la cuota de mercado ya dominada elevando enormes barreras de entrada de todo tipo (William Shepherd ha estudiado hasta 22 tipos diferentes de barreras de entrada). La misma edificación de barreras se traduce, a menudo, en mayor crecimiento de las firmas al penetrar y copar mercados afines para prevenir posibles competencia futuras (Microsoft penetrando en el negocio de la telefonía móvil, …).

La constelación Benetton

Entre las barreras de entrada más eficaces están la propiedad intelectual (y/o patentes) y el marketing.

La propiedad intelectual consiste en el otorgamiento de un monopolio "temporal" al registrador de la patente que le permite obtener rentas de monopolio por encima de los costes reales de producción. Se vende como un incentivo a la creatividad (existen formas menos manipulables de premiar a los investigadores y creadores: premios, incentivos públicos o privados, ...) cuando en realidad se utiliza como barrera de entrada contra la competencia.

Los monopolios han convertido el marketing en una herramienta fundamental para la edificación de sólidas e infranqueables barreras de entrada.

El marketing monopolista es una herramienta multifuncional:

- Sirve para ampliar la cuota de mercado (a costa de la competencia, o a costa de la cordura del sufrido consumidor).

- Funciona como una barrera de entrada. En la actualidad, entre el 70% y el 90% del coste de buena parte de los productos que llegan al mercado son costes relacionados con el marketing del despilfarro (la publicidad, la moda, el envase, la diferenciación del producto, una amplia gama de modelos, ... ). Un producto de la competencia, aunque tenga mucha más calidad que el del monopolista, no podrá nunca llegar al consumidor a causa de las enormes barreras de entrada impuestas, de las que el marketing capitalista del despilfarro suele ser la más infranqueable.

- Como el monopolio pretende acaparar “todo” el mercado, utiliza también otra técnica de marketing: la segmentación del mercado: buenos productos (caros) para los ricos y productos (baratos) que duran poco - obsolescencia planificada - para que los pobres, con rentas justas, se vean obligados a repetir una y otra vez el acto de la compra. Ambos segmentos acaban generando inmensas cantidades de residuos (los ricos quieren siempre el “último modelo” de yate y los pobres no pueden mantener los mercedes, yates, ... desechados por aquellos).

El resultado de todas estas artimañas es un enorme despilfarro de recursos y una enorme generación de residuos y contaminación.

Monopolios y biodiversidad aliementaria

La biodiversidad alimentaria es un patrimonio acumulado por más de 10.000 años de experimentación agraria. En 1903 todavía se comercializaban 288 tipos de remolacha (17 hoy), 544 tipos de coles (28), 307 tipos de maíz (12), 500 tipos de lechugas (28), 340 tipos de melón (27), 400 tipos de judías (25), 400 tipos de tomates (79), 285 tipos de pepino (16), ...

El capitalismo agrario, per se, es una amenaza a la biodiversidad alimentaria en cuanto que concentra, normaliza y homogeneiza los cultivos en pro del beneficio inmediato que proporcionan unas cuantas variedades de alto rendimiento, marginando las menos rentables pero más resistentes a sequías, plagas o condiciones adversas. Los previsores cultivadores peruanos, en un entorno aún pre-capitalista, plantan aún cientos de variedades de patatas en diferentes campos y lugares para prevenir sequías o plagas.

En la fase monopolista la destrucción de la biodiversidad alimentaria se ha acelerado exponencialmente. La globalización neoliberal está pulverizando cualquier variedad no mercantilizable y eliminando el conocimiento ancestral de los cultivadores, expulsados en favor del monocultivo para la exportación de unas cuantas patentes de variedades geneticamente modificadas cuya principal virtud es la de ser mercancías comercializadas por monopolios.

Los últimos reductos de la biodiversidad alimentaria están siendo saqueados y destruidos por NOVARTIS, MONSANTO, ZENECA, AGROEVO yDUPONT. La fundación "humanitaria" Gates tiene un especial interés en destruir la biodiversidad alimentaria africana que curiosamente le reportará cuantiosos ingresos colaterales puesto que ha comprado una importante participación en Monsanto.

