13/4/10

La burbuja china

Crecimiento del PIB 2009-10

Richard B. Freeman (2004): "Lo que más sorprende respecto a China es que por primera vez tenemos un gran país pobre que puede competir a la vez tanto en bajísimos salarios como en alta tecnología. Combina ambos y América tiene un problema."Keynes (General Theory of Interst, Employment and Money): "Espero ver al Estado tomando cada vez más responsabilidad para organizar directamente el esfuerzo en inversión" ... "Pienso que sólo una socialización de la inversión - inversión dirigida y organizada por el estado - es la única forma de asegurar una aproximación al pleno empleo" 

Un plan de estímulo colosal


Cuando la crisis global se manifestó con una caída en picado de sus exportaciones (- 25%) y un parón en el crecimiento económico (caída de dos dígitos del transporte de mercancías y en el consumo de energía eléctrica), Beijing reaccionó con un masivo plan de estímulo cercano a los 0.6 billones de $ en 2009 (equivalente al triple del norteamericano y una expansión billonaria del crédito bancario (unos 2 billones desde los primeros meses de 2009).

Keynesianismo chino vs keynesianismo occidental


Ningún otro país ha podido instrumentar un plan de estímulo de estas dimensiones y características. Japón ha venido instrumentando una política de estímulo estatal durante más de una década que sólo ha conseguido impedir que la crisis económica nipona se convirtiera en dura recesión. EEUU reaccionó con un gran plan de estímulo que tampoco ha dado los frutos esperados. Lo mismo ha ocurrido en Europa. En todos los casos los países han acumulado ingentes cantidades de endeudamiento sin conseguir que el gran ausente de la actual escena económica, la inversión, vuelva a recuperar su papel. Y es que cuando las grandes corporaciones no ven posibilidades de beneficio en la economía real no invierten, por más dinero que les caiga del cielo (helicópteros monetarios). De ahí la extraordinaria cantidad de dinero inútil en circulación y la consecuente deriva especulativo-financiera irracional en la que se debate el sistema.

En China, en cambio, el plan de estímulo no se ha traducido (inicialmente) en endeudamiento público disparatado sino en estímulo de la inversión pública que ha arrastrado al conjunto de sectores. El total de la inversión representaría más de la mitad del crecimiento del PIB durante los últimos tres años. La diferencia con el resto de economías occidentales está en la enorme amplitud del sector público chino, capaz de responder directamente a los estímulos estatales y traducirlos directamente en inversión. La actividad se ha recuperado (crecimiento acumulado superior al 30%) y por tanto las arcas públicas han ido recuperando los estímulos iniciales sin caer en endeudamiento.

Sin recuperación económica global el experimento chino está abocado al fracaso


Nunca en la historia se había dado un caso semejante de estímulo crediticio estatal. Esto ha conseguido mantener el crecimiento en la cota de los dos dígitos pero a costa de convertir al gigante exportador en un verdadero gargantua sobredimensionado y adicto al crédito.

Parte del dinero financió una ampliación sin precedentes de la capacidad productiva y una acumulación, también sin precedentes, de materias primas (el 90% del crecimiento registrado en 2009 estuvo directamente relacionado con las obras en infraestructuras en las zonas exportadoras costeras). Otra parte considerable se desvió vía corruptelas hacia la doble burbuja inmobiliaria (se construyen rascacielos a pesar de que los ya construidos se quedan vacíos) y del mercado de valores.

Características especiales de la burbuja financiera china


Se aduce que en el caso chino no hay una verdadera burbuja debido a que:

- El total de hipotecas, que no son baratas, es bajo. Los chino no se endeudan para adquirir productos de consumo. Las unidades domésticas no están sobreendeudadas. Hay un alto nivel de ahorro y muchos chinos pagan sus nuevas viviendas al contado.

- La inversión inmobiliaria se debe a la falta de alternativas de inversión.

- China posee muchas reservas y esto la protege frente a una crisis financiera.

Evidentemente las características de la crisis financiera que se avecina no van a seguir el mismo sendero que la crisis subprime en USA. Pero lo que cuenta es el nivel de deuda y esta no hace más que crecer y crecer.

