4/10/10

Historia de los paraísos fiscales

 

M. Michael Dun (historiador de Jersey): « La piratería es una vieja tradición entre nosotros. Antiguamente, las islas Anglo-Normandas servían de refugio a los bucaneros ; hoy, sirven de paraíso a los piratas de la finanza »

Historia de los paraísos fiscales


Aunque se ha querido buscar su origen incluso en la edad media o en el dumping fiscal de los estados de Delaware y New Jersey a finales del siglo XIX o en el caso suizo que instauró su ley contra la violación del secreto bancario en 1934, el verdadero arranque de la red de paraísos fiscales tubo lugar en la década de los 60.

a) El sistema de los precios de transferencia


La empresas petroleras durante los años 60 diseñaron un esquema operativo para evadir impuestos que además servía para pagar lo mínimo a los países de donde extraían el crudo. Para evitar las consecuencias de accidentes en el transporte marítimo habían ideado el truco del país con bandera de conveniencia (Liberia, Panamá, ...). Una empresa pantalla con sede en estos países fletaba el petrolero y la empresa petrolera (Standard Oil, o cualquier otra) vendía el crudo a la empresa de transportes. Si ocurría un desastre como el del Exon Baldez, los responsables eran compañías fantasmas sin patrimonio y por tanto inembargables. Con ello las petroleras evitaban gastos de seguro que hubieran sido enormes. El sistema era permitido por las agencias internacionales y los estados pues de esta forma el petróleo resultaba más barato.

Pero las petroleras le sacaron otra ventaja al sistema. Vendían el crudo a estas empresas radicadas en Liberia o Panamá a un precio muy bajo con lo que Arabia o Kuwait no podrían exigir demasiado dado el corto margen de beneficio que registraban las empresas extractoras. Ahora bien, la empresa naviera de conveniencia vendía muy caro el crudo a las refinerías situadas en los países industriales, con el resultado de que Standard Oil y las demás petroleras no obtenían beneficio alguno en su país de origen y por tanto no pagaban impuestos.

Este sistema evidentemente requería que las autoridades gubernativas hicieran la vista gorda, lo cual se conseguía a base de fuertes dosis de lobbying y también por la nula presión de una sociedad cada vez más petróleo-dependiente. El resultado era que las petroleras, a diferencia de los demás sectores, recibían un trato fiscal de favor.

Pronto surgieron imitadores entre las multinacionales mineras que establecieron esquemas parecidos. Finalmente, tras la proliferación de los paraísos offshore, el sistema de precios de transferencia se generaría a todos los sectores operados por las multinacionales con lo que los ingresos de los estados dependen única y exclusivamente de los impuestos al consumo y de la renta de los asalariados sin asesores fiscales.

Una encuesta de 2005 (Ernst & Young) sobre 476 multinacionales repartidas en 22 países afirmaba que el 77% seguía estrategias de precio de transferencia para evadir impuestos. El 68% de ellas declaraba integrar esta estrategia desde la fase de concepción de sus productos.

Operaciones parecidas ocurren cuando las compañías atribuyen la mayor parte de sus ganancias a sus subsidiarias de servicios en paraísos fiscales.

Las transacciones relacionadas con estas operaciones de precios de transferencia para evadir impuestos representa la mitad de todo el comercio internacional. Gran Cayman, una estación de precios de transferencia, resulta ser el segundo socio comercial más importante de Brasil.

b) El mercado de eurodólares


Para que los modernos centros financieros offshore entraran en escena hacía falta la aparición previa de un andamiaje institucional que permitiera mantener cuentas "privadas" en dólares fuera de EEUU y fuera de las regulaciones financieras de EEUU. Esta "privacidad" quería decir cuentas numeradas bajo secreto bancario. Las petroleras al fin y al cabo actuaban dentro de la legalidad en sus manejos y el dinero se quedaba en sus oficinas en EEUU. De lo que se trataba ahora era de crear receptáculos ad-hoc donde depositar y transferir fondos de difícil justificación.

El mercado de eurodólares apareció durante la guerra fría. A finales de los 50 la URSS necesitaba mantener cuentas en dólares para sus operaciones comerciales con el resto del mundo pero temía tenerlas en cuentas de bancos situados dentro de EEUU sometidas a posibles represalias (como las que sufrieron las cuentas iranianas tras la caída del Sha) . Los bancos ingleses, ávidos de las suculentas comisiones a deducir, se prestaron al negocio abriendo cuentas denominadas en dólares fuera del alcance de las regulaciones norteamericanas, en sucursales creadas especialmente para ello. Había nacido el mercado de eurodólares.

