22/4/26

Guerra, crisis energética y las bolsas siguen subiendo

 


Con la crisis energética los precios están disparados y las perspectivas inflacionarias son insoslayables. Sin embargo, las bolsas suben y suben. El temor a colapso financiero de proporciones incalculables hace que los bancos centrales mantengan los tipos bajos a pesar de las altas tasas de inflación con lo que la clase "ponzi" se enriquece más y más, los consumidores se empobrecen más y más y cae aún más la demanda agregada, con lo cual los supuestos incentivos de liquidez para aumentar "la inversión" van a parar directamente a las burbujas financieras. 

Estamos ante un escenario paradójico y potencialmente insostenible, donde las políticas de los bancos centrales —diseñadas para evitar un colapso— podrían estar exacerbando desigualdades, distorsionando los mercados y sembrando las semillas de una crisis mayor. 

Los bancos centrales (especialmente la Fed y el BCE) aducen la necesidad de políticas moderadas. Optan por un "ajuste gradual", pero en la práctica, esto perpetúa la liquidez barata que beneficia a los actores financieros (empresas con acceso a crédito, inversores en activos) mientras castiga a los hogares (vía precios de energía, alimentos, vivienda).

A pesar de la subida imparable del precio del petróleo, las bolsas suben y suben

Los bajos tipos hacen que el dinero fluya hacia activos de alto riesgo (acciones, cripto, SPACs, NFTs) en busca de rendimiento, inflando precios sin fundamentos reales. El S&P 500 subió un 27% en 2021, más de un 17% en 2025 y, a fecha de 29 de abril de 2026, el índice S&P 500 ha experimentado una subida aproximada de entre el 4% y el 4.6%, camino de igualar, y porque no superar la subida del ejercicio anterior. Mientras la economía real sufría cuellos de botella. Quienes tienen activos (el 10% más rico) ven su patrimonio crecer; quienes dependen de salarios (el 90% restante) sufren inflación. Esto reduce aún más la demanda agregada, creando un círculo vicioso. Así pues, la liquidez, que debería estimular la inversión productiva (fábricas, I+D), en realidad se canaliza a recompras de acciones, fusiones especulativas y mercados secundarios. Buena parte de ella desaparece en los mercados OTC.

Los mercados Over de Counter y el monstruo de los Swaps de intereses

Los Mercados OTC (Over-The-Counter) son mercados descentralizados donde las transacciones se realizan directamente entre partes, sin la supervisión de una bolsa oficial. Los “productos financieros” típicos que habitan en estos mercados son básicamente derivados financieros (swaps, forwards, opciones exóticas), bonos corporativos no listados, divisas (forex), criptomonedas, y otros instrumentos complejos. Su volumen en 2023 era de 600 billones de dólares. 

Los swaps de tasas de interés son el corazón oscuro de este sistema. Su volumen es colosal y supera con creces el tamaño de los mercados bursátiles globales. En 2023 su volumen era alrededor de 465 billones de dólares según datos semestrales del BIS (el PIB mundial era 105 billones en 2023, el mercado de acciones globales era de 110 billones en este mismo año).

Los swaps de tasas de interés son contratos donde dos partes acuerdan intercambiar flujos de intereses —generalmente uno fijo por otro variable— sobre un capital nocional (o capital teórico que no se intercambia). En una fecha preestablecida se efectúa el intercambio: yo te pago a ti los intereses a tipos variables (Euribor) del “nocional” y tú me pagas a mí los intereses fijos del mismo. En la práctica no se envían los dos maletines de dinero. En lugar de que tú me mandes 1.000€ y yo te mande 1.200€, el que debe más dinero simplemente paga la diferencia. Yo recibo 200€ (los fijos han sido más elevados que los variables)

No hay intercambio de principal. En un swap el nocional es imaginario. Para "controlar" un contrato de 10 millones de euros, no necesitas tener esos 10 millones. Sólo necesitas tener suficiente capital para cubrir las posibles diferencias. Con solo 10.000 € en garantía (las partes suelen depositar una garantía o margen (por ejemplo, un 1% del valor total), podrías entrar en un swap sobre un nocional de 1.000.000 €. Estás moviendo una posición 100 veces mayor que tu capital real. Si el tipo de interés se mueve a tu favor (del 1% al 6%)  ganas 50.000€ y sólo has jugado con 10.000€. 