Los monopolios y las finanzas

Las grandes corporaciones nunca hubieran sido posibles sin los mercados de títulos financieros. La evolución de la bolsa y demás mercados ha ido pareja a la concentración capitalista. La concentración monopolista ha ido siempre a la par con el tamaño de las entidades y grupos financieros.

Financiarización y concentración monopolista son procesos que se retroalimentan. La globalización financiera arrancó en los inicios de la fase monopolista 2.0. con el mercado de eurodólares (dinero sin estado), rediseñado para cubrir las necesidades de la internacionalización de los monopolios. El nuevo sistema financiero globalizado precisaba de modernos centros financieros offshore y para ello hacía falta la aparición previa de un andamiaje institucional que permitiera mantener cuentas "privadas" en dólares fuera de EEUU y fuera de las regulaciones financieras de EEUU.

El mercado de eurodólares apareció durante la guerra fría. A finales de los 50 la URSS necesitaba mantener cuentas en dólares para sus operaciones comerciales con el resto del mundo pero temía tenerlas en cuentas de bancos situados dentro de EEUU sometidas a posibles represalias (como las que sufrieron las cuentas iranianas tras la caída del Sha) . Los bancos ingleses, ávidos de las suculentas comisiones a deducir, se prestaron al negocio abriendo cuentas denominadas en dólares fuera del alcance de las regulaciones norteamericanas, en sucursales creadas especialmente para ello. Había nacido el mercado de eurodólares.

A principios de los 60 el gobierno USA empezó a poner trabas a la salida de dólares temiendo perder más oro. Pronto fueron las mismas empresas norteamericanas las que advirtieron la conveniencia de mantener cuentas en dólares al margen de las regulaciones de su gobierno o autoridad monetaria. Los mismos bancos norteamericanos establecieron sucursales con cuentas secretas numeradas en Londres y en otros centros financieros para no dejar escapar el negocio. La ventaja de estas sucursales offshore era que los depósitos en dólares acumulados quedaban al margen de las regulaciones monetarias de la Reserva Federal, no requerían crear reservas legales adicionales en el banco matriz y podían prestarse a tipos de interés al margen del sistema de la Reserva Federal. La banca fue pues uno de los sectores en transnacionalizarse rápidamente.

El desregulado y opaco mercado de eurodólares animaba a los capitales de origen dudoso o inconfesable a financiar el déficit de EEUU. Una vez los EEUU eliminaron los controles de capitales en 1974 las transnacionales norteamericanas empezaron a financiar sus operaciones a través de este mercado.

El reciclaje de los petrodólares tras el choque petrolero de la OPEP en 1973 dio alas a la consolidación de la nueva deriva financiera mundial. Las propuestas de canalizar estos superávits a través de los circuitos oficiales del FMI fueron desechadas y los petrodólares acabaron engrosando las cuentas en eurodólares de los bancos transnacionales y paraísos ofshore.

El crecimiento exponencial de los mercados ofshore señaló el definitivo final del sistema de regulaciones de Bretton Woods propio de la fase monopolista 1.0.

A partir de los 70 la financiarización suministró fondos en cantidad y en condiciones inmejorables para desencadenar un proceso imparable de fusiones y adquisiciones. La concentración afectó de forma destacada al mismo sector financiero que acabó convirtiéndose en el principal protagonista de la etapa final en que ha entrado el sistema capitalista, etapa en la que los beneficios ligados a la especulación han desplazado al sector real. Actividades puramente especulativas en las que los protagonistas son enormes corporaciones expertas en “moral hazard” (amenaza de riesgo sistémico en caso de no ser rescatadas) para conseguir beneficios escandalosos, traspasando los riesgos a los sumisos contribuyentes.

La densidad de las interconexiones entre los sistemas financieros es total. La Eurozona y los mercados monetarios USA forman un todo integrado en el que la liquidez fluye en un continuo de un lado a otro.

