14/5/09

Socialismo, pura cuestión de supervivencia


John Bellamy Foster: "Como actuemos hoy en respuesta a este sistema fallido es la cuestión más crítica que ha enfrentado nunca la humanidad"

István Mészáros (Más allá del capital): "Hemos entrado en una época histórica en que la supervivencia de la humanidad ya no es posible sin el establecimiento de un orden social basado en la igualdad sustantiva como principio orientativo central en el terreno tanto de la producción como de la distribución. Ello es así porque la incorregible destructividad del capital afecta cualquier simple faceta de nuestra vida diaria: desde la suicida orientación de la producción para el desperdicio ... hasta la deshumanizante producción en masa de personal superfluo en la forma de desempleo crónico".

Minqi Li: "Aunque el socialismo triunfe en la segunda mitad del siglo XXI, la tarea de los futuros gobiernos socialistas no será ya la de prevenir las catástrofes generadas por el cáncer capitalista, sino intentar sobrevivir a ellas"

El socialismo no es una cosa sino un proceso. Es un camino complejo heterogeneo, zigzagueante y contradictorio puesto que los participantes son heterogeneos. Si muchos revolucionarios no tienen nada que perder, otros son conservadores luchando por salvar los derechos que el capitalismo pretende arrebatarles (Estado del bienestar, ecologistas, conservacionistas). Rosa Luxemburg avisó de que estamos tratando de construir el futuro con materiales del pasado, incluidos nosotros mismos. Las trayectorias socialistas pueden degenerar en sistemas capitalistas burocráticos monstruosos, abocados al colapso para revertir sumisamente al redil capitalista. La historia no es una llana y directa senda desde el atraso a la modernidad sino un proceso ramificado y lleno de baches y altibajos estructurado por la gran complejidad de las relaciones sociales.


Productividad vs destructividad


"Productividad" y "competitividad", milagroso elixir contra la crisis y la depresión, santo Grial capaz de revitalizar el moribundo capitalismo, tras el cual cabalgan en tropel políticos, periodistas, patronos, sindicatos, ...

¿Como ser más competitivos? ¿Como ser más innovadores? ¿Como aumentar la productividad? Empresarios y sindicatos padecen por igual de competitivitis y productivitis aguda. Unos ponen el acento en reducciones de salarios, costes e impuestos, otros en la inversión en I + D + I.

En realidad lo que se está planteando es más de lo mismo. Más destructividad. Disminuir las rentas del trabajo o dejar más gente sin trabajo, ahoga la demanda en un momento en que buena parte de la capacidad productiva industrial está parada. El aumento de la productividad en condiciones de capitalismo, sea mediante nueva maquinaria, aumento de jornada laboral o reorganización del proceso productivo, lanzará mas trabajadores al paro. En un planeta controlado por un puñado de multinacionales globalizadas cualquier "innovación" es inmediatamente absorbida y su producción trasladada a China. Además, en condiciones de depresión de la demanda mundial, y sin el aliciente de los beneficios, el inversor monopolista deja buena parte de la capacidad instalada en paro, dedicándose, entre tanto, a aumentar sus cuotas de mercado a costa de sus competidores y a husmear en espera de alguna nueva especulación o agiotaje.

Como todos estamos en crisis, el juego que nos proponen es de suma negativa: ser más competitivo e innovador que el vecino implica traspasarle parte de la crisis con lo cual no van a comprar más bienes y servicios por más que aumentemos nuestra productividad ad infinitum.

En realidad se están confundiendo los síntomas de la enfermedad con las causas. El capitalismo estimula la productividad hasta el paroxismo, pero se trata de una productividad suicida que una vez alcanzada la fase monopolista globalizada, se traduce en una tendencia permanente a la sobreproducción y al estancamiento.

En condiciones de ahogo el capitalismo recurre a los que algunos llaman sin ambages "destrucción productiva". En fase de crisis extrema, la supervivencia a cualquier coste del sistema contempla como objetivo estratégico y legítimo la progresiva destrucción de la humanidad.

El capitalismo se encuentra en fase terminal, intentando superar, a base financiarización y especulación, la progresiva esclerosis que le atenaza, dosis crecientes de morfina para sofocar los síntomas hasta que el enfermo ha ingresado en la UVI entre convulsiones.

