8/1/09

6 condiciones para superar la crisis


J.M.Keynes: "La dificultad no está tanto en desarrollar nuevas ideas como en escapar de las antiguas"

David Rockefeller (1999): "Alguna cosa ha de reemplazar los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada"

La pregunta del millón: ¿Cuando terminará la crisis?. Sea ex-ministro, sea miembro de la Comisión Europea, sea premio Nobel de economía, ..., nadie responde claramente porque ésta no es una crisis normal de la que se sale según aquello de que "todo lo que cae termina por remontar". No bastará con encomendarse a San Ciclo. A la primera ola del sunami financiero sucederán otras con una energía recalentada por las insolvencias y la depreciación generadas por la crisis de la economía real, mientras que el fantasma de la bancarrota nacional sobrevuela ya los estados demasiado comprometidos con el "estado del bienestar bancario".

Bajo un sustrato de crisis de sobreproducción, la crisis de consumo / liquidez /solvencia refleja una espiral depresiva imparable tras el disparo de salida de la fusión del tinglado financiero.

Estamos asistiendo a un lockout, un cierre patronal a una escala desconocida, con una huida "capitalista" en desbandada de las instalaciones fabriles. Una lógica perversa y suicida que confía en recuperar la senda de los beneficios a base traspasar a los contribuyentes buena parte de las pérdidas,"flexibilizar" ad infinitum las condiciones laborales, reventar los salarios reales,  y subirse a la próxima juerga especulativa.

Readaptar la producción, la demanda y el sistema productivo


La crisis es sistémica y remontarla exigirá un cambio radical en las condiciones en que se desenvuelve la actividad económica. En al actual sistema, la inversión, el trabajo y los salarios, dependen de la posibilidad de obtención de beneficios por parte de los capitalistas. El desempleo reduce los salarios reales con lo que momentáneamente se recuperan los beneficios, pero se resiente el consumo y la demanda. El número de empresas rentables disminuye y el capital se concentra en unos pocos campeones monopolistas transnacionales que consiguen mantener sus "beneficios" (rentas de monopolio) sin necesidad de inversiones adicionales.

Además, la actual capacidad productiva está instalada e íntegramente organizada para un tipo de producción irracional y desequilibrada que ha declarado la guerra al planeta.

Una considerable parte de la producción está dirigida a los bienes y servicios de lujo para la minoría rica. Porsche, Bulgari, Polo Ralph Lauren, Tifany, Hermes, Sotheby's, ... abrían nuevas sucursales a ritmo frenético en Shanghai, Dubai, y Bangalore para mil híper-ricos y 10 millones de millonarios en dólares, el sector más dinámico del mercado. Super-yates de más de 60 metros, super-automóviles como el Buggati Veyrons (1.25 millones de $), complejos suntuarios exclusivos y segregados, reproducciones palaciegas a la Romanof, ciudades futuristas de lujo, villas de ensueño en torno a campos de golf, arquitectura exhibicionista, islas artificiales en Dubai, ... universos alternativos para formas privilegiadas de vida humana. (Evil Paradises). El consumo de los ultra-ricos (incluido el lavado de fondos de procedencia dudosa) de ha sido un elemento clave de una burbuja inmobiliaria global de más de 31 billones de $.

 Las burbujas especulativas generan enormes despilfarros ("elefantes blancos") por doquier. Aeropuertos, estadios, autovías, trenes, rascacielos, ciudades residenciales enteras, "sin" usuarios presentes ni futuros. 

Por otra parte en condiciones de capitalismo, el crecimiento por el crecimiento exige la fabricación de multitud de productos de calidad dudosa (obsolescencia planificada) y la colocación de una enorme e insostenible gama de productos inútiles, superfluos y a menudo nocivos, gracias al sortilegio de la publicidad engañosa. La estrecha y limitada perspectiva ecozida del mercado capitalista no alcanza más allá del cálculo del beneficio-pérdida a corto plazo y resulta intrínsecamente contradictorio con el equilibrio ecológico del planeta. El capitalismo está generando una crisis terminal para la era anthropozóica de la historia del planeta.

En la antesala de la crisis de sobreproducción está la mala distribución. Sólo la redistribución de la renta y la riqueza podrá generar un nuevo tipo de demanda, cualitativamente distinta, para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza en orden a cubrir las necesidades, "racionales" y sostenibles, insatisfechas y perentorias de la gran mayoría de la población del planeta.

Es preciso cambiar la micro-perspectiva del capitalismo por un nuevo paradigma social y medioambiental que libere el control de la inversión del secuestro miope de los grandes bancos y compañías multinacionales.

Así pues, cualquier andamiaje para frenar la crisis sistémica exige una cimentación socialista. Superar el capitalismo. No hay otra alternativa que el desarrollo de estrategias socialistas  sostenibles.

