20/5/11

Capitalismo: Monopolio y oligopolio


El monopolio se ha convertido en el sistema operativo estándar de toda actividad económica.

English translation

Adam Smith: "La mezquina rapacidad y el espíritu de monopolio de los mercaderes no son ni deben ser los gobernantes de la humanidad" 

Lee Raymond (CEO de ExxonMobil entre 1993-2005): "No soy una compañía de EEUU y no tomo decisiones basándome en lo que es bueno para EEUU"

Premios Nobel de economía (por su notable aplicación en favor de la "bondad" de los monopolios): Hicks, F. Hayeck, M. Fridman, G. J. Stigler, R. Coase y E.Williamson.

León Tolstoy: "Los temas más difíciles pueden explicarse al hombre menos espabilado si no se ha formado alguna idea previa de ellos; pero la cosa más sencilla no la puede entender el hombre más inteligente si está convencido de que ya sabe, sin sombra de duda, lo que se coloca delante de él."

Origen de los monopolios


Desde los inicios, el capitalismo ha mostrado una inherente tendencia a la concentración y a la acumulación. De la manufactura a la fábrica y de la empresa local a la empresa regional, nacional y finalmente multinacional. El verbo crecer es sinónimo de vivir en capitalismo. El crecimiento puede acelerarse mediante la centralización o expansión a base de absorciones de competidores y las finanzas ofrecieron pronto una potente palanca para la concentración.

Ningún capitalista en su sano juicio desea más competencia en su negocio. Alcanzar una posición de monopolio es el sueño de todo capitalista y el señuelo que guía su actividad empresarial. Sin competidores hay menos riesgos, puedes poner el precio a voluntad y extraer superbeneficios (rentas de monopolio). Si no consigues el monopolio pero los operadores son pocos y su tamaño y poder es parecido, es mejor pactar precios (oligopolio) que embarcarse en una espiral o guerra de precios para aumentar la parte del pastel a costa de los colegas.

El monopolio y la concentración son el resultado lógico de la competencia y las crisis. La competencia capitalista puede plantearse como un proceso exponencial de concentración, una especie de selección natural en la que los más fuertes absorben o eliminan a los que tiran la toalla. Una vez conseguidas las posiciones de monopolio la competencia se extingue.

El capitalismo monopolista empezó a manifestarse durante el último tercio del s. XIX y sobre todo a partir de la Larga Depresión de 1870-1896. En Alemania y en Estados Unidos aparecieron poderosas asociaciones de productores como los konzern alemanes (Krupp, Thyssen, etc.) y los trusts americanos (Morgan, Carnegie y Moore que en 1901 se fusionaron en la U.S. Steel Corporation). Hasta 1914 el avance del monopolio fue mucho menor en Inglaterra que en EEUU o en Alemania. A pesar de las peroratas librecambistas de los economistas y de alguna legislación anti-trust que quedó en nada, los gobiernos fueron soporte de la concentración del capital puesto que los monopolios precisaban de la palanca del poder estatal. En la época entreguerras los gobiernos colaboraron en facilitar el camino a la concentración, reducir la competencia con medidas proteccionistas de toda índole y favorecer la formación de cárteles gigantescos.El librecambismo fue rápidamente substituido por el proteccionismo y el "laissez fair" por la intervención y el control del estado en la economía.

Definición de "monopolio"


Monopolio (del griego monos 'uno' y polein 'vender'): es una situación en el cual existe un solo oferente que posee un gran poder de mercado y excluye a todos los demás.

Peter Dicken: "Corporación multinacional: Firma que tiene el poder de coordinar y controlar operaciones empresariales en más de un país, incluso sin la propiedad de las misma".

Cuando hablamos de monopolios no lo hacemos en el sentido restrictivo de un mercado con un único vendedor sino que nos referimos a grandes firmas con "poder monopolista", capaces de limitar la entrada de posibles competidores (barreras de entrada), controlar o pactar la cantidad producida, fijar o pactar precios en el sector que controlan (mercados oligopolísticos), actuar como únicos compradores - Wal Mart - (monopsonio) reduciendo a sus proveedores a extrema precariedad, reducir sus costes salariales a placer con la amenaza de deslocalizar, ... . Nos referimos pues al puñado, cada vez más selecto, de grandes corporaciones dotadas de "poder monopolista" sobre uno o varios sectores de la economía.


Capitalismo monopolista 1.0. vs capitalismo monopolista 2.0.


Capitalismo monopolista 1.0. (Capitalismo maduro)


 Huey P. Long: "Hay que liberar al estado y a nuestras instituciones de la tendencia al monopolio y a la concentración del poder"

Rutherfort .B. Hayes: "Esto ya no es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo sino un gobierno de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones"

El capitalismo monopolista precisa de grandes espacios económicos para desarrollarse. Los extensos EEUU, el hinterland alemán, ... se convirtieron en el nicho original y campo de entrenamiento ideal desde finales del siglo XIX. La bolsa y las finanzas apalancaron el proceso. En 1901, 170 empresas acereras se combinaron para formar la US Steel, gracias a la colaboración de la banca de J.P. Morgan. En los años 20 Vereinigte Stahlwerke emulaba a la US Steel en Alemania mientras que IG Farben se convertía en la compañía química más grande del mundo. El sector del petróleo o el caucho fueron también de los primeros en experimentar la concentración monopolista.

Se trataba de monopolistas u oligopolistas a nivel nacional. Pactaban precios y restringían la producción para obtener y mantener superbeneficios (rentas de monopolio). Los monopolios operaban básicamente en el sector manufacturero, daban trabajo y pagaban impuestos al país que les apoyaba en la obtención de materias primas, energía, mercados exteriores, …, legislaba a su favor, les defendía de la competencia internacional (proteccionismo) y les apoyaba en sus intentonas expansionistas (imperialismo). Los monopolios 1.0. acabaron con el "laissez fair" librecambista decimonónico y apostaron decididamente por el proteccionismo y la intervención estatal.

Existía una especie de "contrato social" por el cual parte de los beneficios de las grandes corporaciones monopolistas repercutía en los estados y ciudadanos que las hospedaban. Los mismos estados establecían  monopolios públicos preparando así el terreno a la futura privatización. Durante el corto período entre la 1ª y la 2ª GM, Inglaterra intentó recuperar el terreno frente a sus rivales monopolistas fusionando la mayoría de las pequeñas compañías de ferrocarriles (1921), concentrando y nacionalizando en buena parte la mayor parte del suministro eléctrico y del gas (1926), unificando el servicio de transporte londinense, constituyendo un monopolio del hierro y el acero patrocinado por el gobierno (1932), creando un cártel nacional del carbón (1936). Sindicatos y partidos de izquierdas apoyaron repetidamente a los monopolios y a las aventuras coloniales de sus respectivos imperialismos.


Los monopolios 1.0. controlaban los estados matriz y los lanzaban a la lucha armada por el control de las materias primas y mercados exteriores. Nazismo y fascio no se entenderían sin esa perversa comunión de intereses. La colusión de los monopolios germanos con el nazismo ha sido bien estudiada por Niall Ferguson.

En las antiguas crisis cíclicas de sobreproducción (sobrecapacidad) del siglo XIX, la competencia deprimía los precios (deflación), caían las empresas menos competitivas (cuyo tamaño no era "sistémico"), y el mercado remontaba a partir precios bajos y menos empresas ofertantes. Pero después de cada crisis las empresas que resistieron eran más grandes.

Desde finales del siglo XIX las cosas cambiaron. Los monopolios 1.0. acaparaban la mayor parte de los beneficios del sector nacional que controlaban, dejando al resto de las empresas en condiciones precarias. Además, el monopolio tiene mucho más poder que la empresa normal para forzar a la baja salarios y pagos a proveedores. Cuando estallaba la crisis, las empresas a sacrificar tenían un tamaño nada despreciable y el poder de arrastre en su caída aumentaba peligrosamente. Por otra parte, los monopolios que quedaban en pie impedían la caída en picado de los precios de los sectores que controlaban con lo que la demanda no remontaba. Poco a poco las crisis dejaban de lado su carácter cíclico para convertirse en espirales imparables que se retroalimentaban y engullían más y más activos y empresas. En 1890, a finales de la Larga Depresión (1870-96), en los EEUU, se dictaron ya las primeras leyes antimonopolio (Sherman Antitrust Act).

Huey P. Long, gobernador de Luisiana (1928-32), senador por Luisiana desde 1932 hasta su asesinato en 1935 (pretendía presentarse a la presidencia de los EEUU), destapó durante sus campañas electorales, la siniestra amalgama entre monopolio y polarización de la renta y la riqueza como causa fundamental de la Gran Depresión.

En los años 1940s era un lugar común entre los círculos académicos la discusión sobre la enfermedad monopolista que aquejaba al capitalismo. Roosevelt intentó oponerse a la monopolización de la economía y se establecieron leyes antimonopolio. En los años 1930s estableció un comité para investigar las prácticas de los monopolios que, aprovechándose de la crisis, estaban experimentando una progresión exponencial en la concentración del capital .

El capitalismo había enfermado de "monopolitis" aguda, había precipitado la Gran Depresión y había lanzado a las naciones a la autodestrucción de la 2ª G.M. que casi acaba con la humanidad. En los círculos académicos se hablaba del fin del capitalismo o de la muerte del capitalismo.

Tras el desastre bélico, el sistema entró en una fase de moderación cediendo a la presión de las revueltas socialistas. Fue una especie de resurrección. El capitalismo reaparecía disfrazado, un nuevo capitalismo con rostro humano, el New Deal, el Keynesianismo, el Plan Marshall, la mejora de las condiciones laborales y sociales en los países del centro y colindantes con la URSS y China. Además, el estado del bienestar modulaba una demanda continuada que favoreció la recuperación.