Si el mercado se mueve en tu contra y tus 10.000 € de garantía empiezan a evaporarse, el banco o la contraparte no esperará a que llegues a cero. Te llamarán (el temido "Margin Call") "O pones otros 10.000 € ahora mismo para cubrir posibles pérdidas futuras, o cerramos el contrato y te quedas sin nada". El contrato te obliga a mantener un nivel de garantía mínimo para seguir "jugando". Pero si el mercado se mueve muy rápido en tu contra (un "gap"), podrías encontrarte con que debes más dinero del que tenías en garantía. Si el mercado cae tanto que tu pérdida es de 30.000 €, y tú solo tenías 10.000 €, el banco te cerrará la cuenta y te reclamará legalmente los 20.000 € restantes.

Estos swaps sobre intereses permiten a las corporaciones cubrir riesgos de deudas enormes sin tener que inmovilizar su efectivo. Warren Buffett le dio por llamar a este tipo de derivados "armas financieras de destrucción masiva".

Los grandes bancos, corporaciones y fondos los usan para protegerse de fluctuaciones en tasas de interés apostando a cambios en las políticas de bancos centrales. El riesgo en enorme. Los swaps permiten tomar posiciones enormes con poco capital inicial. Como el 80% de los swaps están concentrados en 5 grandes bancos (JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Citibank, Bank of America y Morgan Stanley). Como los Bancos centrales están, de hecho, en manos de dichos grandes bancos y corporaciones, unos retroalimentan a los otros. Esa relación se conoce a menudo como "el abrazo del oso" o un círculo de retroalimentación donde ambas partes se necesitan para no colapsar.

El mercado de derivados OTC (fuera de bolsa), donde viven los swaps, está dominado por estos cinco bancos que actúan como Market Makers (creadores de mercado). ¿Qué significa esto? Que casi cualquier swap que una corporación como Apple o un fondo de pensiones quiera contratar, termina pasando por los libros de uno de estos 5 bancos. Si el 80% de los contratos están en sus manos, estos bancos están "atados" entre sí. Si uno fallara, se produciría un efecto dominó porque todos son, a la vez, clientes y proveedores de los demás. 

El nocional de 465 billones de dólares es sólo la "referencia". El inverosímil volumen del nocional nos da la escala de cuánto riesgo de intereses están "moviendo" estos bancos.

El valor de mercado real (lo que realmente se debe pagar si se liquidaran hoy) es una fracción mucho pequeña, alrededor del 2-4% de esa cifra (el 4% serían 18.600.000.000.000).

¿Por qué ante una inflación galopante no suben los tipos de interés de los bancos centrales?

Cuando la Fed sugiere que va a subir tipos, el volumen de swaps explota. Las corporaciones corren a contratar swaps para fijar sus costes antes de que suban. Por su parte los fondos de cobertura (Hedge Funds) usan ese apalancamiento de 100 a 1 para apostar a que la Fed bajará tipos antes de lo previsto.

¿Por qué los bancos “crean” este mercado? Principalmente por dos razones: No suelen apostar su propio dinero; ellos te venden el swap a una corporación un precio y lo "netean" con otro cliente a un precio ligeramente distinto, quedándose con la diferencia. Al ver en directo quién compra y quién vende swaps, estos 5 bancos tienen la mejor información del mundo sobre hacia dónde cree el mercado que irán los tipos de interés. Es un sistema que funciona como un reloj suizo hasta que ocurre un evento imprevisto (un "Cisne Negro") que mueve los tipos de forma tan violenta que las garantías (los márgenes) no son suficientes para cubrir los agujeros.

Los Bancos Centrales (como la Fed o el BCE) tienen la misión de mantener la estabilidad. Como el 80% de los swaps (esos 465 billones) están en manos de solo 5 o 6 bancos, si uno de ellos empieza a quebrar, el Banco Central no tiene libertad de elección. Los grandes bancos saben que, si se meten en un lío lo suficientemente grande, el Banco Central acudirá al rescate porque "la alternativa es el apocalipsis".