La larga agonía del capitalismo monopolista


Los síntomas empezaron a evidenciarse a partir de la década de los 70. Estanflación (estancamiento con inflación), desorden monetario, deslocalización industrial, financiarización, especulación, ... Las transfusiones especulativo-financieras empezaron a ser cada vez más masivas y arriesgadas: orgías monetarias, aumento imparable de la deuda, proliferación de instrumentos de crédito cada vez más complejos, conversión de los mercados en casinos para jugadores compulsivos,....

El estancamiento definitivo podía haberse producido durante la década de los 80 pero la apertura de China y el bloque soviético a la penetración del sistema abrió la posibilidad de frenar momentáneamente la tendencia hacia el colapso.

Pero la monstruosa deriva financiera había alcanzado tal grado de desarrollo que ya no cabe la vuelta atrás. Fueron unos años más de vida, un final desenfrenado envuelto en e-humo y fuegos inmobiliarios artificiales que no consiguieron velar el pertinaz avance de la artrosis senil que atenaza al sistema.

El capitalismo, renqueante y sin repuestos, se desliza aceleradamente hacia el abismo. En su última fase, la "destrucción creativa" se convierte en puro canibalismo suicida. Las consecuencias traumáticas que enfrenta la humanidad no tienen parangón con nada de lo visto hasta ahora.

El 3r mundo avanza hacia el Norte. Es el turno para Europa y los EEUU


La cuestión ya no es capitalismo o socialismo. El capitalismo es una forma de organización social hipertrófica y suicida que amenaza la misma existencia de la humanidad en el planeta.

Bajo la enseña del "libre mercado" - que significaba, según los economistas clásicos, un mercado libre de monopolios - los monopolios arramblan "libre" e impunemente con todo, saquean sin cuartel los presupuestos para, seguidamente, despedazar, parcelar, privatizar y monopolizar los bienes y servicios públicos.

Esto es lo que hay. El capitalismo no puede dar marcha atrás a la deriva monopolista depredadora. No hay un botón de reinicio. Ya no es posible volver a la "sana" competencia de los primeros tiempos del sistema. La fase monopolista globalizada no tiene vuelta atrás. Las frecuentes invocaciones de los oligopolios a la "competencia" son puras artimañas para desregular, privatizar, depredar, acumular, concentrar y asegurarse impunidad.

El estadio en que se encuentra el sistema ha rebasado el umbral que hacía posible una vuelta al "capitalismo con rostro humano" de la época keynesiana. Cualquier grupo, zona o país del planeta que pretenda escapar al cáncer capitalista sufrirá represalias aniquiladoras.

América Latina fue "privatizada", despedazada, saqueada y reducida a la miseria en los 80. La misma suerte cayó sobre buena parte de los países africanos, asiáticos y el antiguo bloque soviético en los 90. En el cambio de milenio la suerte ya ha sido echada y el saqueo capitalista apunta ahora directamente al corazón de la vieja Europa y los EEUU. Los jinetes del Apocalipsis ensombrecen ya los últimos reductos del "Estado del Bienestar".

Una poco armoniosa tendencia permanente al estancamiento


La historia del capitalismo se ha presentado como una senda de crecimiento sostenido salpicada por algunos períodos aislados de crisis. En realidad la tendencia al estancamiento es inherente al sistema y está profundamente enraizada en su funcionamiento. Cuanto más avanza la concentración del capital más evidente aparece la amenaza de estancamiento.



No se trata de un mecanismo, como afirman sus defensores, que se autoajusta y redirecciona automáticamente en la senda del desarrollo y el crecimiento. Por el contrario, es un sistema que tiende al colapso permanentemente bajo el peso de sus contradicciones, y las condiciones para la recuperación, una vez agotada la fase de la globalización financiera, se van reduciendo a cero.

Basar un sistema de organización social y económica en la exaltación de la codicia y la insolidaridad social en aras a la obtención del óptimo social y económico, constituye una de las falacias más sublimes de una imaginación calenturienta. La gran mentira de la teoría económica es que no hace falta proyectar, controlar, supervisar o regular, porque "los mercados" se cuidan de que todo marche a pedir de boca.

