13/5/18

Marx y el capitalismo


El pro-capitalismo de Marx


Roberto Bolaño: 2666. “Al mes siguiente, en mayo, se encontró a una mujer muerta en un basurero situado entre la colonia Las Flores y el parque industrial General Sepúlveda. En el polígono se levantaban los edificios de cuatro maquiladoras dedicadas al ensamblaje de piezas de electrodomésticos. Las torres de electricidad que servían a las maquiladoras eran nuevas y estaban pintadas de color plateado. Junto a éstas, entre unas lomas bajas, sobresalían los techos de las casuchas que se habían instalado allí poco antes de la llegada de las maquiladoras y que se extendían hasta atravesar la vía del tren, en los lindes de la colonia La Preciada.”


Marx consideraba que el capitalismo era un estadio necesario y deseable en la evolución de la sociedad para preparar el advenimiento de su supuesto socialismo científico cuya placenta no podía ser otra que el capitalismo. Ninguna otra vía era posible sin pasar por el capitalismo. Por tanto, cuanto antes se globalizara el capitalismo, tanto mejor para avanzar hacia su socialismo. Marx fue pues de los primeros en justificar (y desear) la necesaria y rápida globalización capitalista.

Las fuerzas productivas (la zanahoria pro-capitalista de Marx)


Manifiesto comunista 1848 : "El capitalismo es un “sistema universalizante, un modo de producción que barrerá a todos los otros modos de producción y en su momento abarcará a todo el globo”.

“la burguesía arrastra a la civilización a todas las naciones, incluidas las más bárbaras. La baratura de sus mercancías constituye la artillería pesada con la que arrasa todas las murallas chinas e impone la capitulación a los bárbaros de más obstinada xenofobia

“ la burguesía ha creado ciudades enormes aumentando la población urbana en una proporción muy elevada respecto a la rural y con ello ha arrancado a una parte considerable de la población al idiotismo de la vida del campo. Del mismo modo que ha hecho al campo dependiente de la ciudad, también ha hecho a las naciones bárbaras o semibárbaras dependientes de las civilizadas, a los pueblos de agricultores dependientes de los pueblos de predominio urbano y al Oriente dependiente del Occidente."


Marx entendía el crecimiento económico y la acumulación de capital como algo bueno, deseable, civilizador, y en sí mismo revolucionario. ¡Hay de los sistemas que no se readapten al nivel que han alcanzado las fuerzas productivas! Entendía que el capitalismo era un sistema necesario e imprescindible para impulsar el crecimiento de las fuerzas productivas hasta un nivel suficiente para poder iniciar otro sistema superior.

El sistema feudal fue barrido por su inadaptación al nivel alcanzado por las fuerzas productivas. Pero el razonamiento también abarca a cualquier formación social precapitalista o no-capitalista (las naciones bárbaras o semibárbaras) y en general cualquier forma de resistencia al avance del capitalismo.

Las capas medias, el pequeño industrial, el pequeño comerciante y el campesino combaten, todos ellos, a la burguesía para asegurar su existencia como tales capas medias y salvarse de su hundimiento. No son, pues, revolucionarias sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, en cuanto que tratan de hacer girar hacia atrás la rueda de la historia.”

Marx considera necesario el sistema capitalista para desarrollar las fuerzas productivas y para generar el proletariado. Atribuye al proletariado el exclusivo papel de agente revolucionario capaz de instaurar el socialismo. Ergo, todo aspirante al socialismo deberá favorecer al capitalismo como mal necesario puesto que no se puede llegar al socialismo “científico” sin antes pasar por el capitalismo.

Por lo tanto las naciones indias americanas, los congoleños sorprendidos por la voracidad de los capitalistas del caucho, los africanos sorprendidos por el auge del comercio que los convertía en fuerzas productivas capitalistas esclavistas, los pequeños comerciantes, los artesanos y pequeños industriales, los campesinos, etc., deberían sacrificarse y aceptar su triste destino a manos del capitalismo, puesto que su resistencia frente al capital es algo semibárbaro e incivilizado y aceptar que su único futuro revolucionario es esperar a convertirse en proletarios y a que el capitalismo madure lo suficiente las fuerzas productivas para que pueda instaurarse el socialismo científico. Sic!

Desde luego que el capitalismo acelera el crecimiento de las fuerzas productivas, fuerzas productivas en el muy corto plazo, pero fuerzas destructivas a la larga. El desastre medioambiental capitalista ha convertido al ser humano que heredará el “socialismo científico” en una criatura enfermiza que desarrolla su triste existencia en una cápsula tóxica autodestructiva. El capitalismo se ha convertido en un cáncer con metástasis social y ecológica. El socialismo en estos momentos ya no puede aspirar a “disfrutar” del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas conseguido por el capitalismo (la zanahoria pro-capitalista de Marx) sino humildemente intentar reparar los desaguisados monumentales que las fuerzas destructivas están causando al único planeta vivo que conocemos.

Marx plantea que el capitalismo acabará fracasando como impulsor de las fuerzas productivas. En su magna obra “El Capital” concluye que las contradicciones internas del sistema provocan crisis que frenan el crecimiento de las fuerzas productivas. El socialismo resolverá estos frenazos permitiendo que las fuerzas productivas crezcan ya sin trabas de ningún tipo. Este socialismo hijo necesario del capitalismo lo adjetiva como “socialismo científico”.

El concepto marxiano mismo de fuerzas productivas es un concepto sin matices. Son las mismas fuerzas productivas que desarrolla el cáncer capitalista las que heredará el socialismo para seguir desarrollándolas más deprisa todavía. El pecado del capitalismo, como lo fuera en su momento el del feudalismo, es que no las desarrolla con suficiente tenacidad.


Acumulación primitiva inicial o Acumulación primitiva permanente

Karl Marx: "El descubrimiento de los países del oro y de la plata en América; el exterminio, la reducción a la esclavitud y el entierro en las minas de la población indígena; el principio de la conquista y del saqueo de la India oriental; la transformación de África en un territorio de caza comercial de pieles negras, fueron los procedimientos que caracterizaron la aurora de la época de producción capitalista. Estos idílicos procesos constituyen los momentos principales de la acumulación primitiva" (8) El Capital, I, p. 716.

