8/4/09

Capitalismo en Rusia I (1991-1998)



 English translation

Neil Bennet (epidemiológo): "La crisis de mortalidad rusa de 1990-95 representa la mayor disminución en la esperanza de vida jamás registrada en ausencia de guerra, hambruna, o epidemia grave."

Aleksandr Solzhenitsyn (1998): "El destino del país lo decide una oligarquía de 150-200 individuos, que incluye los más avispados miembros de primera y segunda fila del antiguo sistema comunista más algunos nuevos ricos ... Nuestros dirigentes actuales no se han mostrado moralmente superiores a los comunistas que les precedieron. Rusia está siendo destruida por el crimen, ningún crimen serio ha sido esclarecido y ningún juicio público serio ha tenido lugar al respecto."

Catherine Austin Fitts (2001): "Escuchamos, una narración tras otra, la historia de la privatización en las Américas, Europa y Asia. Poco a poco, a medida que las distintas piezas encajaban, advertimos que los bancos, corporaciones e inversores actuantes en cada región eran exactamente los mismos. Un pequeño grupo que reaparecían una y otra vez en Rusia, Europa del Este y Asia, acompañados por las mismas conocidas firmas jurídicas y contables."


Rusia se convirtió en la nueva frontera para Wall Street. Un enorme territorio se abría a las fauces insaciables de la globalización financiera. Rusia podía convertirse en la macro burbuja soñada por los caballeros del Camelot financiero. El santo Grial de la financiarización que proporcionaría una nueva juventud al capitalismo y unas ganancias astronómicas a los que estuvieran bien situados en el pistoletazo de salida.

Durante la era soviética la actividad económica, aunque ineficiente, era al menos bastante predecible, y daba trabajo a la mayoría de la población. Aunque el nivel de vida era bajo, la pobreza extrema era casi inexistente y el volumen de población se mantenía estable. Su PIB era 5 veces mayor que el de China. No había analfabetismo y la proporción de estudiantes en educación superior y científicos era de las más altas del mundo.

Getrude E. Schroeder (Univ. de Virginia): "Las empresas y los gobiernos de las distintas repúblicas de la URSS estaban impermeabilizados frente a procesos de banca rota gracias a un sistema financiero altamente centralizado. Los individuos estaban también protegidos frente a las vicisitudes económicas. Los graduados tenían un puesto de trabajo asegurado en conformidad a sus estudios. Vivienda y muchos otros beneficios sociales (actividades recreativas, ... ) eran proveídos por las firmas contratantes. La vivienda, la sanidad y la educación eran considerados derechos sociales y suministrados sin carga alguna. El sistema de la seguridad social proveía renta para los ancianos, los descapacitados y los hogares que hubieran perdido algún miembro activo. Hasta los años 1970 la inflación fue baja, los salarios reales subían año tras año y los beneficios sociales eran cada vez mejores."

En 2001 Rusia era un país sin ley y los negocios funcionaban a un nivel similar - seguramente peor - al Chicago de Al Capone. No existía un sistema legal que asegurara un buen funcionamiento de las operaciones industriales, comerciales, financieras, de seguros, del mercado de valores, etc. y las leyes existentes no eran consistentes ni imparcialmente aplicadas. los rusos habitaban un medio en el que la ilegalidad estaba más premiada que perseguida y en el cual el crimen organizado se había atribuido la función del control y el gobierno de la sociedad.

R. M. Gates, antiguo director de la CIA, estimaba en 2001que 2/3 del comercio, el 80% de la banca, buena parte de las bolsas de valores y 150 grandes empresas públicas estaban controladas por el crimen organizado. El 40% del PIB estaría en manos de la mafia en connivencia con la corrupción y los negocios.

El resultado fue el de una pauperización en masa, casi instantánea, sin precedente en la historia. En 2001 el 60% de la población rusa malvivía en la pobreza y sin calefacción en un clima extremo, en condiciones del chabolismo más abyecto, que retrotraían a las del sitio de Leningrado. La población disminuía a un ritmo de 1.000.000 al año, la droga dura, el SIDA, la tuberculosis, los suicidios, ... batían récords en un país en el que casi no habían existido.

¿Que ocurrió en estos 10 años de transición ?

La macro-corporación soviética y el complejo militar-industrial



En 1918 la economía rusa estaba destrozada tras su participación en la 1a G.M. y en situación de guerra civil. Los bolcheviques optaron por imponer un sistema calcado del "socialismo de guerra" alemán - "capitalismo de guerra" hubiera sido más correcto - que implicaba el control gubernamental en casi todas las ramas industriales. El estado alemán fijaba precios, se apropiaba de toda la producción y establecía controles de racionamiento de alimentos para la población. El estado alemán reemplazó los mecanismos de mercado por la planificación centralizada y favoreció la creación de monopolios industriales.

Como en la Alemania de la 1a G.M., todo el país de los soviets se convirtió en una macrocorporación con dirección centralizada. El estado estalinista acabó con el régimen feudal que atenazaba al imperio ruso, utilizando la retórica socialista para acelerar la transición al orden capitalista, recuperando las etapas perdidas frente al resto del orbe capitalista que amenazaba con convertir a Rusia y sus satélites en una zona colonial.

A diferencia de Alemania, la URSS de los añós 20 era un país básicamente agrícola y poco desarrollado.Casi el 80% de la población era rural y la producción agrícola representaba alrededor de los 2/3 del total.

La supervivencia del nuevo régimen implicaba una carrera contra reloj para la industrialización del país.

Stalin: "La nacionalización de la tierra, la industria, el transporte, la banca y el comercio, y un estricto control de la economía permitirá la acumulación de los medios necesarios para renovar y desarrollar la industria pesada"

El objetivo era doble y complementario: industria pesada y armamentismo. Stalin creó, a sangre y fuego, un poderoso complejo militar industrial para el que fueron "sacrificados" - nunca mejor dicho - todos los recursos y fuerzas disponibles. Todo lo demás quedó supeditado a este objetivo.

La victoria sobre Hitler y los territorios ocupados tras los acuerdos de Yalta y Postdam significó la cima sublime del tenebroso modelo capitalista estaliniano, pero también el principio del fin. En la era atómica el complejo militar industrial quedaría obsoleto e inútil de facto, convirtiéndose en una pesada rémora que absorbía lo mejor de los recursos del país ofreciendo poco o nada a cambio. La industria ligera permaneció en el subdesarrollo y el sector agrícola cojeando por su sometimiento sofocante a la industrialización forzada.

La economía soviética estaba dividida en unas 200.000 empresas públicas. De ellas 600 eran gigantescas y eran responsables, ellas solas, del 47% de la producción no militar. El complejo militar-industrial consumía entre el 40% y el 50% del PIB de la Unión Soviética. Un tumor maligno que acabaría con su huésped.

El "Estado del bienestar" soviético, 1960-1985



La dictadura estalinista secuestró la democracia en la URSS y sus satélites. La perpetuación del régimen burocrático exigía crecientes dosis de terror cuyos zarpazos amenazaban a la misma nomenklatura.Tras la muerte del dictador en 1953, se produjo una movilización generalizada contra el régimen autocrático. La burocracia descargó toda la responsabilidad en el difunto (“desestalinización”) pero la gente quería más y la burocracia temía perder el control, con lo que el sistema entro en una fase de zig-zag permanente.

La burocracia, que veía cuestionado su papel, cedió en el terreno económico pero enfrentó cualquier intento real de democratización. Algo parecido a lo ocurrido en España durante las dos últimas décadas de la dictadura de Franco.

Se redujo la enorme diferencia que había entre las rentas de la nomenklatura y el resto de la población. Aumentaron los salarios y las pensiones, se redujo la edad de retiro, se procedió a la construcción acelerada de viviendas, se redujo de la jornada laboral de 48 a 42 horas semanales y el sábado pasó a ser día no laborable, se estableció el derecho a las vacaciones pagadas. Millones de personas fueron liberadas del Gulag y rehabilitadas.

Las ventajas para los trabajadores de esta versión "soviética" del estado del bienestar implicaban un trasvase de recursos en detrimento de los emolumentos que la nomenklatura se había reservado hasta entonces. El automóvil dejó de ser un lujo al alcance de unos pocos y se popularizó el uso de electrodomésticos y televisores al tiempo que las viviendas "comunitarias" (con cocinas compartidas, ... ) dejaban paso a la generalización de las viviendas unifamiliares. Los productos occidentales, anteriormente reservados para el consumo privado de la nomenklatura, empezaron a ser accesibles para un sector creciente de la población.


 Getrude E. Schroeder: "Los países socialistas tenían índices de crecimiento del PIB que no diferían significativamente de los de los países de la OCDE (según estudios econométrios de Frederic Pryor en 1985 para el perído 1951-79). Aunque el sector industrial crecía por encima del de los países de la OCDE, el sector servicios quedaba retrasado. En los 1980s el crecimiento disminuyó a  una tasa media de crecimiento de sólo el 1,7% anual en comparación al 3% de la OCDE".


Según datos de la CIA (U.S. Central Inteligence Agency), el crecimiento medio del PIB fue del 3,4% anual entre 1951 y 1990 (un 5% entre 1951-1970, un 2,5% en los 1970s, un 2% entre 1980-85  y un 1,5% entre 1986-89). En los años 1950s el crecimiento era del 6% y superaba al de los EEUU. Como resultado, la población soviética experimentó una notable mejora en su calidad de vida (alimentación, calzado, ropa, electrodomésticos, automóviles, viviendas más espaciosas y de mejor calidad, nuevos o mejores servicios, ...)

A finales de los 1950s, la economía parecía más que saludable. El PIB creció a un ritmo del 6% entre 1956-60 (5º Plan quinquenal) con un crecimiento del 80% en el sector industrial superando el ya ambicioso objetivo del plan quinquenal del 60%. La productividad laboral creció en un 62%. Fue la época del lanzamiento del Sputnik que parecía corroborar la supuesta superioridad del sistema soviético.

A principios de los 1980s la economía soviética empezó a desacelerarse, con el añadido de la caída del precio de sus exportaciones de materias primas (petróleo, gas, diamantes, oro, ...)


La disminución relativa de las rentas apropiadas por la nomenklatura provocó que la solidez de la clase privilegiada empezara a resquebrajarse y se generalizaron las disputas entre distintos grupos por un pastel que menguaba progresivamente. Aparecieron facciones enfrentadas donde antes había reinado una unidad monolítica. Ministerios, poderes regionales, sectores económicos, agencias territoriales y administrativas, ..., empezaron a enfrentarse por el acceso a las rentas y los recursos disponibles, en una complejo red de relaciones, alianzas, pactos y clientelas, a semejanza del más puro capitalismo neoliberal.