Seis condiciones para superar la crisis


La fórmula general es bastante simple: Redistribución + Democracia = Recuperación Sostenible.

Estas condiciones sólo pueden implementarse de forma conjunta a nivel internacional. Ya no es posible una salida de la crisis país a país, hundiendo la cabeza del vecino para seguir respirando. Tampoco es posible que un país tome la alternativa y muestre el camino a seguir. El imperialismo 2.0 es una arma disuasoria y letal en manos de los capitalistas. Es el mundo el que está en crisis. Se trata de un solo y único barco, sin compartimentos estancos.

1. Convertir el planeta en un medio hostil a los monopolios multinacionales. Recuperar los comunales

La globalización actual es un medio ideal y propicio para la vida, la reproducción y la hipertrofia predatoria e irresponsable de las grandes corporaciones multinacionales. Son las causantes de la crisis económica, social y ecológica del planeta y los principales responsables de la conversión de la 3ª revolución industrial en 3ª Gran Depresión.

La crisis es el medio ideal para la concentración del capital. Las multinacionales se hacen más y más poderosas, alcanzando más y más posiciones de monopolio, sector tras sector. Los estados endeudados y quebrados pronto acaban siendo pasto de su codicia depredadora.

Será preciso establecer una coordinación legislativa anti-monopolio a nivel internacional, que ponga coto a la concentración capitalista y a la predación de las multinacionales. F.D. Roosevelt ya escribió sobre el tema en "1889". Durante la crisis de los años 30 la administración americana encargó un extenso estudio sobre la concentración y el monopolio como causantes de la recesión.

Son los responsables de la deslocalización, la depredación irracional de los recursos naturales, la polarización irracional del tejido industrial y comercial hacia los "paraísos" de la explotación, "zonas especiales" de la depredación humana. Wal-Mart, la mayor empresa del mundo, es responsable de la desertización del tejido industrial y comercial de estados y países enteros, de la explotación salvaje y asesina de la fuerza laboral de sus proveedores y de la ruina de los agricultores.

Una condición imprescindible para la superación de la crisis es la socialización irrenunciable de las decisiones de inversión. Los ciudadanos no pueden dejar exclusivamente en manos de unos pocos monopolistas, cegados por la codicia, la decisión social de la inversión.

Es preciso entrar de inmediato en una dinámica empresarial de servicio a la comunidad. Hay que recuperar el espíritu socialista de las cooperativas, el carácter solidario de los fundadores de las cajas de ahorros, la participación de los trabajadores en el capital y el control de las empresas, la socialización de todo lo que huela a monopolio ..., para situar la esfera de la producción en un marco de sostenibilidad, solidaridad y control democrático.

2. Refundación o reconstitución de los organismos y agencias internacionales en orden a hacer efectiva a nivel planetario la carta internacional de los derechos humanos:

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

El fin fundamental de cualquier institución internacional deberá ser asegurar su cumplimiento.

Implementar el artículo 23 implica una redistribución radical de la renta y la riqueza por medio de una intervención coordinada de los Estados. Nivelación salarial, fuertes impuestos sobre los grandes patrimonios, sobre las altas rentas y sobre el lujo y el despilfarro por un lado y renta básica y seguridad social y sanitaria garantizada para toda la población, por el otro.

Debe procederse a una sustancial reducción del tiempo de trabajo. El desarrollo sostenido requiere una tasa de crecimiento nula o negatova para los países desarrollados, lo cual implica que el pleno empleo no podrá conseguirse si no es repartiéndolo.

La implementación del artículo 23 pondrá fin a la deslocalización. La localización del tejido industrial  obedecerá a criterios racionales, sociales y medioambientales, y no a la codicia asesina de los monopolios multinacionales.

Hay que arrancar a la Organización Mundial de Comercio de las garras de las multinacionales para convertirla en una Organización Mundial del Comercio Justo que establezca unas condiciones de producción según el artículo 23 y prohíba de raíz la explotación y el dumping social y ecológico que conduce a la sobreproducción y al desastre medioambiental para beneficio exclusivo y criminal de unos pocos ejecutivos sin escrúpulos (y sus capataces), enrocados en las poderosas e insonorizadas cabinas de mando de las multinacionales.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, infames instituciones puestas al servicio de los intereses más ruines, habrán de reconvertirse de pies a cabeza en instituciones democráticas de salvaguardia y vigilancia de un sistema monetario internacional multipolar fiable, al servicio de la actividad económica sostenible y el desarrollo real y sostenible de las zonas pobres del planeta. Agencias de control, ayuda y redistribución, y no de manipulación y extorsión, como ahora, al servicio de las multinacionales, el atesoramiento y la especulación.

Una economía mundial sostenible precisa de un sistema de tipos de cambio estables y un control sistemático de los capitales especulativos.