El carácter ya plenamente monopolista del sistema facultaba a las grandes corporaciones mantener precios elevados y superbeneficios suficientes para pagar a sus empleados más díscolos, sueldos y beneficios por encima de la mera subsistencia, y, con la vuelta al crecimiento, el debate sobre los males del monopolio se dejó de lado.

Capitalismo monopolista 2.0. (Capitalismo senil)


 En el Capitalismo senil, el monopolio pasa a convertirse en el sistema operativo estándar de toda actividad económica.

La avaricia y la codicia son intrínsecas al capitalismo. El monopolio en un solo país resultaba asfixiante. El sistema necesitaba un salto cualitativo hacia el monopolismo global. El monopolista atrincherado en un caro estado nación que ya no podía recurrir a la guerra, la invasión o la dominación, resultaba obsoleto. El capital monopolista se había visto obligado a ceder a la presión del New Deal y el Estado del Bienestar, a la militancia y presión de los sindicatos y a la democracia encarnada en los partidos socialdemócratas. La relación monopolio - Estado, empezaba a resultar contraproducente para los intereses capitalistas.

Había que preparar el terreno para un nuevo tipo de monopolio 2.0. capaz de operar por encima de las fronteras nacionales, en una esfera supranacional, más amplio y agresivo, que ya no se limita al sector manufacturero sino que invade todos y cada uno de los sectores de la economía (comercio detallista, hostelería, agricultura, transporte, telecomunicaciones, mensajería, ...) y a todos los ámbitos geográficos: el monopolismo global. El neoliberalismo, la apisonadora ideológica para la reconversión monopolista global, empezó a tomar cuerpo.

La 2ª fase empezó su andadura durante la década de los 70, en la que coincidieron, por un lado, la tercera revolución industrial (micro-informática, robotización, ...), una economía con claros síntomas de sobrecapacidad, y por el otro, una fuerte expansión de la masa monetaria mundial (eurodólares, déficit comercial USA creciente) y del negocio bancario transnacional.

Monopolios dejando atrás su fase de crisálida

Los monopolios irían dejando de lado su base nacional para emprender el vuelo a la conquista y el sometimiento planeta. Cuando el monopolio 1.0. quería imponer su ley declaraba un "lock out" (cierre patronal). Al monopolio 2.0 le basta con deslocalizar. Estados, provincias, ciudades, ... compiten unos con otros para ofrecer rebajas de impuestos, rebajas en cotizaciones sociales y condiciones laborales, rebajas en protección medioambiental, subsidios, infraestructuras gratuitas, mano de obra formada y cualificada a sus expensas, ..., para atraer a unas cada vez más esquivas e insolentes multinacionales que han conseguido externalizar la mayoría de sus costes.

Los primeros años de la fase 2.0. fueron unos años de batallas, tiburoneos, OPAs hostiles, trucos y golpes bajos para consolidar posiciones y aniquilar competidores. Los monopolios norteamericanos gozaron inicialmente de la ventaja de usar su propia moneda para sus inversiones en el exterior. Los monopolios 1.0 que no se adaptaron al cambio fueron barridos, uno tras otro. Un buen guión oscarizado en la película Wall Street.

Los avances tecnológicos en la computerización y las telecomunicaciones facilitaban la operativa empresarial transnacional, pero fue sobre todo la financiarización (expansión del crédito transnacional) la que suministró la pólvora y el combustible para desencadenar un proceso global, meteórico e imparable, de fusiones y adquisiciones.

El acuerdo del Plaza (1985) y su reversión (1995)

A principios de los 80 los monopolios norteamericanos estaban perdiendo terreno con respecto a las grandes corporaciones japonesas y alemanas. Reagan preparó el terreno para la fase monopolista 2.0. Entre 1980 y 1985 un dólar fuerte (P. Volker subió los tipos de interés, desencadenando, de paso, las crisis de la deuda latinoamericana y de los países del Este) y dosis crecientes de desreglamentación financiera, allanaron el terreno para la transnacionalización y deslocalización de los monopolios made in USA.

Pero esta primera fase de globalización resultó algo prematura. El déficit comercial USA en 1985 alcanzó el 3,5% del PIB.  Las consecuencias para las exportaciones norteamericanas fueron tan severas que R. Reagan tuvo que dar marcha atrás. El acuerdo del Plaza en 1985 forzó la revalorización del yen y del marco alemán devolviendo oxígeno a los exportadores de EEUU (el dólar cayó en un 50%).

Pero el acuerdo del Plaza, que refrenaba en cierta forma la globalización de los monopolios made in USA, tuvo como consecuencia, algo inesperada, el rápido avance de la globalización de los monopolios japoneses que, para competir con un dólar devaluado, decidieron deslocalizar masivamente sus plantas e industrias al continente asiático. 1985-90 representó la época dorada de los "tigres asiáticos" (con sus monedas ligadas al devaluado dólar) en tanto que receptores de ingentes cantidades de inversión extranjera.

En 1995 el acuerdo del Plaza fue revertido (Reverse Plaza Accord). Los monopolios estadounidenses se habían quedado rezagados en términos de globalización. La subida pactada del dólar con respecto al yen y el marco significaba la desolocalización definitiva de todo lo "deslocalizable" en EEUU. La fortaleza del dólar (junto a la desreglamentación financiera y pro-monopolios de los Clinton) constituía un elemento clave para la globalización financiera que iba a encabezar Wall Street. El aumento descomunal del déficit comercial USA  reflejaba el cambio de estrategia.

Los Clinton pusieron al partido demócrata de rodillas ante los monopolios. Despejaron el camino para las megafusiones petroleras (Exxon con Mobil y BP con Amoco), revirtieron la división reganianan de AT&T, allanaron el camino a la hiperconcentración de las cadenas de medios de comunicación (de 50 a 6), miraron a otro lado cuando Tyson y Smithfield se apropiaron de las tierras de miles de granjeros independientes, y apoyaron descaradamente la trayectoria macrofágica de WalMart. Fueron ellos los que reescribieron las leyes regulatorias,  comerciales y bancarias, en beneficio de sus agradecidos patrocinadores.



Los monopolios exportadores de los "tigres asiáticos" ( chaebols surcoreanos, ... ) sufrieron las consecuencias de la reversión del Plaza por lo que, a su vez, optaron por deslocalizar parte de sus plantas e industrias a China. El gigante chino se ofreció a buen precio (el saqueo de su medioambiente y su mano de obra) como plataforma para la globalización monopolista total.

La financiarización

Como resultado de la deslocalización, los salarios norteamericanos se deprimieron y la demanda sólo se pudo mantener mediante una expansión descomunal del crédito (1 billón en 1964, 50 billones en 2007) y a sucesivas burbujas. Se había entrado en la economía de la burbuja crónica, una especie de keynesianismo privatizado que estimulaba el consumo mediante el crédito y el "efecto riqueza" burbujista.


Pero se trataba de un seudo-keynesianismo sin multiplicador, puesto que el incremento del consumo se satisfacía por las importaciones provenientes de Asia. La expansión crediticia no se  traducía en inflación porque al otro lado del atlántico los costes de producción de las empresas deslocalizadas eran irrisoriamente deflacionistas, y sin inflación, los tipos de interés se podían mantener bajos.

Concentración exponencial


Peter Dicken: "Corporación Transnacional: Una firma con el poder de coordinar y controlar operaciones empresariales en más de un país, sin necesidad de poseer dichas empresas"

La concentración monopolista no es un proceso lineal sino exponencial. La globalización neoliberal es el medio ideal y propicio para la concentración, la reproducción y la hipertrofia de las grandes corporaciones multinacionales. Treinta años de globalización han significado un grado de concentración del capital sin precedentes.

Entre 1990 y 1995, más del 40% de las compañías listadas en Fortune 500, habían desaparecido absorbidas por otras más grandes.



Este proceso de fagocitación ha ocurrido en casi todos los sectores (10 empresas del automóvil detentan el 77% del mercado; 2 aeronáuticas dominan el 100% del sector de grandes aviones; 5 operadores controlan el 83% de la telefonía fija, 3 operadores controlan el 77% de las infraestructuras de telecomunicaciones móviles, mientras que sólo tres controlan el 65% del mercado de móviles; 10 farmacéuticas controlan el 70% de los fármacos vendidos; 4 tabaqueras suministran el 75 % del humo encajetado; sólo 3 empresas fabrican cerca del 70 % de toda la maquinaria y equipamiento agrícola; ...). Entre 1980 y 2008 las multinacionales incrementaron sus inversiones directas en el exterior de 0,5 billones de $ a 13,6 billones. En 2008, el 37% de las acciones de empresas europeas pertenecían a inversores extranjeros.

El 90% de los medios de comunicación en EEUU están controlados por solo seis grandes corporaciones (en 1983 eran más de una cincuentena). En 20 años, 37 bancos USA se han concentrado en solo cuatro: JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo and CitiGroup.


En la actualidad las grandes corporaciones transnacionales generalmente se basan en complejas redes de producción transfronterizas con ventas finales también en otros países. Estas redes incluyen a menudo empresas asociadas "independientes" que llevan a cabo diversas actividades de acuerdo con la estrategia global de las empresas multinacionales. Aunque algunas de estas empresas asociadas pueden ser, a su vez, corporaciones transnacionales, muchos no lo son, lo que significa que la actividad de control TNC es mayor que las actividades combinadas de las empresas matrices y filiales.