La crisis del sistema


En los años 1980s los desequilibrios aumentaron y se convirtieron en fracturas en distintas esferas, particularmente entre las élites regionales y la burocracia central.

La sucesión de Brezhnev (enfermó en 1979, murió en 1982 para ser sucedido por Andropov y Chernenko, ambos fenecidos casi de inmediato) resultó un paréntesis de incertidumbre entre una sucesión inacabable de funerales de estado. Gorbachov asumiría el poder en la primavera de 1985 abriendo el camino a las reformas. Una vez instalado como Secretario General, consiguió consolidar su posición colocando una mayoría de sus adeptos en el Politburó para iniciar su atrevida experiencia reformista. Las consignas que pretendían dirigir el movimiento eran Glasnost (apertura, relajación de la censura, ...) y Perestroika (reformas institucionales i económicas)

Sectores de la nomenklatura enfrentados

La batalla se había ido definiendo entre dos sectores: Los beneficiarios del complejo militar-industrial - "conservadores" - , dependiente de los fondos de la Unión, y los sectores - "liberales" - fuera del complejo y en especial los sectores exportadores.

Los primeros, partidarios de mantener el sistema aunque admitiendo ciertas reformas, y los segundos, partidarios de cambios radicales en el orden político y económico para desembarazarse de la dependencia de la industria pesada y del estado del bienestar.

Bajo la presión del grupo liberal, el grupo conservador tomó la iniciativa lanzando la Perestroika, en un intento de implementar cambios estructurales en la organización económica. Los grupos interesados en el mantenimiento del estus quo soviético pretendían una apertura reformista, una reorganización económica y una limpieza de la corrupción para ganarse el apoyo de la población.

La catástrofe de Chernobyl en el verano de 1986 suministró un impulso definitivo a la glasnots (apertura informativa). De pronto un sunami de "malas noticias" se abalanzó sobre la sociedad rusa. La corrupción, la manipulación, la desinformación, la colusión de la "mafia brezhneviana" con el crimen organizado, los crímenes del estalinismo, ... Andrei Sakharov volvió a Moscú. Todas las posibilidades parecían abiertas.

La ley de Empresas del Estado, aprobada por el Soviet Supremo en julio de 1987, representó el primer paso del desmantelamiento de la planificación de la economía. Las empresas estatales producirían según la demanda de los consumidores u otras empresas, negociarían precios con sus proveedores y procurarían equilibrar sus cuentas. El Gosplan (planificación central) reduciría su papel a un nivel indicativo. La nueva ley propugnaba la democratización de la vida industrial pero no precisaba los mecanismos de implementación y los cuadros burocráticos sabotearon e impidieron cualquier intervención de los trabajadores en los procesos de decisión.


El funcionamiento de la economía planificada (más de 60.000 productos con precios prefijados por el Gosplan) dependía de la habilidad del Partido para supervisar y compeler a las empresas a suministrar sus productos en las cantidades y precios prefijados desde la administración central. La implementación de la nueva ley se metamorfoseó en un monstruoso desbarajuste en el que los mánagers simplemente cesaron de suministrar según los requerimientos del plan, vendiéndo su producción a quien pudiera adquirirla. El colapso del mecanismo de alocación centralizada llevó al caos más absoluto en los intercambios, particularmente a nivel interregional.

El caos económico conllevó la caída en picado de la recaudación estatal. El estado se vió incapaz de recaudar impuestos a las empresas o repúblicas y cedió a la tentación de imprimir rublos a mansalva para cubrir sus gastos. La espiral inflacionista y el déficit comercial exterior galopante condujeron a un endeudamiento exterior descontrolado (se dobló en sólo 5 años) que pondría al Estado Soviético al borde de la bancarrota en 1989.


Mientras tanto, la corrupta nomenklatura reaccionaba con presteza y se enrocaba. Aunque algunos de los brezhnevistas más significados fueron desalojados de Moscú, la corrupción se atrincheró a nivel regional y local.

La nomenklatura sustituyó rápidamente el discurso socialista por el "nacionalismo" más recalcitrante para resistirse a las reformas. Los dirigentes regionales coparon los recursos y las rentas de los territorios que controlaban, dejando en la bancarrota al estado de la Unión. La "intelligentsia" suministró un flaco favor al estado central soviético suministrando la munición "nacionalista" y "patriotera" que precisaban los futuros oligarcas para despedazar el pastel.

Los partidarios de la desestabilización hicieron lo posible para dinamitar la Perestroika. Buena parte de la nomenklatura no estaba dispuesta a ceder más posiciones al estado del bienestar. El sabotaje fortalecía sus intereses y no dudaron en desviar el descontento popular contra el régimen fomentando movilizaciones y huelgas.

Se produjo una fuerte movilización social: huelga minera de 1989-1990, movilizaciones civiles, comités de autogestión, ... que sería fácilmente manipulada y canalizada por los sectores de la nomenklatura partidarios de liquidar el sistema.

Falto de recursos - las burocracias regionales se negaban a traspasar la recaudación al gobierno central - Gorbachev empezó a depender cada vez más de los préstamos exteriores para seguir funcionando (de hecho desde 1986 el gobierno de la URSS ya dependía del crédito internacional para financiar sus operaciones corrientes) . Los acreedores internacionales - FMI, Tesoro de los EEUU- aprovecharon la oportunidad que les brindaba su posición acreedora para apoyar al sector desestabilizador y contribuyeron de forma significativa al hundimiento del sistema.

En 1991, el último año de existencia de la URSS, el déficit del gobierno central representaba el 20% del PIB.

La caída de la Unión Soviética


Nacionalismos y problemas presupuestarios

Gorbachev pretendía una reforma de la URSS en la línea de una federación, buscando una cierta equivalencia con la Unión Europea o la Commonwealth británica, pero manteniendo la preeminencia de la administración y el poder central.

Sin embargo, Yeltsin, desde su cargo de presidente de Rusia, animaba activamente a los líderes de las otras 14 repúblicas ("tomad tanta soberanía como podáis digerir") promoviendo una acción coordinada de acoso y derribo de la Unión Soviética.

A principios de 1991 y estimuladas por Yeltsin, las principales repúblicas se negaron a contribuir al presupuesto de la Unión. El año anterior los movimientos nacionalistas ya habían amenazado el desmembramiento de la URSS. Los líderes de los "frentes populares" habían tomado el control de las legislaturas en casi todas la repúblicas, desde los estados bálticos en el norte a los estados transcaucásicos en el sur.

Hubo levantamientos nacionalistas y el 13 de enero las fuerzas especiales de policía cargaron rudamente contra los manifestantes lituanos en Vilna, matando 15 personas - lunes sangriento - y no consiguiendo otra cosa que exacerbar el resentimiento contra el sistema. La perestroika se deshinchaba por momentos.

Ante el desvío generalizado de los fondos de la recaudación y pretendiendo un golpe de efecto para ganarse a los conservadores, Gorbachev decretó, el 26 de enero, ampliar los poderes del KGB para investigar el sabotaje económico que estaba dejando exhausta a la Unión. El decreto cayó en saco roto dada la poca disponibilidad para el caso de unas fuerzas de policía en avanzado estado de corrupción.

El 10 de febrero los lituanos votaron masivamente a favor de un movimiento independentista y antisoviético. En Marzo los mineros del carbón en huelga se manifestaron en Moscú, Leningrado y ciudades de toda Rusia.

Gorbachev intentó remediar el colapso financiero del gobierno central de la Unión con un nuevo impuesto: la "tasa presidencial", un 5% a añadir a los impuestos al consumo. Ello dio más argumentos a los liquidadores del sistema que aprovecharon el descontento popular reclamando la eliminación del impuesto.

La lucha por el control de las rentas extractivas

Las rentas procedentes de las industrias extractivas (minería, petróleo, ... ) estaban en manos del estado central de la Unión.

Yeltsin y demás líderes nacionalistas querían echar mano sobre el pastel y promovieron movimientos de protesta, huelgas y sabotajes en estos sectores, aprovechando y fomentando el descontento entre los obreros.

Las huelgas y el sabotaje en las plantas petroleras provocaron la caída en picado de la producción al tiempo que las huelgas mineras mermaban la producción de carbón.Todo ello dificultó el suministro energético a la industria pesada y a las ciudades, generalizándose los problemas de desabastecimiento y el descontento creciente de la población. Además se agravaban los problemas financieros del gobierno central por la merma de las rentas petroleras procedentes del exterior.

Yeltsin pactó con Gorbachev finalizar las huelgas de los mineros si las rentas de las minas pasaban a manos de la administración regional rusa. El 1 de mayo Gorbachev cedió y un mes después las huelgas remitieron. Se había roto el monopolio del control de los recursos naturales por parte del gobierno central de la URSS. El petróleo vendría después.

El 9 de abril Georgia declaró "formalmente" su independencia de la URSS. Era el disparo de salida de la desmembración.

El golpe de estado fallido y el final de la URSS


El 19 de agosto de 1991 se produjo un golpe de estado dirigido por altos cargos colaboradores de Gorbachev (el vicepresidente, el primer ministro, el ministro del interior, el ministro de defensa, el director del KGB, el portavoz del Parlamento soviético, el jefe del aparato del Partido). En realidad un golpe del gobierno central sin Gorbachev. Los tanques salieron a la calle y rodearon la casa blanca, sede del parlamento en Moscú. Yeltsin levantó a la población en su defensa y se constituyó un cordón humano entre los tanques y el edificio. Al final, tras un primer intento de asalto y algunas víctimas civiles, los soldados se negaron a perpetrar una masacre. A los tres días el golpe de estado había fracasado.


Un mes después del golpe, 11 de las 15 repúblicas que formaban la Unión declararon su independencia. El 8 de diciembre de 1991 los líderes de los nuevos estados independientes firmaron la declaración que ponía fin a la existencia de la URSS y la creación de una nueva Comunidad de Estados Independientes "sin gobierno central alguno".

La transición al capitalismo (1991-2000)


1992 representó la primavera rusa. Fue la salida del túnel del totalitarismo. Por fin se respiraba un ambiente democrático. El número de grupos políticos, cívicos, culturales, religiosos, ... y sus actividades literalmente explotaron. Más de 300 organizaciones políticas operaban sin impedimentos y las manifestaciones y demostraciones tenían lugar casi con rutina, sin ser molestadas. Libertad religiosa, libertad total de movimientos y derecho a salir del país.

La libertad de expresión y de prensa era total. Los periódicos y los medios de comunicación habían quedado libres del control gubernamental. Una nueva ley prohibía la censura y la creación de monopolios en el sector de los medios de comunicación.

Pero mientras la población entusiasmada absorbía a bocanadas el deseado aire democrático, la nomenklatura, Washington y el crimen organizado tramaban en la sombra el destino del país.