Habría que considerar seriamente la idea de una Autoridad Financiera Mundial con la función estatutaria de controlar la actividad crediticio-financiera dentro de los márgenes del servicio y el bien común, confinando las proezas irracionales de la financiarización, de forma definitiva, a los libros de historia.


3. Acabar con los paraísos fiscales

Constituyen la base de operaciones de las multinacionales, los fondos hedge, los "private equity funds" (fondos de capital riesgo)  y el casino financiero. Son el elemento clave y fundamental de la globalización neoliberal. La eliminación de los paraísos fiscales, verdaderos ganglios linfáticos del actual sistema, acabaría con él.

Durante décadas ha sido su existencia la que ha generado un competición suicida entre jurisdicciones reguladoras e impositivas que ha llevado a la mayoría de gobiernos a recortar impuestos al capital y ofrecerle apetitosos recortes regulatorios. La laxa regulación "offshore" ha creado un contagio sistémico, envenenando las regulaciones "onshore".

Esto se ha traducido en una regresión fiscal creciente a medida que los gobiernos se ven constreñidos por un lado a recaudar impuestos indirectos, recayendo la carga fiscal sobre los menos favorecidos y por otro a postergar la inversión en infraestructuras y el gasto social redistributivo.

La evasión fiscal corrompe el buen funcionamiento de un sistema impositivo y distorsiona el funcionamiento de la economía puesto que castiga el comportamiento ético y premia la corrupción y la trampa, socavando el principio de solidaridad y la integridad del sistema democrático.

Poco se ha escrito sobre su papel clave en la crisis. Son especialistas en generar complejidad. Engendran complejas estructuras empresariales artificialmente divididas entre múltiples jurisdicciones para evadir, pero también para camuflar oscuras operaciones de tal forma que se pierde toda noción de donde está aparcado el riesgo.

El sistema bancario en la sombra (shadow banking system) nunca hubiera sido posible sin los centros financieros offshore.Todas las entidades de cierta entidad tienen cientos de establecimientos offshore desde donde organizar operaciones descapitalizadas y apalancadas, al margen de las regulaciones y los impuestos "onshore", operaciones que están costando rescates escandalosos, rescates que inmediatamente desaparecen en las cuentas que las entidades receptoras mantienen en los paraísos fiscales para seguir especulando.

Este debería ser el último paraíso fiscal del planeta

Según un informe de Justice Network (para 2005), las fortunas privadas en paraísos fiscales sumaban la cifra de 11.5 billones de $ que generarían una renta anual de 0.86 billones de $ libre de impuestos. Si estos impuestos se contabilizaran sumarían 0.255 billones de $.

El avance relámpago del criminal-capitalismo en Rusia y demás países del Este no hubiera sido posible sin la infraestructura financiera suministrada por los servicios especializados en evasión y lavado de dinero de los paraísos fiscales. A través de paraísos fiscales y CLEARSTREAM incluso las ayudas del FMI acabaron siendo desviadas a cuentas de mafiosos y cleptócratas.

Los paraísos fiscales están en la raíz de la corrupción y el aumento de la miseria en los países pobres. La renta petrolera de Nigeria, el Congo, Guinea, etc. es sistemáticamente desviada y atraida por estos imanes desregulados especializados en proteger el fraude, el lavado de dinero y la acumulación ilegal, dejando a la población autóctona sumida en la más abyecta miseria.

4. Integración económica positiva

La Unión Europea deberá experimentar un replanteamiento de arriba a bajo en sus objetivos e instituciones. De una convergencia neoliberal negativa a-social y a-democrática, a una convergencia positiva, democrática y redistributiva.

Toda zona de librecambio habría de incorporar una armonización laboral, fiscal y medioambiental, que ponga coto a la competencia irracional en salarios, derechos sociales y medioambientales, en beneficio de los miopes intereses de los monopolios multinacionales. Se tienen que establecer medidas susceptibles de penalizar las estrategias de dumping social, fiscal y ecológico. Se trata de establecer políticas fiscales, sociales y ecológicas, convergentes progresivas, en un proceso de igualación hacia arriba y no hacia abajo, como en la actualidad.

5. Recuperación de los comunales

Hay que proceder a una recuperación social de los comunales y bienes públicos arrebatados por los monopolistas. El capitalismo ha avanzado desde sus inicios a base de la apropiación de los comunales. Desde el proceso de"enclosures" del campo británico, el capital ha ido absorbiendo uno tras otro, en sucesivas oleadas, buena parte de los bienes públicos comunales. Bosques, montañas, selvas, vías de comunicación, monopolios públicos, abastecimiento de agua potable, de energía, comunicaciones, servicios educativos, servicios sanitarios, internet, ... constituyen el sueño dorado del capitalismo más voraz. Los municipios, las comunidades e instituciones públicas, las organizaciones de internautas, ... han de recuperar el control democrático de unos bienes cuyo traspaso a manos privadas no ha hecho más que traducirse en precios abusivos de monopolio, obsolescencia de infraestructuras, expulsión de trabajadores, y desabastecimiento generalizado.