Roberto Bolaño (2666): “… En la plaza había seis árboles, uno en cada extremo y dos en el centro, tan cubiertos de polvo que parecían amarillos. En una punta de la plaza estaba la parada de los autobuses que traían a los trabajadores desde distintos barrios en Santa Teresa. Luego había que caminar un buen rato por calles de tierra hasta los portones en donde los vigilantes comprobaban los pases de los trabajadores, tras lo cual uno podía acceder a su respectivo trabajo. Sólo una de las maquiladoras tenía cantina para los trabajadores. En las otras los obreros comían junto a sus máquinas o formando corrillos en cualquier rincón. Allí hablaban y se reían hasta que sonaba la sirena que marcaba el fin de la comida. La mayoría eran mujeres.

Marx plantea que las formas exógenas de apropiación de recursos y plusvalía no propiamente “capitalistas” (acumulación primitiva según el Capital) fueron necesarias para el take off de la industrialización. Una vez puesto en marcha, el sistema genera mecanismos endógenos de acumulación. De ahí el adjetivo de “primitiva” (en el sentido de incial).

Pero la historia ha demostrado que el modo de producción capitalista ha utilizado y utiliza de forma permanente y creciente formas no convencionales de acumulación como el robo, expropiación/apropiación forzosa y/o fraudulenta de tierras y recursos naturales, una variada y cada más sofisticada gama de nuevas formas de explotación laboral “informal” y una creciente criminalización de las relaciones de producción con cientos de millones de esclavos semi-encubiertos, con sus sicarios mata periodistas y sindicalistas, con sus oleadas de inmigrantes sin papeles, con la conexión indisoluble entre zonas francas, maquiladoras esclavistas, tráfico de seres humanos, proxenetismo, narcotráfico y tratados de librecambio.

Así pues, no se trata de una acumulación “originaria o primitiva” previa para empezar a funcionar de forma capitalista, entendiendo el capitalismo como una forma de producción acumulativa superior (mejor, más avanzada, más pura, más científica, más revolucionaria).

En realidad, no se trata ni siquiera de un tipo de acumulación diferente del “normal” o “habitual” del cáncer capitalista. Todos los términos conceptuales empleados al respecto (primitiva, originaria, exógena, etc.) hasta ahora no han hecho más que distorsionar la realidad esencial y permanente de esta palanca indisolublemente ligada al crecimiento capitalista.

La ley del valor marxista no explica cómo funciona el sistema


La ley del valor trabajo que se inscribe en esta categoría supuestamente “exclusiva” del sistema capitalista (El Capital) a duras penas se aguanta teóricamente durante el desarrollo inicial del capitalismo y menos aún durante la actual fase monopolista.

En realidad, no existe una forma de explotación laboral propia y característica del sistema capitalista como han querido ver los marxistas. En la práctica, el sistema ha manejado y sigue manejando una amplia, variada y en cierto modo sofisticada baraja de formas de explotación y apropiación que coexisten, compiten, se readaptan y a menudo son intercambiables.

El capitalismo es un sistema eminentemente inclusivo, constituye la forma suprema de explotación de la humanidad y de la naturaleza capaz de aprovechar y perfeccionar todas las formas posibles de explotación y apropiación, tanto anteriores al sistema como las coetáneas existentes en otras zonas alejadas de su núcleo inicial de expansión, y también, por supuesto, las que han surgido como supuesta oposición al mismo (el autodenominado socialismo científico o socialismo real).

La dicotomía formal-informal y la segmentación de la explotación


Roberto Bolaño (2666): …” En el basurero donde se encontró a la muerta no sólo se acumulaban los restos de los habitantes de las casuchas sino también los desperdicios de cada maquiladora. El aviso sobre el hallazgo de la muerta lo dio el capataz de una de las plantas, la Multizone-West, que trabajaba asociada con una transnacional que fabricaba televisores.”

Silvia Federici: “La perspectiva, entonces, es analizar el salario como instrumento de división y de construcción de regímenes de trabajo y de disciplina diferentes, a los que corresponden diferentes relaciones de poder entre los trabajadores —construcción que ha sido fundamental en la difusión del capitalismo a escala mundial

La dicotomía competitiva entre sector formal (asalariado) – sector informal, se ha convertido en una característica fundamental del capital monopolista globalizado. La dicotomía formal-informal es inherente a la globalización monopolista y se reproduce en todos y cada uno de los sectores y a escala planetaria. Mientras que en el resto del mundo el sector informal predomina de forma aplastante sobre el sector formal, en los países centrales el sector informal avanza a pasos agigantados con la inmigración sin papeles y se va informalizando progresivamente (mini-jobs, agencias de trabajo temporal, etc.) con las nuevas formas de explotación y control digital (versión telemática de viejo putting out system (Uber-eat, Mechanical Turk, CrowdFlower, ….).

La dicotomía formal-informal segmentiza y divide a los explotados generando categorías y escalafones. El asalariado blanco se considera superior al asalariado de color, y éste se considera superior al trabajador informal sin sueldo o al inmigrante sin papeles y todos a su equivalente femenino. Las corporaciones monopolistas de la misma manera que segmentizan a los consumidores y a los mercados para colocar sus productos y servicios, también segmentizan a sus empleados para conseguir las mayores tasas de explotación posibles.

En China, el partido comunista junto a los expertos en recursos humanos de las grandes transnacionales monopolistas aprovecharon y perfeccionaron la institución maoísta del Hokou  para convertir a cientos de millones de trabajadores chinos en inmigrantes sin papeles (informales) en su propio país, mano de obra que las multinacionales y sus émulos chinos han aprovechado para la meteórica e irracional acumulación capitalista china de los últimos años.