Concentración al cuadrado

La grandes multinacionales usan cada vez una variada gama de formas de control directo de sus asociadas que no requiere una participación en su capital (deslocalización). Se trata formas de control NEMs (non-equity modes) como los contratos de producción o externalización de servicios (subcontratación). Agrupaciones de grandes multinacionales (HP, Apple, Cisco, IBM, Intel, Dell, Lenovo, NEC, Sony, Alcatel, Siemens, Ericsson, Xerox, Microsoft, ...), actúan en régimen de oligopsonio (un comprador) subcontratando a grandes ensambladores (Solectron, Celestica, Flextronics, Foxconn, Sanmina, Jabil, ...) forzándoles a reducir sus costes, concentrarse y fusionarse entre ellos, y a deslocalizar a ubicaciones "low cost".

Las Naciones Unidas estiman entre 18 a 21 millones de trabajadores directamente empleados en empresas que operan en régimen de NEMs. La producción en régimen de NEMs representa en la actualidad más del 50% de todas las exportaciones de juguetes, calzado, prendas de vestir y artículos electrónicos.


De hecho las estadísticas se quedan cortas. La típica firma gigante no opera en una sola industria sino que se trata, en la mayor parte de los casos, de un conglomerado operativo en variados sectores. Además la monopolización adopta formas opacas y sofisticadas que no suman en el cómputo, como son las compañías huecas (Nike, Beneton, Apple, …, sin fábricas, subcontratan casi todo, todos sus suministros, incluidos servicios de investigación, diseño y marketing), o alianzas estratégicas (la Star Alliance agrupa 25 aerolíneas bajo el liderazgo de United Airlines)

Además los monopolios interactúan entre ellos en orden a mantener todo el proceso productivo en un entorno monopolístico global. Apple ha construido una especie de cadena de montaje global para su iPod y su iPhone para minimizar costes. La producción de los componentes se reparte entre Toshiba, Samsung, Infineon, Broadcom, Numonyx, Murata, Dialog Semiconductors y Cirrus Logic. Todos estos componentes se embarcan hacia las plantas de ensamblaje de Foxconn (una compañía de Taipei)en Shenzhen (China) donde sus 400.000 trabajadores cobran 80 centavos de $ la hora en condiciones laborales dignas de "Tiempos modernos" de Chaplin. El resultado es un margen de beneficios monopolistas del 64% por cada aparato.

La importancia de las redes transfronterizas de producción corporativa ayuda a explicar por qué estas empresas son tan firmes partidarios de los acuerdos de libre comercio.


En un análisis exhaustivo sobre un conjunto de 43.060 compañías transnacionales, se ha aislado la existencia de un núcleo interrelacionado de 1.318 multinacionales que acaparan el 80% del total de las ventas de la muestra y un núcleo duro de sólo 147 multinacioneles estrechamente vinculadas entre sí, todas ellas con participaciones cruzadas, que concentran más del 40% de la riqueza del total de la muestra. El 1% del 1%. Una situación similar a la del juego del Monopoly en la que un jugador posee el 40% del tablero y ya no tiene sentido continuar la partida.

Banca multinacional

Siempre más y más concentración

El proceso de concentración capitalista es unidireccional en todos y cada uno de los sectores económicos. Nunca opera en sentido inverso. A excepción de sectores inexplorados, una vez se han reducido los operadores a 10 nunca ocurrirá que vuelvan a ser 12 o 15, sino 7, 4, …. Progresan usando todo tipo de trucos y tácticas para fagocitar, crecer, levantar insalvables barreras de entrada y crecer hasta alcanzar posiciones cada vez más monopolistas. Se trata de un verdadero agujero negro global que traga y traga sin parar. A medida que se va consolidando la fase de concentración capitalista 2.0., la competencia económica va desapareciendo. Ya solo queda recaudar beneficios y, como en la fase anterior, la crisis y la depresión consolidan y aceleran

Las 500 mayores multinacionales poseen el 80% del stock acumulado de inversión directa exterior mundial y acaparan el 50% del comercio internacional. Dominan todos los recursos naturales, controlan el desarrollo de las tecnologías actuales y futuras, controlan la mayoría de las agencias y medios de información y entretenimiento, imponen su influencia económica, política, cultural e ideológica sobre las naciones sometidas, propagan por doquier el credo neoliberal, y sus decisiones de inversión, deslocalización, expansión, etc., afectan a cientos de millones de trabajadores y sus familias.


Sólo 10 grandes corporaciones multinacionales (Kraft, Coca-Cola, General Mills, Kellogg’s, Mars, Unilever, Johnson &Johnson, Procter&Gamble, Nestlé) controlan un enorme número de marcas del sector de la alimentación.(aquí una versión más amplia del gráfico)

Monopolios, crisis y depresión


 E.J. Jobsbawm (Industria e Imperio): "Durante la Gran Depresión el nivel de vida de los obreros que aún tenían trabajo se mantuvo gracias a la caída del coste de la vida".

La historia del capitalismo es la historia de la acumulación y la concentración del capital. Si no hay acumulación el sistema se colapsa. Una vez alcanzada la fase monopolista 2.0. ya no quedan más fases por delante. El capitalismo ha triunfado. Todas las barreras sociológicas, institucionales, políticas, ... han sido franqueadas. El único límite que le queda, sin embargo, es el mismo planeta, sus recursos son limitados y la barrera es infranqueable. No existe otro planeta Tierra que depredar ni alienígenas que someter. El triunfo total significa también el fracaso total. El sistema ha entrado en una crisis de sobreacumulación final y en una espiral depresiva de la que ya no va a salir nunca jamás.

En las crisis cíclicas del capitalismo juvenil, las empresas fallidas no tenían envergadura suficiente como para precipitar una espiral depresiva. Fue la época cíclica del sistema. Las crisis de sobreproducción, resultado de la competencia intercapitalista, reventaban los precios y sólo las empresas más fuertes sobrevivían. El sistema parecía tener un mecanismo automático de recuperación.

Pero después de cada crisis el número de empresas en cada sector se reducía. A medida que el sistema ha ido madurando y envejeciendo, las estrellas de su constelación se han ido haciendo cada vez más y más grandes y las crisis más y más peligrosas, convirtiendo ciclos en espirales depresivas y arrastrando en su caída no sólo a los grandes bancos que las financiaron sino también a los estados que las cobijaron.



 La sobrecapacidad en condiciones de monopolio

En anteriores crisis, con el sistema menos monopolizado, los precios se desplomaban por la falta de demanda (deflación) y la competencia entre las empresas. La desaparición de empresas por un lado y los bajos precios por el otro, acababan al final con la sobrecapacidad.

Las crisis de sobreproducción afectan sobre todo al sector no monopolista. Los monopolios suelen resistir muy bien las crisis, saliendo, a menudo reforzados.

Supongamos el caso de la industria aeronáutica. Se trata de un duopolio que ha externalizado la mayoría de sus operaciones. No existen firmas marginales susceptibles de destrucción. Cuando la recesión amenaza sus ingresos, el duopolio sencillamente deja de invertir, reduce la demanda a sus proveedores y les fuerza a bajar precios, con lo que los costes del monopolista se reducen y aumentan sus beneficios.

Además, el monopolista tiene un cierto interés en el mantenimiento de la sobrecapacidad puesto que ésta constituye la mejor barrera de entrada en sus mercados acotados. Wal-Mart mantiene en funcionamiento en ciertas zonas enormes superficies comerciales, totalmente superfluas, para disuadir posibles contrincantes.

 Precios que no "sufren" la depresión

En un sector no monopolista en crisis (viviendas en alquiler, chiringuitos, ...) , quien no baja los precios no coloca sus productos o servicios. En este caso, los consumidores resultan beneficiados y pocos de ellos quedan excluidos. En cambio en los sectores monopolizados, como el de las corporaciones energéticas, telecomunicaciones, ..., los precios "suben" durante la crisis y los beneficios aumentan a cargo de los clientes que, a falta de suministradores alternativos, sólo pueden optar entre pagar el recibo o quedar desconectados (excluidos). Los monopolios privados pueden compensar con creces la caída de la demanda subiendo sus precios aunque esto implique la exclusión y la marginación de buena parte de la población del planeta.

Engordan con la depresión

En condiciones de sobrecapacidad la inversión huye hacia el capital ficticio y la especulación financiera, suministrando más y más pólvora para la concentración del capital. Como en las anteriores depresiones, la crisis es el caldo de cultivo para la concentración monopolista y como puede observarse, el día a día de la crisis es el no parar en fusiones, agrupaciones, adquisiciones, ..., una carrera sin obstáculos hacia el monopolismo global.

Las bajas empresariales y públicas van cediendo posiciones, una tras otra, sector tras sector. Los estados endeudados y quebrados, pronto acaban siendo pasto de su codicia y se ven forzados a ceder empresas, servicios y monopolios públicos, que son absorbidos inmediatamente por las fauces abiertas de par en par de la concentración del capital.

Así pues el siglo XXI será el siglo de la Depresión Permanente, el de la depresión sin deflación, el de la crisis continua, sin apenas atisbo de cíclicos de recuperación. El siglo XXI será el siglo del exterminismo, el del colapso infernal de un sistema, que si no es superado por el socialismo global, conducirá a la humanidad hacia un callejón sin salida global, mucho más rápidamente de lo que muchos piensan.

Monopolios públicos incluyentes vs monopolios privados excluyentes


Monopolios públicos incluyentes

Los monopolios no son inherentemente malos per se. Minimizar costos (economías de escala) es económico si todo el mundo utiliza el mismo producto. Los monopolios públicos pueden resultar económicamente eficientes en muchos casos y no excluyen a nadie.