Los fondos de la seguridad social constituyen un bien público por excelencia que nunca debiera haber caído en manos de la finanza privada para convertirse en munición especulativa de destrucción masiva.

Los recursos del subsuelo son bienes públicos cuya explotación requiere una gestión democrática tanto por su carácter escaso como por su implicación ecológica. Hay que arrebatar de las manos de las petroleras y otras de su misma calaña el destino biológico del planeta.




Hasta los años 70 los mercados financieros tenían un papel subordinado e instrumental respecto a la economía real. Esto se ha invertido y se entró en una fase terminal del capitalismo cualitativamente distinta, un nuevo y monstruoso modelo de acumulación irracional y suicida, dirigido y dominado por el sector financiero y que ha acabado estallando por los aires.

La lógica de la financiarización acabó poniendo a la economía real al servicio de las finanzas de forma que la producción se convierte en mero punto de apoyo de toda una estructura financiera piramidal que saca sus beneficios de la pura trama especulativa. Eran los bancos de negocios de Wall Street los que estimularon la irracional burbuja inmobiliaria y la generación de hipotecas y préstamos sub prime como base para sus tinglados apalancados.

La magnitud de los desmanes cometidos ha puesto en apuros al sistema pero no basta con meras reconvenciones. No se trata de un niño travieso al que hay que corregir sino de un energúmeno peligroso capaz de destruir estados y reducir a la miseria a naciones enteras. Es imprescindible el control público y democrático del sistema financiero para que funcione como un instrumento de apoyo a la inversión y a los planes de creación, remodelación y mantenimiento de insfraestructuras claves para la sostenibilidad económica.

El sistema financiero es ante todo un bien público como lo es la red de carreteras. Se trata de establecer un control democrático sobre las finanzas que permita dirigir los fondos hacia donde son más necesarios. Las bolsas y mercados similares actuales, han perdido el norte y no cumplen o otra función que la de facilitar y fomentar la especulación, drenando, más que suministrando, fondos a los negocios para lanzarlos a la especulación criminal.

Acabar con los monopolios financieros privados. En el caso de la banca, la desmonopolización y el adelgazamiento es una cuestión primordial, no solamente desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista democrático. Cualquier institución bancaria de envergadura ha de revertir al estado. Monopolios financieros e  instituciones democráticas no pueden coexistir.

Se ha de crear un medio hostil a las maniobras especulativas que acabe con las manipulaciones de los tipos de cambio, imponiendo fuertes gravámenes a las operaciones especulativas. Los fondos especulativos (fondos hedge) y similares no tienen ninguna función útil a las economías nacionales o a la economía mundial. Se trata de pura maquinaria diseñada por y para la especulación y habría que erradicarlos y prohibirlos.


El fracaso de la intervención conjunta


1r intento fracasado de intervención conjunta:

En la conferencia del Grupo de los 20 (+España) de noviembre en Washington, los presentes afirmaron en la declaración conjunta " Nos guiaremos por la convicción común que los principios del mercado, de las economías abiertas y los mercados financieros correctamente reglamentados, favorecen el dinamismo, la innovación y el espíritu de empresa que son indispensables para el crecimiento económico, el empleo y la reducción del la pobreza"... "Gracias a tales principios han salido de la pobreza millones de personas y han permitido una elevación importante del nivel de vida mundial"(art.12).

¿La solución a la crisis?: Dejar que el sistema se "autoregule". Se habla de "moralización" del capital, de "la necesidad de ciertas reformas contables" en el ámbito de las finanzas, instrumentadas por los mismos políticos, gestores, ideólogos y beneficiarios del desastre.

Algunos cambios cosméticos y de vuelta al casino

De nuevo el maquillaje, las cremas antiarrugas y el botox. Se habrán de admitir algunas (hasta hace poco denostadas) pinceladas keynesianas, pero siempre en un entorno globalizado, y eso es todo.

Finalmente, y como solución de última instancia, están los helicópteros fiduciarios de Ben Bernanke: poner a trabajar las imprentas a destajo para camuflar la deflación.

Ni una palabra sobre paraísos fiscales y evasión generalizada de los más ricos. Ni una mención del "subconsumo" de la mayoría de la población a causa de la desigualdad. Ninguna referencia a la enorme concentración del capital y la riqueza.

Interesa caracterizar la crisis como "sólo" financiera. Solucionado el impás financiero todo volverá a la "normalidad". La "sobreproducción" subyacente, que va a convertir el crac financiero en depresión, no figura en los discursos ni en las agendas. Y es que hablar de "sobreproducción" sería reconocer la verdadera raíz de fondo de la crisis: la enorme polarización de la renta y de la riqueza mundial.