En el primer año de la "reforma" - 1992 - la producción industrial colapsó en un 26%. Entre 1992 y 1996 el PNB ruso cayó un 42% mientras la renta per cápita caía un 40%. El estado ruso en bancarrota dejó de pagar sus sueldos a los maestros y funcionarios.

La Privatización


Joseph Berliner: "Los mayores fallos  del sistema soviético no tienen que ver con la forma de propiedad sino a) en la ausencia de precios reales que impedían a las empresas tomar decisiones racionales. b) en la ausencia de libre entrada, especialmente para las pequeñas empresas. c) en la insistencia en planificar en unidades física sin referencia alguna a sus precios. d) En el monopolio del comercio exterior. e) en la separación de las instituciones de Investigación y Desarrollo con respecto a la industria. f) En la forma centralista de la gestión empresarial. g) En el burocratizado sistema de asignación de la inversión."

El reparto de toda la riqueza de un enorme continente se llevó a cabo en un tiempo récord. Se utilizaron dos sistemas:

a) El truco de la privatización mediante vales:

A partir de octubre de 1992 el programa de privatización mediante vales proveyó a cada ciudadano ruso con un vale por valor de 10.000 rublos con el que podía adquirir acciones de empresas estatales. (10.000 rublos era el equivalente en 1992 a 32$, el salario medio de 1,5 meses). Del comunismo a la sociedad de propietarios.

El pastel implicaba a 200.000 empresas, de las cuales 600 complejos industriales responsables ellos solos del 47% de toda la producción industrial no militar. Las que se iban a privatizar en una primera etapa eran unas 5.000. Al final el 70% de toda la pequeña empresa y 7.000 grandes firmas habían sido privatizadas.

El esquema fue diseñado por A. Chubais (ministro de Yeltsin) y USAID (U.S. Agengy for International Development) y funcionó de la siguiente manera:

1. Insiders en el gobierno, la administración y los puestos de mando de las empresas se apropiaron de grandes cantidades de vales que se reservaron para ellos mismos.

2. La valoración en vales de los activos industriales fue manipulada en beneficio de los mismos insiders. El valor en vales de cada industria fue determinado por aquellos con conexiones con el gobierno de tal modo que muchos de los activos fueron adquiridos por un valor significativamente inferior al real.

3. En ningún momento se consideró que se estaban privatizando "monopolios" nacionales que una vez en manos privadas podrían abusar de su situación de monopolio. Los monopolios privatizados siguieron operando en un marco no competitivo y por tanto en una seudoeconomía de mercado. Se transformaron monopolios estatales en monopolios privados con el beneplácito y la ayuda de la administración demócrata norteamericana.

4. Millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos canalizados directamente por USAID, e indirectamente por Chubais, acabarían en manos de los insiders que los utilizarían para adquirir vales.

Todos aquellos que disponían de fondos - nomenklatura, crimen organizado - pudieron acumular suficientes vales para controlar la mayoría de las empresas privatizadas.

5. La liberación de los precios en enero de 1992 implicó una inflación descomunal que depreció los ahorros depositados en los bancos en un 99% dejando en la miseria a una gran parte de la población. La mayoría se vieron obligados a vender sus vales a los pocos que tenían dinero fresco. Nomenklatura y crimen organizado.

 La estrategia relámpago seguida en la Transición polaca serviría de referencia para la Transición en otros países, incluida Rusia (En Rusia, los "Wunderkinder" de Harvard, A. Schleifer, L. Summers y J. Sachs, aconsejaron a la corruptela de Yeltsin una "variante" de la tradicional terapia de choque - drásticas medidas antiinflacionistas - que resultó ser una variante inversa. Provocar adrede una inflación para diluir los ahorros de la gente que se vería así acuciada a vender sus vales por nada, con lo que se lograría rápidamente la ansiada y "necesaria" concentración del capital en pocas manos.

El choque fue brutal: En enero del 1992 se levantó el control de los precios en el 90% de los productos y en 1994, 3/4 de las empresas habían pasado a las "manos privadas" de funcionarios corruptos y gánsters.

b) El truco de la privatización "préstamos por acciones"

En 1995, Rusia estaba bajo presión por parte de sus acreedores (FMI y Tesoro norteamericano) para que aumentara sus ingresos. Boris Yeltsin había llevado el endeudamiento público al paroxismo. El gobierno ruso necesitaba desesperadamente dinero y se hacía difícil la obtención de nuevos préstamos.

En tal situación y con el beneplácito de Washington, Potanin, Chubais y sus colegas diseñaron un plan, en la primavera-verano de 1995, según el cual el gobierno ruso obtendría préstamos de la banca rusa con la garantía de acciones de las principales industrias estratégicas aun por privatizar- la joyas de la corona soviética - , petróleo, energía, oro, diamantes, níquel, ... en total las 12 compañías estatales más rentables del país.

En caso de impago del gobierno, los bancos tendrían el derecho a subastar las acciones de las compañías.

El esquema estaba amañado desde buen principio. Los objetivos eran cuatro:

1. Proporcionar algo de dinero al gobierno, relajando así la presión de sus acreedores internacionales.

2. Privatizar, en beneficio exclusivo de los compinchados en el plan, lo mejor de la industria soviética, circunvalando la aprobación del parlamento ruso.

3. Dado que los bancos participantes en el plan eran "bancos autorizados", es decir, banqueros del gobierno, el cual mantenía cuentas abiertas en los mismos para sus operaciones corrientes, una buena parte del dinero utilizado en el plan "préstamos por acciones" fue en realidad dinero del mismo gobierno.

Los "bancos autorizados" eran los recipiendarios de los impuestos rusos y de los préstamos al gobierno procedentes del FMI y el Tesoro norteamericano. Mientras ese dinero permanecía en el banco antes de efectuar los pagos correspondientes, el banco podía utilizar esos fondos para operaciones relámpago de tipo especulativo en los mercados de divisas u otros usos especulativos, reservándose los beneficios.

4. Una vez repartido el pastel, constituir un grupo privilegiado de oligarcas con enormes recursos para apoyar la continuidad del rumbo político marcado por Yeltsin.

El plan "préstamos por acciones" ha sido calificado del mayor robo de la historia. De principio a fin fue una operación planificada de sustracción de activos organizada por y para un pequeño grupo de futuros oligarcas provenientes de un pequeño círculo de funcionarios corruptos compinchado con el crimen organizado.

El gobierno, como estaba previsto desde buen principio, no devolvió los créditos obtenidos en la fecha de su vencimiento. Se pasó a la subasta, donde los participantes eran individuos o compañías controladas por los mismos bancos. En todos los casos los paquetes de acciones subastados se obtuvieron por un pequeño plus sobre el precio de salida.

Onexim bank, controlado por V. Potanin, uno de los diseñadores del plan, se quedó con el 38% de Norilsk Nickel (productor de 1/5 del níquel y 2/5 del platino mundial) por 170,1 millones de $ - el 0,1añadido a los 170 millones fue el plus que se pagó sobre el precio de salida de la subasta - . En 2003 su valor estaba tasado en 53.000 millones de $.

Otras compañías subastadas fueron: Sibneft (petróleo), adquirida por 100,3 millones de $, Sidanko (petróleo), por 130 millones de $, Yukos (uno de los productores de petróleo mayores del mundo), que fue adquirida por el banco Menatep, el banco de Mijail Khodorkovski, por 159 millones de $ ...

Tras el reparto siete "banqueros" habían obtenido el control del 50% de la economía rusa.

Los principales beneficiarios de la privatización fueron los sindicatos del crimen. De acuerdo con el Analytic Center of the Russian Academy of Sciences, "el 55% del capital y el 80% de los derechos de voto fueron transferidos a las manos del capital criminal doméstico e internacional".

Tanta corrupción al más alto nivel no podía tener otra consecuencia que la de crear una perfecta relación simbiótica entre la administración oficial y el crimen organizado. El resultado fue un círculo vicioso de crimen y desorden económico.

Entre tanto la economía rusa estaba en completa bancarrota. No se pagaban los sueldos ni las pensiones y cundía el desafecto de la población por las reformas.

Sin embargo, los beneficiarios del fraude, con A. Chubais a la cabeza como director de la campaña electoral de Yeltsin, apoyaron la reelección.



Gracias a sus aportaciones, al control oligárquico de los principales medios de comunicación y a los renovados préstamos de EEUU y el FMI utilizados ilegalmente en la campaña electoral, Yeltsin, la marioneta de EEUU y del crimen organizado, el hacedor de oligarcas, renovaría por otros cuatro años.

A mediados de los 90 la nueva "burguesía roja" que debía gobernar los destinos de un continente, había acumulado más de 150.000 millones de $ en cuentas extranjeras y propiedades residenciales. El sueño de 1992 de un capitalismo "popular" se desvanecía ante el avance imparable de la miseria, el crimen organizado y la corrupción más salvajes.

El papel entusiasta de la administración norteamericana


Washington estuvo siempre al corriente de estos manejos. El portaestandarte de toda la operación fue el "Russian Privatization Center" con fuertes lazos con la Universidad de Harvard.

El Centro recibió fondos y préstamos del Tesoro de EEUU, del FMI, del Banco Mundial, del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, de la Unión Europea, de Alemania y de Japón que superaron los 4.000 millones de $.

Clinton dejó que fueran los financieros de Wall Street los que dirigieran la política norteamericana respecto a la transición capitalista del antiguo bloque soviético.

Rusia se convirtió en la nueva frontera para Wall Street. Un enorme territorio virgen se abría a las fauces insaciables de la globalización financiera. Rusia podría convertirse en la macro burbuja soñada por los caballeros del Camelot financiero. El santo Grial de la financiarización que proporcionaría una nueva juventud al capitalismo y unas ganancias astronómicas a los que estuvieran bien situados en el pistoletazo de salida.

Desde el principio todos los esfuerzos se dirigieron a generar una burbuja piramidal lo más grande posible y con la máxima rapidez.

Crear una bolsa de valores. Privatizar rápidamente para suministrar un buen arsenal de títulos cotizables. Dirigir los flujos de capital especulativo hacia Rusia para generar una burbuja descomunal. Mantenerse en el ojo de la burbuja con toda la información privilegiada necesaria para aprovechar todas las suculentas oportunidades que se producirían y escapar a tiempo con un buen botín bajo el brazo.

Los caballeros que lideraron la cruzada capitalista en Rusia fueron los mismos paladines de las sucesivas burbujas financieras que han conducido al mundo a la actual depresión. R. Rubin, secretario del Tesoro del Gobierno de Clinton, Lawrence Summers, subsecretario del Tesoro, Strobe Talbott, con la ayuda de la Universidad de Harvard y la colaboración especial del "terapista de choque" Jeffrey Sachs. Y son los mismos caballeros, quien más quien menos, que dirigen o defienden, en la actualidad, como hicieron en Rusia, el proceso de drenaje, con fondos públicos, de las pérdidas de sus amiguetes especuladores.