El reciente auge de la construcción en Rusia ha sido posible gracias a millones de trabajadores migrantes, la mayoría de los países de la antigua Unión Soviética sujetos a abusos y explotación por parte de los empleadores, las agencias de empleo y otros intermediarios, y son víctimas de extorsiones y abusos por parte de la policía y otros funcionarios. En el peor de los casos, los trabajadores migrantes que llegan a Rusia son objeto de trata de personas para realizar trabajos forzados. Los medios de comunicación internacionales y rusos, así como los sindicatos han documentado muertes y lesiones graves en la construcción de los edificios del mundial de fútbol. También han documentado generalizada falta de pago de salarios, represalias contra los trabajadores que se quejan y la falta de contratos laborales por escrito. La falta de contratos de trabajo deja a los trabajadores vulnerables a la explotación y les deja pocos recursos legales: cualquier trabajador tendrá dificultades para demostrar relaciones laborales ante un tribunal y, por lo tanto, será difícil obtener reparación por abuso. Sin un contrato laboral escrito, el estado laboral de los trabajadores migrantes es irregular, lo que los pone en riesgo de ser deportados y, a menudo, los hace reacios a solicitar la asistencia de las autoridades en caso de abuso.


En España el boom de la construcción e infraestructuras durante la primera década del 2º milenio no se explicaría sin la explotación inmisericorde de ingentes masas de inmigrantes latinoamericanos y subsaharianos que en régimen de subcontratación edificaban incluso establecimientos escolares y hospitales públicos.

Esclavismo capitalista ni primitivo ni originario


Roberto Bolaño (2666): “... Los policías que vinieron a buscarla encontraron a tres ejecutivos de la maquiladora esperándolos junto al basurero. Dos eran mexicanos y el otro era norteamericano. Uno de los mexicanos dijo que preferían que recogieran el cadáver lo antes posible. El policía preguntó dónde estaba el cuerpo, mientras su compañero llamaba a la ambulancia. Los tres ejecutivos acompañaron al policía hacia el interior del basurero. Los cuatro se taparon la nariz, pero cuando el norteamericano se la destapó los mexicanos siguieron su ejemplo”.
 
Silvia Federici (Calibán y la bruja): “El sistema de plantaciones fue decisivo para el desarrollo capitalista no sólo por la inmensa cantidad de plustrabajo que se acumuló a partir de él, sino porque estableció un modelo de administración del trabajo, de producción orientada a la exportación, de integración económica y de división internacional del trabajo que desde entonces ha sido el paradigma de las relaciones de clase capitalistas. Con esta inmensa concentración de trabajadores y una mano de obra cautiva, desarraigada de su tierra —que no podía confiar en el apoyo local—, la plantación prefiguró no sólo la fábrica sino también el posterior uso de la inmigración y la globalización dirigida a reducir los costes del trabajo. En particular, la plantación fue un paso clave en la formación de una división internacional del trabajo que —a través de la producción de «bienes de consumo»— integró el trabajo de los esclavos en la reproducción de la fuerza de trabajo europea, al tiempo que mantenía a los trabajadores esclavizados y asalariados, geográfica y socialmente separados.

El capitalismo ha sido capaz de perfeccionar el esclavismo hasta diversificarlo en formas hiper sofisticadas de esclavitud (Cotton Kingdom, plantaciones esclavistas en el caribe, explotación de los indígenas caucheros por el capital belga en el Congo y el capital inglés en América Latina, …, como palanca para la acumulación “normal” del sistema. Los esclavos del sur de los EUA producían la materia prima de la 1ª revolución industrial, los esclavos caucheros del Congo y las selvas latinoamericanas producían la materia prima básica de la 2ª revolución industrial mientras que los esclavizados (por los militares ruandeses) congoleños producen el coltán, el oro y la bauxita para la fabricación de las computadoras y celulares de la 3ª revolución industrial.

Los expertos en recursos humanos de las grandes corporaciones están permanentemente husmeando en busca de posibles formas de explotación fraudulenta con la colaboración de las corrompidas autoridades locales (sistema de castas, tradiciones prematrimoniales, …), para conseguir las más altas tasas de explotación posibles, formas “innovadoras” de acumulación que no tienen nada de “primitivas” y están en continuo crecimiento.

Trabajadores huéspedes. En las monarquías del golfo la inmensa mayoría de la población trabajadora está formada por trabajadores inmigrantes en régimen de esclavitud por deudas (Indentured workers) y controlada por organizaciones mafiosas en connivencia con las grandes multinacionales cuyos departamentos de recursos humanos diseñan y perfeccionan en tiempo real el moderno sistema de esclavitud en el golfo.

Expropiación/apropiación de los comunes


Roberto Bolaño (2666): “... La muerta era una mujer de piel oscura y pelo negro y lacio hasta más abajo de los hombros. Llevaba una sudadera negra y pantalones cortos. Los cuatro hombres se la quedaron mirando. El norteamericano se agachó y con un bolígrafo le apartó el pelo del cuello. Mejor que el gringo no la toque, dijo el policía. No la toco, dijo el norteamericano en español, sólo quiero verle el cuello.”

Cercamientos de tierras

Silvia Federici:Este período en Nigeria fue muy importante y productivo. Me ha demostrado claramente que los cercamientos de tierras, las enclosures de los que habla Marx, no son un fenómeno sólo del pasado. La acumulación originaria continúa todavía hoy. Es una acumulación permanente. Mi experiencia en Nigeria me hizo ver directamente aquello que Marx describía en el capítulo sobre la acumulación originaria. Por ejemplo, yo vi en concreto cómo las compañías petroleras echaban a la gente de sus tierras para extraer de ellas el petróleo.

Corporaciones transnacionales (petróleo y automóviles, minería y silvicultura, alimentación, químico, bioenergía y biotecnología, etc.) y agencias estatales (países del Golfo, Corea de Sur, Japón, China, etc.) con la participación de capital financiero, están adquiriendo grandes extensiones de tierra y desplazando ingentes grupos de personas de sus tierras, despojándolas por completo de sus pocos bienes y socavando la seguridad alimentaria de las comunidades.

Desde 2006, entre 15 y 20 millones de hectáreas de tierras de cultivo en países pobres (principalmente en África y en la Eurasia post-soviética) se han vendido o arrendado a entidades extranjeras. Los tratos son a menudo abusivos y conducen a la desposesión, sobre todo cuando las "comunidades locales" no tienen derechos de propiedad formales, legales y claros sobre las tierras en disputa. Estos acuerdos son a menudo de carácter opaco, en general no son consultivos y están plagados de casos de corrupción de los entes gubernamentales tanto locales como centrales colaboradores en la expropiación/apropiación.