El 2º intento está previsto para el 2 de abril en Londres y por lo que parece apunta claramente a más de los mismo.


Sobreproducción vs Redistribución

Ninguna crisis de sobreproducción se ha superado sin redistribución, y eso es lo que tenemos: una crisis de sobreproducción de proporciones descomunales debida a una polarización brutal de la renta y la riqueza.

La Administración Roosevelt, a partir de 1932, promovió varios programas para mejorar la situación de los desempleados, sacó adelante una legislación para la recuperación del sector agrícola, implementó la National Industrial Recovery Act que estableció incentivos y subsidios al sector industrial, la National Labor Relations Act que establecía unas relaciones laborales más justas, la Social Security Act que proveía seguro de desempleo y aseguraba las pensiones de los mayores, ... Todo eso gracias a que no se habían malbaratado los recursos públicos en salvatajes, "nacionalizaciones" de pérdidas ni compras de obligaciones basura.
Roosevelt no puso delante del carro al sistema bancario sino la sociedad y la economía real. Sólo tras la recuperación de lo fundamental seguiría la recuperación de las finanzas.

Roosevelt hizo construir o renovar 2.500 hospitales, 45.000 escuelas, 13.000 parques, 7.800 puentes, 1,5 millones de Km de autovías, miles de aeropuertos. Contrató 50.000 maestros y reconstruyó enteramente el sistema de escolarización rural. Contrató 3.000 escritores, músicos, escultores y pintores. Empleó cerca del 60% de los parados en trabajos públicos y proyectos de conservación que plantaron mil millones de árboles, construyeron la Catedral del Conocimiento en Pitsburgo, el Capitolio de Montana, la urbanización de la orilla del lago de Chicago, el complejo del Tunel de Lincoln en Nueva York, el complejo energético del valle del Tennessee (TVA)...


El New Deal disminuyó el desempleo desde el 25% en 1933 al 10% en 1936 y representó una recuperación física, moral y política de la sociedad norteamericana y de su confianza, sentando las bases para la recuperación tras el estallido de la 2a G.M.

El sector financiero no levantó cabeza hasta los años 50. La trampa de la liquidez siguió constriñendo el crédito en tanto que los salarios podían comprar a penas la producción un sector productivo trabajando medio gas. Sólo la enorme demanda generada por el conflicto bélico fue capaz de superar, por fin, la capacidad instalada y generar la recuperación.

El sector financiero tardó pues 20 años en recuperarse del crac del 29 y lo hizo detrás de la recuperación y no delante.

La superación de una crisis de sobreproducción precisa una reactivación de la demanda por vía redistributiva capaz de generar una demanda cualitativamente distinta de la actual.




Pero si no hay una gran movilización de base, las medidas anticrisis se seguirán decantando, como hasta ahora, en exclusivo favor de los estratos más privilegiados, socializando las pérdidas financieras, profundizando la crisis y malbaratando los escasos recursos públicos en el sumidero improductivo hiperconcentrado en que se ha convertido el capitalismo en su fase terminal.

Las inyecciones monetarias y las intervenciones fiscales, si no van acompañadas de redistribución, pierden casi inmediatamente su efecto estimulante y se convierten en un simple traspaso del endeudamiento privado al endeudamiento público.

Una esperanza podría venir de China si la población se levanta finalmente contra sus actuales dirigentes, redireccionando y reconvirtiendo su enorme capacidad productiva en favor de las necesidades sostenibles de las masas chinas y no de los containers de Wal-Mart. La recesión sobrevuela la recalentada caldera exportadora china. La economía china depende de las importaciones del resto del mundo y la crisis mundial está socavando las bases del comercio mundial. La crisis puede poner en la picota una estructura política corrupta hasta la médula, cada vez más contestada por la población.

Sin redistribución: Depresión Permanente


El famoso e impreciso "Yes, We can" electoral de Obama ya ha empezado a tomar cuerpo: Los contribuyentes presentes y futuros cargarán con la mayoría de las pérdidas privadas. La recuperación de la demanda no vendrá de una redistribución de la renta y la riqueza sino del crédito. Esta vez no se va a endeudar el sector privado sino el sector público y a unos niveles estratosféricos.

Si los planes del equipo de Obama son aprobados, el déficit fiscal norteamericano para el 2009 podría superar los 3 billones de $, que se añadirían a la enorme deuda acumulada (5 billones entre el sector público y el privado).

Los países con superávit con EEUU (China, Japón, países árabes, ...) podrían financiar hasta 0,5 billones (lo cual cada vez resulta más dudoso, dadas las malas perspectivas que muestra la economía norteamericana y su moneda como moneda de reserva). Por tanto Obama, más pronto o más tarde, se verá compelido a monetizar la deuda pública norteamericana.