La administración de Clinton y A. Gore no dudó en tapar toda esta retalía de escándalos, contubernios criminales, fraudes, robos y lavado de dinero en su misma trastienda - el Bank of New York fue utilizado como lavadora del crimen organizado ruso - desatendiendo descaradamente continuados informes contrastados de la CIA que denunciaban la situación, alegando el temor a un triunfo de la oposición comunista a Yeltsin.

Todos los indicios sobre corrupción, fraude y penetración del crimen organizado fueron descartados y el FMI y el Tesoro USA siguieron reforzando y enriqueciendo a los nuevos "capitalistas" rusos, es decir a la mafia y la corrupción a gran escala rusas, con tal de que la burbuja creciente no se desinflara.

El "dream team" ruso

Es de notar que los principales responsables de la política norteamericana con respecto a la transición rusa fueron el vicepresidente Al Gore y el entonces funcionario del Tesoro y hoy alto consejero económico de Obama y artífice del "Bad Bank" (ver otros artículos de este blog), Lawrence Summers, los cuales, refiriéndose a los oligarcas tan notorios como corruptos - Boris Nemtsov y A. Chubais - (íntimos amigos personales de ambos) les calificaron, en 1996, sin sonrojo alguno, como el "dream team económico" de Rusia. (B. Nemtsov declaró con un cinismo encomiable: "Rusia debe escoger entre el criminal-capitalismo y el capitalismo con rostro humano")
Enlace
Se cumplían las previsiones y los deseos del sr. Feffry Sachs, el "shoc terapista" de Harvard. Una nueva clase capitalista había nacido en Rusia. Un poco a lo bestia, hay que reconocer, pero como ocurriera en América, los "robber barons" se hacen, a veces, necesarios.

El origen de la burbuja de 1997


EEUU es el único país en el mundo con derecho a veto en el FMI. Abusando de su influencia convirtió al FMI en agente y palanca al servicio de la política burbujista de los financieros de Wall Street

Préstamos del FMI a Rusia:

1992: 1.000 millones de $
1993 : 1.500 millones de $
1994: 1.500 millones de $.
1995: 6.800 millones de $.
1996, marzo: 10.200 millones de $. (el mayor préstamo en la historia del FMI)

Préstamos intergubernamentales (EEUU, Alemania, Japón, ...) entre 1992 y 1996 : 30.000 millones de $.

Durante 1997, Rusia pidió prestados 36.600 millones de $ para cubrir las 3/4 partes de su déficit fiscal presupuestario de los cuales, 12.000 millones obtenidos a partir de la colocación de bonos del tesoro a corto plazo (GKOs) y otros 19.000 millones en créditos a corto plazo de bancos extranjeros.

El objetivo: inflar la burbuja financiera rusa. En 1997 la burbuja alcanzó su máximo apogeo y los especuladores obtuvieron ganancias estratosféricas de sus inversiones.

Sin embargo, la economía real estaba por los suelos. La mayoría de las empresas estaban en tales apuros financieros que no solamente no pagaban impuestos sino que retenían los salarios de los trabajadores (8.800 millones de $ retenidos en marzo de 1997) los cuales se veían en el papel de financiar a sus propias empresas. Las deudas de las empresas por impuestos no pagados alcanzaron los 35.000 millones de $ aquel año.

La administración rusa estaba financiando sus crecientes gastos con préstamos del exterior. Los inversores extranjeros adquirían deuda rusa a cambio de altos intereses.

Sólo para poder pagar estos intereses el gobierno ruso empezó a pedir prestado emitiendo deuda en forma de bonos a corto plazo (los GKOs). Para poder colocarlos a unos inversores con la mosca en la nariz hubo que subir, subir y subir los intereses. En mayo de 1997 se pagaban unos intereses ya superiores al 150% anual.

Tras la reelección de Yeltsin, el gobierno permitió la compra de GKOs por extranjeros. Chase Manhattan, UBS, Credit Suisse, First Boston, Republic Bank... se lanzaron a la caza del GKO.

Para poder pagar estos vencimientos el gobierno recurrió a emitir más GKOs. Se trataba el típico esquema piramidal Ponzi: Con los nuevos préstamos pagar los intereses de los anteriores.

Los inversores rusos y extranjeros participantes en el Casino GKO se hicieron de oro mientras duró la orgía.

Los GKOs resultaban tan lucrativos que los bancos rusos invirtieron masivamente en ellos en lugar de hacer préstamos comerciales.

El 6 de octubre de 1997 el principal índice de la Bolsa rusa alcanzó su máximo histórico (571, un año después caería a los 37 puntos) convirtiéndose en el mercado financiero emergente más ardiente del planeta.

Pero el sueño ruso iba a durar muy poco. La crisis financiera asiática de 1997 puso los pelos de punta a los timoratos inversores que empezaron a retirarse silenciosamente convirtiendo sus activos en rublos a dólares.

Sin embargo y a pesar de los malos indicios, el mercado confiaba en que Rusia era demasiado "nuclear" para caer. Bank of America, Credit Suisse, First Boston Corp., Lehman Brothers, Merrill Lynch, Goldman Sachs y Citibank habían prestado grandes sumas a los especuladores.

En mayo de 1998 L. Summers convenció a Clinton para obtener del Congreso una contribución extraordinaria de 10.000 mill. de $ al FMI para "salvar el capitalismo en Rusia".

Aún en junio de 1998, Goldman Sachs abrió una suscripción de eurobonos rusos por valor de 1.025 millones de $ que colocó íntegramente.

Las cucarachas abandonan el barco en los botes del FMI

El 16 de julio de 1998, el FMI, junto al B.M. y Japón, acordaron los términos de un macro préstamo de 17.100 millones de $ al gobierno ruso en un paquete al que se sumarían otros préstamos y que alcanzaría los 22.600 millones de $.

Fue la oportunidad de oro que precisaban los insiders bien conectados para convertir rápidamente sus activos en rublos a dólares. De esta manera el FMI libró a tiempo a una selección de especuladores sin escrúpulos, tanto rusos como no rusos, del descalabro general, poniendo a salvo sus capitales y sus enormes ganancias.

La euforia volvió momentáneamente a la bolsa de Moscú con una subida récord del 17% tras meses en caída libre. Pero a finales de julio la bolsa retomó la senda del descalabro.

Pero la huida masiva del rublo dejó al gobierno con unas reservas de tan solo 12.000 millones de $,totalmente insuficientes para aguantar la moneda.

En agosto la bolsa de Moscú tuvo que cerrar varias veces al producirse caídas diarias de más del 10%. La liquidez desapareció del mercado.

El crac de 1998


El 17 de agosto de 1998 un cataclismo económico similar al crac de 1929 hundió la economía capitalista rusa. El gobierno ruso se declaró en bancarrota, anunció una suspensión de pagos unilateral de los GKOs y dejó flotar el rublo.

En menos de 24 horas la caída en picado del rublo hizo subir los precios al por menor más de un 30%.

Los depósitos bancarios fueron congelados por un decreto - 2 meses de corralito - y las tarjetas de débito dejaron de funcionar. Docenas de bancos cerraron y desaparecieron (sólo un puñado de bancos controlados por la mafia y los oligarcas fueron rescatados por el Banco Central ruso). En pocos días se evaporaron los ahorros de los ciudadanos que sin poder sacarlos de los bancos veían como iban perdiendo su valor junto con el rublo.

Los que no perdieron su empleo se encontraron con que no podían cobrar su salario. Cuando finalmente cobraron, éste había perdido más de los 2/3 de su valor (la caída media fue de 160$ a 55$/mes) y el número de rusos viviendo por debajo de la línea oficial de pobreza pasaba al 40%.

El PIB de 1997 había sido de 422.000 millones de $. En 1998 apenas llegó a 132.000 millones, una caída del 74%.

Los valores de la bolsa cayeron un 90% en un año. El rublo un 75%. La inflación se disparó. Frente al descalabro monetario y financiero se volvió al trueque. Los maestros de Voronezh tuvieron que cobrar sus clases en lápidas mortuorias.

En los 90 el gran hito de la mundialización dirigida por el tándem FMI-BM resultó en la conversión del "2º Mundo" (antiguo bloque soviético) en 3r Mundo, con el mayor y más rápido incremento de la pobreza registrado en la historia: de 14 millones a 170 millones en menos de cuatro años.

Se trató de una pauperización en masa instantánea sin precedente en la historia. Hoy día el 60% de la población rusa malvive en la pobreza y sin calefacción en un clima extremo en condiciones de chabolismo que retrotraen a las del sitio de Leningrado.

Y llegó Putin


Desde que fue nombrado presidente en el 2000, Putin llegó a un acuerdo con los oligarcas rusos.
Los oligarcas aceptaban unas normas claras de comportamiento dentro y fuera de Rusia y a cambio Putin les garantizaba protección contra la expropiación estatal y sobre todo "protección" contra ellos mismos. Cuando asumió el cargo de presidente, los oligarcas estaban al borde de una guerra intestina en la cual la información fiananciera constituía el arma clave. Los oligarcas poseían los medios de comunicación y los usaban como armas de ataque unos contra otros. Putín se aseguró el monopolio de la información financiera y aseguró la paz.

Malthus en Rusia


Durante la primera presidencia de Yeltsin la población rusa declinó en 3,4 millones. (durante la guerra civil de 1918-1920 la población menguó en 2,8 millones). En Rusia la población disminuye a un ritmo escalofriante de 1 millón de personas al año. La esperanza de vida para los hombres ha caído 58 años, por debajo de la época zarista. La terapia de choque ha generado un abandono de niños sin precedentes los cuales se convierten en mercancía barata de la explotación sexual y del lucrativo tráfico de bebés y órganos. En 1998 había 8 millones de huérfanos (más que al final de la 2a g.m.) y sólo 650.000 vivían en orfanatos el resto son vagabundos sin techo. En un país que formaba más científicos e ingenieros al años que los EEUU, 10 millones de niños están desescolarizados.

La mortalidad infantil está en los 23 por mil nacimientos. La drogodependencia y el SIDA avanzan de forma exponencial junto a la expansión de la criminalidad. Más de 4 millones de rusos son adictos a drogas duras y más del 10% de la población es seropositiva (de 1997 a 1999 la población infectada dobló. literalmente. 1.000.000 de casos declarados en 2005). El alcohol mató a 35.000 rusos en 2000 (en USA 300 al año). La tuberculosis ha alcanzado proporciones de pandemia evidenciando la destrucción de la red de seguridad social (150.00 nuevos casos cada año).