Las multinacionales ya no saben en que invertir sus enormes superbeneficios acumulados así que se dedican a jugar con ellos en el casino financiero global. Los ricos no pagan impuestos. Las multinacionales reducen los sueldos y tampoco pagan impuestos. Sin ingresos, los estados deben endeudarse. Los mercados se encargan de prestarles el dinero que han evadido de los impuestos. Se trata de préstamos cuyo colateral son los bienes públicos. Así pues los mercados constituyen la palanca de desguace de los monopolios y la materia negra de la globalización capitalista.

A medida que avanza la Depresión Permanente se está produciendo un verdadero boom en fondos que apuestan a favor del mismo colapso financiero. Se autodenominan Tail risk o black swan funds, también conocidos como fondos Armageddon, y están diseñados para que los ricos inversores puedan liberarse (y lucrarse al mismo tiempo) de las consecuencias del colapso general para el resto de los demás, provocado por sus mismas operaciones especulativas.

Monopolios multinacionales, legislación y democracia

Han transfigurado cualquier estructura democrática en agencia de sus mezquinos intereses. Manipulan los procesos electorales, financian los partidos políticos, controlan los medios de comunicación y distorsionan la información.

Tienen barrios enteros de oficinas de lobbying en Bruselas y Washington. Las leyes se hacen y rehacen según sus intereses y conveniencias. Sus delitos financieros resultan impunes mientras controlan en régimen de monopolio enteros sistemas penitenciarios.

En caso de resistencia recurren a la artillería pesada de las agencias internacionales bajo su control (FMI, Comisión Europea, BCE, …) que toman el mando de las economías de países enteros, sustituyen a los parlamentos y gobiernos nacionales imponiendo la socialización de las pérdidas (resultado directo de la especulación de las mismas multinacionales) y el saqueo de los bienes públicos.

Mientras que los sistemas legislativos se adaptan a sus intereses corporativos, las legislaciones penales se manipulan para eludir cualquier responsabilidad criminal por sus incontables desmanes. El caso más flagrante es, sin duda, la legislación penal norteamericana que condena a 5 años por posesión de 5 gr de crack o 100 gr de heroína, y a cadena perpetua por triple reiteración de delitos menores (en cambio sólo a 5 años por la posesión de medio kg. de cocaína, la droga de los ricos). Una legislación a la medida de la codicia de las grandes multinacionales que han convertido el sistema carcelario norteamericano en un próspero negocio esclavista deslocalizado en su propio territorio (un verdadero gulag de 2 millones de presos trabajando a 2$ la hora) que produce material militar, muebles de oficina, equipamiento médico, componentes de aviones, ... para IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Texas Instrument, Dell, Compaq, Honeywell, Hewlett-Packard, Nortel, Lucent Technologies, 3Com, Intel, Northern Telecom, TWA, Nordstrom's, Revlon, Macy's, Pierre Cardin, ...

Son las causantes de la crisis económica, social y ecológica del planeta. Son responsables de la miseria mundial, el hambre global, el agotamiento global de los recursos, la destrucción global del medioambiente, la desestructuración y criminalización de los estados (México, Colombia, Guatemala, Rusia, países de Europa del Este, países norte y centro africanos, sur de Italia, ...).

Monopolios multinacionales y organismos internacionales

Han convertido la Unión Europea, el BCE, el Banco Mundial, El FMI, la OCDE, la OMS, …en agencias especializadas en la defensa de sus intereses. Las agencias internacionales catalizan y aceleran el proceso de corrosión al que están sometiendo a las democracias nacionales. La globalización neoliberal promueve la usurpación monopolista de cotas crecientes de soberanía nacional a manos de tinglados supranacionales a-democráticos sometidos a sus mezquinos intereses con el fin de imponer una camisa de fuerza exterior a los ciudadanos y contribuyentes, impidiendo cualquier resistencia democrática al empeoramiento planificado de las condiciones sociales.