Los principales actores en el acaparamiento de tierras no tienen por qué ser necesariamente corporaciones transnacionales. En Brasil, Malasia, Camboya, Filipinas o Indonesia, entre otros, son principalmente capitales nacionales los agentes acaparadores. Corporaciones vietnamitas y tailandesas acumulan tierras en Camboya y Laos, compañías sudafricanas lo hacen en África y empresas brasileñas en América del Sur. En China, y en la India, como consecuencia de su papel subordinado en la globalización monopolista, corporaciones chinas y agencias estatales acaparan cada vez más tierras para fines no agrícolas, como la minería, el desarrollo industrial y de infraestructuras, parques empresariales, residenciales y otros bienes inmuebles.

Uberización: Expropiación/apropiación de internet y de los aportes de la llamada economía colaborativa

En la actualidad los grandes monopolios de internet se dedican a la apropiación y acumulación en masa de activos de conocimiento controlando los vectores de información, es decir, los medios a través de los cuales tienen que pasar la información y los productos creativos, para que puedan realizar su valor de intercambio. Internet se ha convertido en una verdadera bomba de aspiración y apropiación acelerada de los comunales generados por millones de internautas por parte de unas pocas empresas monopolistas que encabezan el ranking de las bolsas de valores del globo.

Amazon, Uber, Google, etc., han sido diseñadas específicamente para apropiarse de las innumerables redes de cooperación y reciprocidad comunales que permite la era digital y generar amazon-minijobs, uber-contratos y en general e-contratos basura de todo tipo para lucrarse explotando a sus proveedores y a sus cada vez más precarizados empleados.

¿Acumulación primitiva socialista?


Roberto Bolaño (2666): “.... Los dos ejecutivos mexicanos se agacharon y observaron las marcas que la muerta tenía en el cuello. Luego se levantaron y miraron la hora. La ambulancia está tardando, dijo uno de ellos. Ya mero llega, dijo el policía. Bueno, dijo uno de los ejecutivos, usted se encarga de todo, ¿verdad? El policía dijo sí, cómo no, y se guardó el par de billetes que le tendió el otro en el bolsillo de su pantalón reglamentario. Esa noche la muerta la pasó en un nicho refrigerado del hospital de Santa Teresa y al día siguiente uno de los ayudantes del forense le realizó la autopsia. Había sido estrangulada. Había sido violada. Por ambos conductos, anotó el ayudante del forense. Y estaba embarazada de cinco meses.”

La controversia sobre el capitalismo en Rusia


A finales del siglo XIX los socialdemócratas rusos discutían con los Narodniki de Alexander Herzen y N.G. Chernishevsky sobre la idoneidad del comunalismo tradicional de la aldea campesina rusa (que incorporaba valores de control comunal sobre la avaricia y la competición individual y que consideraba la tierra como una utilidad social) como base para la construcción del socialismo.

Frente a la penetración de monopolios extranjeros proponían un programa estatal de desarrollo rural y artesanal sostenible.

Estos planteamientos fueron fieramente combatidos por los marxistas ortodoxos, Georgi Plehanov y Vladimir Ilich Lenin. Lenin argumentaba que la aldea rusa era un pozo de superstición y atraso y en su libro “El desarrollo de capitalismo en Rusia” (1889) afirmaba que la ruina de la producción artesanal y campesina, y la consecuente proletarización de las masas rusas crearía el mercado interno necesario para el desarrollo autosostenido capitalista.

Planteaba que el desarrollo capitalista era históricamente necesario en Rusia para que en el futuro pudiera pasarse al socialismo. En ¿Qué Hacer? (1902) advertía que los proletarios rusos (en minoría frente a los campesinos) no debían ser estimulados para la lucha en pro de una sociedad comunista. (Lenin. Collected Works, vol 5 (Moscow,1960–70)).

El debate sobre la industrialización soviética 1920-1929

Preobrazhensky (1926): “La acumulación socialista primitiva es la acumulación en manos del estado de los recursos materiales, en su mayor parte o en parte, de fuentes que se encuentran fuera del complejo de la economía estatal. Esta acumulación debe jugar un papel extremadamente importante en un país campesino atrasado, acelerando en gran medida la llegada del momento en que comienza la reconstrucción técnica y científica de la economía estatal y cuando esta economía alcanza por fin la superioridad puramente económica sobre el capitalismo ".

Si el recurso principal de la acumulación capitalista primitiva son las colonias, el único "recurso externo" del estado soviético es la aldea "no socialista". Por lo tanto, el estado debe apropiarse del producto excedente del campesino para acumular capital para la industrialización y la rápida transición al socialismo”.

El “Comunismo de guerra” 1918- marzo de 1921 (nacionalización de empresas y recursos, trabajo forzado y prohibición de huelgas, control centralizado de la producción, requisas y racionamiento), imitó la economía de guerra de Alemania durante la 1GM. En marzo de 1921 el sistema cambió de dirección drásticamente y se inauguró la NEP (nueva política económica) basada en un retorno parcial a los mecanismos de mercado durante la cual los campesinos fueron incitados a vender sus excedentes en el mercado. Estos excedentes podían exportarse para adquirir bienes necesarios para la industrialización de forma que agricultura e industria crecieran de forma homogénea y equilibrada (N. Bukharin).

Sin embargo, el debate sobre la necesidad de una rápida industrialización fue subiendo de tono, sobre todo a partir de 1924. La entonces ala izquierda bolchevique, encabezada por Trotsky, propugnaba una vía rápida de industrialización. El teórico de esta vía rápida fue Evgeny Preobrazhensky. En su libro “La Nueva Economía” (1926) proponía poner en funcionamiento una nueva forma de acumulación primitiva, que llamó acumulación primitiva socialista.

Al nuevo estado socialista, sin colonias a las que explotar, la única opción que le queda para industrializarse rápidamente y ponerse a la altura de las demás potencias imperialistas, es la acumulación interna a costa del robo o expropiación forzosa de las partes no socialistas de la economía (campesinos) a base de políticas fiscales y de precios bajos de monopsonio por parte del estado que revende la producción agrícola a precios altos (de monopolio) en las ciudades.