- El endeudamiento no es en consumo sino en inversiones sin futuro. Inversión en sobrecapacidad sin salida. En este tipo de endeudamiento a largo plazo el valor de la inversión tiene que superar al de la deuda. Si el endeudamiento es para construir una autopista, el uso masivo de la autopista crea valor económico dado que los negocios mejoran debido a la disminución del coste y el tiempo del transporte. Esto permitirá ingresar más por impuestos y pagar sin problemas los intereses de las deudas contraídas. Si, por el contrario, el endeudamiento es para la construcción de, por ejemplo, un AVE Madrid-Albacete, el valor económico creado en comparación con la deuda es ínfimo. Las deudas contraídas no se podrán devolver y habrá problemas.

- Otra característica especial de la burbuja china es que se ha producido una verdadera explosión de los préstamos con garantía o colateral como metales (cobre, niquel, plantino, ...) o suelo. Si, de golpe, la economía china sufre un parón, los prestatarios tendrán dificultades en pagar intereses o amortizaciones, pero al mismo tiempo el valor colateral de esos préstamos se diluirá como un terrón de azúcar arrastrado por la recesión.

- Otra característica china es que existe un creciente mercado financiero en la sombra (al margen de las cuentas oficiales) en el que participan bancos y empresas públicas y en el que los tipos de interés y las condiciones del préstamo se contratan al margen de las autoridades financieras.

China 2012 -?: Estanflación


China no puede mantener el ritmo de inversión actual a base de malas inversiones a partir de más dinero impreso o divisas exteriores. Carreteras sin tráfico, trenes de alta velocidad sin pasajeros, oficinas, pisos y almacenes vacíos, ... (que inicialmente aumentan el PIB pero luego no generan rentas) son, en la práctica, el resultado de una política económica de sobrevivencia política que se va a traducir en estancamiento e inflación, la estanflación.

Los entes locales crearon vehículos financieros especiales que empezaron a gastar a manos llenas en adquisiciones improductivas de terrenos y proyectos en infraestructuras de dudosa rentabilidad económica. En poco más de un año se fue desarrollando un gigantesco esquema "Ponzi" (utilizando los nuevos préstamos para pagar intereses de los antiguos) que está a punto de explotar.


China padece de sobreinversión, infraconsumo y márgenes de beneficio cada vez más estrechos. Cuando las burbujas empiecen a deshincharse se generalizarán las suspensiones de pagos y los cierres de empresas. Decenas de millones quedarán sin empleo. Una deriva parecida a la de Dubai, menos rutilante pero a una escala aún más suicida cuyos efectos no se podrán neutralizar.

Consecuencias del pinchazo chino


Las consecuencias del pinchazo chino tendrá severas consecuencias para el resto del mundo. Los mercados de materias primas se hundirán (América Latina, Rusia, ....) . Su demanda de bienes industriales, partes y componentes a sus vecinos asiáticos caerá en picado. El apetito por la deuda pública USA disminuirá elevando los tipos de interés en USA y frenando cualquier posibilidad de recuperación.


Esta huida hacia adelante (pensando que la crisis sería pasajera) no ha hecho más que complicar más la situación de China y por supuesto la del resto del planeta. Si la causa profunda de la deriva financiera y de la a crisis es la sobreproducción, invertir billones en aumentar la capacidad productiva es poco menos que demencial. Sin embargo esto es lo que se ha hecho. China tiene 117 empresas constructoras de automóviles. Todas han conseguido subsidios (a parte de una plan E a la china) para aumentar su capacidad productiva en un 30% en 2009. Algo similar ha ocurrido en los demás sectores (aluminio, teléfonos móviles, ordenadores, ....) El resultado es una saturación de los mercados mundiales y la depresión imparable de los precios ante la imperiosa necesidad de colocar los colosales excedentes chinos.


Reestructuración de la división internacional del trabajo


Las grandes compañías multinacionales han diseñado una compleja red transnacional en la cual las potencias industriales asiáticas exportan partes y componentes a China donde son ensamblados y exportados a occidente. China se ha convertido en la pieza central del esquema aumentando su cuota en productos del sector de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) de menos del 3% del total de las exportaciones mundiales en 1992 al 24% en 2006.


En la actualidad más del 60% de las importaciones norteamericanas procedentes de China provienen de las factorías instaladas en aquel país por las multinacionales USA. Algunas de las más beneficiadas son las firmas que importan y comercializan los productos chinos. Los CEOs de WalMart son verdaderos expertos en relaciones con la nomenclatura china que les asegura el mantenimiento de condiciones draconianas de trabajo en los talleres que suministran los productos que WalMart dispone graciosamente en sus estanterías.