Todos los organismos internacionales están siendo manipulados y reconvertidos en agentes subordinados en orden a procurar un entorno (regulador, económico y político) lo más favorable a sus intereses. El planeta se ha monopolizado y las agencias internacionales son las encargadas de frenar e impedir cualquier resistencia local o de boicotear cualquier intento de vuelta atrás.

Monopolios multinacionales, nomadismo y deslocalización

Son los responsables de la deslocalización, la depredación irracional de los recursos naturales, la polarización irracional del tejido industrial y comercial hacia los "paraísos" de la explotación, "zonas especiales" de la depredación social.

Corrompen las élites de los países pobres para que cedan sus territorios a la depredación de sus recursos naturales, la polución y contaminación irresponsable de su medioambiente, y la explotación inhumana de sus poblaciones.

Son los verdaderos nómadas del siglo. Los estados desballestados pujan para que vengan y se instalen en su territorio. Al menor síntoma de resistencia laboral los monopolios amenazan con empaquetar y marcharse a otro país. Y, como pueden hacerlo, a menudo basta con la simple amenaza para someter a sus empleados a sus draconianas condiciones laborales.

Wal-Mart, la mayor empresa del mundo, es responsable (junto a sus émulos, Kmart Corporation, Costco, Carrefour, Eroski, ... ) de la desertización del tejido industrial y comercial de estados y países enteros, de la presión salvaje sobre sus proveedores de forma que se ven obligados a deslocalizar para sobrevivir, y de la ruina de los agricultores a los que someten a precios ridículos.

Los puestos de trabajo decentes desaparecen en cuanto el sector es engullido por un monopolio multinacional. Se trate de las telecomunicaciones, se trate del textil, se trate de la informática, ..., los trabajadores son sometidos a la competencia de los paraísos de la explotación. Los sueldos y las condiciones laborales son presionados a la baja mientras revientan los beneficios y los ingresos de los altos ejecutivos. Cuando una multinacional despide 1.000 trabajadores, automáticamente sus acciones se disparan en la Bolsa.

Pero no se trata sólo de los empleados de las multinacionales sino que la receta afecta de lleno a las pequeñas y medianas empresas que acaban cayendo en las redes cada vez más inmensas de la subcontratación. La posición de monopolio permite extorsionar a los pequeños proveedores llevándolos a una guerra fratricida como si de gladiadores se tratara. Esta es la "eficiencia" de los monopolios que tanto alaban desde sus cátedras los premios Nobel del neoliberalismo (Hicks, Hayeck, Friedman, Stigler, Coase, Williamson)

Monopolio de la innovación

Su enorme escala les permite monopolizar también la innovación. Pero se trata de "su" innovación. La innovación monopolizada debe ajustarse a sus miopes intereses (en general son expertos en aprovecharse de la innovación ajena). Una vez conseguidas posiciones de monopolio en determinados sectores (petróleo, fármacos, energía nuclear, informática, …) y edificadas las correspondientes barreras de entrada, retrasan o impiden toda innovación que no puedan controlar para mantener su privilegiada situación de monopolio.

Prefieren la rentabilidad asegurada de los enfermos crónicos a investigar en fármacos o vacunas curativas. Prefieren la centralizada energía nuclear a las energías renovables. Obstaculizan el transporte público, el coche eléctrico, ... para mantener sus superbeneficios petroleros. Su innovación es a menudo perversa puesto que avanza en campos cuyo único objetivo es someter, chantajear, explotar y, en definitiva, consolidar sus posiciones de privilegio. Farmacéuticas, químicas, tabaqueras y agrobusiness están inundando el planeta de "innovadores" productos tóxicos y adictivos para someter y controlar a productores y consumidores.

Se apropian del conocimiento público y social, del conocimiento de las culturas indígenas, de la biodiversidad, ... imponiendo patentes aquí y allá, poniendo todo tipo de trabas y compartimentos a la libre circulación de las ideas y por tanto a la misma esencia de la innovación.