Stalin, derrotada la facción trotskista, asumió inmediatamente sus ideas y planes de “acumulación primitiva socialista” y en el invierno de 1927-28 ordenó la confiscación forzosa del grano y se fue personalmente a los Urales a supervisar la operación. En abril de 1929, el sexto congreso del PCUS aprobó el primer plan quinquenal con un incremento masivo de la inversión industrial del 228% y de la producción del sector del 180% lo cual implicaba la colectivización forzosa del sector agrícola. En una conferencia en 1931, Stalin dejó claro su objetivo: “Estamos a cincuenta o a cien años detrás de los países más avanzados. Tenemos que recortar esta distancia en 10 años o seremos eliminados

Como vemos, la acumulación primitiva “socialista” dista muy poco de la acumulación primitiva “capitalista”. Se trata de destruir toda forma de producción previa o de resistencia al sistema (pequeño campesinado, tierras y pastos comunales, comunas campesinas, comunidades nómadas, etc.) y conseguir altas tasas de acumulación a partir de las tierras y bienes expropiados y la diversificación de las formas de explotación tanto precapitalistas como “socialistas” (stajanovistas, socialismo de guerra, reeducación por el trabajo, etc.) criminalizando cualquier tipo de resistencia y sometiendo a trabajos forzados a millones de ciudadanos (gulak).

De acumulación primitiva socialista a acumulación primitiva capitalista en un plis plas


Campos de trabajo forzado socialistas: El trabajo, de acuerdo con la teoría oficial, era una parte integral de la reeducación del prisionero. Pero el propósito más evidente del campo de trabajo era económico. La producción de los campos de trabajo fue lo suficientemente grande como para figurar como un factor separado en la planificación soviética. El régimen laboral era extenuante, fatigoso y a menudo peligroso. Los lugares de trabajo estaban poco ventilados y calentados en invierno. La ropa para los trabajadores al aire libre era inadecuada. La maquinaria era vieja y estaba en mal estado. El incumplimiento de las altas cuotas de producción fue castigado con raciones de alimentos más bajas y la pérdida del derecho a la correspondencia o derechos de visita. Las lesiones fueron frecuentes, particularmente en tres campamentos mineros de uranio en Ucrania, donde pocos prisioneros sobrevivieron a sus condenas. La mala alimentación y el trabajo duro a menudo resultan en enfermedades. El tratamiento médico en los campos de trabajo era mínimo y los presos rechazaban las operaciones debido a la ineptitud del personal médico.

El ideal socialista fue puesto al servicio de la acumulación. Con la colectivización forzosa y la consecuente proletarización, la mayoría de la población quedó sometida a un sofisticado régimen de explotación “socialista” (acumulación primitiva “socialista”) los frutos de la cual, tras ser disfrutados por una corrupta nomenklatura, pasarían en su totalidad a manos privadas a principios de los 90s. en un proceso de acumulación primitiva capitalista más meteórico y gargantuesco de la historia.

Una nueva clase de propietarios, conocidos como "oligarcas", se formó rápidamente a mediados de la década de 1990, a partir de la distribución de la propiedad estatal entre un puñado de empresarios seleccionados por el presidente enfermo Yeltsin y su séquito mediante una subasta trucada. Como resultado, Mikhail Khodorkovsky obtuvo una participación del 78 por ciento de la propiedad en Yukos (por valor de $ 5 mil millones) por solo $ 310 millones, y Boris Berezovsky adquirió la compañía Sibneft (por valor de $ 3 mil millones) por tan solo $ 100 millones.

Estos controvertidos acuerdos en el marco de los "préstamos por acciones" proporcionaron la base para la emergencia de la mayoría de las multinacionales rusas e hicieron a sus dueños inmensamente ricos.

En el 2000 la casi totalidad de la inmensa acumulación primitiva socialista soviética fruto de decenios de colectivización forzosa, proletarización forzosa, trabajos forzados y gulak, se había convertido de la noche a la mañana en acumulación primitiva capitalista en manos de unas pocas grandes corporaciones privadas con 70 grandes grupos financieros e industriales controlando el 40% del PIB ruso.

En 1997, el último teórico de la acumulación primitiva socialista escribió un libro con el notable título "El Estado y la Evolución". El autor fue Yegor Gaidar, el primer ministro del gobierno de Boris Yeltsin en 1992, economista y proponente de la "terapia de choque". El título del libro evocaba al famoso "El Estado y la Revolución" de Lenin y planteaba una transición "pacífica" del socialismo al capitalismo mediante reformas y la llamada evolución del Estado hacia la economía de mercado.

El libro está lleno de citas de Marx y Lenin para apoyar el argumento sobre la necesidad del libre mercado y la terapia de choque. El libro analiza y compara la dinámica de la acumulación primitiva en la Unión Soviética y en la joven Rusia postsoviética. Argumenta que la acumulación primitiva capitalista ya había comenzado en la Unión Soviética, cuando la elite de la nomenclatura fue privatizando en secreto e ilegalmente la propiedad pública y la propiedad estatal y argumenta que la base de la acumulación primitiva postsoviética sería el capital acumulado por la nomenclatura.

China y su “socialismo con características chinas


En el caso chino la acumulación primitiva capitalista la ha dirigido el mismo supuesto régimen socialista. Ha sido el estado del partido comunista el que ha dirigido y organizado la expropiación y el robo a gran escala de las tierras y recursos naturales del pueblo chino para entregarlas a las multinacionales capitalistas en una orgía de crecimiento descomunal de las fuerzas destructivas sin parangón en la historia.

Ha sido la burocracia comunista junto a expertos en recursos humanos occidentales, los que han lumpen-proletarizado a cientos de millones de jóvenes campesinos para convertirlos en basura obrera sin papeles en su propio país, susceptible de tasas inimaginables de explotación, pergañando y subvirtiendo la institución maoísta del Hukou (que prohibía a los campesinos instalarse en las ciudades) para readaptarla a la codicia sin límite de las multinacionales.
Ha sido la corrupta burocracia comunista la que ha creado la enorme red de zonas francas por todo el territorio que han permitido a las grandes corporaciones monopolistas perfeccionar el modélico complejo fabril Foxcomm, el mejor exponente de la globalización monopolista.



