El modelo capitalista chino está seriamente tocado. Si no se produce una rápida recuperación de la demanda mundial la sobrecapacidad instalada quedará sin utilizar. De ahí al desempleo masivo y a la implosión económica, social y política no hay más que un paso. China precisa liberarse del corsé impuesto por las multinacionales reconvirtiendo su economía a favor de las masas chinas, aumentando sus salarios para generar una demanda interna que reoriente su estructura productiva hacia el mercado interior.

El yuan, el dólar y las multinacionales


Este giro podría significar una esperanza frente a la depresión mundial galopante. La baja cotización de la moneda china actúa como un subsidio a sus exportaciones. Si el yuan se revaluara y se equilibrara la balanza comercial se desincentivaría la deriva deslocalizadora que está dejando en el paro a buena parte de la fuerza laboral occidental.


Así pues, a las "naciones" occidentales les conviene la apreciación del yuan pero a las multinacionales, incluidas las norteamericanas, no.

Hasta los 70, los EEUU eran un potencia industrial que prestaba al resto del mundo para que le compraran sus exportaciones. En la actualidad es China la que presta masivamente a unos hiper-endeudados y desindustrializados EEUU para que puedan seguir lanzando y manteniendo guerras imperialistas.

China adquiere deuda pública a largo plazo USA para colocar sus enormes excedentes comerciales. Si dejara de hacerlo las montañas de divisas acumuladas forzarían la subida del tipo de cambio del yuan respecto al dólar. China está subvencionando a su sector exportador al mantener baja la cotización del yuan, todo ello en beneficio de las multinacionales instaladas en su territorio (muchas de capital USA).

USA. Empleo en el sector industrial

Una vez socializadas sus pérdidas tras la debacle del tinglado financiero a costa de las finanzas públicas, el lobby multinacional está enarbolando el fantasma de "la amenaza China" para justificar el ataque sin cuartel al gasto social en unos EEUU en plena depresión. La altisonante campaña desatada contra el déficit fiscal se basa (mutis sobre el gasto militar o los rescates financieros) en la eventualidad de que China deje de comprar deuda USA porque entonces los EEUU se verían obligados a monetizarla y ello podría generar una inflación a la Mugabe y desestabilizar el sistema monetario internacional.

Tanto la FED (Banco central USA) como el Banco Central Chino constituyen bombas de inyección de liquidez comprando activos financieros a largo y corto plazo (privados y públicos). Desde que estallara la crisis financiera han adquirido ingentes cantidades de títulos hipotecarios y bonos del Tesoro. La derecha argumenta que si la bomba china deja de funcionar los intereses en USA se dispararán ahogando la recuperación. El argumento es falso puesto que la FED adquiriría los bonos que quedaran sin colocación dejando los tipos en su nivel habitual.

Por otra parte, si China deja de adquirir deuda USA el yuan se revalorizará y la relación comercial entre ambos países se reequilibraría en cierto grado. Al resultar más caros los productos importados de China podría producirse una subida puntual de los precios en USA, subida no inflacionaria que pronto quedaría neutralizada por la tendencia deflacionaria de la depresión. El reequilibrio comercial facilitaría en cambio la relocalización industrial y la recuperación.

Así pues, tanto a la corrupta cleptocracia china como a Wall Street y las multinacionales USA les conviene mantener la actual situación de desequilibrio sine die. De lo que se trata es de confundir y atemorizar al ciudadano para desviar todo el coste de la crisis sobre los más desfavorecidos.

La cabina de mando de la gran depresión


Ni los jefes de gobierno occidentales, Obama incluido, ni los capitostes del PC chino están en la cabina al mando de los controles. Las grandes multinacionales no van a permitir alternativa alguna al tinglado montado exclusivamente en su favor y en el que China ocupa el lugar central. En 2007 más de los 2/3 del sector industrial chino estaba en manos de multinacionales extranjeras y las compañías norteamericanas que operan en China representan más del 60 % de las exportaciones chinas a EEUU. La política de tipos de cambio china no se fija en Beijing sino en Dabos. El gobierno chino se ha convertido en una verdadera criatura de las multinacionales, un desclasado títere, codicioso y asustadizo (ante una masa de trabajadores cada vez más descontenta) ,que va dando palos de ciego al son que le marcan los verdaderos pilotos de la Gran Depresión.

links:

Martin Hart-Landsberg: The U.S. Economy and China
Mike Whitney: Is the Vaunted Chinese Economy About to Pop?