Monopolios e internet

La información es un bien público por naturaleza, un comunal al que todos deberíamos poder acudir para alimentar nuestras neuronas. El consumo de un individuo no impide su consumo por el resto de sus congéneres. Es como el aire o el agua.

La aparición en escena de Internet representó en sus inicios un campo inexplorado (y sin indígenas a los que aniquilar) semejante al gran Oeste americano. Se trataba de un basto territorio comunal, una nueva Antártida del conocimiento y la posibilidad de una inmensa esfera democrática de intercambio de comunicación sin barreras ni restricciones.

Privatizar y poner coto a lo público forma parte del instinto capitalista. Todo aquello que no es escaso no es susceptible de negocio. La idealizada "conquista del Oeste" consistió básicamente en generar escasez vallando y privatizando inmensos territorios comunales.

Algo parecido está ocurriendo en internet. Progresivamente, el territorio de intercambio de información y conocimientos va siendo parcelado, vallado, "protegido", compartimentado,... Su valor de uso de acceso universal (público) va convirtiéndose rápidamente en valor de cambio de acceso restringido y controlado (privado).

El capitalismo monopolista se están apropiando de la red, elevando enormes barreras de entrada para consolidar sus posiciones. Microsoft, Google, Amazon, … . Unas pocas firmas pretenden copar todo la actual área de Internet y asolar o colonizar cualquier nuevo territorio que pueda surgir

AT&T ha adquirido recientemente a T-Mobile (proveedor inalámbrico) consiguiendo así detentar el 75% del mercado USA. AT&T es un declarado oponente a la "neutralidad en la red", neutralidad que hasta ahora ha asegurado que todos los datos son transportados, sin discriminación alguna, a la misma velocidad en internet. AT&T pretende acabar con esa neutralidad para convertir internet en una autopista de peaje, beneficiando a las grandes compañías y dejando a los pequeños y a los individuos fuera de juego, a velocidades de vía secundaria. Con su adquisición de T-Mobile gozará con una posición de monopolio suficiente para imponer sus designios.

La abundancia de información en la red no es una "commodity", no es un negocio. La lógica monopolista requiere generar escasez. El negocio se hace a partir de la escasez y en el caso de internet, la escasez debe ser creada. Se trata de escasez artificial y por lo tanto requiere la intervención de las instituciones públicas en connivencia con el capital monopolista y esto es lo que está ocurriendo. De la mano del legislador sumiso y en un clima cada vez más propenso a la globalización, el capital monopolista se está enseñorando del sector con una rapidez y contundencia inauditas.

Externalización de costos, depredación medioambiental global

Todo el planeta pasa a ser pasto de la codicia sin límites de las poderosas multinacionales. El polo norte está amenazado de muerte por las petroleras. Polucionan impunemente mares y océanos. Sus nucleares infestan de elementos radioactivos la atmósfera mientras que las químicas infestan de residuos los mares y los continentes.

Operan al margen de la sociedad externalizando buena parte de sus costes. Funcionan en una dimensión a-democrática y a-social, eludiendo cualquier responsabilidad por sus desmanes.

A partir de cierto tamaño las grandes corporaciones multinacionales no obedecen más que a su propia lógica corporativa. Ni sus propios directivos pueden oponerse a esta lógica irracional y depredadora. J. Van der Veer, director ejecutivo y cabeza absoluta de Shell, es un holandés amable, educado y sensible y Holanda es un país socialmente avanzado y preocupado por el medio ambiente y un cambio climático que podría sumergirlo bajo las aguas del Atlántico, pero ello no obsta para que la compañía anglo-holandesa actúe como una apisonadora implacable con un código genético programado para destruir la biodiversidad, los derechos humanos y la sostenibilidad medioambiental del planeta allá por donde pisa.

Privatización de beneficios y socialización de pérdidas

Además, como estamos comprobando, día si, día también, su enorme tamaño (too big to fail) les otorga el "derecho" al chantaje y el rescate público. Bajo la amenaza del "crunch financiero", de la deslocalización, de las consecuencias de una quiebra, ..., se apoderan de los recursos públicos para mantener sus beneficios y preparar sus cofres de guerra para presentes y futuras fusiones y adquisiciones.