El proletariado


“Las capas medias, el pequeño industrial, el pequeño comerciante y el campesino combaten, todos ellos, a la burguesía para asegurar su existencia como tales capas medias y salvarse de su hundimiento. No son, pues, revolucionarias sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, en cuanto que tratan de hacer girar hacia atrás la rueda de la historia.”

Marx considera necesario el sistema capitalista para desarrollar las fuerzas productivas y para generar el proletariado. Atribuye al proletariado el exclusivo papel de agente revolucionario capaz de instaurar el socialismo. Ergo, todo aspirante al socialismo deberá favorecer al capitalismo como mal necesario puesto que no se puede llegar al socialismo “científico” sin antes pasar por el capitalismo, el único sistema capaz de generar proletariado.

Por lo tanto las naciones indias, los congoleños sorprendidos por la voracidad de los capitalistas del caucho, los africanos sorprendidos por el auge del comercio que los convertía en fuerzas productivas capitalistas esclavistas, los pequeños comerciantes, los artesanos y pequeños industriales, los campesinos, etc., deberían sacrificarse y aceptar su destino, puesto que su resistencia frente al capital es algo semibárbaro e incivilizado y aceptar que su único futuro revolucionario es aceptar convertirse en proletarios y a que el capitalismo madure lo suficiente las fuerzas productivas para darles la oportunidad de instaurar el socialismo científico mediante su supuesta dictadura.

Desde luego que el capitalismo acelera el crecimiento de las fuerzas productivas, fuerzas productivas en el muy corto plazo, pero fuerzas destructivas a la larga. El desastre medioambiental ha convertido al ser humano en una criatura enfermiza que desarrolla su triste existencia en una cápsula tóxica autodestructiva. El capitalismo se ha convertido en un cáncer con metástasis social y ecológica. El socialismo en estos momentos ya no puede aspirar a “disfrutar” del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas conseguido por el capitalismo (la zanahoria pro-capitalista de Marx) sino humildemente intentar reparar los desaguisados monumentales que las fuerzas destructivas están causando al único planeta vivo que conocemos.

Acumulación ¿primitiva u originaria? 


. Karl Marx: "El descubrimiento de los países del oro y de la plata en América; el exterminio, la reducción a la esclavitud y el entierro en las minas de la población indígena; el principio de la conquista y del saqueo de la India oriental; la transformación de África en un territorio de caza comercial de pieles negras, fueron los procedimientos que caracterizaron la aurora de la época de producción capitalista. Estos idílicos procesos constituyen los momentos principales de la acumulación primitiva" (8) El Capital, I, p. 716.

Marx plantea que las formas exógenas de apropiación de recursos y plusvalía no propiamente “capitalistas”(acumulación primitiva según el Capital)fueronnecesarias para el take off de la industrialización. Una vez puesto en marcha, el sistema generamecanismos endógenos de acumulación. De ahí el adjetivo de “primitiva”.

Pero la historia ha demostrado que el modo de producción capitalista ha utilizado y utiliza de forma permanente y creciente formas no convencionales de acumulación (robo, expropiación o apropiación forzosa y/o fraudulenta de tierras y recursos naturales y una variada y cada más sofisticada gama de nuevas formas de esclavismo (Hukou en China, indenturedworkers, sin papeles, trabajadores huéspedes en las monarquías del golfo, maquiladoras, zonas francas, proxenetismo, tráfico de seres humanos, tráfico de órganos, eatuber, etc., que nada tienen que ver con el famoso proletariado revolucionario marxista sino más bien con el denostado y quasi-contrarrevolucionario lumpen )

Así pues, no se trata de una acumulación “originaria o primitiva” previa para empezar a funcionar ya de lleno dentro de la mecánica capitalista, entendiendo el sistema como una forma de producción auto-acumulativa superior (mejor, más avanzada, más pura, más científica, revolucionaria, que acaba con lo viejo y única capaz de parir el proletariado, el hijo predilecto del capital que instaurará el socialismo científico).

En realidad, no se trata ni de un supuesto estadio “primitivo” preparatorio del sistema, ni siquiera de un tipo de acumulación diferente del “normal” o “habitual” del sistema capitalista.

El capitalismo científico totalitario es un sistema eminentemente inclusivo,constituye la forma suprema de explotación de la humanidad y de la naturaleza capaz de aprovechar y perfeccionar todas las formas posibles de explotación, tanto anteriores al sistema como las coetáneas existentes en otras zonas alejadas del núcleo inicial de expansión del sistema, y también, por supuesto, las que han surgido como supuesta y bien intencionada oposición al mismo (el socialismo científico o socialismo real).

En realidad, no existe una forma de explotación propia y característica del sistema capitalista como han querido ver los marxistas. La ley del valor trabajo que se inscribe en esta categoría supuestamente “exclusiva” del sistema a duras penas se aguanta teóricamente durante el desarrollo del capitalismo y menos aún durante la actual fase monopolista. En realidad, y en la práctica, el sistema ha manejado y sigue manejando una amplia y variada baraja de formas de explotación y apropiación que coexisten y a menudo son intercambiables.

El capitalismo científico totalitario inclusivo ha sido capaz de perfeccionar el esclavismo hasta diversificarlo en formas hiper sofisticadas de esclavitud (Coton Kingdom norteamericano, explotación de los indígenas caucheros, adaptación del hukou maoísta a las necesidades de las multinacionales chinas, etc.), como palanca para la acumulación “normal” del sistema.

Los expertos en recursos humanos del sistema capitalistase han demostrado capaces de aprovechar y perfeccionar tanto el sistema de castas del sur de Asia como las tradiciones prematrimoniales de la misma zona, para conseguir altas tasas de explotación inimaginables en régimen de contratación libre. En China el capitalismo se ha venido aprovechando y perfeccionando de la institución maoísta del Hokou para convertir a cientos de millones de trabajadores chinos en inmigrantes sin papeles en su propio país, mano de obra que las multinacionales y sus émulos chinos han aprovechado para la meteórica e irracional acumulación capitalista china de los últimos años.