24/2/10

Argentina 2001 vs España 2011



English translation

Financial Times. 10/02/2010: "Si los países europeos "periféricos" eligen una aproximación keynesiana para salir de la crisis, serán masacrados por los mercados."

La trampa Moneda-Crecimiento-Deuda en España


España está pillada de lleno en lo que los economistas llaman la trampa "moneda-crecimiento-deuda”, un fenómeno que ya empieza a ser un clásico de la globalización financiera.

Familias, empresas y estados son tentados con el señuelo engañoso de condiciones inmejorables de financiación. Se organizan explosivas burbujas financieras aquí y allá con booms espectaculares de las bolsas donde unos pocos iniciados obtienen ganancias espectaculares. Cuando las burbujas estallan el FMI se encarga de proteger la retirada a tiempo de los principales agentes que incluso sacan buenos réditos especulando a la baja.

La hoja de ruta empezó tras la crisis del petróleo poniendo en la mesa de juego los petrodólares reciclados y los fondos de pensiones. Los países en desarrollo se convirtieron de golpe en países "emergentes" y empezaron a sucederse burbujas por todo el planeta dejando una estela de miseria y perplejidad tras los ineludibles cracs. Finalmente han sido los propios países desarrollados los que han acabado siendo pasto de la globalización financiera.


España abandonó su moneda y cedió su instrumental de política monetaria al Banco Central Europeo. Desde el 2002 el euro sustituyó totalmente a la peseta. La fortaleza del euro ha ido en detrimento de la capacidad exportadora española, sin embargo la confianza en la estabilidad monetaria y los bajos tipos de interés en la zona generaron una entrada neta de capitales en el tropel especulativo inmobiliario de la última burbuja que revitalizaron el crecimiento del PIB al tiempo que aumentaba el déficit comercial y se disparaba endeudamiento exterior hasta cotas estratosféricas.



El equivalente a la caída de las exportaciones (materias primas) argentinas a finales de los 90 ha sido en España el batacazo inmobiliario, la depresión y la caída subsiguiente de los ingresos por turismo. Como en Argentina, el endeudamiento privado (banca, inmobiliarias) se está convirtiendo en público. Como en el caso argentino los inversores están ya formando enjambres, virtuales nubes de langostas, especulando con una posible bancarrota española. La Comisión y el FMI, al servicio de la banca acreedora centroeuropea, han tomado el mando y están condicionado el mantenimiento del suministro del suero crediticio para mantener con vida a la torpedeada economía española a una "devaluación interna" (drásticos recortes del gasto público, devaluación del sistema de pensiones, devaluación de la seguridad social y de la sanidad pública, devaluación de la educación pública, anorexia del sector público y dosis letales de flexibilización laboral, ...).

Países entrampados

Tal como viene operando la trampa MCD, mientras se mantenga inamovible el cerrojo monetario (la permanencia en el €), decrecimiento y endeudamiento se retroalimentan. La vuelta al equilibrio es imposible. La magnitud de la crisis global ha precipitado hacia la trampa a diversos países europeos de la zona euro (PIIGS) y amenaza muchos más. Grecia, el peón a sacrificar, está sirviendo de conejillo de indias para experimentar una medicina cuyos efectos secundarios podrían afectar la continuidad del euro en su conjunto. El paciente principal sin embargo, en la salita de espera, es España. Las desreguladas instituciones financieras siguen amplificando la magnitud de las crisis apostando a la baja en macro operaciones encubiertas fuera de todo control.

Se trata de una espiral en la que los inversores se lanzan sobre los bonos de los países centrales (Alemania, Francia, Holanda, ...) huyendo de la comprometida deuda de los países de la periferia que ven como se disparan sus costes financieros hasta niveles inaceptables que no hacen más que empeorar su ya difícil situación financiera.

Las multinacionales empiezan a contemplar la alternativa de una euro-Europa reducida a los pocos países que aún sean capaces de mantenerse en la ratio déficit/PIB permitida.