EnlaceMurray Feshbach, el mejor experto en demografía rusa, ha trazado una proyección respecto a la población rusa que podría caer hasta los 80 o 75 millones en 2050 (135 millones en la actualidad) si no se solucionan los problemas sociales.

Un enorme arsenal químico, biológico y nuclear en manos del criminal capitalismo


Nuclear

1.200 Tm de uranio
200 Tm de plutonio
2.500 altos científicos nucleares sub-empleados o en el paro junto a decenas de miles de especialistas y colaboradores en igual o peor situación.

Químico

Cientos de plantas para armamento químico con miles de científicos y técnicos empleados, que habían desarrollado el más avanzado programa de producción de armas químicas del mundo.
40.000 Tm. de agentes químicos repartidos diversos depósitos y plantas repartidos por todo el país.

Biológico

El programa de armamento biológico soviético heredado por Rusia empleaba 65.000 personas. Había cuatro plantas de agentes biológicos para uso militar. Además, la investigación en agentes biológicos letales se hacía a través de un complejo de 50 plantas farmacéuticas, conocidas como Biopreparat.

links relacionados:

Blog sobre países del este

N. Radacanu: Rumania 1989-2009, Aspectos económicos y sociales

Karol Ondriaš: Socialismo versus capitalismo. Los datos presentados en este libro demuestran la decadencia de la sociedad eslovaca y la del resto de los países exsocialistas tras la transición del socialismo al capitalismo. Para bajarse la versión en castellano clicar en Stiahnuť knihu

Alex Callinicos: Un trabajo sobre la especulación y el crac financiero asiático de 1997 y el ruso de 1998

Stephen F. Cohen:Failed Crusade (extracto) Sobre la "cruzada" y el saqueo de Rusia por los paladines de Wall Street y el triste papel de los medios de comunicación en el proceso.

Aumento de casos de canibalismo en Rusia

26/1/09

Apagón capitalista global


English tranlation

Gramsci (cuaderno de prisión, 1930): "Las crisis consisten precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo todavía no ha podido nacer; en este interregno aparecen una gran variedad de mórbidos síntomas"

Paul Samuelson: "Los sistemas de mercado no regulados tarde o temprano se suicidan"

¿Habrá otra primavera para el capitalismo?


Cuanto más se retrasa el reconocimiento de la bancarrota financiera, más empeora la economía real sobre la que descansa una pirámide que se va haciendo más tóxica por momentos. Hemos entrado en una pendiente de deflación del valor de los activos de tal magnitud que muy pronto ya no podrán traspasarse al sector público a la brava, sin enfrentar unas consecuencias escalofriantes en términos monetarios y bancarrotas estatales.

Espejismos depresivos

Vislumbrar por doquier nacientes "brotes" de recuperación económica, mientras se prosigue la labor de zapa de los tesoros públicos que se ha convertido en el deporte por excelencia de la clase política al servicio de las grandes corporaciones.

Pero, lo grave de la actual situación es que, incluso si se desmonta la pirámide y se sanea el sector bancario, la confianza y los negocios no van a rebrotar. No habrá otra burbuja de crecimiento, no habrá otra primavera. El cambio climático también opera en el seno del capitalismo y en este caso se trata de un invierno sin final previsible.

Sin trabajo no hay consumidores. Sin consumidores no hay demanda. El estado puede "estimular" puntualmente, pero no puede substituir indefinidamente el consumo y la inversión. La única respuesta en capitalismo es más productividad, más deslocalización, menos salarios, y en definitiva, más depresión. Hemos entrado en la etapa autodestructiva del capitalismo, una autoinmolación global tras la estela inalcanzable de la concentración absoluta del capital.

Holocausto capitalista


Para sorpresa de muchos el capitalismo a entrado en bancarrota sin ayuda ni colaboración de nadie. Nunca en la historia del capitalismo la oposición socialista había sido tan endeble e insignificante y sin embargo el sistema se hunde. Ello corroboraría la teoría - expuesta en este blog - de que una oposición socialista-comunista atempera el capitalismo y favorece su estabilidad. Sin oposición, sin contestación, sin coexistencia, el sistema se pone a funcionar en su forma más pura, sin frenos ni cortapisas y la mano invisible que guía a la diosa codicia acaba llevándolo al precipicio y al colapso económico.


En unos momentos en los que el sistema se felicitaba y autocomplacía, ya sin complejo alguno, por el triunfo apabullante de su ideología en su expresión neoliberal más exultante, que incluso había conseguido que los sucesores de Stalin se convirtieran en adalides - Al Capones - del capitalismo salvaje y que los de Mao se apuntaran al sistema a la carrera proclamando la consigna "hacerse rico es glorioso", el sistema ha entrado en barrena en fase de liquidación.

Todos los fusibles del sistema se están fundiendo una vez que el catalizador del crecimiento por el crecimiento se ha agotado. El capitalismo se ha dado de morros por primera vez con sus propios límites absolutos.

Lock out global y orgía de fusiones y adquisiciones


El sistema sólo produce y da empleo si es capaz de obtener beneficios para acumularlos y obtener aún mas beneficios. En sucesivas fases de acumulación la riqueza se ha ido polarizando exponencialmente hasta llegar a un estadio en que la ecuación se ha roto, buena parte de la producción se queda sin vender y se inicia la espiral de la depresión.

Sin beneficios el capitalismo se declara en huelga y no invierte salvo para concentrarse aún más a partir de los cadáveres de sus competidores, en una orgía de canibalismo desenfrenado.

Mientras se niegan préstamos a los contribuyentes, J.P. Morgan, Citigroup, Bank of America y Bank of Scotland, ... están prestando (precisamente el dinero que les llueve de los contribuyentes) para una atropellada carrera de fusiones y adquisiciones en el mismo sector bancario, en el sector de la energía (Vattenfall - Nuon, Enel-Endesa), en el de las farmacéuticas ( Roche-Gennentech, Merck-Schering Plough, Pfizer-Wyeth)...

Aunque la gente necesita casa, comida, vestido,crédito, ... el sistema se ha parado, las fábricas se vacían, los barcos no zarpan, las pantallas de plasma se quedan en los almacenes, las cosechas se pudren en los silos y las mesas de los restaurantes permanecen vacías. Es la crisis de sobreproducción que ya estudiaron los socialistas del siglo XIX pero esta vez a escala global. Ya no hay posibilidad de la tradicional huida hacia adelante. Ya no quedan mercados nuevos por explotar, continentes por doblegar, océanos por esquilmar, ... ni siquiera guerras mundiales que combatir.


La Hiper-Depresión del s. XXI


En estos momentos la espiral depresiva es escalofriante. Se está parando toda la producción del planeta a un ritmo de cientos de miles de parados adicionales diarios. EEUU cayó un - 3,4 % el último trimestre de 2008, Japón un - 17.2%. La producción industrial alemana cae un 13% y la surcoreana un 21%. La producción industrial china ha caído en picado durante los últimos 5 meses.



La 3a Gran Depresión ya ha empezado. La espiral recesiva es de una magnitud sin parangón en la historia. No se trata de una crisis más. Ni siquiera de una gran depresión más. Se trata de un verdadero apagón del sistema, la verdadera y definitiva Gran Depresión, la Hiper Depresión. Al capitalismo se le han acabado las pilas. El sistema ya no tiene nada que ofrecer. Sus circuitos se están fundiendo en un macro-cortocircuito global.

Todas las medidas "anticrisis" tomadas hasta ahora responden a la inexistencia de una oposición anticapitalista y por tanto todas, absolutamente todas, no hacen más que profundizar el apagón general. Se está intentando salvar los muebles de la financiarización, socializando sus pérdidas a base de ingentes cantidades de fondos públicos, en un intento descabellado de recreación de las condiciones para otra burbuja crediticia, otra pirámide, otra especulación, única forma que le quedaba al capitalismo para seguir funcionando.

No habrá rebote


La deriva irracional y suicida capitalista ha conducido al planeta a una situación límite de stress que se está volviendo contra la misma supervivencia de nuestra especie en la galaxia.

Nunca, como ahora, el socialismo ya es una pura cuestión de supervivencia para nuestra especie y muchas otras más. El capitalismo nunca fue un buen sistema para la organización económica y social pero tiene la capacidad - sistémica - de reproducirse y replicarse sin control, aunque ello ponga en serio peligro el destino de la humanidad.

Esta vez la espiral no va a parar, puesto que las condiciones para el rebote - una mejora en la tasa de ganancia - precisan de otra expansión depredadora del sistema, someter otros continentes, ... otros planetas?. Como los tumores, el sistema necesita crecer para oxigenarse, sin crecimiento se ahoga. El siglo XXI marca el límite físico al capitalismo. Lo que queda por ver es si el cáncer capitalista acaba con su huésped o la humanidad supera de alguna manera esta enfermedad terminal.



La última fase del capitalismo: el Criminal-capitalismo


La última Gran Depresión, si se supera, sólo será en condiciones de socialismo. Nunca, como ahora, fue más cierto lo de "socialismo o barbarie". En las condiciones actuales de dominio absoluto de las grandes corporaciones multinacionales, zonas geográficas cada vez más extensas de la cartografía del planeta irán cambiando al color negro de los estados mafiosos o fallidos en bancarrota. Una mancha oscura que irá avanzando en dirección a un norte que se consideraba inmune a la barbarie capitalista.

Ya empieza a ser habitual que las empresas en apuros, ante el cierre de la financiación bancaria, pidan préstamos a la mafia, a la camorra y al crimen organizado. Préstamos "a la rusa". A menos organización estatal, más organización criminal. Estamos entrando de lleno en la etapa del criminal-capitalismo (la Camorra y la Cosa Nostra están recolectando "impuestos" por valor de 250 millones de euros al día)

La inminente bancarrota financiera estatal, único resultado tangible de los ingentes rescates financieros, abrirá el camino al control de la actividad económica por parte del crimen organizado que cuenta con enormes recursos financieros para penetrar y controlar sectores enteros de la economía. A medida que disminuye la capacidad recaudatoria legal de los estados aumenta la capacidad recaudatoria ilegal de la mafia.

Sunami financiero 2.0


Incuestionablemente el sistema se está colapsando por momentos. Más del 40% de la riqueza mundial ya ha sido engullida en la espiral depresiva. En EEUU, más de 18 billones (entre inmobiliario y bolsa) se han volatilizado y el paisaje se puebla de campamentos de sin techo. Una segunda ola gigantesca del Sunami financiero está amenazando en el horizonte sobre unas economías fuertemente tocadas por la del otoño pasado. (55 billones de $ en CDSs fallidos en los próximos meses).

La finanza está hundiendo la economía real pretendiendo salvar sus activos a costa de las finanzas públicas y organizando nuevas corridas especulativas.