Los monopolios públicos son más baratos para el consumidor (no hay CEOs capitalistas) y no son excluyentes. Además, puesto que no promueven la desigualdad social, seguramente son beneficiosos para el gran público vía mejores rentas.

Monopolios privados excluyentes


Si no hay grandes diferencias sociales el monopolista privado tiene poco a ganar vendiendo sólo a los más ricos. Pero si las diferencias son abismales el monopolista tiende a excluir a la gran mayoría cobrando altos precios de monopolio a la minoría rica.

El monopolio privado, sin el control del estado, es antisocial y excluyente. En condiciones de fuerte desigualdad social, para maximizar beneficios, el monopolista fija precios altos que excluyen a una parte creciente de los consumidores (con rentas bajas). La combinación de monopolios farmacéuticos mundiales y desigualdad social ha resultado catastrófica en el tratamiento SIDA. La lógica monopolista es aplastante. Un precio bajo asequible para todos los pacientes genera menos beneficios que un precio alto sólo al alcance de pacientes acomodados.

Si la población total con SIDA fuera de 100 enfermos y todos pudieran pagar 10 por el tratamiento, el monopolista cargaría 10 y vendería 1000 (coste unitario 5), con lo que el beneficio obtenido sería 500. Si 90 enfermos sólo pueden pagar 8 pero los 10 más ricos pueden pagar 100, la lógica monopolista no va a rebajar el precio a 8 sino que lo subirá a 100 con lo que mantendrá sus beneficios, produciendo menos y excluyendo del tratamiento al 90% de los enfermos. Esto es lo que ha ocurrido y esto es lo que está generalizándose a todos los niveles.

La farmacéutica Pfizer es culpable de la más despreciable de las manipulaciones de precios la historia corporativa: mantiene sus medicamentos HIV/AIDS a precios abusivos, fuera del alcance de millones de seres humanos infectados. Pfizer combate encarnizadamente todo intento de proporcionar dicha medicación a precios decentes al alcance de la gran mayoría de enfermos. Se ha negado a permitir el uso de licencias genéricas en Brasil, Sur África y otros países.

La privatización de antiguos monopolios públicos (energía, telecomunicaciones, autopistas, suministro de agua potable, ... ) ha disparado el precio de la electricidad, el gas, el agua, la factura telefónica, los peajes, la gasolina, ... de forma que cada vez son más los excluidos y desconectados.  

Por tanto el monopolio privado no tiene ningún interés especial en la "recuperación económica". La desigualdad social no es un hándicap "macroeconómico" que impida seguir obteniendo superbeneficios y avanzar en la concentración del capital, sino más bien todo lo contrario.

El avance monopolista aumenta la desigualdad social a niveles nunca vistos, con lo que pronto son las mismas clases medias las que van quedando excluidas del "mercado" (sic) monopolista. Porciones crecientes de la población van siendo desconectadas a medida que avanza la Depresión Permanente. Desigualdad, monopolio y crisis económica se retroalimentan mutuamente.

¿Competencia monopolista?



Competencia y monopolio son como el agua y el aceite. "Competencia monopolista" es un oxímoron de lo más clásico (competencia, en economía, implica un gran número de ofertantes que no pueden influir sobre el precio y han de competir por colocar sus productos en el mercado y monopolio significa, precisamente ausencia de dicha competencia).

Hasta los años 1970s (Capitalismo monopolista 1.0) las manipulaciones de precios y las rentas de monopolio eran algo evidente.

En la fase actual, sobre todo en sus inicios, para conseguir posiciones de monopolio hay que liquidar a los adversarios. Como ahora el objetivo ya no era nacional sino planetario, antiguos monopolistas nacionales se ensartaron en una lucha por la supremacía global. Durante el fragor y el humo de la batalla y bajo los efectos alucinógenos de la financiarización, parecía que el proceso de monopolización total de la economía traía nuevos y saludables aires competitivos en forma de bajos precios para los consumidores. Las escuelas de negocios neoliberales entonaban cantos enfervorizados a la recién descubierta competencia monopolista. (sic)

La penetración de los monopolios globales en contra los desfasados monopolios 1.0. se vendió como el elixir que devolvería la competencia a los anquilosados mercados nacionales. Los norteamericanos pudieron comprar coches japoneses en lugar de los mastodontes con ruedas de los monopolistas de Detroit. En España conducir un Seat pasó a ser cosa de los abuelos. Parecía como si las multinacionales hubieran reavivado la competencia en beneficio de un respetado consumidor global con derecho a voto en la democracia del mercado global.

Donde esta percepción se hizo más ostensible fue en el campo del comercio detallista. De golpe y porrazo aterrizaba una nave Wal-Mart cerca de una ciudad, ofreciendo unos precios irrisorios. En realidad no se trataba de competencia sino de pura y simple aniquilación de los pequeños competidores y sometimiento servil de los proveedores. Lo que caía del cielo no era la competencia en su estado más puro sino un verdadero muro, una enorme barrera de entrada frente a la competencia que dejaría para siempre el comercio al detalle en la zona en manos de Wal-Mart.

El mercado "competitivo" es para las empresas subcontratadas, para los antiguos empleados convertidos en autónomos, para los trabajadores amenazados por el paro o la deslocalización. La competencia es para el sector no monopolista. Si hubiera competencia no habría superbeneficios (rentas de monopolio).

Las posiciones de monopolio u oligopolio inhiben la competencia y son sinónimo de superbeneficios. Una vez consolidadas sus posiciones a nivel global los monopolistas no compiten en precios sino que pactan o dictan precios y colaboran en las tácticas y estrategias para conseguir cotas más altas de explotación puesto que les beneficia a todos en conjunto.

Los hiper-beneficios no son resultado de la "competitividad monopolista" sino de la competencia entre los "no monopolistas", es decir, son el resultado de la deslocalización, la subcontratación, el abuso sobre las pequeñas y medianas empresas, la externalización de costos, la evasión de impuestos, la corrupción y manipulación de los gobiernos y las instituciones nacionales e internacionales, la colusión con tráficos ilícitos y la especulación financiera.

Su carácter multinacional-global les permite poner en competencia sueldos de aquí y allá, regulaciones medioambientales, laborales, mercantiles, fiscales, penales, financieras, etc. De ahí su cacareada “eficiencia” y “competitividad”. Eficiencia en explotar y competencia suicida entre sus flexibilizados explotados y subcontratados.


Micro-eficiencia  y Macro-ineficiencia monopolista



Los defensores de la globalización capitalista manejan muy bien el discurso sobre la supuesta "eficiencia" atribuible a las grandes corporaciones multinacionales que beneficiaría a la supuesta "soberanía del consumidor". En realidad la eficiencia monopolista es  "Micro-eficiencia" en la manipulación del imaginario del consumidor, micro-eficiencia en el monopolio y control de la investigación,, "Micro-eficiencia" en eliminar o absorber competidores  y  "Micro-eficiencia" en la producción y venta de productos esencialmente "Macro-ineficientes" en términos medioambientales y de satisfacción de las necesidades reales de la población.

Una Micro-eficiencia que es capaz de poner en el desayuno habitual de un europeo (mantequilla, pan, queso, manzana, café, jugo de naranja, azúcar) unos alimentos que han viajado más de 38.000 Km. Una Micro-eficiencia capaz de capturar lo poco que queda de bacalao en las costas de Noruega, embarcarlo hasta China para cortarlo en filetes y de vuelta a Noruega para su venta y consumo. Micro-eficiencia para emplear chinos sin papales y pagarles salarios miserables, capturando así subsidios de la agricultura de subsistencia de sus familias.


Micro-eficiencia tumoral cancerígena para el crecimiento desordenado que se traduce en mayor Macro-ineficiencia global. Despilfarro productivo para ricos caprichosos y extravagantes (que se cansan pronto de modelo)  y obsolescencia planificada y privación para el resto. Macro-ineficiencia en el reparto del trabajo, de la renta y la riqueza. Un sistema que "produce" micro-eficientemente ingentes externalidades impagadas y genera una enorme deuda ecológica (montañas de residuos tóxicos y cancerígenos, despilfarro energético, cambio climático, acidificación de los océanos, ruptura del ciclo del nitrógeno, ...). Macro-ineficiencia en la gestión de las crisis y las grandes amenazas que se ciernen sobre la humanidad.

Monopolios, estados-nación y uniones económicas


Los individuos, los estados y las naciones se han convertido en utensilios de usar y tirar. El "Contrato social" de la fase 1.0 se ha roto. Los monopolios multinacionales ya no precisan de un sólido "anclaje" nacional como en los años 30 o 40. Cada vez dependen menos de estados poderosos que defiendan sus intereses frente a estados competidores o insumisos. Ya no precisan los servicios unos trabajadores nacionales bien alimentados y educados.

Durante la Depresión Permanente 2008 - ? , no vamos a ver una 3ª Guerra Mundial como la provocada por la Gran Depresión de los años 30. No veremos de nuevo estados fascistas militarizados ni salidas guerreras a la crisis. Los monopolios 2.0 no precisan de estados militarizados para dirimir sus contiendas. La crisis no va a fortalecer los estados sino, más bien, todo lo contrario; el sector estatal y los servicios públicos representan la última frontera a canibalizar por los monopolios multinacionales.

El caso más paradigmático es el desballestamiento y liquidación acelerado de los EEUU, de sus reservas, de sus infraestructuras, de sus servicios más esenciales, de su sistema legislativo, de su moneda, ..., un estado desfondado y transmutado en agencia quasi privada al servicio de los monopolios (y no sólo de los norteamericanos).