Todo apunta a que con un endeudamiento (privado + público) de merecido podium mundial, un sistema financiero plagado de cajas zombi en la UVI pública, cerca de 5 millones de parados y la economía sumergiéndose en picado, la "devaluación interna" se traduzca, como en el caso argentino, en menos demanda, menos consumo y menos ingresos por impuestos. A medida que vayan venciendo los términos de las obligaciones privadas (bancos y cajas) y públicas (estado, autonomías) y con "los mercados" huyendo de cualquier clase de papel ibérico, las desfondadas administraciones central y autonómicas no tendrán otra manera de seguir pagando sus gastos corrientes que emitiendo monedas ad-hoc como en la época de la guerra civil. Los “patacones” de Buenos Aires podrían muy bien traducirse en “barcinones” para una de las nuevas veguerías proyectadas en la hiper-endeudada Cataluña.

El corralito español


La expulsión de los PIIGS de la zona euro seguramente se producirá por sorpresa y de forma conjunta pare evitar un pánico bancario. El factor sorpresa (sin previo aviso excepto para los ricos con buenos contactos) es clave en una operación de este tipo. Un día nos levantaremos de la cama con la noticia de que a última hora del día anterior el euro dejó de ser la moneda del Reino de España y los depósitos bancarios quedarán bloqueados para convertirse en pesetas al cambio que decidan las autoridades. En un santiamén el valor de los ahorros de los incautos depositantes sufrirá un recorte drástico e irrecuperable.

España, de vuelta al subdesarrollo


Argentina se libró finalmente de la trampa porqué renunció a la paridad con el dólar (equivalente a salir del €) y se declaró en suspensión de pagos, introdujo controles sobre las salida de capitales, elevó los impuestos sobre las exportaciones y el sector financiero y la burbuja inmobiliaria relanzó la demanda mundial de materias primas. No parece que vaya a ser este el caso para España a medida que se profundiza y generaliza la Depresión Permanente. La recuperación de la experiencia traumática argentina no tendrá un equivalente a corto o medio plazo en la península Ibérica.


Los estados desfondados por los rescates de la crisis bancaria y el descalabro económico subsiguiente se ven sometidos ahora al chantaje financiero de la economía casino. Se trata de una estrategia de choque para imponer drásticos programas de desmantelamiento en pública subasta del Estado social de un amplitud aún no vista en el norte desarrollado. Se trata de convertir a los PIIGS y a los países del Este europeo en economías "de peaje" donde habrá que pagar por usar una carretera, ir al CAP, llevar los hijos al cole o tener vigilancia en tu calle. Una estrategia capitalista de choque que se va a imponer implacablemente en tanto no encuentre una respuesta socialista de choque.

La trampa Moneda-Crecimiento-Deuda en Argentina


Durante los años 90 Argentina, el alumno más fiel y mimado del FMI, experimentaba un "milagro económico". Los inversores extranjeros invirtieron miles de millones de dólares en el país, la inflación era inferior a la de los EEUU y el país registraba uno de los crecimientos más altos de América Latina.

En dos años la economía argentina se hundió. La crisis afectó a todos los niveles de la sociedad con una pauperación en masa relámpago.


Cronología


1989. Menem es elegido presidente y nombra a Domingo Carvallo como ministro de economía. Se lanza un programa de ajuste estructural que incluye una reforma impositiva en favor de los ricos, la privatización de lo mejor del sector público, liberalización del comercio exterior, desregulación en todos los ámbitos y una paridad fija del peso argentino respecto al dólar.

1 de abril de 1991. El Congreso argentino aprueba la Ley de Convertibilidad garantizando la conversión peso-dólar de 1 a 1. Cada peso en circulación estaría basado en un dólar y la política monetaria quedaba supeditada a esta ley.

1991-1994. Argentina registra un fuerte crecimiento económico.

1995. La crisis financiera mexicana y la devaluación de diciembre de 1994 del peso mexicano lleva a un pánico financiero y una retirada masiva de fondos de los países emergentes (efecto Tequila). El PIB argentino cae (- 2,8%)

1996-97. Argentina vuelve a crecer expectacularmente (5,5% en 1996, 8,1% en 1997) pero el déficit comercial y el endeudamiento se disparan.