Tampoco parece que esto a acabe funcionando. En las condiciones actuales de globalización desigual, los planes de "interés nacional", de estímulo fiscal a la producción y a la demanda autóctona, entran en contradicción con los "intereses de las multinacionales", para las cuales deslocalización es sinónimo de beneficios.

Si queremos un mundo mejor para las futuras generaciones es imprescindible un sistema económico racional en el que las decisiones fundamentales no pueden dejarse en manos de la codicia irracional del mercado. Habrá que cambiar el sistema.

Una perspectiva similar: Peter Wahl (WEED)


Sobre la declaración del G-20: Robert Weissman

Propuestas de ATTAC: "Cerremos el casino financiero"

Walden Bello: Sobre una salida keyensiana a la crisis, los límites de la Social Democracia Global

Propuestas en Red pepper

William Greider, Frances Fox Piven, Doug Henwood, Arun Gupta y Naomi Klein: After de meltdown

Fred Magdoff and Michael D. Yates: What Needs to be Done. A Socialist View

10/12/08

Ciclo economico o Depresion Permanente

 

George Brockway: "Los resultados de los economistas matemáticos que buscan ecuaciones para explicar el comportamiento de la economía está condenado para siempre al fracaso. Se dice que sus modelos no acaban de funcionar porque por un lado las variables que intervienen son demasiadas y por otro los datos estadísticos que manejan son demasiado dispersos. Pero el universo físico es tan variado o más que el universo económico (ambos son infinitos) y Newton tenía menos datos y menos medios de cálculo de los que estaban a disposición de Jan Tinbergen y sus seguidores."

Karl Marx: La lucha de clases en Francia, 1848. "La aristocracia financiera dicta las leyes, dirige la gestión del Estado, dispone de todos los poderes públicos constituidos, dominando la opinión pública, se reproduce en todas las esferas, ... el mismo engaño vergonzoso, la misma sed de enriquecerse, no por la producción sino escamoteando la riqueza de otros"

Paul Krigman: "La Gran Depresión concluyó gracias a un tipo de programa de obras públicas que incluso los conservadores están dispuestos a defender: una guerra"

Se trata de una crisis sistémica dado que el sistema otorga la función de invertir a quienes no quieren hacerlo.

¿Qué significado tiene "tocar suelo"? ¿Existe un suelo donde rebotar? ¿Como funciona el rebote? ¿O es que de lo que se trata es de encomendarse a San Ciclo?

Los economistas ya hablan de un lapso de dos años para "superar" la crisis. ¿En que basan sus argumentos? ¿En que el desajuste actual entre la oferta y la demanda se irá corrigiendo con el tiempo? ¡Aleluya!

¿Como va a reactivarse el consumo si las condiciones económicas no hacen más que empeorar, cada día hay mas despidos y por tanto menos renta disponible y las finanzas públicas hacen agua por los cuatro costados?

Rezando a San Ciclo


A finales de los 90 y a principios del milenio era un lugar común entre algunos de los economistas más de moda que el carácter cíclico de la economía capitalista había sido definitivamente superado y se había entrado en una fase de crecimiento infinito.

En base a una confianza ciega en la capacidad de control del riesgo por parte de la sofisticada ingeniería financiera y/o en la supuesta maestría de las instituciones monetarias (A. Greenspan y compañía) para neutralizar las crisis, el sistema financiero se calzó los zancos - apalancamiento descomunal - y se lanzó a una alocada y ciega carrera hacia el riesgo, de especulación en especulación y tiro por que me toca.

Pues bien, quizás tenían razón pero en el sentido contrario y hemos entrado en una fase del capitalismo en que se ha superado el carácter cíclico de las variables económicas para entrar en una fase de Depresión Permanente.

Confrontadas a la crisis financiera las autoridades norteamericanas seguidas de las europeas, han puesto las imprentas monetarias a toda marcha inundando el mundo con dinero para ? ..... para encontrarse con la sorpresa de que por más inyecciones de liquidez que se suministren, los agentes receptores, es decir, los bancos, se niegan a prestar a un mundo de insolventes y atesoran para aprovechar las suculentas oportunidades que ofrece la debacle generalizada: adquisiciones a precios de ganga, deuda soberana en apuros, carry trade, especulación en divisas, ...

Es la temida trampa de la liquidez en su variante del siglo XXI, ya experimentada durante la 2ª Gran Depresión, que hace inoperante la política monetaria.

En condiciones de capitalismo, no importa que exista necesidad de casa, ropa, comida, ... para una gran mayoría de la población, los que controlan los medios de producción no producirán a menos que obtengan beneficios al hacerlo ( y no prestarán a menos que obtengan beneficios en ello).

En condiciones de quasi monopolio las grandes corporaciones responden de acuerdo con el código genético capitalista que sin el estímulo de los beneficios bloquea la glándula de la inversión y del crédito. Estamos asistiendo a un "lockout" global, un cierre patronal a una escala desconocida. Se trata de una crisis sistémica dado que el sistema otorga la función de invertir a quienes no quieren hacerlo.