La gran mayoría de las grandes corporaciones norteamericanas no pagan apenas impuestos. Goldman Sachs pagó un 1,1% de sus beneficios en 2008, el mismo año en que recibió un rescate de 800.000 millones de $ y obtuvo 2.300 millones de $ en beneficios. General Electric pagó cero $ en impuestos en 2010 a pesar de unos beneficios de 10.500 millones de $. En EEUU el 69% de las corporaciones son "nontaxable businesses", es decir, se acogen a una norma conocida como "pass through" por la cual los beneficios no se graban cuando se producen en la empresa sino cuando se ingresan como dividendos de los accionistas. No es extraño que el total obtenido por el impuesto de sociedades (35%) en 2010 no llegara al 1,3% del PIB USA (6,1% en 1952)

Algo parecido está en marcha en la UE. Los monopolios temen una Europa social, unida, con una única política fiscal y un reglamentación financiera que supondría poner coto a sus superganancias y pondría en peligro sus bases en los paraísos fiscales. La continuidad del euro interesa a las multinacionales pero cualquier salida social y solidaria a la crisis es incompatible con la genética del capital monopolista.
 
Extorsionar las naciones para que rescaten multinacionales en apuros se ha convertido en una práctica habitual de la globalización neoliberal. Les basta con mantener las mínimas infraestructuras apropiadas a sus mezquinos intereses y prescinden de todo lo demás. Las sucesivas revelaciones de los cables de WikiLeaks desvelan como buena parte de los servicios diplomáticos de las naciones han transmutado en agencias comerciales de los grandes grupos multinacionales para introducir sus fármacos y transgénicos, colocar sus aviones, defender su impunidad en delitos contra el medio ambiente, ...

Sin base nacional alguna, los monopolios transnacionales carecen del más mínimo interés en la protección medioambiental. Kyoto, Copenague, Cancun, ... demuestran como los lobbyes de los monopolios pueden más que la evidencia científica del desastre climático en ciernes y convierten en ridículos títeres a los conferenciantes.

Monopolios legales vs monopolios ilegales


Los monopolios multinacionales están aprendiendo a navegar en las aguas turbulentas de la Depresión Permanente. El lúgubre horizonte previsible, en el actual marco monopolista, es el de la disolución de las uniones económicas regionales y la degeneración progresiva de los estados fallidos, naciones enteras sometidas al control de bandas mafiosas que irán substituyendo el orden institucional. La operatoria de los cárteles de la droga y del crimen organizado no es demasiado diferente de la de sus homólogos "legales". Las guerras entre cárteles criminales son propias de las fases previas a su globalización, cuando las barreras de entrada no son suficientes para evitar la aparición de intrusos. Una vez alcanzan posicionamientos globales (como en Rusia), las guerras se van apagando dejando paso a las enormes barreras de entrada típicas de sus homólogos en el sector "legal".

Todo apunta a un futuro inmediato en el que el marco institucional de los negocios de las multinacionales no va a ser otro que el criminalcapitalismo. Ambos tipos de cárteles están jerárquicamente organizados y el fin para ambos es el control absoluto de sus parcelas del mercado sin atender demasiado a los medios utilizados para conseguirlo, sea pasando por encima de las leyes o arremetiendo contra estas mismas leyes hasta conseguir la "flexibilidad" y desregulación necesarias para que sus desmanes queden impunes.

Los lazos entre ambos "mercados" cada vez son más estrechos, sus diferencias más tenues y el paso del sector "formal" al "informal" o viceversa es una puerta giratoria.

HSBC, el banco más grande del Reino Unido, fue llamado ante el Senado de los EEUU para testificar a cerca de una sospechosa cuenta abierta durante cuatro años para el cartel de Sinaloa, el mayor cartel de la droga del mundo. El tráfico global de drogas se estima en 380.000 millones de dólares anuales, la mayor parte del cual es lavado por los grandes del sistema financiero. HSBC reconoció haber lavado miles de millones del dinero de la droga (Wachovia Bank, ahora propiedad de Wells Fargo, también fue pillada en el negocio de lavandería por 378.400 millones provenientes de México). Nadie fue a la cárcel. Los banqueros pagaron sendas ridículas multas y caso archivado. El análisis coste-beneficio (grandes ganancias, pequeñas multas) es un verdadero incentivo para los negocios entre ambos cárteles.

Una muestra inequívoca de las sinergias entre ambos sectores se reveló cuando el sector formal entró en aprietos. En 2009 la Oficina de la ONU sobre Drogas y Crimen, rebeló que miles de millones de dólares provenientes del negocio de la droga se utilizaron para salvar del colapso a los grandes bancos durante la crisis financiera, proveyendo de abundante liquidez a un mercado que había quedado seco. No menos de 325.000 millones de dólares fueron traspasados desde el cártel criminal para engrasar el mercado interbancario del cártel financiero.

Monopolios, beneficios y paraísos fiscales


Rymond Baker: "Durante los últimos 40 años, se ha creado una perfecta estructura que facilita las transacciones transfronterizas ilegales. Muchas compañías y bancos multinacionales utilizan regularmente dichas estructuras que funcionan ignorando o saltándose aduanas, impuestos, leyes financieras o leyes contra el lavado de dinero. El resultado es, ni más ni menos, la legitimización de la ilegalidad."

Nadie sabe cuales son los beneficios de las multiancionales. Declaran lo que quieren donde quieren. Sus declaraciones de beneficios forman parte de su "contabilidad creativa" para captar nuevas aportaciones de capital o simplemente de su política de relaciones públicas. De ahí la pertinaz asimetría según la cual los  beneficios sólo aparecen en el lado bueno (metrópolis desarrolladas) de la cadena de valor.

Según Tax Justice Network, se estima que la riqueza escondida en paraísos fiscales estaría entre 21 y 32 billones de dólares (más que el PIB combinado de USA y Japón). 10 billones en poder de sólo 94.000 super-ricos (el 0,001%).

Los 10 mayores bancos del mundo manejaban colectivamente en 2010 unos 6,4 billones de dólares en cuentas off-shore.

Los paraísos fiscales constituyen la muleta imprescindible de las multinacionales. Les permiten evitar los impuestos, vengan de donde vengan. Constituyen sus centros neurálgicos y bases de operaciones. Son sus aliados frente a todo lo que huela a democracia o control social. Sirven de tapadera de los desastres medioambientales y ecológicos que perpetra su irresponsable codicia.

Los monopolios multinacionales, utilizan básicamente 3 técnicas para evadir sus beneficios de los impuestos:

a) Moviendo "su" propiedad intelectual (patentes, marcas, ... ) a empresas filiales en paraísos fiscales. Las filiales no ubicadas en paraísos fiscales pagan (gastos deducibles) por las patentes "propiedad" de la filial del paraíso fiscal.

b) Precios de transferencia. Todas las filiales situadas en países donde se pagan impuestos no registran beneficio puesto que los productos les llegan a un coste similar al precio de venta que cobran a los consumidores finales. En el proceso de producción, transporte y comercialización intervienen diversas filiales que se facturan entre si. Sólo obtienen beneficios las registradas en paraísos fiscales.

c) Profit stripping (estriptis de beneficios)

Consiste en drenar los beneficios obtenidos en una país con impuestos hacia una filial en un paraíso fiscal (gastos para la filial con impuestos e ingresos para la del paraísos fiscal). Una filial en Bermuda presta dinero a interés a una filial en Francia. Los beneficios en Francia se reducen al pagar los intereses a la filial en Bermuda.

El grupo Fortis detentaba en 2008 una prodigiosa cascada de cerca de 300 filiales registradas en paraísos fiscales: Fortis Intertrust (islas Virgenes británicas), Fortis Investment Management (islas Caiman), Fortis Commercial Finance (Luxemburgo), Fortis Private Wealth Management (Antillas neerlandesas), Fortis Foreign Fund Service (Suiza), JEB Ltd (Liberia), Comanche Ltd (Bahamas), Jasmette Valley Inc (Liechtenstein), de Swilken Holdings (Panamá), etc. La lista llenaría 10 páginas.

Tumbado por la crisis, fue absorbido, tras una fuerte inyección de dinero público (11.200 mill de €), junto con sus filiales paradisíacas, por BNP Paribas. Ni un euro salió de los países paraíso sino de los contribuyentes de Bélgica y Holanda, su "base nacional".

Al no depender de un estado nación, se pierde interés en fortalecerlo y en la práctica, ni siquiera se vacila en debilitarlo, sangrarlo, desindustrializarlo, arruinar sus infraestructuras, sus servicios públicos, su seguridad, etc. como está pasando en los mismos EEUU. A las multinacionales les basta y les sobra con los paraísos fiscales. Muchas naciones están cayendo en manos de mafias y capos (cuyos tráficos y finanzas operan también desde oficinas en paraísos fiscales) en colusión con políticos y funcionarios corruptos. Oficinas y miembros de las mafias y las multinacionales, mira por donde, conviviendo armoniosamente, puerta a puerta, en los paraísos fiscales.

Monopolios y barreras de entrada: patentes, propiedad intelectual, marketing, obsolescencia planificada.


A diferencia de un monopolio medieval (gremios) o público, los monopolios capitalistas privados son organismos cancerígenos que han de crecer y crecer. No les basta con copar una parcela determinada del mercado; han de seguir acaparando más y más mercado. Pero para ello es imprescindible asegurar bien la cuota de mercado ya dominada elevando enormes barreras de entrada de todo tipo (William Shepherd ha estudiado hasta 22 tipos diferentes de barreras de entrada). La misma edificación de barreras se traduce, a menudo, en mayor crecimiento de las firmas al penetrar y copar mercados afines para prevenir posibles competencia futuras (Microsoft penetrando en el negocio de la telefonía móvil, …).