Suspensiones de pagos y morosidad generalizada están agregando una energía descomunal a la segunda ola de la depresión en ciernes. Un gigantesco sunami que se va a llevar por delante buena parte de lo que queda del maltrecho sistema financiero, del sistema monetario y de la economía real.

No se trata de que las "políticas económicas" resulten inadecuadas o fallidas. Lo que está ocurriendo es un asalto a mano armada a los recursos estatales para compensar las pérdidas incurridas en los negocios especulativos de toda índole.
Se trata de disimular los taladros y la dinamita para reventar el tesoro público bajo el disfraz de la política económica anticrisis. La crisis del sector privado se está transformando rápidamente en una crisis del sector público.

En EEUU, en los últimos 6 meses, el Tesoro y la Reserva Federal han adquirido o asegurado ya unos 12 billones de deuda basura. Los republicanos han pasado a la carrera el testigo a los demócratas.

Obama vs Roosevelt


L. Summers, una joya de economista de Wall Street, jefe de economistas del Banco Mundial, supervisó la entrega de la URSS al criminalcapitalismo en los 90. El actual primer asesor económico de Obama posee una "lógica" envidiable: "Los países pobres son competitivos en costes sanitarios derivados de la polución, así pues, la lógica económica que hay detrás de la exportación de residuos tóxicos al tercer mundo es impecable y deberíamos aceptarla como tal."

El mismo Obama se declara seguidor de Roosevelt, pero F.D. Roosevelt, a diferencia de Obama, era miembro de pleno derecho del exclusivo club de la alta aristocracia norteamericana y no dudó en hacer morder el polvo a algunos de sus pares más recalcitrantes con su programa del New Deal. No es el caso de Obama. El verdadero Obama es el amañado resultado de una lograda operación de relaciones pública y obedece servilmente sus amos, Wall Street y las grandes corporaciones norteamericanas.

Todo el equipo Obama está compuesto de elementos garantes de los intereses de las grandes corporaciones: T. Geithner, (experto en saqueo del tesoro público, uno de los principales arquitectos de las operaciones de salvataje de Bear Stearns, Washington Mutual, Merrill Lynch, Wachovia, ...), L. Summers, J. Corzine, P.Orszag, (en 2004 publicó un libro abogando por la privatización de la Seguridad Social) C. Rommer, K. Sheppard, K. Salazar, J. L. Jones ...

El "yes We can" electoralista se ha traducido, en la práctica, en la absoluta sumisión a las grandes corporaciones. Se trata de reflotar, sin condiciones y por todos los medios factibles, la banca zombie - Citigroup, Bank of America, JP Morgan, Wells Fargo, Goldman Sachs...- (sus deudas infinitamente superiores al valor de sus cada vez más desvalorizados activos), muertos vivientes que se mantienen con vida gracias a transfusiones directas - Tesoro Público - o indirectas - AIG - de fondos públicos. Su situación de manifiesta insolvencia se escamotea, gracias a la desrelugación, con sofisticados trucos a la Enron - trasladando el agujero a sociedades instrumentales - banco malo - a cambio de fondos frescos estatales.



El plan Obama-Geithner - y sus variantes europeas -, no tiene nada que ver con el New Deal de Roosevelt o Eisenhower. Intenta retrasar todo lo que se pueda el reconocimiento del gargantuesco desfalco financiero a base de transfusiones continuas de fondos públicos al sector financiero y a sus ricos beneficiarios traspasando las pérdidas de la especulación a los contribuyentes presentes y futuros.

Lo demás es pura decoración, relaciones públicas para desviar la atención respecto a los gigantescos rescates financieros en marcha. Mientras se desvía la atención sobre algunos cientos de millones de $ en bonos para altos ejecutivos de AIG, se escamotea que esta entidad, propiedad del estado en un 80%, está canalizando cientos de miles de millones hacia la banca zombie ( 3 billones de $ hasta el momento) y su selecta clientela de fondos hedge.

Las elites están traspasando a toda prisa sus deteriorados balances al sector público en una macro operación coordinada de "cash for trash" (dinero por basura) en la que las entidades financieras privadas cambian sus devaluados activos por deuda emitida por los estados.

La envergadura del agujero crece y crece. A más crisis más desvalorización de los activos financieros. Son 14 billones de derivados a partir de 1.5 billones de sub primes y suponiendo sólo un apalancamiento de 10 veces esta cantidad, nos da un total de 140 billones en derivados en los maltrechos balances de Wall Street, de los cuales, la cifra estimada de tóxicos no para de aumentar - 4, 5, 7, 10 billones? - .


Según las estimaciones más optimistas del coste total de la crisis financiera (estimaciones provenientes del mismo sector financiero que considera ridículas las del FMI) podrían superar los 33 billones de dólares. Como dan por supuesto que las pérdidas se traspasarán íntegramente al sector público ello implicará unas emisiones de deuda equivalentes. Los ahorros mundiales, según la tabla adjunta (Wikipedia) estarían en unos 100 billones. Resumiendo, los gobiernos habrán de colocar un volumen de deuda pública que absorbería un tercio del ahorro total mundial. 

Ahorro total mundial en billones de $

Riqueza privada $ 37,2
Fondos de Pensiones $ 28,2
Fondos Mutuos $ 26,2
Aseguradoras $ 18,8
Reservas de divisas $ 7,3
Fondos soberanos $ 3,3

Al final del proceso planea la privatización pirata, el sector público despedazado y a subasta - a precios trucados a la Yeltsin.

El timo de los "stress tests"


Los "stress tests" del equipo Obama serán recordados como el mayor fraude de auditoria contable de la historia. Ninguno de los grandes bancos "examinados" registró peligro de insolvencia (el FMI estima el agujero en unos 3 billones de $ y N. Roubini en unos 3,6 billones). Unos balances inmaculados que en conjunto sólo precisarían una mínima adición de capital - 75.000 millones de $-. Citigroup, precisaría sólo una leve inyección de capital de 5.500 millones).
Se trataría de un último y desesperado intento de un equipo de timadores empedernidos para pescar inversores internacionales y reflotar el tinglado especulativo fuera del cual se ahogan.

En Europa, más de lo mismo


Al mismo tiempo los bancos evitan sacar las viviendas embargadas al mercado para mantener los precios artificialmente altos y evitar la desvalorización de sus activos hipotecarios. Retrasan las subastas para esconder la amplitud de sus pérdidas. En EEUU han "desaparecido" 600.000 viviendas. El fenómeno se generaliza y serían centenares de miles viviendas "missing" en Reino Unido, España y los Países del Este Europeo.

En Europa los rescates no se han quedado cortos con respecto a EEUU, y las perspectivas no son nada halagüeñas y apuntan a que lo transferido hasta ahora era sólo la punta del iceberg. Hypo Real State, el 2º banco hipotecario alemán, que ha engullido ya unos 100.000 millones de € (el total del gasto anual alemán en seguridad social es de 124.000 millones de €) podría necesitar cerca de "1 billón" de € para tapar sus deteriorados balances repletos de derivados basura (el total del presupuesto alemán anual es de unos 0,3 billones de €).

El gobierno alemán ya ha aprobado un plan para poner en marcha un "bad bank" para rescatar entidades con problemas que, una vez saneadas, van a ser adquiridas por el gigante Deutsche Bank.

Links:

Para un repaso de la historia de los proyectos socialistas: Robin Blackburn: Fin de Siècle: Socialism after de Crash.
Yiching Wu : Un estudio crítico de la restauración del capitalismo en China
Atilio Boron: Una aproximación similar.
Miguel A. Montes: La crisis, cáncer incurable del capitalismo

8/1/09

6 condiciones para superar la crisis


J.M.Keynes: "La dificultad no está tanto en desarrollar nuevas ideas como en escapar de las antiguas"

David Rockefeller (1999): "Alguna cosa ha de reemplazar los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada"

La pregunta del millón: ¿Cuando terminará la crisis?. Sea ex-ministro, sea miembro de la Comisión Europea, sea premio Nobel de economía, ..., nadie responde claramente porque ésta no es una crisis normal de la que se sale según aquello de que "todo lo que cae termina por remontar". No bastará con encomendarse a San Ciclo. A la primera ola del sunami financiero sucederán otras con una energía recalentada por las insolvencias y la depreciación generadas por la crisis de la economía real, mientras que el fantasma de la bancarrota nacional sobrevuela ya los estados demasiado comprometidos con el "estado del bienestar bancario".

Bajo un sustrato de crisis de sobreproducción, la crisis de consumo / liquidez /solvencia refleja una espiral depresiva imparable tras el disparo de salida de la fusión del tinglado financiero.

Estamos asistiendo a un lockout, un cierre patronal a una escala desconocida, con una huida "capitalista" en desbandada de las instalaciones fabriles. Una lógica perversa y suicida que confía en recuperar la senda de los beneficios a base traspasar a los contribuyentes buena parte de las pérdidas,"flexibilizar" ad infinitum las condiciones laborales, reventar los salarios reales,  y subirse a la próxima juerga especulativa.

Readaptar la producción, la demanda y el sistema productivo


La crisis es sistémica y remontarla exigirá un cambio radical en las condiciones en que se desenvuelve la actividad económica. En al actual sistema, la inversión, el trabajo y los salarios, dependen de la posibilidad de obtención de beneficios por parte de los capitalistas. El desempleo reduce los salarios reales con lo que momentáneamente se recuperan los beneficios, pero se resiente el consumo y la demanda. El número de empresas rentables disminuye y el capital se concentra en unos pocos campeones monopolistas transnacionales que consiguen mantener sus "beneficios" (rentas de monopolio) sin necesidad de inversiones adicionales.

Además, la actual capacidad productiva está instalada e íntegramente organizada para un tipo de producción irracional y desequilibrada que ha declarado la guerra al planeta.

Una considerable parte de la producción está dirigida a los bienes y servicios de lujo para la minoría rica. Porsche, Bulgari, Polo Ralph Lauren, Tifany, Hermes, Sotheby's, ... abrían nuevas sucursales a ritmo frenético en Shanghai, Dubai, y Bangalore para mil híper-ricos y 10 millones de millonarios en dólares, el sector más dinámico del mercado. Super-yates de más de 60 metros, super-automóviles como el Buggati Veyrons (1.25 millones de $), complejos suntuarios exclusivos y segregados, reproducciones palaciegas a la Romanof, ciudades futuristas de lujo, villas de ensueño en torno a campos de golf, arquitectura exhibicionista, islas artificiales en Dubai, ... universos alternativos para formas privilegiadas de vida humana. (Evil Paradises). El consumo de los ultra-ricos (incluido el lavado de fondos de procedencia dudosa) de ha sido un elemento clave de una burbuja inmobiliaria global de más de 31 billones de $.