El productivismo sin límite y sin criterio desata multitud de efectos no directamente intencionales como los desastres medioambientales, el agotamiento de los recursos y la miseria creciente. A pesar de todo, la respuesta recurrente es que los mercados, de la mano de la diosa codicia, generarán la solución apropiada. El "libre" mercado (con monopolios en todos y cada uno de los sectores, lo de "libre" da risa) y la "mano invisible" (que ha de convertir la codicia individual en bienestar general) dirigen y corrigen, cuando es necesario, el rumbo a seguir.

Así pues, habrá que esperar que los "desregulados" y "libres" mercados financieros, en colusión y simbiosis con los mercados aún más desregulados y dinámicos del crimen en todas sus variedades y facetas, todo un armonioso y desregulado universo centrado en una nebulosa de paraísos fiscales, nos saquen del actual atolladero.

El sistema necesita autoreproducirse a una escala cada vez más ampliada y el planeta se le ha acabado quedando pequeño. Sin posibilidad expansiva el sistema implosiona.

De vuelta a Marx


¿Estupefacción? Ya hay una patulea de economistas que, ante la magnitud del desastre, parecen haber experimentado una reconversión milagrosa al keynesianismo y aceptan con desparpajo ser catalogados como tales. Pero lo de Keynes sólo fue posible gracias a la presión de una fuerte oposición socialista y pudo servir en una fase expansiva (aún no globalizada) en que el capitalismo aún podía levantar cabeza, unas condiciones que ya no se dan.

150 años lleva el marxismo estudiando las crisis capitalistas. A contracorriente, Robert Kurz, G.M. Tamás,  Paul M. Swezy, Harry Magdoff, (editores ya desaparecidos de la Monthly Review), John Bellamy Foster, Mike Davis, James Petras, Robert Brenner, Robin Blackburn, István Mészáros, ... mantuvieron y mantienen en alto sus afilados floretes, desentrañando los entresijos del cáncer y la metástasis capitalista. Ahí hay que beber, por más que les pese a muchos, si queremos entender algo de lo que está pasando.

Ante la magnitud descomunal del desastre también las cátedras de economía andan con los fusibles fundidos. Los pocos economistas que se dejan ver, después de aparcar sus todavía recientes apasionados discursos sobre el crecimiento indefinido y la bondades incuestionables de la globalización, siguen erre que erre, defendiendo que el sistema, aunque tocado y en horas bajas, con ciertos retoques y ajustes, podrá seguir funcionando.

El problema es que no hay tiempo. No se trata de retoques y ajustes sino de taponar enormes vías de agua de un sistema que se está yendo a pique por momentos. Se trata de una crisis sistémica. Ya no hay margen para una nueva fase de "crecimiento". El tupido velo burbujista que cubría la podredumbre y las miserias del sistema, se está desgarrando por doquier, mientras la adicción ludópata y masoquista del sistema promete un sádico final especulando en sus propias vísceras.

Relocalización socialista


El capitalismo ha demostrado una y otra vez que es capaz de renacer de sus cenizas. Es un verdadero cáncer capaz de reprogramarse rápidamente y contaminar y modificar los mejores planteamientos a su favor. Los proyectos socialistas basados en la coexistencia de sistemas han acabado siendo reabsorbidos, fortaleciendo al sistema que pretendían reemplazar - ver otros artículos de este blog - y esto es un elemento a tener siempre en cuenta en el futuro.

Frente a la Gran Depresión el recurso al nacionalismo resulta recurrente. En esta lógica, la presión política durante la gran depresión de los años 30 condujo a una redistribución de la renta y la riqueza a nivel nacional por la vía del proteccionismo y la relocalización productiva. Cerrando a cal y canto el mercado nacional para las empresas "nacionales", los empresarios podían pagar unos salarios adecuados para generar la demanda imprescindible para sus negocios.

En la actualidad, la globalización, la deslocalización, la subcontratación, ..., son la otra cara del desballestamiento de las estructuras estatales. Los paladines monopolistas "nacionales" que preconizaban el proteccionismo y el "nacionalismo económico", se han independizado de sus antiguas matrices nacionales. Las grandes corporaciones multinacionales ya no tienen una base "nacional". La crisis puede perjudicar a sus beneficios, aquí o allá, pero también abre suculentas oportunidades para absorber a sus rivales y alcanzar cotas de monopolio mayores. Además, para los monopolios transnacionales, la crisis es una oportunidad de oro  y la aprovechan para crecer, anexionar y arramblar  con todo y debilitar y saquear a los estados.