La constelación Benetton

Entre las barreras de entrada más eficaces, además de las economías de escala, están la propiedad intelectual (y/o patentes) y el marketing.

La propiedad intelectual

La propiedad intelectual consiste en el otorgamiento de un monopolio "temporal" al registrador de la patente que le permite obtener rentas de monopolio por encima de los costes reales de producción. Se vende como un incentivo a la creatividad (existen formas menos manipulables de premiar a los investigadores y creadores: premios, incentivos públicos o privados, ...) cuando en realidad se utiliza como barrera de entrada contra la competencia.

Los lobbys al servicio de los monopolistas están modificando las legislaciones en "defensa la la propiedad intelectual y las patentes". Cargill, Pfizer, Nike, WalMart, ... están detrás de un tratado internacional (TPP) que tras múltiples y opacas sesiones pretende crear un estricto marco legislativo entre los países adheridos con tribunales de justicia transnacionales para defender los intereses de las multinacionales contra los estados, la prolongación de la vida de las patentes hasta 70-120 años tras la muerte del autor, la persecución de la elusión de medidas tecnológicas de protección criminalizando la circunvención de dichas medidas aun en el caso de inexistencia de infracción a derechos de autor, el establecimiento de un sistema de responsabilidad de prestadores de servicios de internet que pretende establecer medidas de identificación de supuestos infractores, supresión de contenidos y desconexión de internet.

El marketing (esfuerzo de ventas)

Se ha criticado a los monopolios socialistas la falta de esfuerzo de ventas (trasladando a los consumidores el gasto de tiempo en escoger o encontrar el producto que necesitan). Desconocían el marketing.

Pero los monopolios no pretenden simplificar la vida a los consumidores sino que su objetivo principal es consolidar la posición de monopolio y han convertido el marketing en una herramienta fundamental para la edificación de sólidas e infranqueables barreras de entrada.

El marketing monopolista es una herramienta multifuncional:

- Sirve para ampliar la cuota de mercado (a costa de la competencia, o a costa de la cordura del sufrido consumidor).

- Funciona como una barrera de entrada. En la actualidad, entre el 70% y el 90% del coste de buena parte de los productos que llegan al mercado son costes relacionados con el marketing del despilfarro (la publicidad, la moda, el envase, la diferenciación del producto, una amplia gama de modelos, ... ). Un producto de la competencia, aunque tenga mucha más calidad que el del monopolista, no podrá nunca llegar al consumidor a causa de las enormes barreras de entrada impuestas, de las que el marketing capitalista del despilfarro suele ser la más infranqueable.

- Como el monopolio pretende acaparar “todo” el mercado, utiliza también otra técnica de marketing: la segmentación del mercado: buenos productos (caros) para los ricos y productos (baratos) que duran poco - obsolescencia planificada - para que los pobres, con rentas justas, se vean obligados a repetir una y otra vez el acto de la compra. Ambos segmentos acaban generando inmensas cantidades de residuos (los ricos quieren siempre el “último modelo” de yate y los pobres no pueden mantener los mercedes, yates, ... desechados por aquellos).

El resultado de todas estas artimañas es un enorme despilfarro de recursos y una enorme generación de residuos y contaminación.

Monopolios y biodiversidad aliementaria


La biodiversidad alimentaria es un patrimonio acumulado por más de 10.000 años de experimentación agraria. En 1903 todavía se comercializaban 288 tipos de remolacha (17 hoy), 544 tipos de coles (28), 307 tipos de maíz (12), 500 tipos de lechugas (28), 340 tipos de melón (27), 400 tipos de judías (25), 400 tipos de tomates (79), 285 tipos de pepino (16), ...

El capitalismo agrario, per se, es una amenaza a la biodiversidad alimentaria en cuanto que concentra, normaliza y homogeneiza los cultivos en pro del beneficio inmediato que proporcionan unas cuantas variedades de alto rendimiento, marginando las menos rentables pero más resistentes a sequías, plagas o condiciones adversas. Los previsores cultivadores peruanos, en un entorno aún pre-capitalista, plantan aún cientos de variedades de patatas en diferentes campos y lugares para prevenir sequías o plagas.

En la fase monopolista la destrucción de la biodiversidad alimentaria se ha acelerado exponencialmente. La globalización neoliberal está pulverizando cualquier variedad no mercantilizable y eliminando el conocimiento ancestral de los cultivadores, expulsados en favor del monocultivo para la exportación de unas cuantas patentes de variedades genéticamente modificadas cuya principal virtud es la de ser mercancías comercializadas por monopolios.

Los últimos reductos de la biodiversidad alimentaria están siendo saqueados y destruidos por NOVARTIS, MONSANTO, ZENECA, AGROEVO yDUPONT. La fundación "humanitaria" Gates tiene un especial interés en destruir la biodiversidad alimentaria africana que curiosamente le reportará cuantiosos ingresos colaterales puesto que ha comprado una importante participación en Monsanto.

Los monopolios y las finanzas


Las grandes corporaciones nunca hubieran sido posibles sin los mercados de títulos financieros. La evolución de la bolsa y demás mercados ha ido pareja a la concentración capitalista. La concentración monopolista ha ido siempre a la par con el tamaño de las entidades y grupos financieros.

Financiarización y concentración monopolista son procesos que se retroalimentan. La globalización financiera arrancó en los inicios de la fase monopolista 2.0. con el mercado de eurodólares (dinero sin estado), rediseñado para cubrir las necesidades de la internacionalización de los monopolios. El nuevo sistema financiero globalizado precisaba de modernos centros financieros offshore y para ello hacía falta la aparición previa de un andamiaje institucional que permitiera mantener cuentas "privadas" en dólares fuera de EEUU y fuera de las regulaciones financieras de EEUU.

El mercado de eurodólares apareció durante la guerra fría. A finales de los 50 la URSS necesitaba mantener cuentas en dólares para sus operaciones comerciales con el resto del mundo pero temía tenerlas en cuentas de bancos situados dentro de EEUU sometidas a posibles represalias (como las que sufrieron las cuentas iranianas tras la caída del Sha) . Los bancos ingleses, ávidos de las suculentas comisiones a deducir, se prestaron al negocio abriendo cuentas denominadas en dólares fuera del alcance de las regulaciones norteamericanas, en sucursales creadas especialmente para ello. Había nacido el mercado de eurodólares.

A principios de los 60 el gobierno USA empezó a poner trabas a la salida de dólares temiendo perder más oro. Pronto fueron las mismas empresas norteamericanas las que advirtieron la conveniencia de mantener cuentas en dólares al margen de las regulaciones de su gobierno o autoridad monetaria. Los mismos bancos norteamericanos establecieron sucursales con cuentas secretas numeradas en Londres y en otros centros financieros para no dejar escapar el negocio. La ventaja de estas sucursales offshore era que los depósitos en dólares acumulados quedaban al margen de las regulaciones monetarias de la Reserva Federal, no requerían crear reservas legales adicionales en el banco matriz y podían prestarse a tipos de interés al margen del sistema de la Reserva Federal. La banca fue pues uno de los sectores en transnacionalizarse rápidamente.

El desregulado y opaco mercado de eurodólares animaba a los capitales de origen dudoso o inconfesable a financiar el déficit de EEUU. Una vez los EEUU eliminaron los controles de capitales en 1974 las transnacionales norteamericanas empezaron a financiar sus operaciones a través de este mercado.

El reciclaje de los petrodólares tras el choque petrolero de la OPEP en 1973 dio alas a la consolidación de la nueva deriva financiera mundial. Las propuestas de canalizar estos superávits a través de los circuitos oficiales del FMI fueron desechadas y los petrodólares acabaron engrosando las cuentas en eurodólares de los bancos transnacionales y paraísos offshore.

El crecimiento exponencial de los mercados offshore señaló el definitivo final del sistema de regulaciones de Bretton Woods propio de la fase monopolista 1.0.

A partir de los 70 la financiarización suministró fondos en cantidad y en condiciones inmejorables para desencadenar un proceso imparable de fusiones y adquisiciones. La concentración afectó de forma destacada al mismo sector financiero que acabó convirtiéndose en el principal protagonista de la etapa final en que ha entrado el sistema capitalista, etapa en la que los beneficios ligados a la especulación han desplazado al sector real. Actividades puramente especulativas en las que los protagonistas son enormes corporaciones expertas en “moral hazard” (amenaza de riesgo sistémico en caso de no ser rescatadas) para conseguir beneficios escandalosos, traspasando los riesgos a los sumisos contribuyentes.

La densidad de las interconexiones entre los sistemas financieros es total. La Eurozona y los mercados monetarios USA forman un todo integrado en el que la liquidez fluye en un continuo de un lado a otro. El cártel de los grandes bancos es el único "regulador" de un mercado de derivados que pasó de 1 billón de $ en 1990 a 700-800 billones en 2011 (unos 100.000 $ por habitante del planeta), frente a unos 70-80 billones en producción real. Un mercado que "gira" (cambian de manos) unos 40 billones cada día.

Las multinacionales ya no saben en que invertir sus enormes superbeneficios acumulados así que se dedican a jugar con ellos en el casino financiero global. Los ricos no pagan impuestos. Las multinacionales reducen los sueldos y tampoco pagan impuestos. Sin ingresos, los estados deben endeudarse. Los mercados se encargan de prestarles el dinero que han evadido de los impuestos. Se trata de préstamos cuyo colateral son los bienes públicos. Así pues los mercados financieros constituyen la palanca de desguace de los monopolios y la materia negra de la globalización capitalista.