El sistema está permanentemente generando formas de acumulación a base de sobre-explotación que no tienen ya nada de “primitivas” y están en continuo crecimiento (el criminal capitalismo en expansión, con sus cientos de millones de esclavos encubiertos, con sus sicarios mata periodistas y sindicalistas, con sus oleadas de inmigrantes sin papeles y sus mafias de traficantes, con la conexión entre maquilladoras esclavistas, narcotráfico y tratados de librecambio, el acaparamiento de tierras con la expulsión de ingentes masas de campesinos hacia el chabolismo más infecto de las conurbaciones multimillonarias, …) sino que tienden a convertirse en dominantes y que ya generan buena parte de la acumulación “normal” del modo de producción.

Una forma de explotación cada vez más generalizada es la de los “sin papeles”, sean inmigrantes o no. En las monarquías del golfo la inmensa mayoría de la población trabajadora está formada por trabajadores inmigrantes en régimen de esclavitud por deudas y controlada por organizaciones mafiosas en connivencia con las grandes multinacionales (cuyos departamentos de recursos humanos perfeccionan el sistema de esclavitud) contratadas por los estados implicados.

El auge de la construcción en Rusia, impulsado por los altos precios de la energía, el motor del crecimiento económico del país en los últimos años, ha sido posible gracias a millones de trabajadores migrantes, la mayoría de los países de la antigua Unión Soviética sujetos a abusos y explotación por parte de los empleadores, las agencias de empleo y otros intermediarios, y son víctimas de extorsiones y abusos por parte de la policía y otros funcionarios. En el peor de los casos, los trabajadores migrantes que llegan a Rusia son objeto de trata de personas para realizar trabajos forzados.

Los medios de comunicación internacionales y rusos, así como los sindicatos han documentado muertes y lesiones graves en la construcción de los edificios del mundial de fútbol. También han documentado generalizada falta de pago de salarios, represalias contra los trabajadores que se quejan y la falta de contratos laborales por escrito.

La falta de contratos de trabajo deja a los trabajadores vulnerables a la explotación y les deja pocos recursos legales: cualquier trabajador tendrá dificultades para demostrar relaciones laborales ante un tribunal y, por lo tanto, será difícil obtener reparación por abuso. Sin un contrato laboral escrito, el estado laboral de los trabajadores migrantes es irregular, lo que los pone en riesgo de ser deportados y, a menudo, los hace reacios a solicitar la asistencia de las autoridades en caso de abuso.

En España el boom de la construcción e infraestructuras durante la primera década del 2º milenio no se explicaría sin la explotación inmisericorde de ingentes masas de inmigrantes latinoamericanos y subsaharianos que en régimen de subcontratación edificaban incluso establecimientos escolares y hospitales públicos.

Todos los términos conceptuales empleados al respecto hasta ahora no han hecho más que distorsionar la realidad esencialy permanente de esta palanca del crecimiento capitalista.

Acumulación primitiva socialista


La controversia sobre el capitalismo en Rusia

A finales del siglo XIX los socialdemócratas rusos discutían con los Narodniki de Alexander Herzen y N.G. Chernishevsky sobre la idoneidad del comunalismo tradicional de la aldea campesina rusa (que incorporaba valores de control comunal sobre la avaricia y la competición individual y que consideraba la tierra como una utilidad social) como base para la construcción del socialismo. Frente a la penetración de monopolios extranjeros proponían un programa estatal de desarrollo rural y artesanal sostenible. Estos planteamientos fueron fieramente combatidos por los marxistas ortodoxos, Georgi Plehanov y Vladimir Ilich Lenin. Lenin argumentaba que la aldea rusa era un pozo de superstición y atraso y en su libro “El desarrollo de capitalismo en Rusia” (1889) afirmaba que la ruina de la producción artesanal y campesina, y la consecuente proletarización de las masas rusas crearía el mercado interno necesario para el desarrollo autosostenido capitalista. Planteaba que el desarrollo capitalista era históricamente necesario en Rusia para que en el futuro pudiera pasarse al socialismo. En ¿Qué Hacer? (1902) advertía que los proletarios rusos (en minoría frente a los campesinos) no debían ser estimulados para la lucha en pro de una sociedad comunista. (Lenin. Collected Works, vol 5 (Moscow,1960–70)).

El debate sobre la industrialización soviética 1920-1929


El “Comunismo de guerra” 1918- marzo de 1921, nacionalización de empresas y recursos, control centralizado de la producción y racionamiento, imitó la economía de guerra de Alemania durante la 1GM. En marzo de 1921 el sistema cambió de dirección drásticamente y se inauguró la NEP (nueva política económica) basada en un retorno parcial a los mecanismos de mercado durante la cual los campesinos fueron incitados a vender sus excedentes en el mercado. Estos excedentes podían exportarse para adquirir bienes necesarios para la industrialización de forma que agricultura e industria crecieran de forma homogénea y equilibrada (N. Bukharin).

Sin embargo, el debate sobre la necesidad de una rápida industrialización fue subiendo de tono, sobre todo a partir de 1924.

La entonces ala izquierda bolchevique, encabezada por Trotsky, propugnaba una vía rápida de industrialización. El teórico de esta vía rápida fue Evgeny Preobrazhensky. En su libro “La Nueva Economía” (1926) proponía poner en funcionamiento una nueva forma de acumulación primitiva, que llamó acumulación primitiva socialista.

Preobrazhensky (1926): “La acumulación socialista primitiva es la acumulación en manos del estado de los recursos materiales, en su mayor parte o en parte, de fuentes que se encuentran fuera del complejo de la economía estatal. Esta acumulación debe jugar un papel extremadamente importante en un país campesino atrasado, acelerando en gran medida la llegada del momento en que comienza la reconstrucción técnica y científica de la economía estatal y cuando esta economía alcanza por fin la superioridad puramente económica sobre el capitalismo ".

“Si el recurso principal de la acumulación capitalista primitiva son las colonias, el único "recurso externo" del estado soviético es la aldea "no socialista". Por lo tanto, el estado debe apropiarse del producto excedente del campesino para acumular capital para la industrialización y la rápida transición al socialismo”.

Al nuevo estado socialista, sin colonias a las que explotar, la única opción que le queda para industrializarse rápidamente y ponerse a la altura de las demás potencias imperialistas, es la acumulación interna a costa del robo o expropiación forzosa delas partes no socialistas de la economía (campesinos) a base de políticas fiscales y de precios bajos de monopsonio por parte del estado que revende la producción agrícola a precios altos (de monopolio) en las ciudades.