Con fondos públicos J.P. Morgan Chase adquirió Washington Mutual y Bear Stearns, Bank of America absorbió Countrywide y Merrill Lynch mientras que Wells Fargo adquirió Wachovia y con fondos públicos podrían fusionarse los grandes del automóvil de Detroit.

La finanza europea tampoco se quedó corta y BNP Paribas adquirió buena parte de Fortis; Lloys TSB adquirió HBOS; Commerzbank adquirió Dresdner Bank; Santander se apropió de los negocios latinoamericanos de ABN Amro y compró Abbey National y Bradford¬Bingley.

En total, entre 2007 y 2008 se produjeron 170 fusiones y adquisiciones internacionales (En el sector de fármacos, Pfizer adquirió Wyeth, Novartis se hizo con Alcon, Roche con Genentech. En el sector TIC, Nokia compró Navtep, HP adquirió EDS, SAP se quedó con Business Objects y Oracle con BEA y Sun.)

Mitología monopolista neoliberal

. Monopolios multinacionales = libre comercio. (millones de pequeños comerciantes eliminados del planeta)

. Los monopolios multinacionales contribuyen a la igualdad social

. La transnacionalización de los monopolios tienden a evitar las guerras y los conflictos (cierto sólo en la fase 2.0)

. Mejoran la situación de "toda" la población de los países donde se instalan. Crean puestos de trabajo y mejoran las condiciones de trabajo, aumentando su productividad, eficiencia y formación, generando un efecto multiplicador que se traduce en aumento de la renta, la riqueza y el bienestar de los individuos.

. Promueven la ética empresarial tanto en la matriz como entre las subcontratas.

. Hacen accesibles a todos los habitantes del planeta los sofisticados y útiles productos y servicios que producen.

. Los únicos monopolios malos son los monopolios públicos

. Liquidado el proteccionismo, los precios, como nunca antes en la historia, reflejan la libre competencia entre un gran número de compradores y vendedores.


La revista Monthly Review reúne las mejores aportaciones en la investigación sobre los monopolios desde su fundación. Los últimos artículos sobre el tema son enormemente aleccionadores.

Monopoly and Competition in Twenty-First Century Capitalism,
The Internet’s Unholy Marriage to Capitalism
The Internationalization of Monopoly Capital

Moshe Adler: Economics for the rest of us
G. Vr. Sherman, Jr.: Mitología neoliberal sobre los monopolios

Jagdish Bhagwati: Supuestos beneficios de las MNC para los países pobres

6 comentarios:

Juansk dijo...

A colación de tus artículos: http://www.elpais.com/articulo/economia/Telefonica/amplia/ERE/anos/8500/empleados/elpepueco/20110525elpepueco_16/Tes

Te gustará la siguiente canción :
http://www.youtube.com/watch?v=_fQJXPoCLIY

Anónimo dijo...

La verdad es que no veo relación entre el artículo y la canción...

Daniel Riera dijo...

Muchas verdades en ese post compañero.La lucha continua...

frank dijo...

Un interesante blog con mucha ciencia para un mundo cada vez mas globalizado, forrado de mentiras y de burbujas financieras, muy interesante. Donde se estimula cada vez mas a la inversion en la bolsa de valores, al forex y a la especulacion financiera, por cierto les dejo un interesante link de inversiones.

Castelli dijo...

Somos varios los que vamos por el mismo camino,ya lograremos la sintesis necesaria para el cambio.

http://contracultura-fuser.blogspot.com/2011/03/principales-caracteristicas-economicas.html

Aun'el dijo...

Perdona que no tenga que ver con el post es que soy el autor del blog cientual http://cientual.blogspot.com y me gustaria contactar contigo. Mi email esta en mi blog en mi perfil. Escribeme. Gracias.