A medida que avanza la Depresión Permanente se está produciendo un verdadero boom en fondos que apuestan a favor del mismo colapso financiero. Se autodenominan Tail risk o black swan funds, también conocidos como fondos Armageddon, y están diseñados para que los ricos inversores puedan liberarse (y lucrarse al mismo tiempo) de las consecuencias del colapso general para el resto de los demás, provocado por sus mismas operaciones especulativas.

Monopolios multinacionales, legislación y democracia


Han transfigurado cualquier estructura democrática en agencia de sus mezquinos intereses. Manipulan los procesos electorales, financian los partidos políticos, controlan los medios de comunicación y distorsionan la información.

Tienen barrios enteros de oficinas de lobbying en Bruselas y Washington. Las leyes se hacen y rehacen según sus intereses y conveniencias. Sus delitos financieros resultan impunes mientras controlan en régimen de monopolio enteros sistemas penitenciarios.

En los 1990 consiguieron cambiar la ley norteamericana Glass-Steagall por la Commodity Futures Modernization Act que eliminaba toda regulación en el mercado de derivados financieros. De golpe, un mercado que no llegaba al billón de dólares en 1990 ha pasado a 800 billones en 2011 (más de 100.000 $ por habitante del planeta) y opera al margen de cualquier regulación (Over de Counter).  Tras el colapso financiero de 2008 se dictó en EEUU la ley Dott-Frank que establecía en 2011 la fécha tope para regular este mercado. Pero el lobbying monopolista ha conseguido retrasar dicha fecha sine-die.

Atuendo para periodista neoliberal

En caso de resistencia recurren a la artillería pesada de las agencias internacionales bajo su control (FMI, Comisión Europea, BCE, …) que toman el mando de las economías de países enteros, sustituyen a los parlamentos y gobiernos nacionales imponiendo la socialización de las pérdidas (resultado directo de la especulación de las mismas multinacionales) y el saqueo de los bienes públicos.

Mientras que los sistemas legislativos se adaptan a sus intereses corporativos, las legislaciones penales se manipulan para eludir cualquier responsabilidad criminal por sus incontables desmanes. El caso más flagrante es, sin duda, la legislación penal norteamericana que condena a 5 años por posesión de 5 gr de crack o 100 gr de heroína, y a cadena perpetua por triple reiteración de delitos menores (en cambio sólo a 5 años por la posesión de medio kg. de cocaína, la droga de los ricos). Una legislación a la medida de la codicia de las grandes multinacionales que han convertido el sistema carcelario norteamericano en un próspero negocio esclavista deslocalizado en su propio territorio (un verdadero gulag de 2 millones de presos trabajando a 2$ la hora) que produce material militar, muebles de oficina, equipamiento médico, componentes de aviones, ... para IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Texas Instrument, Dell, Compaq, Honeywell, Hewlett-Packard, Nortel, Lucent Technologies, 3Com, Intel, Northern Telecom, TWA, Nordstrom's, Revlon, Macy's, Pierre Cardin, ...

Son las causantes de la crisis económica, social y ecológica del planeta. Son responsables de la miseria mundial, el hambre global, el agotamiento global de los recursos, la destrucción global del medioambiente, la desestructuración y criminalización de los estados (México, Colombia, Guatemala, Rusia, países de Europa del Este, países norte y centro africanos, sur de Italia, ...).

Monopolios multinacionales y organismos internacionales


Han convertido la Unión Europea, el BCE, el Banco Mundial, El FMI, la OCDE, la OMS, …en agencias especializadas en la defensa de sus intereses. Las agencias internacionales catalizan y aceleran el proceso de corrosión al que están sometiendo a las democracias nacionales. La globalización neoliberal promueve la usurpación monopolista de cotas crecientes de soberanía nacional a manos de tinglados supranacionales a-democráticos sometidos a sus mezquinos intereses con el fin de imponer una camisa de fuerza exterior a los ciudadanos y contribuyentes, impidiendo cualquier resistencia democrática al empeoramiento planificado de las condiciones sociales.

Todos los organismos internacionales están siendo manipulados y reconvertidos en agentes subordinados en orden a procurar un entorno (regulador, económico y político) lo más favorable a sus intereses. El planeta se ha monopolizado y las agencias internacionales son las encargadas de frenar e impedir cualquier resistencia local o de boicotear cualquier intento de vuelta atrás.

Monopolios y cadena global de valor


Son los responsables de la deslocalización, la depredación irracional de los recursos naturales, la polarización irracional del tejido industrial y comercial hacia los "paraísos" de la explotación, "zonas especiales" de la degradación medioambiental, biológica  y social, corrompiendo las élites de los países pobres para que cedan sus territorios a la depredación de sus recursos naturales, la polución y contaminación irresponsable de su medioambiente, y la explotación inhumana de sus poblaciones.

Son los verdaderos nómadas del siglo. Los estados desballestados pujan para que vengan y se instalen en su territorio. Al menor síntoma de resistencia laboral los monopolios amenazan con empaquetar y marcharse a otro país. Y, como pueden hacerlo, a menudo basta con la simple amenaza para someter a sus empleados a sus draconianas condiciones laborales.

Wal-Mart, el mayor monopsonio del mundo, es responsable (junto a sus émulos, Kmart Corporation, Costco, Carrefour, Eroski, ... ) de la desertización del tejido industrial y comercial de estados y países enteros, de la presión salvaje sobre sus proveedores de forma que se ven obligados a deslocalizar para sobrevivir, y de la ruina de los agricultores a los que someten a precios ridículos.

Los puestos de trabajo decentes desaparecen en cuanto el sector es engullido por un monopolio multinacional. Se trate de las telecomunicaciones, se trate del textil, se trate de la informática, ..., los trabajadores son sometidos a la competencia de los paraísos de la explotación. Los sueldos y las condiciones laborales en un extremo de la cadena global de valor son presionados a la baja, mientras revientan los beneficios, los activos y los ingresos de los altos ejecutivos y sus acólitos, situados en la banda "buena" de la cadena. Cuando una multinacional despide 1.000 trabajadores, automáticamente sus acciones se disparan en la Bolsa.

Pero no se trata sólo de los empleados de las multinacionales sino que la receta afecta de lleno a las pequeñas y medianas empresas que acaban cayendo en las redes cada vez más inmensas de la subcontratación. La posición de monopolio permite extorsionar a los pequeños proveedores llevándolos a una guerra fratricida como si de gladiadores se tratara. Esta es la "eficiencia" de los monopolios que tanto alaban desde sus cátedras los premios Nobel del neoliberalismo (Hicks, Hayeck, Friedman, Stigler, Coase, Williamson)

Monopolio de la innovación


Su enorme escala les permite monopolizar también la innovación. Pero se trata de "su" innovación. La innovación monopolizada debe ajustarse a sus miopes intereses (en general son expertos en aprovecharse de la innovación ajena). Una vez conseguidas posiciones de monopolio en determinados sectores (petróleo, fármacos, energía nuclear, informática, …) y edificadas las correspondientes barreras de entrada, retrasan o impiden toda innovación que no puedan controlar para mantener su privilegiada situación de monopolio.

Prefieren la rentabilidad asegurada de los enfermos crónicos a investigar en fármacos o vacunas curativas. Prefieren la centralizada energía nuclear a las energías renovables. Obstaculizan la innovación, incluso el mantenimiento del transporte público, para mantener sus superbeneficios petroleros.

Su innovación es a menudo perversa puesto que avanza en campos cuyo único objetivo es someter, chantajear, explotar y, en definitiva, consolidar sus posiciones de privilegio. Farmacéuticas, químicas, tabaqueras y agrobusiness, están inundando el planeta de "innovadores" productos tóxicos y adictivos para someter y controlar a productores y consumidores.

Se apropian del conocimiento público y social, del conocimiento de las culturas indígenas, de la biodiversidad, ... imponiendo patentes aquí y allá, poniendo todo tipo de trabas y compartimentos a la libre circulación de las ideas y por tanto a la misma esencia de la innovación.

Monopolios e internet


La información es un bien público por naturaleza, un comunal al que todos deberíamos poder acudir para alimentar nuestras neuronas. El consumo de un individuo no impide su consumo por el resto de sus congéneres. Es como el aire o el agua.

La aparición en escena de Internet representó en sus inicios un campo inexplorado (y sin indígenas a los que aniquilar) semejante al gran Oeste americano. Se trataba de un basto territorio comunal, una nueva Antártida del conocimiento y la posibilidad de una inmensa esfera democrática de intercambio de comunicación sin barreras ni restricciones.

Privatizar y poner coto a lo público forma parte del instinto capitalista. Todo aquello que no es escaso no es susceptible de negocio. La idealizada "conquista del Oeste" consistió básicamente en generar escasez vallando y privatizando inmensos territorios comunales.

Algo parecido está ocurriendo en internet. Progresivamente, el territorio de intercambio de información y conocimientos va siendo parcelado, vallado, "protegido", compartimentado,... Su valor de uso de acceso universal (público) va convirtiéndose rápidamente en valor de cambio de acceso restringido y controlado (privado).

El capitalismo monopolista se están apropiando de la red, elevando enormes barreras de entrada para consolidar sus posiciones. Microsoft, Google, Amazon, … . Unas pocas firmas pretenden copar todo la actual área de Internet y asolar o colonizar cualquier nuevo territorio que pueda surgir.

La normativa internacional (y por supuesto las legislaciones nacionales) favorecen de tal manera a los monopolios que cualquier firma que no alcance rápidamente posiciones de monopolio, o bien es absorbida o eliminada, o bien  cae en el submundo económico de las subcontratadas (Foxconn, ...). Los monopolios están apareciendo en los sectores más variopintos (venta detallista, mensajería, muebles, ...) y evidentemente en el terreno digital, el más propenso a la globalización.