Crisis de sobreproducción y UCI financiera


La economía real de principios del milenio estaba ya en la UCI financiera, con todos los sectores entubados con ampollas de suero crediticio. Con unos salarios reales que no daban para más, la producción real y el empleo respondían a una demanda engrasada a base de crédito y crédito, una demanda resultado de un consumo dopado hasta las cejas.

La acumulación de crédito alcanzó tal nivel que acabó cobrando vida propia piramidal. Una colosal bola de crédito que acabó por estallar dejando, de pronto a la economía desentubada y sin suero.

¿Porqué había tanto crédito? Sencillamente porque la renta está tan polarizada que sólo era posible consumir a base de crédito.

¿Como se va a reactivar la inversión y el empleo si el consumo no reacciona? ¿De nuevo a base de más crédito? El mensaje actual es que si los bancos vuelven a prestar la demanda y la inversión se reanimarán. ¿De vuelta a la UCI?

La varita mágica del crédito ya no funciona

Hasta hoy la varita mágica de la reactivación económica había sido el crédito. Ingentes cantidades de crédito en todas las formas y tamaños, a cual más apetecible, para estimular el consumo global de una mayoría con rentas en caída libre. Se trataba de una especie de keynesianismo financiero con los EEUU convertidos en "comprador de última instancia". Pero el abuso irracional de la magia, retrasando la crisis una y otra vez a base de echar leña al fuego (sucesivas burbujas, cada vez mayores) a acabado precipitando una crisis financiera descomunal y una recesión galopante de unas proporciones inauditas y ya no hay sortilegio ni malabarismo alguno que pueda con ella.

En condiciones de Recesión Global el keynesianismo ya no funciona


En las condiciones actuales de globalización desigual, los planes, de "interés nacional", de estímulo fiscal a la producción y a la demanda autóctona entran en contradicción con los "intereses de las multinacionales", para las cuales deslocalización es sinónimo de beneficios.

Una rara amalgama de neokeynesianos recién reciclados empieza a hablar de la necesidad de un "keynesianismo global" o "Social Democracia Global", con defensores como el economista Jeffrey Sachs (defensor y arquitecto de la terapia de choque neoliberal en la Rusia de Yieltsin), George Soros, Kofi Annan, el sociólogo David Held, Josph Stiglitzy, Bill Gates, ... que ante la magnitud de la crisis abogan por un orden social reformado con tal de recuperar el consenso en torno a un capitalismo global que se va a pique bajo la marea neoliberal.

Joseph Stiglitz está abogando por una nacionalización pura y simple de todo el sistema bancario norteamericano.

Sarkozy ya aparece como el nuevo Keynes francés y ha creado un fondo de inversiones estratégicas de 20 mil millones de euros para promover la innovación tecnológica y mantener en manos francesas los sectores industriales avanzados para conservar puestos de trabajo y la "Grandeur" gala. Por otra parte parece no haber comprendido muy bien el pensamiento de Keynes respecto a la deriva proteccionista.

Pero el New Deal no apareció espontaneamente de la buena fe o la imaginación de la Casa Blanca. Por el contrario, el contrato social para el New Deal fue un proceso complejo y una respuesta adaptativa al mayor movimiento obrero de la historia norteamericana, en un periodo en que el marxismo ejercía una extraordinaria influencia en el ámbito intelectual americano.

La perversa reestructuración de las últimas décadas ha desplazado la mayor parte de la capacidad industrial hacia China y el Sudeste Asiático convirtiendo a las economías desarrolladas en economías de servicios, de los cuales los "servicios financieros" ocupan un destacadísimo lugar (21% de la Renta Nacional en EEUU). En los años 30 las fábricas cerraron pero las máquinas estaban allí para ser puestas de nuevo en funcionamiento una vez que la redistribución y los estímulos públicos recuperaran las expectativas.

Una diferencia cualitativa fundamental respecto a otras depresiones es la Globalización, la habilidad del capital y la producción de desplazarse alrededor del globo sin restricciones, en busca de las mayores tasas de ganancia.

La Globalización implica que las medidas anticíclicas tradicionales dejan de funcionar o tienen resultados inesperados. Los estímulos a la economía del Reino Unido en 1986 no consiguieron aumentar el PIB británico sino que aumentaron la inflación y las importaciones. La impresionante expansión del gasto público japonés y unos tipos de interés del 0% en los 90 no sacó al gigante nipón del estancamiento sino que acabó hinchando los valores de Wall Street.



En condiciones de Globalización puede perfectamente ocurrir que los estímulos fiscales para reactivar la producción y el empleo "funcionen", pero en países distintos del nuestro. Por ejemplo, un aumento del gasto militar norteamericano (que en los 40 significó la superación definitiva de la Gran Depresión) representaría un aumento de las importaciones USA y generaría escasos puestos de trabajo dado que una parte muy significativa de la producción de armas está deslocalizada.