1998. En la estela de la crisis asiática de 1997, crisis financiera en Rusia y Brasil. Argentina entra en recesión en el tercer cuatrimestre. El paro se dispara.

Enero de 1999. Brasil devalúa su moneda afectando de lleno a las exportaciones argentinas (la exportación a su vecino representa más del 30%)

Septiembre de 1999. El Congreso argentino aprueba la Ley de Responsabilidad Fiscal, que plantea una gran reducción del gasto público, tanto a nivel federal como provincial.

Diciembre de 1999. De la Rua pide ayuda al FMI.

Marzo de 2000. El FMI acuerda la concesión de un préstamo de 7,200 millones de $ condicionado a un estricto ajuste fiscal.

10 de mayo de 2000. El FMI recomienda un recorte drástico del gasto público. El gobierno anuncia un recorte del gasto público de mil millones de dólares con la esperanza de que la "responsabilidad fiscal" devolverá la confianza de los inversores. El ajuste consiste principalmente en recortes y retrasos en las pensiones y en los sueldos de los funcionarios y la anulación de los subsidios por desempleo. El PIB del 2000 cae un 5%.

Muchos analistas atribuyen la severidad de la crisis a que el gobierno, aleccionado por el FMI, evitó abandonar la paridad con el dólar hasta que ya fue demasiado tarde.

Marzo de 2001. Domingo Cavallo, el ministro de Menem que diseñó la paridad con el dólar, vuelve a ocupar la cartera de economía. Se procede a una reestructuración de la deuda externa cambiando deuda a corto por deuda a largo a interés más alto. Cavallo no duda en saquear el fondo de pensiones públicas para pagar un vencimiento de 3.500 millones de deuda.

Julio de 2001. Cavallo anuncia un plan de déficit cero. Los sindicatos convocan una huelga general. El congreso aprueba la "Ley de déficit cero" y el FMI acuerda un nuevo préstamo que desaparece casi inmediatamente fugándose hacia paraísos fiscales.

Octubre de 1001. Los inversores se niegan a refinanciar la deuda pública. Las administraciones locales y el mismo gobierno central empiezan a emitir pseudo-moneda (Lecop, Patacones, Porteno, Quebracho, ....). Se trata de títulos de deuda pública emitidos a nominales pequeños que se usan para pagar a los funcionarios y para las transacciones corrientes.

Noviembre de 2001. Argentina propone una nueva reestructuración de su deuda que implica en realidad una suspensión de pagos. Retiradas masivas de depósitos de los bancos. Las reservas en el Banco Central disminuyen en 2.000 millones en un solo día. De la Rua impone la limitación de retirar un máximo de 1000 $ al mes (corralito).

Diciembre de 2001. El día 5 de diciembre el FMI se niega a acordar un préstamo al gobierno con lo que ya no puede hacer frente a sus obligaciones y Argentina se declaró en bancarrota el día 7. El paro llegaba al 18%. Los sindicatos declaran la 8ª huelga general desde 1999 para el día 13. Asaltos a supermercados. Continuos levantamientos populares en muchas ciudades (28 muertos). El gobierno declaró el Estado de Sitio. Domingo Cavallo dimitió. La crisis política acabó con tres presidente en un mes. El FOREX cerró durante tres semanas.

Los efectos de la trampa MCD


Técnicamente los economistas afirman que la economía argentina estaba deslizándose hacia una trampa "Moneda-Crecimiento-Deuda" a finales de los 90. El tipo de cambio sobrevaluado impide las exportaciones, la economía se estanca. Si Argentina abandonara la paridad con respecto al dólar sufriría represalias financieras con retiradas masivas de fondos. La caída del PIB provoca el crecimiento de la deuda. Si se reduce el gasto público para disminuir la deuda se frena más el crecimiento. Es como un inestable taburete de tres patas; recortas una para equilibrarlo y se desequilibra por el otro lado.

El boom de la economía argentina


La relación fija entre el peso y el $ favoreció la entrada de capital extranjero. El PIB aumentó (de una media del - 0,7% entre 1980-1990 a un media del 4,7% entre 1991-99). La inflación quedó contenida (4% a partir de 1994, 1% a partir de 1996) y se produjo una notable caída de los tipos de interés internos que, no obstante, siguieron siendo mayores que los intenacionales, atrayendo así entradas de fondos (entre 1994-2000, LIBOR 5-6%, tipo de interés argentino 8-12%).