Pronto fueron las mismas empresas norteamericanas las que advirtieron la conveniencia de mantener cuentas en dólares al margen de las regulaciones de su gobierno o autoridad monetaria. Los mismos bancos norteamericanos establecieron sucursales con cuentas secretas numeradas en Londres y en otros centros financieros para no dejar escapar el negocio. El caso del Citibank evadiendo beneficios a Nassau ha sido estudiado por Lucy Komisar. En 1961 el Citibank se convirtió en el primer negociador de "certificados de depósitos en euro-dólares negociables", el uso de los cuales servía para evadir impuestos norteamericanos, regulaciones sobre reservas mínimas, etc. y en 1969 abrió una sucursal en las Islas del Canal que se convertiría en una meca para los fondos de las grandes fortunas europeas.

La ventaja de estas sucursales offshore era que los depósitos en dólares acumulados quedaban al margen de las regulaciones monetarias de la Reserva Federal. No requerían crear reservas legales adicionales en su casa matriz y podían prestarse a tipos de interés al margen del sistema de la RF.

Cuando las autoridades monetarias norteamericanas establecieron medidas restrictivas para corregir el déficit de su Balanza de Pagos a causa de la guerra del Vietnam, los grandes bancos norteamericanos disponían de dólares no sometidos a estas regulaciones que pudieron prestar a las muntinacionales norteamericanas que querían evitar aquellas restricciones.

c) Hacia la proliferación. EEUU hace la competencia a Suiza. Las sucursales offshore de la banca norteamericana.


El gobierno británico, necesitado de entradas de capital para mantener la paridad de la Libra no dudó en apoyar el mercado de eurodólares (en este caso euro-libras) , y animó a la creación de paraísos fiscales en algunas de las islas del Canal de la Mancha y del Mar del Norte para atraer hacia su moneda los flujos crecientes de capitales de las mafias, narcos, dictadores cleptócratas y demás culos de mal asiento.

Pero fueron finalmente las mismas autoridades norteamericanas las que promocionaron el andamiaje institucional que llevaría a la proliferación de paraísos fiscales. Los déficits de la Balanza de Pagos ponían en manos extranjeras dólares que podían ser utilizados para comprar activos estratégicos norteamericanos. Para contrarrestar estos déficits había que atraer capitales a las sucursales de los bancos americanos en el exterior sustituyendo el incentivo de subir los tipos de interés norteamericanos a cambio de otro tipo de incentivos: la privacidad, el secreto y la ocultación fiscal.

De la misma manera que el franco suizo se revalorizaba por momentos, el $ americano se reforzaría a base de inyecciones de oscuros capitales foráneos en busca de "privacidad". Fueron el mismo departamento de Estado y el Tesoro norteamericanos los que incitaron a los bancos de EEUU a establecer sucursales con cuentas numeradas y secreto bancario en el exterior para atraer los dólares de origen inconfesable. Entre otras cosas conseguían que parte de los impuestos evadidos permanecieran en casa. Se trataba de poner los servicios bancarios USA a la disposición de dictadores, traficantes, criminales e incluso adversarios de la guerra fría. Chass Manhatan y demás respondieron levantando una red de centros offshore con el propósito de convertir América en otra Suiza a todos los efectos.

Dado este apoyo institucional, las grandes firmas auditoras y los bufetes financieros se lanzaron a asesorar a las corporaciones y ricos clientes sobre como crear cuentas bancarias en bancos offshore en nombre de sociedades de papel. La sociedad papel sería la propietaria de los inmuebles, terrenos o acciones que los ricos tiene en EEUU. Las plusvalías de capital obtenidas de su venta sólo pagarían los impuestos vigentes en el paraíso fiscal, es decir, nada.


En pocos años el planeta se fue poblando de diminutos "anti-estados" donde la riqueza de de las naciones de Adam Smith es succionada con cada vez más potentes y sofisticadas formas de bombeo.

d) La proliferación. Los fondos de inversión soberanos y la crisis Argentina


A principios de los 90 de la mano de la gran banca norteamericana se crearon fondos de inversión especializados en deuda pública a corto plazo de "países emergentes" denominada en dólares (Estos "Fondos Soberanos" eran distintos de lo que actualmente se conoce como tal). Estos fondos podían generar altísimos rendimientos si tenemos en cuenta que los bonos argentinos o brasileños, con ratings por los suelos, rendían un 45% de interés anual. Después de la insolvencia de México en 1982 pocos se arriesgaban a adquirirlos.