 Las burbujas especulativas generan enormes despilfarros ("elefantes blancos") por doquier. Aeropuertos, estadios, autovías, trenes, rascacielos, ciudades residenciales enteras, "sin" usuarios presentes ni futuros. 

Por otra parte en condiciones de capitalismo, el crecimiento por el crecimiento exige la fabricación de multitud de productos de calidad dudosa (obsolescencia planificada) y la colocación de una enorme e insostenible gama de productos inútiles, superfluos y a menudo nocivos, gracias al sortilegio de la publicidad engañosa. La estrecha y limitada perspectiva ecozida del mercado capitalista no alcanza más allá del cálculo del beneficio-pérdida a corto plazo y resulta intrínsecamente contradictorio con el equilibrio ecológico del planeta. El capitalismo está generando una crisis terminal para la era anthropozóica de la historia del planeta.

En la antesala de la crisis de sobreproducción está la mala distribución. Sólo la redistribución de la renta y la riqueza podrá generar un nuevo tipo de demanda, cualitativamente distinta, para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza en orden a cubrir las necesidades, "racionales" y sostenibles, insatisfechas y perentorias de la gran mayoría de la población del planeta.

Es preciso cambiar la micro-perspectiva del capitalismo por un nuevo paradigma social y medioambiental que libere el control de la inversión del secuestro miope de los grandes bancos y compañías multinacionales.

Así pues, cualquier andamiaje para frenar la crisis sistémica exige una cimentación socialista. Superar el capitalismo. No hay otra alternativa que el desarrollo de estrategias socialistas  sostenibles.

Seis condiciones para superar la crisis


La fórmula general es bastante simple: Redistribución + Democracia = Recuperación Sostenible.

Estas condiciones sólo pueden implementarse de forma conjunta a nivel internacional. Ya no es posible una salida de la crisis país a país, hundiendo la cabeza del vecino para seguir respirando. Tampoco es posible que un país tome la alternativa y muestre el camino a seguir. El imperialismo 2.0 es una arma disuasoria y letal en manos de los capitalistas. Es el mundo el que está en crisis. Se trata de un solo y único barco, sin compartimentos estancos.

1. Convertir el planeta en un medio hostil a los monopolios multinacionales. Recuperar los comunales

La globalización actual es un medio ideal y propicio para la vida, la reproducción y la hipertrofia predatoria e irresponsable de las grandes corporaciones multinacionales. Son las causantes de la crisis económica, social y ecológica del planeta y los principales responsables de la conversión de la 3ª revolución industrial en 3ª Gran Depresión.

La crisis es el medio ideal para la concentración del capital. Las multinacionales se hacen más y más poderosas, alcanzando más y más posiciones de monopolio, sector tras sector. Los estados endeudados y quebrados pronto acaban siendo pasto de su codicia depredadora.

Será preciso establecer una coordinación legislativa anti-monopolio a nivel internacional, que ponga coto a la concentración capitalista y a la predación de las multinacionales. F.D. Roosevelt ya escribió sobre el tema en "1889". Durante la crisis de los años 30 la administración americana encargó un extenso estudio sobre la concentración y el monopolio como causantes de la recesión.

Son los responsables de la deslocalización, la depredación irracional de los recursos naturales, la polarización irracional del tejido industrial y comercial hacia los "paraísos" de la explotación, "zonas especiales" de la depredación humana. Wal-Mart, la mayor empresa del mundo, es responsable de la desertización del tejido industrial y comercial de estados y países enteros, de la explotación salvaje y asesina de la fuerza laboral de sus proveedores y de la ruina de los agricultores.

Una condición imprescindible para la superación de la crisis es la socialización irrenunciable de las decisiones de inversión. Los ciudadanos no pueden dejar exclusivamente en manos de unos pocos monopolistas, cegados por la codicia, la decisión social de la inversión.

Es preciso entrar de inmediato en una dinámica empresarial de servicio a la comunidad. Hay que recuperar el espíritu socialista de las cooperativas, el carácter solidario de los fundadores de las cajas de ahorros, la participación de los trabajadores en el capital y el control de las empresas, la socialización de todo lo que huela a monopolio ..., para situar la esfera de la producción en un marco de sostenibilidad, solidaridad y control democrático.

2. Refundación o reconstitución de los organismos y agencias internacionales en orden a hacer efectiva a nivel planetario la carta internacional de los derechos humanos:

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

El fin fundamental de cualquier institución internacional deberá ser asegurar su cumplimiento.

Implementar el artículo 23 implica una redistribución radical de la renta y la riqueza por medio de una intervención coordinada de los Estados. Nivelación salarial, fuertes impuestos sobre los grandes patrimonios, sobre las altas rentas y sobre el lujo y el despilfarro por un lado y renta básica y seguridad social y sanitaria garantizada para toda la población, por el otro.

Debe procederse a una sustancial reducción del tiempo de trabajo. El desarrollo sostenido requiere una tasa de crecimiento nula o negatova para los países desarrollados, lo cual implica que el pleno empleo no podrá conseguirse si no es repartiéndolo.

La implementación del artículo 23 pondrá fin a la deslocalización. La localización del tejido industrial  obedecerá a criterios racionales, sociales y medioambientales, y no a la codicia asesina de los monopolios multinacionales.

Hay que arrancar a la Organización Mundial de Comercio de las garras de las multinacionales para convertirla en una Organización Mundial del Comercio Justo que establezca unas condiciones de producción según el artículo 23 y prohíba de raíz la explotación y el dumping social y ecológico que conduce a la sobreproducción y al desastre medioambiental para beneficio exclusivo y criminal de unos pocos ejecutivos sin escrúpulos (y sus capataces), enrocados en las poderosas e insonorizadas cabinas de mando de las multinacionales.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, infames instituciones puestas al servicio de los intereses más ruines, habrán de reconvertirse de pies a cabeza en instituciones democráticas de salvaguardia y vigilancia de un sistema monetario internacional multipolar fiable, al servicio de la actividad económica sostenible y el desarrollo real y sostenible de las zonas pobres del planeta. Agencias de control, ayuda y redistribución, y no de manipulación y extorsión, como ahora, al servicio de las multinacionales, el atesoramiento y la especulación.

Una economía mundial sostenible precisa de un sistema de tipos de cambio estables y un control sistemático de los capitales especulativos.

Habría que considerar seriamente la idea de una Autoridad Financiera Mundial con la función estatutaria de controlar la actividad crediticio-financiera dentro de los márgenes del servicio y el bien común, confinando las proezas irracionales de la financiarización, de forma definitiva, a los libros de historia.


3. Acabar con los paraísos fiscales

Constituyen la base de operaciones de las multinacionales, los fondos hedge, los "private equity funds" (fondos de capital riesgo)  y el casino financiero. Son el elemento clave y fundamental de la globalización neoliberal. La eliminación de los paraísos fiscales, verdaderos ganglios linfáticos del actual sistema, acabaría con él.

Durante décadas ha sido su existencia la que ha generado un competición suicida entre jurisdicciones reguladoras e impositivas que ha llevado a la mayoría de gobiernos a recortar impuestos al capital y ofrecerle apetitosos recortes regulatorios. La laxa regulación "offshore" ha creado un contagio sistémico, envenenando las regulaciones "onshore".

Esto se ha traducido en una regresión fiscal creciente a medida que los gobiernos se ven constreñidos por un lado a recaudar impuestos indirectos, recayendo la carga fiscal sobre los menos favorecidos y por otro a postergar la inversión en infraestructuras y el gasto social redistributivo.

La evasión fiscal corrompe el buen funcionamiento de un sistema impositivo y distorsiona el funcionamiento de la economía puesto que castiga el comportamiento ético y premia la corrupción y la trampa, socavando el principio de solidaridad y la integridad del sistema democrático.

Poco se ha escrito sobre su papel clave en la crisis. Son especialistas en generar complejidad. Engendran complejas estructuras empresariales artificialmente divididas entre múltiples jurisdicciones para evadir, pero también para camuflar oscuras operaciones de tal forma que se pierde toda noción de donde está aparcado el riesgo.

El sistema bancario en la sombra (shadow banking system) nunca hubiera sido posible sin los centros financieros offshore.Todas las entidades de cierta entidad tienen cientos de establecimientos offshore desde donde organizar operaciones descapitalizadas y apalancadas, al margen de las regulaciones y los impuestos "onshore", operaciones que están costando rescates escandalosos, rescates que inmediatamente desaparecen en las cuentas que las entidades receptoras mantienen en los paraísos fiscales para seguir especulando.

Este debería ser el último paraíso fiscal del planeta

Según un informe de Justice Network (para 2005), las fortunas privadas en paraísos fiscales sumaban la cifra de 11.5 billones de $ que generarían una renta anual de 0.86 billones de $ libre de impuestos. Si estos impuestos se contabilizaran sumarían 0.255 billones de $.

El avance relámpago del criminal-capitalismo en Rusia y demás países del Este no hubiera sido posible sin la infraestructura financiera suministrada por los servicios especializados en evasión y lavado de dinero de los paraísos fiscales. A través de paraísos fiscales y CLEARSTREAM incluso las ayudas del FMI acabaron siendo desviadas a cuentas de mafiosos y cleptócratas.

Los paraísos fiscales están en la raíz de la corrupción y el aumento de la miseria en los países pobres. La renta petrolera de Nigeria, el Congo, Guinea, etc. es sistemáticamente desviada y atraida por estos imanes desregulados especializados en proteger el fraude, el lavado de dinero y la acumulación ilegal, dejando a la población autóctona sumida en la más abyecta miseria.

4. Integración económica positiva

La Unión Europea deberá experimentar un replanteamiento de arriba a bajo en sus objetivos e instituciones. De una convergencia neoliberal negativa a-social y a-democrática, a una convergencia positiva, democrática y redistributiva.

Toda zona de librecambio habría de incorporar una armonización laboral, fiscal y medioambiental, que ponga coto a la competencia irracional en salarios, derechos sociales y medioambientales, en beneficio de los miopes intereses de los monopolios multinacionales. Se tienen que establecer medidas susceptibles de penalizar las estrategias de dumping social, fiscal y ecológico. Se trata de establecer políticas fiscales, sociales y ecológicas, convergentes progresivas, en un proceso de igualación hacia arriba y no hacia abajo, como en la actualidad.