La apertura financiera fue total tras la supresión de las restricciones a la movilidad del capital y la supresión de las restricciones a la penetración de la banca extranjera. Se permitió la libre emisión bancaria de títulos negociables en moneda extranjera, supresión de las trabas a la entrada de capital extranjero en compañías de seguros y fondos de pensiones. La masiva privatización de empresas estatales (el gobierno ingresó 16,000 millones de $ entre 1991 y 1998) y la misma liberalización del sistema financiero favoreció la entrada de un considerable volumen de inversión directa atraída por las jugosas oportunidades a precios de saldo. La disparidad en los tipos de interés atrajo inversiones en cartera (aprovechar la revalorización de la bolsa y préstamos bancarios).

El régimen monetario y la apertura financiera explicarían no sólo la crisis sino también el crecimiento espectacular a partir de l991. Argentina se convirtió en el alumno predilecto del FMI, el mejor solista de la globalización bajo la experta batuta del FMI.

Las entradas netas de capital pasaron de un montante de 6.402 millones de $ en 1992 a 10.449 millones en 1998. La financiación externa neta pasó del -3,1% del PIB en 1990 al 2,1% del PIB en 1995 y al 5,9% en 1998. Estas entradas de capital ( 170.000 millones entre 1992 y 1998) contribuyeron a la revalorización de la moneda argentina y a la acumulación de deuda externa (61.337 millones de $ en 1991 - un 26% del PIB - , 141.371 millones de $ en 1998 - un 51,1% del PIB - ).

El crac de la economía argentina


El deterioro de la competitividad comercial debido a la apreciación de la moneda junto con el descenso del precio de las materias primas (en 1999, el 68,3$ de las exportaciones argentinas eran materias primas y derivados) hizo entrar la economía en recesión mientras se disparaba el déficit de la balanza por cuenta corriente (exportaciones menos importaciones y pagos por intereses).


El parón del crecimiento, el desequilibrio en la balanza de pagos y el aumento de la deuda externa provocaron la desconfianza de los inversores. Como en el caso de la crisis asiática, un enjambre cada vez más voluminoso de inversores empezaron a apostar por la quiebra del Estado Argentino mientras que se producía una fuerte fuga de capitales y se hacía imposible refinanciar la deuda externa. La suspensión de pagos estaba cantada. Falto de ingresos el gobierno y las administraciones locales se vieron en la necesidad de emitir pseudo-moneda para pagar sus gastos corrientes y los sueldos de sus funcionarios. (Patacones en Buenos Aires, Lecor en Córdoba, Petrom en Mendoza, ...)

Los recortes del gasto público y las medidas de flexibilizacion laboral (Ley de responsabilidad fiscal y Ley de déficit cero, ...) no hicieron más que acentuar la recesión aumentando el paro y disminuyendo los ingresos fiscales. El PIB acumulaba una caída del 10% a finales del 2002.

El corralito argentino


Cuando finalmente se declaró la suspensión de pagos el pánico se apoderó de los depositantes previendo un cambio en la política monetaria y se lanzaron en tropel a sacar sus depósitos en dólares de los bancos (unos bancos que, como en el caso español, estaban teóricamente bien supervisados y capitalizados). El gobierno declaró “el corralito” (máximo 250 $/semana) para evitar la fuga de capitales. Finalmente se abandonaría la paridad con el dólar dejando flotar al peso que a las pocas semanas cotizaba a 2,4 pesos/dólar. Los pequeños ahorradores experimentaron una masiva destrucción de sus derechos de propiedad al ser obligados a convertir sus secuestrados depósitos en dólares a pesos devaluados.

La recuperación


Cuando Kirchner ganó las elecciones a la presidencia en 2003, heredaba un país devastado. Reunió a los acreedores del país y les propuso pagar solamente entre un 25 y un 30% de lo adeudado. O aceptaban reestructurar la deuda según estas condiciones o seguirían sin cobrar un dólar. A regañadientes los tenedores de bonos argentinos, después de patalear en las oficinas del FMI, acabaron doblegándose a la propuesta. Esto permitió dedicar fondos a la recuperación económica. Se introdujo controles sobre las salida de capitales y se elevaron los impuestos sobre las exportaciones y el sector financiero. El PIB argentino, que había caído un 10% en 2002, recuperó un 8% en 2003. Argentina fue tachada como indeseable por los mercados financieros internacionales, sin embargo a partir de este momento empezó una recuperación económica que le permitió pagar sin atosigamiento la totalidad de su deuda al FMI en 2005 (y el espaldarazo financiero que representó la compra por parte de Venezuela de 2.400 millones de dólares en bonos argentinos). Según la CEPAL, entre 2002 y 2009 la tasa de pobreza cayó desde el 45% al 11%.