ATT ha adquirido recientemente a T-Mobile (proveedor inalámbrico) consiguiendo así detentar el 75% del mercado USA. AT&T es un declarado oponente a la "neutralidad en la red", neutralidad que hasta ahora ha asegurado que todos los datos son transportados, sin discriminación alguna, a la misma velocidad en internet. AT&T pretende acabar con esa neutralidad para convertir internet en una autopista de peaje, beneficiando a las grandes compañías y dejando a los pequeños y a los individuos fuera de juego, a velocidades de vía secundaria. Con su adquisición de T-Mobile gozará con una posición de monopolio suficiente para imponer sus designios.

La abundancia de información en la red no es una "commodity", no es un negocio. La lógica monopolista requiere generar escasez. El negocio se hace a partir de la escasez y en el caso de internet, la escasez debe ser creada. Se trata de escasez artificial y por lo tanto requiere la intervención de las instituciones públicas en connivencia con el capital monopolista y esto es lo que está ocurriendo. De la mano del legislador sumiso y en un clima cada vez más propenso a la globalización, el capital monopolista se está enseñorando del sector con una rapidez y contundencia inauditas.

Externalización de costos, depredación medioambiental global

La paradoja de la eficiencia capitalista

La "extraordinaria" eficiencia del capitalismo monopolista nunca se aprovecha en una mejora de las condiciones de vida. La eficiencia monopolista privada sólo redunda en mayor acumulación capitalista. Más productividad del trabajo significan más horas a trabajar, más eficiencia energética significa más despilfarro energético. La eficiencia tecnológica está sometida a las leyes del capitalismo y se convierte en eficiencia destructiva.

Todo el planeta pasa a ser pasto de la codicia sin límites de las poderosas multinacionales. El polo norte está amenazado de muerte por las petroleras. Polucionan impunemente mares y océanos. Sus nucleares infestan de elementos radioactivos la atmósfera mientras que las químicas infestan de residuos los mares y los continentes.

Operan al margen de la sociedad externalizando buena parte de sus costes. Funcionan en una dimensión a-democrática y a-social, eludiendo cualquier responsabilidad por sus desmanes.

A partir de cierto tamaño las grandes corporaciones multinacionales no obedecen más que a su propia lógica corporativa. Ni sus propios directivos pueden oponerse a esta lógica irracional y depredadora. J. Van der Veer, director ejecutivo y cabeza absoluta de Shell, es un holandés amable, educado y sensible y Holanda es un país socialmente avanzado y preocupado por el medio ambiente y un cambio climático que podría sumergirlo bajo las aguas del Atlántico, pero ello no obsta para que la compañía anglo-holandesa actúe como una apisonadora implacable con un código genético programado para destruir la biodiversidad, los derechos humanos y la sostenibilidad medioambiental del planeta allá por donde pisa.

La eficiencia socialista

El capitalismo verde es imposible. Es "greenwash", burdas relaciones públicas. No hay ni habrá nunca desacoplamiento entre crecimiento y control medioambiental. Detener el cambio climático, la acidificación de los océanos, la ruptura del ciclo del nitrógeno y el fósforo, la sexta gran extinción de especies, la destrucción del suelo, la polución química, la destrucción de los aquíferos y reservas de agua dulce, ... sólo será posible en un entorno racional post-capitalista.

Monopolios y pólizas de seguro a todo riesgo (too big to fail)


Además, como estamos comprobando, día si, día también, su enorme tamaño (too big to fail) les otorga el "derecho" a una póliza de seguro a todo riesgo, la otra cara del chantaje y el rescate público. Bajo la amenaza del "crunch financiero", de la deslocalización, de las consecuencias de una quiebra, ..., se apoderan de los recursos públicos para mantener sus beneficios y preparar sus cofres de guerra para presentes y futuras fusiones y adquisiciones.


Con fondos públicos J.P. Morgan Chase adquirió Washington Mutual y Bear Stearns, Bank of America absorbió Countrywide y Merrill Lynch mientras que Wells Fargo adquirió Wachovia y con fondos públicos podrían fusionarse los grandes del automóvil de Detroit.

La finanza europea tampoco se quedó corta y BNP Paribas adquirió buena parte de Fortis; Lloys TSB adquirió HBOS; Commerzbank adquirió Dresdner Bank; Santander se apropió de los negocios latinoamericanos de ABN Amro y compró Abbey National y Bradford¬Bingley.

En total, entre 2007 y 2008 se produjeron 170 fusiones y adquisiciones internacionales (En el sector de fármacos, Pfizer adquirió Wyeth, Novartis se hizo con Alcon, Roche con Genentech. En el sector TIC, Nokia compró Navtep, HP adquirió EDS, SAP se quedó con Business Objects y Oracle con BEA y Sun.)

En 2007 los activos en manos de los mayores bancos norteamericanos  representaban el 43% de toda la economía de los EEUU. En 2011 sólo 5 bancos (J.P Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs Group) controlan el 56% del total de activos USA.

Mitología monopolista neoliberal


. Monopolios multinacionales = libre comercio. (millones de pequeños comerciantes eliminados del planeta)

. Los monopolios multinacionales contribuyen a la igualdad social

. La transnacionalización de los monopolios tienden a evitar las guerras y los conflictos.

. Mejoran la situación de "toda" la población de los países donde se instalan. Crean puestos de trabajo y mejoran las condiciones de trabajo, aumentando su productividad, eficiencia y formación, generando un efecto multiplicador que se traduce en aumento de la renta, la riqueza y el bienestar de los individuos.

. Promueven la ética empresarial tanto en la matriz como entre las subcontratas.

. Hacen accesibles a todos los habitantes del planeta los sofisticados y útiles productos y servicios que producen.

. Los únicos monopolios malos son los monopolios públicos.

. Liquidado el proteccionismo, los precios, como nunca antes en la historia, reflejan la libre competencia entre un gran número de compradores y vendedores.

. El "libre mercado" es cosa de las multinacionales mientras que los "cárteles", los "monopolios" y los "mercados en la sombra" son propios del crimen organizado.

. No existen interconexiones entre los cárteles criminales y los grandes grupos (cárteles) bancarios.


La revista Monthly Review reúne las mejores aportaciones en la investigación sobre los monopolios desde su fundación. Los últimos artículos sobre el tema son enormemente aleccionadores.

Monopoly and Competition in Twenty-First Century Capitalism,
The Internet’s Unholy Marriage to Capitalism
The Internationalization of Monopoly Capital

Moshe Adler: Economics for the rest of us
G. Vr. Sherman, Jr.: Mitología neoliberal sobre los monopolios
E. Vitali, J.B. Glattfelder, E. Battiston: The network of global corporate control
Jagdish Bhagwati: Supuestos beneficios de las MNC para los países pobres

7 comentarios:

Juansk dijo...

A colación de tus artículos: http://www.elpais.com/articulo/economia/Telefonica/amplia/ERE/anos/8500/empleados/elpepueco/20110525elpepueco_16/Tes

Te gustará la siguiente canción :
http://www.youtube.com/watch?v=_fQJXPoCLIY

Anónimo dijo...

La verdad es que no veo relación entre el artículo y la canción...

Daniel Riera dijo...

Muchas verdades en ese post compañero.La lucha continua...

frank dijo...

Un interesante blog con mucha ciencia para un mundo cada vez mas globalizado, forrado de mentiras y de burbujas financieras, muy interesante. Donde se estimula cada vez mas a la inversion en la bolsa de valores, al forex y a la especulacion financiera, por cierto les dejo un interesante link de inversiones.

Castelli dijo...

Somos varios los que vamos por el mismo camino,ya lograremos la sintesis necesaria para el cambio.

http://contracultura-fuser.blogspot.com/2011/03/principales-caracteristicas-economicas.html

Aun'el dijo...

Perdona que no tenga que ver con el post es que soy el autor del blog cientual http://cientual.blogspot.com y me gustaria contactar contigo. Mi email esta en mi blog en mi perfil. Escribeme. Gracias.

Luciano Medianero Morales dijo...

SALUDOS DESDE MÁLAGA, ESPAÑA:

SOY EL EDITOR DE: LUKYRH.BLOGSPOT.COM,...EN ESPECIAL ESCRIBO SOBRE LAS INVESTIGACIONES QUE REALIZO, EN EL TEMA DEL IMPERIALISMO MULTINACIONAL, EL ESTADO MUNDIAL CAPIIMPERIALISTA,...LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN MUNDIALES,...EN DEFINITIVA SOBRE LA LUCHA DE CLASES UNIVERSAL,...

OS SUGIERO QUE LOS TEXTOS DE VUESTRO BLOG, ESTÉN EN FONDO BLANCO, SIN COLOR,...Y LOS TEXTOS EN GENERAL EN NEGRO,...AL REVÉS DE COMO LO TENÉIS ACTUALMENTE,...EN LA FORMA ACTUAL MOLESTA BASTANTE A LA VISTA, SE HACE CANSADA LA LECTURA.

PRETENDO TEORIZAR SOBRE LAS POSIBILIDADES REALES DE LA REVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD Y SI LA MISMA TIENE POSIBILIDADES DE UNA VEZ CON EL PODER UNIVERSAL LLEVAR LAS RIENDAS DE FORMA AUTOSUFICIENTE ESAS RESPONSABILIDADES INTEGRALES DE LA SOCIEDAD HUMANA.

SIN MÁS, POR EL MOMENTO, DANDO LAS GRACIAS DE ANTEMANO, SE DESPIDE LUCIANO MEDIANERO MORALES.