5. Recuperación de los comunales

Hay que proceder a una recuperación social de los comunales y bienes públicos arrebatados por los monopolistas. El capitalismo ha avanzado desde sus inicios a base de la apropiación de los comunales. Desde el proceso de"enclosures" del campo británico, el capital ha ido absorbiendo uno tras otro, en sucesivas oleadas, buena parte de los bienes públicos comunales. Bosques, montañas, selvas, vías de comunicación, monopolios públicos, abastecimiento de agua potable, de energía, comunicaciones, servicios educativos, servicios sanitarios, internet, ... constituyen el sueño dorado del capitalismo más voraz. Los municipios, las comunidades e instituciones públicas, las organizaciones de internautas, ... han de recuperar el control democrático de unos bienes cuyo traspaso a manos privadas no ha hecho más que traducirse en precios abusivos de monopolio, obsolescencia de infraestructuras, expulsión de trabajadores, y desabastecimiento generalizado.

Los fondos de la seguridad social constituyen un bien público por excelencia que nunca debiera haber caído en manos de la finanza privada para convertirse en munición especulativa de destrucción masiva.

Los recursos del subsuelo son bienes públicos cuya explotación requiere una gestión democrática tanto por su carácter escaso como por su implicación ecológica. Hay que arrebatar de las manos de las petroleras y otras de su misma calaña el destino biológico del planeta.




Hasta los años 70 los mercados financieros tenían un papel subordinado e instrumental respecto a la economía real. Esto se ha invertido y se entró en una fase terminal del capitalismo cualitativamente distinta, un nuevo y monstruoso modelo de acumulación irracional y suicida, dirigido y dominado por el sector financiero y que ha acabado estallando por los aires.

La lógica de la financiarización acabó poniendo a la economía real al servicio de las finanzas de forma que la producción se convierte en mero punto de apoyo de toda una estructura financiera piramidal que saca sus beneficios de la pura trama especulativa. Eran los bancos de negocios de Wall Street los que estimularon la irracional burbuja inmobiliaria y la generación de hipotecas y préstamos sub prime como base para sus tinglados apalancados.

La magnitud de los desmanes cometidos ha puesto en apuros al sistema pero no basta con meras reconvenciones. No se trata de un niño travieso al que hay que corregir sino de un energúmeno peligroso capaz de destruir estados y reducir a la miseria a naciones enteras. Es imprescindible el control público y democrático del sistema financiero para que funcione como un instrumento de apoyo a la inversión y a los planes de creación, remodelación y mantenimiento de insfraestructuras claves para la sostenibilidad económica.

El sistema financiero es ante todo un bien público como lo es la red de carreteras. Se trata de establecer un control democrático sobre las finanzas que permita dirigir los fondos hacia donde son más necesarios. Las bolsas y mercados similares actuales, han perdido el norte y no cumplen o otra función que la de facilitar y fomentar la especulación, drenando, más que suministrando, fondos a los negocios para lanzarlos a la especulación criminal.

Acabar con los monopolios financieros privados. En el caso de la banca, la desmonopolización y el adelgazamiento es una cuestión primordial, no solamente desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista democrático. Cualquier institución bancaria de envergadura ha de revertir al estado. Monopolios financieros e  instituciones democráticas no pueden coexistir.

Se ha de crear un medio hostil a las maniobras especulativas que acabe con las manipulaciones de los tipos de cambio, imponiendo fuertes gravámenes a las operaciones especulativas. Los fondos especulativos (fondos hedge) y similares no tienen ninguna función útil a las economías nacionales o a la economía mundial. Se trata de pura maquinaria diseñada por y para la especulación y habría que erradicarlos y prohibirlos.


El fracaso de la intervención conjunta


1r intento fracasado de intervención conjunta:

En la conferencia del Grupo de los 20 (+España) de noviembre en Washington, los presentes afirmaron en la declaración conjunta " Nos guiaremos por la convicción común que los principios del mercado, de las economías abiertas y los mercados financieros correctamente reglamentados, favorecen el dinamismo, la innovación y el espíritu de empresa que son indispensables para el crecimiento económico, el empleo y la reducción del la pobreza"... "Gracias a tales principios han salido de la pobreza millones de personas y han permitido una elevación importante del nivel de vida mundial"(art.12).

¿La solución a la crisis?: Dejar que el sistema se "autoregule". Se habla de "moralización" del capital, de "la necesidad de ciertas reformas contables" en el ámbito de las finanzas, instrumentadas por los mismos políticos, gestores, ideólogos y beneficiarios del desastre.

Algunos cambios cosméticos y de vuelta al casino

De nuevo el maquillaje, las cremas antiarrugas y el botox. Se habrán de admitir algunas (hasta hace poco denostadas) pinceladas keynesianas, pero siempre en un entorno globalizado, y eso es todo.

Finalmente, y como solución de última instancia, están los helicópteros fiduciarios de Ben Bernanke: poner a trabajar las imprentas a destajo para camuflar la deflación.

Ni una palabra sobre paraísos fiscales y evasión generalizada de los más ricos. Ni una mención del "subconsumo" de la mayoría de la población a causa de la desigualdad. Ninguna referencia a la enorme concentración del capital y la riqueza.

Interesa caracterizar la crisis como "sólo" financiera. Solucionado el impás financiero todo volverá a la "normalidad". La "sobreproducción" subyacente, que va a convertir el crac financiero en depresión, no figura en los discursos ni en las agendas. Y es que hablar de "sobreproducción" sería reconocer la verdadera raíz de fondo de la crisis: la enorme polarización de la renta y de la riqueza mundial.

El 2º intento está previsto para el 2 de abril en Londres y por lo que parece apunta claramente a más de los mismo.


Sobreproducción vs Redistribución

Ninguna crisis de sobreproducción se ha superado sin redistribución, y eso es lo que tenemos: una crisis de sobreproducción de proporciones descomunales debida a una polarización brutal de la renta y la riqueza.

La Administración Roosevelt, a partir de 1932, promovió varios programas para mejorar la situación de los desempleados, sacó adelante una legislación para la recuperación del sector agrícola, implementó la National Industrial Recovery Act que estableció incentivos y subsidios al sector industrial, la National Labor Relations Act que establecía unas relaciones laborales más justas, la Social Security Act que proveía seguro de desempleo y aseguraba las pensiones de los mayores, ... Todo eso gracias a que no se habían malbaratado los recursos públicos en salvatajes, "nacionalizaciones" de pérdidas ni compras de obligaciones basura.
Roosevelt no puso delante del carro al sistema bancario sino la sociedad y la economía real. Sólo tras la recuperación de lo fundamental seguiría la recuperación de las finanzas.

Roosevelt hizo construir o renovar 2.500 hospitales, 45.000 escuelas, 13.000 parques, 7.800 puentes, 1,5 millones de Km de autovías, miles de aeropuertos. Contrató 50.000 maestros y reconstruyó enteramente el sistema de escolarización rural. Contrató 3.000 escritores, músicos, escultores y pintores. Empleó cerca del 60% de los parados en trabajos públicos y proyectos de conservación que plantaron mil millones de árboles, construyeron la Catedral del Conocimiento en Pitsburgo, el Capitolio de Montana, la urbanización de la orilla del lago de Chicago, el complejo del Tunel de Lincoln en Nueva York, el complejo energético del valle del Tennessee (TVA)...


El New Deal disminuyó el desempleo desde el 25% en 1933 al 10% en 1936 y representó una recuperación física, moral y política de la sociedad norteamericana y de su confianza, sentando las bases para la recuperación tras el estallido de la 2a G.M.

El sector financiero no levantó cabeza hasta los años 50. La trampa de la liquidez siguió constriñendo el crédito en tanto que los salarios podían comprar a penas la producción un sector productivo trabajando medio gas. Sólo la enorme demanda generada por el conflicto bélico fue capaz de superar, por fin, la capacidad instalada y generar la recuperación.

El sector financiero tardó pues 20 años en recuperarse del crac del 29 y lo hizo detrás de la recuperación y no delante.

La superación de una crisis de sobreproducción precisa una reactivación de la demanda por vía redistributiva capaz de generar una demanda cualitativamente distinta de la actual.




Pero si no hay una gran movilización de base, las medidas anticrisis se seguirán decantando, como hasta ahora, en exclusivo favor de los estratos más privilegiados, socializando las pérdidas financieras, profundizando la crisis y malbaratando los escasos recursos públicos en el sumidero improductivo hiperconcentrado en que se ha convertido el capitalismo en su fase terminal.

Las inyecciones monetarias y las intervenciones fiscales, si no van acompañadas de redistribución, pierden casi inmediatamente su efecto estimulante y se convierten en un simple traspaso del endeudamiento privado al endeudamiento público.

Una esperanza podría venir de China si la población se levanta finalmente contra sus actuales dirigentes, redireccionando y reconvirtiendo su enorme capacidad productiva en favor de las necesidades sostenibles de las masas chinas y no de los containers de Wal-Mart. La recesión sobrevuela la recalentada caldera exportadora china. La economía china depende de las importaciones del resto del mundo y la crisis mundial está socavando las bases del comercio mundial. La crisis puede poner en la picota una estructura política corrupta hasta la médula, cada vez más contestada por la población.

Sin redistribución: Depresión Permanente


El famoso e impreciso "Yes, We can" electoral de Obama ya ha empezado a tomar cuerpo: Los contribuyentes presentes y futuros cargarán con la mayoría de las pérdidas privadas. La recuperación de la demanda no vendrá de una redistribución de la renta y la riqueza sino del crédito. Esta vez no se va a endeudar el sector privado sino el sector público y a unos niveles estratosféricos.

Si los planes del equipo de Obama son aprobados, el déficit fiscal norteamericano para el 2009 podría superar los 3 billones de $, que se añadirían a la enorme deuda acumulada (5 billones entre el sector público y el privado).

Los países con superávit con EEUU (China, Japón, países árabes, ...) podrían financiar hasta 0,5 billones (lo cual cada vez resulta más dudoso, dadas las malas perspectivas que muestra la economía norteamericana y su moneda como moneda de reserva). Por tanto Obama, más pronto o más tarde, se verá compelido a monetizar la deuda pública norteamericana.

Tampoco parece que esto a acabe funcionando. En las condiciones actuales de globalización desigual, los planes de "interés nacional", de estímulo fiscal a la producción y a la demanda autóctona, entran en contradicción con los "intereses de las multinacionales", para las cuales deslocalización es sinónimo de beneficios.

Si queremos un mundo mejor para las futuras generaciones es imprescindible un sistema económico racional en el que las decisiones fundamentales no pueden dejarse en manos de la codicia irracional del mercado. Habrá que cambiar el sistema.

Una perspectiva similar: Peter Wahl (WEED)


Sobre la declaración del G-20: Robert Weissman

Propuestas de ATTAC: "Cerremos el casino financiero"

Walden Bello: Sobre una salida keyensiana a la crisis, los límites de la Social Democracia Global

Propuestas en Red pepper

William Greider, Frances Fox Piven, Doug Henwood, Arun Gupta y Naomi Klein: After de meltdown

Fred Magdoff and Michael D. Yates: What Needs to be Done. A Socialist View