Estimular el consumo mediante rebajas de impuestos o "cheques de estímulo" puede que estimule la producción en ... "China". Nada impide que las ayudas a las multinacionales del motor para que fabriquen nuevos modelos ecológicos se inviertan en .... el sudeste asiático.

En un mundo globalizado, un euro adicional en el bolsillo no significa que se gastará en comprar a una empresa española, generando empleo, sino seguramente a una china. Mientras no se reequilibren las condiciones laborales "globales" y se impida el dumping social y ecológico que promueven las multinacionales y las agencias internacionales, las medidas "keynesianas" anticrisis carecen de su anterior eficacia y están abocadas al más absoluto fracaso.

Además, la flotación de los tipos de cambio que tras el derribo de Bretton Woods convirtió las paridades entre las monedas en combustible de sucesivas burbujas especulativas, ha minado las posibilidades de cooperación internacional anticrisis coadyuvando las carreras proteccionistas.

¿De vuelta al proteccionismo?


Chequia amenaza con salir de la UE a causa de las medidas proteccionistas con respecto a la producción de automóviles tomada por Sarkozy.

En realidad, el proteccionismo es una resistencia al dumping social y ecológico de la globalización. Es una especie de revuelta nacionalista contra la pinza de la globalización. Implica un cierto grado de redistribución de la renta. Los patronos locales salvan sus negocios y los obreros dejan de competir en salarios y condiciones laborales con los del resto del mundo (China, ...).

Es lo que más temen las grandes corporaciones multinacionales que están orquestando campañas contra el proteccionismo y disponen de una extensa literatura económica sobre el tema.



Argumentos y falacias para sangrar al Estado


La excusa esgrimida para los rescates bancarios ha sido la falacia de la contracción del crédito (credit crunch). Pero cada vez queda más claro que la caída del crédito se debe a la contracción descomunal del consumo y la generalización de los problemas de solvencia por la caída de las ventas. Los bancos no prestan a insolventes, en tiempos normales - sin burbuja sub prime - y mucho menos en tiempos de crisis, y lo que se está generalizando con la crisis es la insolvencia. El "credit crunch" es una falacia destinada a sangrar aún más a los contribuyentes.

Sólo el Estado puede entregar subsidios (o crédito) a los insolventes, por lo tanto sería mucho mejor dejar caer a la banca para nacionalizar, a precios de saldo, la parte más pringada, antes que entregarle dinero de los impuestos para apuntalarla esperando que cumpla una función que no es la suya y que de todas todas no va ha cumplir.

Así pues entregar dinero público a los bancos es un premio a su irresponsabilidad, un estímulo adicional a la concentración bancaria y una verdadera sandez en términos de política económica anti-crisis.

En realidad no se está siguiendo ningún tipo de política económica. No se trata de que las "políticas económicas" resulten inadecuadas o fallidas. Lo que está ocurriendo es un asalto a mano armada a los recursos estatales para compensar las pérdidas incurridas en los negocios especulativos de toda índole.

Sin redistribución no hay solución

Los desequilibrios presupuestarios generalizados, resultado de las medidas anticrisis, no van a conseguir reactivar la economía mientras no tengan una carácter fuertemente redistributivo, lo cual, de momento, no es el caso.

Se está cuestionando a la banca pero no se está poniendo sobre la mesa la cuestión principal. No se trata de "reactivar" el crédito. La gente necesita aumentar su nivel de renta, no su nivel de crédito. No se trata de más de lo mismo.

La economía está enferma y necesita un cambio drástico del tratamiento. Y el nuevo antibiótico se llama redistribución: Replanteamiento/cancelación de la deuda de los más desfavorecidos (En 1933, el New Deal estableció la Home-Owners Loan Corporation - HOLC - , para detener el creciente número de embargos. La HOLC compraba hipotecas impagadas a los bancos y ofrecía condiciones asumibles a los prestatarios) , una elevación de los impuestos a los ricos y una generalización de los subsidios de desempleo. Mejoras en las condiciones de trabajo, educación, seguridad social y pensiones. Todo esto exige un replanteamiento global del sistema y de eso es de lo que se trata. No bastará con cambiar los neumáticos. Hay que cambiar de bicicleta.

Si no es así, se irá consolidado un estado de estanflación deflacionaria (deflación encubierta por una gran expansión fiduciaria) permanente y creciente que seguirá socabando el poder adquisitivo de pensionistas y asalariados, bloqueando el crédito, deprimiendo el consumo y profundizando aún más el estancamiento y la depresión.

La crisis es sistémica y remontarla positivamente exigirá un cambio radical en las condiciones en que se desenvuelve la actividad económica, social y política.