Stalin, derrotada la facción trotskista, asumió inmediatamente sus ideas y planes de “acumulación primitiva socialista” y en el invierno de 1927-28 ordenó la confiscación forzosa del grano y se fue personalmente a los Urales a supervisar la operación. En abril de 1929, el sexto congreso del PCUS aprobó el primer plan quinquenal con un incremento masivo de la inversión industrial del 228% y de la producción del sector del 180% lo cual implicaba la colectivización forzosa del sector agrícola. En una conferencia en 1931, Stalin dejó claro su objetivo: “Estamos a cincuenta o a cien años detrás de los países más avanzados. Tenemos que recortar esta distancia en 10 años o seremos eliminados”“

Como vemos, la acumulación primitiva “socialista” dista muy poco de la acumulación primitiva“capitalista”. Se trata de destruir toda forma de producción previa o de resistencia al sistema (pequeño campesinado, tierras y pastos comunales, comunas campesinas, comunidades nómadas, etc.) y conseguir altas tasas de acumulación a partir de las tierras y bienes expropiados y la diversificación de las formas de explotación tanto precapitalistas como “socialistas” (stajanovistas, socialismo de guerra, reeducación por el trabajo, etc.) criminalizando cualquier tipo de resistencia y sometiendo a trabajos forzados a millones de ciudadanos (gulak).

De acumulación primitiva socialista a acumulación primitiva capitalista. Rusia y la URSS


Campos de trabajo forzado socialistas: El trabajo, de acuerdo con la teoría oficial, era una parte integral de la reeducación del prisionero. Pero el propósito más evidente del campo de trabajo era económico. La producción de los campos de trabajo fue lo suficientemente grande como para figurar como un factor separado en la planificación soviética. El régimen laboral era extenuante, fatigoso y a menudo peligroso. Los lugares de trabajo estaban poco ventilados y calentados en invierno. La ropa para los trabajadores al aire libre era inadecuada. La maquinaria era vieja y estaba en mal estado. El incumplimiento de las altas cuotas de producción fue castigado con raciones de alimentos más bajas y la pérdida del derecho a la correspondencia o derechos de visita. Las lesiones fueron frecuentes, particularmente en tres campamentos mineros de uranio en Ucrania, donde pocos prisioneros sobrevivieron a sus condenas. La mala alimentación y el trabajo duro a menudo resultan en enfermedades. El tratamiento médico en los campos de trabajo era mínimo y los presos rechazaban las operaciones debido a la ineptitud del personal médico.

El ideal socialista fue puesto al servicio de la acumulación. La colectivización forzosa y la consecuente proletarización forzosa de la mayoría de la población sometida ahora a un sofisticado régimen de explotación “socialista” de acumulación “primitiva” los frutos de la cual, tras ser disfrutados por una corrupta nomenklatura, pasarían en su totalidad a manos privadas a principios de los 90s. en un proceso de acumulación primitiva capitalista más meteórico y gargantuesco de la historia.

Una nueva clase de propietarios, conocidos como "oligarcas", se formó rápidamente a mediados de la década de 1990, a partir de la distribución de la propiedad estatal entre un puñado de empresarios seleccionados por el presidente enfermo Yeltsin y su séquito mediante una subasta trucada. Como resultado, Mikhail Khodorkovsky obtuvo una participación del 78 por ciento de la propiedad en Yukos (valorada en 5.000 millonesde $) por solo 310 millones de $, y Boris Berezovsky adquirió la compañía Sibneft (valorada den 3 mil millones $) por tan solo 100 millones de $.

Estos controvertidos acuerdos en el marco de los "préstamos por acciones" proporcionaron la base para la emergencia de la mayoría de las multinacionales rusas e hicieron a sus dueños inmensamente ricos.

En el 2000 la casi totalidad de la inmensa acumulación primitiva "socialista" soviética fruto de decenios y decenios de colectivización forzosa, proletarización forzosa, trabajos forzados y gulak, se había convertido de la noche a la mañana en acumulación primitiva capitalista en manos de unas pocas grandes corporaciones privadas con 70 grandes grupos financieros e industriales controlando el 40% del PIB ruso.

En 1997, el último teórico de la acumulación primitiva socialista escribió un libro con el notable título "El Estado y la Evolución". El autor fue Yegor Gaidar, el primer ministro del gobierno de Boris Yeltsin en 1992, economista y proponente de la "terapia de choque". El título del libro evocaba al famoso "El Estado y la Revolución" de Lenin y planteaba una transición "pacífica" del socialismo al capitalismo mediante reformas y la llamada evolución del Estado hacia la economía de mercado.

El libro está lleno de citas de Marx y Lenin para apoyar el argumento sobre la necesidad del libre mercado y la terapia de choque. El libro analiza y compara la dinámica de la acumulación primitiva en la Unión Soviética y en la joven Rusia post-soviética. Argumenta que la acumulación primitiva capitalista ya había comenzado en la Unión Soviética, cuando la élite de la nomenclatura fue privatizando en secreto e ilegalmente la propiedad pública y la propiedad estatal y argumenta que la base de la acumulación primitiva post-soviética sería el capital acumulado por la nomenclatura.

De acumulación primitiva socialista a acumulación primitiva capitalista. El caso de China y su socialismo con características chinas


En el caso chino la acumulación primitiva capitalista la ha dirigido el mismo supuesto régimen socialista. Ha sido el estado del partido comunista el que ha dirigido y organizado la expropiación y el robo a gran escala de las tierras y recursos naturales del pueblo chino para entregarlas a las multinacionales capitalistas en una orgía de crecimiento descomunal de las fuerzas destructivas sin parangón en la historia.

Ha sido la burocracia comunista junto a expertos en recursos humanos occidentales, los que han lumpen-proletarizado a cientos de millones de jóvenes campesinos para convertirlos en basura obrera sin papeles en su propio país, susceptible de tasas inimaginables de explotación, pergañando y subvirtiendo la institución maoísta del Hukou (que prohibía a los campesinos instalarse en las ciudades) para readaptarla a la codicia sin límite de las multinacionales.

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