Los clepto-gobiernos argentino, brasileño o mexicano, promotores de reformas y normativas que facilitaban y promovían las fugas de capitales, fuga que dejaba exhausta la hacienda de dichos estados, se endeudaban alegremente a corto plazo a niveles inverosímiles.

Pues bien, fueron esos capitales fugados los que asesorados por Merrill Lynch desde sus oficinas en Buenos Aires, entraron en estos fondos de inversión soberanos (los demagogos argentinos les llamaban Yankee Funds) para lucrarse con los altos rendimientos mientras operaban con la seguridad de que sus compinches y parentela operaban desde el interior para que sus gobiernos arremetieran con todo para pagar la deuda externa.

Es decir, la oligarquía argentina estaba reciclando su propio capital dolarizado evadido de vuelta a Argentina vía los enclaves offshore. Los "Yankee Funds" era en ralidad "argentino Funds".
El esquema se repitió con la Rusia de Yeltsin en la que los "inversores extranjeros" suelen ser rusos con una cuenta offshore operando desde Chipre, Suiza o Liechtenstein, asociado a una firma americana para camuflar la jugada.

A partir de mediados de los 90, con la dolarización de la economía argentina (imitando a Panamá y Liberia) parecía que se había descubierto el mecanismo para impedir las bancarrotas estatales y ello animó a los inversores. El gobierno argentino emitió enormes cantidades de bonos en dólares para financiar sus déficits fiscales que se colocaron a tipos del 10% dada la disminución del riesgo país.

Los oligarcas y demás evasores de capitales argentinos, que habían adquirido sus bonos a precios de saldo hacía pocos años pudieron venderlos a 4 o 5 veces su antiguo valor, ahora que eran considerados seguros.

Era el boom de los 90, el de la euforia financiera que no veía riesgo en ninguna operación. Los Fondos de inversión proliferaron como setas y con ellos los paraísos fiscales ligados a sus operaciones. Los paraísos fiscales reciclaban los dólares de la mafia, el narcotráfico, la cleptocracia rusa, de Pinochet y congéneres, de los impuestos evadidos, ... para prestarlos a los países emergentes.

Se trataba de una pirámide de deuda que al final colapsó en el 2001 dejando entre otros cadáveres el de Argentina.

El endeudamiento argentino alcanzaría en esta fecha la cifra record de 132.000 millones de $ antes de caer en la bancarrota total mientras que el capital evadido por dirigentes políticos y sindicales, patronato y demás rondaba los 120.000 millones. El 1 de diciembre de 2001 M. Cavallo, que había puesto a buen recaudo offshore su patrimonio, decretó el "corralito" para "impedir la evasión de capitales" a los pequeños ahorradores.
El Citibank colaboró eficientemente en la evasión mediante giros a cuentas de tránsito del banco en NY que transmitían los fondos a cuentas en paraísos fiscales.

Rusia que había sufrido una evasión de capitales cercana a los 25.000 millones de $ por año desde 1990 recibió un préstamo del FMI en agosto de 1997 para evitar la bancarrota. El préstamo en cuestión desapareció en un entramado offshore a partir de un desconocido banco ubicado en las islas británicas del Canal, de donde pasó a Chipre, luego a Suiza y finalmente a EEUU. De oca a oca y tiro por que me toca.
En el 2000, la GAO (U.S. General Accounting Office) informó que el Citigroup desde 1991 a 2000 había permitido que más de 800 millones de $ de fondos rusos sospechosos circularan por 136 cuentas abiertas a compañías creadas por rusos en Delaware. La mayoría de los depósitos fueron inmediatamente transferidos a paraísos fiscales.

Muchos de los préstamos del FMI a países africanos o latinoamericanos han sido completamente absorbidos por la evasión de capitales hacia los centros offshore.

Hoy día cada país importante tiene "sus" propios paraísos. La India es desangrada por Isla Mauricio, los oligarcas rusos operan a través de Chipre, Suiza, Jersey y la Isla de Man, ...