Los grandes bancos crean productos derivados masivos (con gran apalancamiento). Esto genera un crecimiento económico artificial basado en deuda. Cuando el riesgo explota, el Banco Central imprime dinero para salvar al banco y evitar el colapso. Esa nueva liquidez permite a los bancos volver a operar y crear más derivados. El Banco Central acaba trabajando para asegurar que el mercado que estos bancos crearon siga funcionando, porque se ha vuelto demasiado grande para ser regulado de verdad.

Una tormenta financiera perfecta a la vuelta de la esquina

Lo que se avecina es una "tormenta financiera perfecta". La crisis energética y la inflación estructural consecuente es un shock de oferta que los bancos centrales no pueden resolver con dinero barato. Intentar tapar el problema con más liquidez es como echar gasolina al fuego. Los precios siguen subiendo, pero los mercados financieros se desconectan de la realidad. Las bolsas siguen y siguen subiendo.

Si los bancos centrales finalmente suben tipos para frenar la inflación, el resultad inmediato sería una fenomenal crisis de deuda (el mundo empresarial actual es un cosmos plagado de agujeros negros). El sistema funciona bajo una lógica de  kick the can (la lata) down the road. Los bancos centrales intentan evitar el pánico financiero a corto plazo (agravando los desequilibrios a largo plazo), y por lo tanto van a mantener la fiesta de liquidez hasta que todo estalle. Muchos economistas lo llaman la "Trampa de los Bancos Centrales".

TINA

Inyectar liquidez en el actual escenario solo devalúa la moneda, haciendo que las importaciones energéticas sean aún más caras. Las bolsas siguen subiendo mientras la realidad empeora. Este fenómeno se conoce como el efecto TINA (There Is No Alternative).

Durante la última década de dinero gratis, miles de empresas han sobrevivido solo porque podían refinanciar su deuda a intereses cercanos al 0%. Lo mismo ha ocurrido con las finanzas de muchos estados. En cuanto los tipos suben de verdad para frenar la inflación, estas empresas ("zombis") ya no pueden pagar sus intereses. Si estas empresas caen, dejan de pagar sus swaps y sus préstamos, golpeando directamente los libros de esos 5 grandes bancos. Un mercado de swaps de 465 billones podría actuar como el conductor de un monstruoso incendio forestal junto a una crisis de deuda soberana (países que no pueden pagar los intereses de su enorme deuda).

Tras la crisis de 2008 La fórmula para salir del atolladero habría sido la clásica política económica keynesiana (reformas fiscales progresivas (impuestos a fortunas, transacciones financieras) y una regulación financiera estricta para evitar que la liquidez siga alimentando burbujas). Pero las políticas monetarias post-2008 salvaron a los bancos y a los mercados, pero siguieron alimentando una economía ficticia donde el capital financiero domina al capital productivo. La desigualdad se dispara, socavando la cohesión social. Los fascismos reaparecen por doquier. Las guerras se extienden por todo el planeta. La crisis climática se ignora. La deriva hacia la barbarie es evidente. Lo que estamos analizando no es un fallo en el motor del coche, es que el chasis entero se está desintegrando mientras aceleramos. 

No es sólo una crisis, es una crisis de policrisis.

Es una crisis de policrisis. El sistema financiero, con sus 465 billones en derivados, es sólo el síntoma más hipertrofiado de una estructura que ha priorizado el crecimiento contable sobre la realidad biofísica y social. Puedes hacer ingeniería financiera para "cubrirte" del riesgo de interés, pero no puedes hacer un swap para cubrirte del riesgo de un planeta inhabitable. El sistema financiero asume que el crecimiento es infinito, pero la física del planeta dice que no. Ignorar el clima no es un despiste; es una necesidad del sistema para no aceptar que su modelo de deuda perpetua es inviable.

Estamos en un momento donde la financiarización extrema ha actuado como un parásito que ha terminado por debilitar tanto al huésped (la sociedad y el planeta) que este ya no puede sostenerlo. La "tormenta sistémica" es el choque frontal entre un sistema matemático de deuda infinita y un mundo físico y humano que tiene límites.

Mientras tanto, seguiremos en esta bicicleta financiera donde pedaleamos más rápido para no caernos, pero el abismo cada vez está más cerca. 

No hay comentarios: