14/01/12

China y las multinacionales


Mike Davis: "Simplemente, nuestra mente analógica no puede resolver todas las ecuaciones diferenciales generadas por la incipiente fragmentación de la Eurozona y la explosión de una junta en el motor del crecimiento chino".

El “milagro” chino es la demostración palpable de las bondades de la apertura, la globalización y el neoliberalismo. Lo dudo, lo dudo, lo duuuuudo.

China ha caído de nuevo en las redes explotadoras de las grandes corporaciones multinacionales extranjeras, y, como en el siglo XIX, ha sido la misma burocracia corrupta china la que se ha prestado como intermediaria, mientras la mayoría de la población, recursos y territorio, son pasto que alimenta sus engranajes, sociópatas y ecocidas, globalizados.

Un "desarrollo" un tanto extraño

- En 30 años China ha pasado de un PIB de 216.000 millones de $ a uno de 6 billones. Ha amasado 3 billones de $ en reservas de divisas. China es la potencia industrial más grande del mundo y en junio de 2011 superó en consumo de energía a los EEUU.

- Desde la entrada en la OMC en 2001, el crecimiento del PIB chino se disparó a una alucinante tasa anual media de dos dígitos, dando la impresión de un despegue chino que llevaría al país a alcanzar rápidamente un puesto entre los primeros del ranking del desarrollo económico mundial.

- Las exportaciones chinas han pasado de productos con bajo valor tecnológico (ropa, zapatos, juguetes, … ) a productos con alto valor añadido tecnológico. Esto ha creado el espejismo de que el país está escalando a los puestos en cabeza de la división internacional del trabajo.

- En la actualidad China es el mayor productor del mundo de más de 170 productos, (acero, aluminio, cemento, ordenadores, teléfonos móviles, …) y ha acumulado unas reservas que ya superan los 3 billones de $ (con las cuales podría adquirir compañías enteras incluso en los viejos países imperialistas). China cuenta ya con un nutrido grupo de multinacionales de primera fila mundial y está invirtiendo en numerosos proyectos en países pobres, especialmente en África, que facilitan la penetración de sus corporaciones mineras y petroleras.

- China se ha convertido en el mayor emisor mundial de gases nocivos a la atmósfera multinacional (según la dirección del viento, en los Ángeles respiran polución made in China)


Los juegos olímpicos de 2008, la celebración del 60 aniversario de la revolución en 2009, la Expo Shanghai de 2010, … , el mensaje? ... , China a alcanzado el estatus de potencia mundial y amenaza con sobrepasar a los mismos EEUU.

Las reformas, ¿han sido capaces de transformar China en una nueva potencia capitalista? Si esto es así, ¿tenemos un nuevo país imperialista en el escenario? ¿Un gigante imparable que en pocos años se convertirá en la mayor potencia económica mundial?

Esta es la imagen que venden las agencias y medios de comunicación. Pero si miramos debajo de la floreada alfombra tenemos un modelo exportador chino irracional, atrapado al final de la cadena de la división internacional del trabajo, que está agotando rápidamente los recursos naturales, devastando irremisiblemente el medioambiente y sometiendo a la inmensa mayoría de su población a un régimen de explotación inhumano.

Dos cuestiones ridículas frente a las cuales los economistas no saben, no contestan:

1. ¿Porqué China, el mayor acreedor del mundo, con 1,2 billones de $ prestados a tasas de interés reales a menudo negativas, no dispone de dinero para sí misma y se ve obligada a ofrecer condiciones inmejorables para atraer inversiones extranjeras (acumula en la actualidad más de 1 billón de $ en inversión directa exterior) que rinden suculentas ganancias a sus patrones multinacionales?

2. ¿Porque el gobierno chino sigue concediendo subsidios y rebajas a las multinacionales extranjeras (83.000 millones cada año) y se dedica a recortar los sueldos y los subsidios de sus obreros y campesinos?

Sencillamente, China ha caído de nuevo en las redes explotadoras de las grandes corporaciones multinacionales extranjeras, y, como en el siglo XIX, ha sido la misma burocracia corrupta china la que se ha prestado como intermediaria, mientras la mayoría de la población, recursos y territorio, son pasto que alimenta sus engranajes sociópatas y ecocidas globalizados.

China de nuevo en manos de las multinacionales extranjeras

La apertura del mercado interior chino a la penetración salvaje del capital internacional se presentó como la contrapartida necesaria para el acceso de China a las sofisticadas tecnologías punteras en poder de las multinacionales (y se dejó de lado la notable innovación doméstica promovida en los 30 años de la etapa socialista). Un verdadero camelo. Las multinacionales no tenían ninguna intención de soltar prenda respecto a unas tecnologías punta que atesoran y desarrollan (biotecnología, tecnologías de la información, nuevos materiales, desarrollo de energías alternativas, equipos industriales de alta gama, … ) puesto que constituyen la principales barreras de entrada para conservar sus ventajas y beneficios de monopolio.

El capital extranjero reanudó su penetración en China a principios de los 80. El objetivo era doble. Convertir determinadas zonas en macro-plataformas de ensamblaje exportadoras (a semejanza de las maquiladoras mexicanas pero a una escala descomunal) e invadir el mercado interior chino.

La operativa de las multinacionales extranjeras se vio, en principio, restringida por la obligación de formar joint ventures con el fin de evitar que tomaran el control de las empresas. Pero, con el señuelo de algunas concesiones sin ningún valor estratégico, la corruptocracia cleptomaníaca china sucumbió a los vapores capitalistas y acabó “tirando la toalla”, aceptando su incorporación sin condiciones en la OMC a finales de 2001. Era la carta blanca que las multinacionales esperaban para completar su plena penetración.

La realidad de la historia era más sencilla. La burocracia china advirtió pronto que su proceso de reconversión en clase capitalista, en clave nacional, iba a resultar lento e incierto y que cooperando con la invasión del capital extranjero era la forma más rápida y segura de lucrarse.

De acuerdo con los postulados de la OMC, desde 2004 en adelante (acabado el breve plazo de acoplamiento) el capital extranjero tenía que recibir el mismo trato que el capital chino y abrir todos los sectores, incluidos los servicios, al capital internacional. En menos de una década la mayoría de las antiguas joint ventures han pasado manos de extranjeros y las multinacionales han asaltado literalmente la mayoría de los sectores industriales y de servicios chinos (farmacia, refrescos, cerveza, bicicletas, ascensores, cemento, vidrio, caucho, neumáticos, maquinaria agrícola, procesamiento de productos agrícolas, comercio al detalle, mensajería, … ).

Con la enfermiza colaboración de la cleptocracia china, las multinacionales extranjeras pueden cerrar factorías y despedir a su antojo, sin compensación alguna, apropiarse de tierras agrícolas, suelo y edificios urbanos a cambio de expropiaciones ridículas, contaminar y polucionar a discreción, explotar, sibilina y concienzudamente, a los obreros, saltándose a la torera las mínimas regulaciones existentes y reprimiendo y castigando dura e impunemente cualquier atisbo de protesta o insubordinación.

¿Imperialismo capitalista chino?

Las reformas, ¿han sido capaces de transformar China en un fuerte e “independiente” país capitalista?, ¿un nuevo imperialismo a la vista, capaz de competir, o incluso superar a los viejos capitalismos imperialistas?, ¿un gigante imparable?

En realidad, los monopolios multinacionales controlan el 60% de las exportaciones y más del 80% de las exportaciones de productos electrónicos y maquinaria. Las empresas chinas son meras subcontratadas y el producto final para la exportación lleva la etiqueta de la multinacional y no la del subcontratista. En China, las multinacionales extranjeras importan partes y componentes de otros países (Alemania, EEUU, Corea, Japón, … ), controlan los precios de estas importaciones y los de las exportaciones y también los canales comerciales, tanto en el interior de China como en el exterior. Si los chinos no tienen ningún control sobre los precios de los componentes importados o sobre el precio final de los productos que ensamblan, los beneficios del negocio escapan de China. Cuando el precio de venta de un iPhone de Apple era de 179 $ en EEUU, la parte que se quedaba en China por su ensamblaje (a parte de la polución) eran 6,5$.

Pero el mejor indicador de la recaída en la dependencia respecto al capital multinacional exterior es su rápida penetración en el mercado interno chino. En menos de un lustro la gran mayoría de las marcas chinas han desaparecido totalmente del mercado. Los monopolios extranjeros dominan ya la gran mayoría de los sectores económicos del mercado interno, tanto industriales como de servicios (servicios médicos, entretenimiento, deporte, gimnasios, educación, consultoría, asesoría, seguros, publicidad, negocio inmobiliario, … ), y han empezado con fuerza a penetrar en los servicios y monopolios públicos (proyectos de suministro de agua, depuración y alcantarillado de grandes ciudades, ...).

La sociedad china se ha polarizado extraordinariamente en los últimos 20 años. Mientras apenas un 10% “disfrutan” de la penetración del capitalismo extranjero (cleptócratas, subcontratistas, mafiosos, capataces, … el turismo del s.XXI que ha de salvar a España), más de un 90%, es decir, casi más de un millar de millones de chinos, padecen en sus vivas carnes y en su cada vez más precaria salud, la penetración del avaricioso capitalismo extranjero que consiguió frenar Mao durante los primeros treinta años tras la revolución.

La clepto-burocracia china, aunque pueda parecer más independiente dado que controla aún algunos de los sectores claves de la economía, no se diferencia demasiado de las corruptelas de otros países pobres en la órbita del capitalismo monopolista multinacional. En realidad su nuevo papel como "clase capitalista china” consiste en conseguir alguna tajada de su participación, junto a la jauría capitalista multinacional , en el saqueo de su propia gente, recursos y territorio. Más de 1.000.000 de estos nuevos “capitalistas chinos” han adquirido ya la nacionalidad USA o de otros países occidentales, están comprando a saco bienes inmobiliarios en Nueva York, Londres, París, … y se han convertido en clientes permanentes de los más opacos paraísos fiscales. Saquean en China y acumulan en el extranjero, y tienen siempre las maletas preparadas por si las moscas.

Las nuevas y flamantes multinacionales chinas - CNPC, CNOOC, Sinopec, SINOCHEM, Lenovo, ... - , funcionan según los procedimientos y código de conducta de sus homólogos occidentales, cotizan en las bolsas internacionales, participan en fusiones y adquisiciones y adquieren reservas estratégicas de combustibles fósiles y minerales en colusión con Shell, Exon, ... en Níger, Sudán, Nigeria, Angola, Congo, ect.), contratan altos ejecutivos extranjeros - sin que haya constancia de los sueldos que cobran - , corrompen y sobornan gobiernos y compiten con sus homólogas occidentales en la explotación sin escrúpulos de su propio país.

Fracaso del desarrollo agrícola

Las reformas neoliberales tampoco han conseguido el desarrollo de un sector agrícola moderno (indicador de un estado moderno e independiente). A finales de los 70 se planteó la modernización de la agricultura. Tras la descolectivización (finalizada en 1984) se consiguió aumentar la producción por un breve periodo de tiempo y luego se estancó.

En EEUU o Europa el sector agrícola es un sector tradicionalmente protegido, con sostenimiento de precios, organización del mercado, infraestructuras de transporte, ayudas y subsidios. Japón, Corea del Sur, Taiwan y Singapur, son países que promovieron reformas agrarias e inversión masiva en educación, al tiempo que desarrollaban su base industrial controlando la penetración del capital exterior y subordinándola a su estrategia de desarrollo nacional.

En China, en cambio, la cleptocracia, tanto central como local, se ha desentendido rápidamente de un sector agrícola en el que la corrupción no rinde beneficios.

La fragmentación (más de 200 millones de pequeñas explotaciones familiares) ha hecho ineficiente la producción y los campesinos no tienen suficiente dinero para invertir en implementos agrícolas modernos y menos aún para mejorar, o simplemente mantener en funcionamiento los sistemas de drenaje e irrigación comunitarios construidos durante la época socialista. La tasa de beneficio en la agricultura es demasiado reducida para atraer al capital privado. En la actualidad la mayor parte del sector agrícola produce apenas lo justo para su subsistencia y más de 150 millones de campesinos se han marchado en busca de empleo en las ciudades, abandonando las labores agrícolas y empeorando aún más la situación. La subida de los precios de los insumos agrícolas (entre el 30 y el 50% en 2011), y las expropiaciones, están expulsando del campo a numerosas familias campesinas arruinadas.

La pérdida acelerada de áreas cultivables (zonas industriales, almacenes, urbanización, vías de transporte, …) durante los últimos 30 años de reformas supera el 25%, sin tener en cuenta las áreas perdidas a causa de la polución.

. La agricultura china ha caído en la misma senda de la dependencia y subdesarrollo que la de la mayoría de los países pobres del planeta. En pocos años, China ha pasado de la autosuficiencia a la dependencia alimentaria del exterior. En la actualidad China es el país que más productos agrícolas importa de EEUU.

Se ha producido una fuerte desviación del uso del agua hacia fines urbanos e industriales en detrimento de los sistemas de irrigación públicos agrícolas construidos durante la época socialista, cada día más faltos de mantenimiento. Esto, unido al cambio climático, está generalizando las sequías y la desertificación. Pero la causa de la tremenda escasez hídrica que amenaza a China es la polución de sus ríos y acuíferos (1/4 de sus mayores ríos se hallan tan severamente polucionados que el líquido que circula no tiene ninguna utilidad).En el delta de río Zhu (fuente de agua y alimentos para 47 millones de personas en las 10 ciudades que lo bordean), en la provincia de Guandong, plagada de factorías de ensamblaje de material informático, audiovisual y telefónico, la concentración de metales pesados (cobre, zinc, hierro, níquel, mercurio, plomo, …) en el río, los campos de arroz y verduras y acuíferos circundantes, alcanza niveles 5.000 veces por encima de los recomendados. En las zonas rurales 1/3 de la población carece de acceso a agua potable para beber.

La burbuja china

Mike Davis: "Doscientos millones de obreros chinos de la industria, las minas y la construcción, constituyen, en la actualidad, la clase más peligrosa del planeta. Su completo despertar de la burbuja puede determinar si es o no es posible una Tierra socialista".

Tras el crac del 2008 y el hundimiento de sus exportaciones, la atemorizada burocracia china, temiendo que un paro descomunal se tradujera en revueltas callejeras, respondió con un descomunal plan de estímulo fiscal y monetario, iniciado en noviembre de 2008 con la inyección de 0,586 billones de $ (infraestructuras, transporte, industria, subsidios, …) para poner a todo el mundo a trabajar. Los estímulos continuarían hasta totalizar más de dos billones de $ (33% del PIB).

China consume más acero y cemento per cápita que ningún país industrial en la historia. Millones de chinos fueron empleados en la construcción de bosques de rascacielos vacíos, ciudades sin ciudadanos, autopistas sin coches, líneas férreas sin trenes, y así por el estilo.

Por su parte los bancos chinos facilitaron préstamos a bajo interés, a todo quisqui para animar el gasto de las administraciones locales, la inversión de las empresas y sobre todo para inflar una burbuja inmobiliaria de proporciones gigantescas.

La inflación se ha disparado, sobre todo en alimentos (14%), energía y vivienda, frente a unos salarios miserables (2.500$/año en zonas urbanas y 600$/año en áreas rurales) y los cleptócratas se sobresaltan cada vez que alguien pone en la tele información sobre las revueltas árabes o de los indignados.

La burbuja inmobiliaria es de proporciones épicas. Ciudades construidas y preparadas para acoger a millones de personas, con oficinas, estadios deportivos, piscinas, grandes superficies, aereopuertos, autopistas, … permanecen totalmente vacías. Los precios de la vivienda se han disparado más del 100% desde 2008. Los compradores compran para especular, no para vivir.

China 2012

Al igual que en occidente, en China la banca está también muy concentrada (5 bancos acumulan el 50% de los prestamos). La morosidad alcanza ya porcentajes entre el 8% y el 12% (estimaciones de Moody’s). Las asustadas autoridades chinas han elevado los tipos de interés tres veces en 2011 y exigido aumentar las reservas de los bancos para frenar su enorme exposición, pero estas medidas llegan demasiado tarde.

Las proporciones de la burbuja crediticio-inmobiliaria son tan enormes que la harán estallar más pronto o más tarde, con consecuencias tanto o más catastróficas que las que tuvieron lugar en 2008. Cuando estalle la crisis bancaria, el dinero intentará largarse cuanto antes del país y con él (o tras él, el dinero corre mucho hoy en día), buena parte de las élites chinas reconvertidas rápidamente en élites transnacionales.

Las ratas (hedge funds) están abandonando el barco, y los cleptócratas se apresuran a reservar puesto en los escasos botes que van a quedar a flote tras el descomunal naufragio.

Información real sobre China:INSTITUTE FOR POLITICAL ECONOMY

Vídeo sobre la burbuja inmobiliaria

4 comentarios:

El lobo estepario dijo...

Impecable. I-M-P-E-C-A-B-L-E.

Anónimo dijo...

Grandisimo articulo que muestra la realidad que nadie quiere ver del motor economico del mundo,espero que no te traiga problemas ya que cualquier articulo que diga la verdad sobre china es habilmente censurado vía ataque a la web.

Anónimo dijo...

El bluf de China. Al final a occidente le ha salido bien la jugada.A éste paso ¿ no será Japón el guardián de China en el futuro?

frank dijo...

Impresionante documento. Algo me temía al respecto.
Felicidades.