Argentina creció a un ritmo del 10% anual desde 2004 a 2008 aprovechando la subida del precio mundial de las materias primas, pero una razón fundamental del crecimiento fue que los recursos financieros fueron invertidos en la economía en lugar de pagar los servicios de la deuda. El peso argentino quedó desligado del dólar. Se establecieron controles sobre los precios internos, tasas sobre las importaciones y exportaciones, topes sobre los beneficios de las empresas, crecimiento en el gasto público, etc. Se rechazó de plano la entrada en la Zona de Libre Cambio de las Américas, impulsada por Washington y que hubiera precipitado a las economías sudamericanas hacia el abismo criminal en el que se devana el fallido estado de México tras su pertenencia a la zona de librecambio con EEUU y Canadá.

Epílogo: Los Fondos Buitre sobrevuelan Argentina


Argentina paso de ser el mejor alumno del neoliberalismo a ser la bestia negra que fomenta los "default" (suspensiones de pagos soberanas), los controles de capitales, las empresas dirigidas por los propios trabajadores, ...

Pero los mercados difícilmente sueltan prenda. Hay fondos de inversión especializados en la carroña (vulture funds), que husmean tras las suspensiones de pagos y las quiebras para adquirir, a precios de saldo, los bonos de deuda de los quebrados. Su recompensa está en la paciencia (y el acierto) con la que esperan que la sangre vuelva a fluir por las venas de los cadáveres para llevarlos de inmediato a los tribunales exigiendo la devolución del nominal que figura en sus polvorientos títulos.

En el caso argentino, el fondo hedge carroñero NML (con base en las islas Caymán y subsidiario de Elliott Associates, un vulture fund norteamericano famoso por cuadruplicar su inversión ganando un caso contra la deuda de Perú en los 90) hace años que litiga contra Argentina por un enorme paquete de bonos de deuda que adquirió por la mitad del nominal. NML se apoya en un lobby norteamericano – American Tassk Force Argentina – que presiona para que se tomen represalias contra Argentina por no pagar a los carroñeros.


Nordelta, multinacionales y materias primas

Pero Argentina ya no es lo que era. "La recuperación" ha ido en beneficio de los cada vez más ricos que han decidido irse a vivir a Nordelta, una ciudad segura, privado-vigilada, vallada y alambrada, con campos de golf exclusivos y puertos deportivos, con escuelas y hospitales de lujo, ciudad de ensueño exclusiva para ricos evasores fiscales que se expatrian de la Argentina que explotan y sólo pagan contribuciones a su nueva patria privada.

Las desigualdad social sigue siendo un lastre. Más del 36% de la población activa trabaja en el sector informal y la economía ha continuado concentrándose en manos de unas pocas compañías transnacionales. El cultivo de soja transgénica (18 millones de Ha, más de la mitad de la superficie cultivada del país), está en manos de unas pocas empresas agroindustriales y la mayoría de los grandes servicios públicos siguen en manos de los monopolios privados transnacionales que se los apropiaron, a precios de saldo, en la época de Menem. La economía argentina depende demasiado de la exportación de materias primas, un sector sometido enteramente a la especulación financiera que podría estallar muy pronto (la base de la pirámide especulativa ha sido el impresionante plan de obras públicas lanzado por China para combatir la recesión, plan que, a todas luces grandioso, no va a conseguir sacar al conjunto del planeta de la Depresión Permanente.

Links:

Tom Lewis: Argentina's revolt

A. de la Torre, ... : Argentina's Financial Crisis. EL Yeyati, SL Schmukler - unpublished, World Bank, 2002 - econ.umn.edu

Pablo Bustelo: Los orígenes de la crisis financiera de Argentina. Una comparación con las crisis asiáticas. (pdf en internet)