Sin embargo, es imprescindible una vuelta a la "localización" del tejido productivo para superar la depresión capitalista. Han sido las economías de escala "financieras" y la utilización generalizada por parte de las grandes corporaciones multinacionales del dumping social y medioambiental, lo que han vaciado el tejido industrial de los países. El capitalismo, en su fase final, es inconcebible sin deslocalización. Capitalismo y deslocalización se han convertido en sinónimos. Por tanto la relocalización del tejido productivo a una escala avalada por el respeto a los derechos sociales y medioambientales sólo será posible en condiciones de socialismo. La relocalización será socialista o no será.

Planificación y terciarización socialistas


La ciega hostilidad hacia la planificación nos es familiar a todos. Las fallas de la planificación capitalista soviética probarían que toda planificación económica centralizada estaría condenada al fracaso.

El caso es que en determinadas emergencias los países capitalistas han recurrido con éxito notable a la planificación centralizada de la economía. La planificación central consiguió el milagro industrial norteamericano en los años de la 2ª G.M. Los directivos del plan determinaban, desde Washington, lo que debía y no debía producirse, que nueva capacidad productiva debía construirse, cómo se distribuían las materias primas y recursos industriales y estratégicos. La planificación centralizada alemana de los años 30 consiguió el milagro industrial que sostuvo y dio alas a la aventura nazi.

El fracaso estrepitoso de los mecanismos de mercado (carbon markets) ante la emergencia climática a la que nos ha llevado el sistema, muestra a las claras la necesidad ineludible de la planificación para frenar el desastre medioambiental.

Con la profundización de la depresión, cada vez será más evidente la contradicción entre una tasa decreciente de utilización de productos, servicios y maquinaria productiva, por falta de rentabilidad del capital, y una tasa creciente de necesidades insatisfechas de millones y millones de personas a las que el sistema monopolista excluyente desemplea y niega toda posibilidad de participar.

El capitalismo está dejando a la humanidad y al planeta en situación de emergencia aguda. La planificación para recomponer y superar sus desmanes será ineludible.

La enorme productividad actual significa la expulsión y el desempleo para la mayoría de la población. Terciarización, en la fase actual del capitalismo, es sinónimo de precarización, sub-empleo y miseria, terciarización tercermundista. Relocalización y terciarización sostenibles serán socialistas o no serán.

El humilde socialismo del siglo XXI


István Mészáros: (La teoría económica y la política: más allá del capital): "El derrocamiento del Estado capitalista y de las personificaciones capitalistas privadas del capital no puede crear por sí solo otra cosa que no sea un sistema fatídicamente inestable, que tarde o temprano debe volver al orden capitalista si no logra ir más allá del capital."

Robert Kurz: "Incluso después del capitalismo, seguirá habiendo enfermedad y muerte, envidia e individuos despreciables. Sólo que ya no existirá una paradójica pobreza masiva, ..."El objetivo es grande, justamente porque se muestra modesto, y no promete nada más que liberar de sufrimientos completamente innecesarios"

La preocupación ética acerca del valor intrínseco de la vida humana, la vida de otras criaturas, y el mantenimiento del medio natural, resultan completamente invisibles en el modelo estándar capitalista, ignorante de la física más elemental (2ª ley de la termodinámica: un crecimiento económico permanente es biofísicamente imposible).

En gran depresión, el capitalismo acelera su ritmo de depredación de forma inaudita hasta acabar físicamente con su huésped. Hemos entrado ya de lleno en esta fase maltusiana en la que buena parte de la humanidad se convierte en superflua. El sistema se ha convertido en un mecanismo infernal de producción en masa de personal superfluo en la forma de desempleo crónico permanente. El capitalismo monopolista globalizado es intrínsecamente excluyente. Su trayectoria va soltando lastre de forma acelerada puesto que los monopolios pueden mantener sus beneficios aun cuando buena parte de la producción no encuentre colocación.

Para una gran mayoría de la población y buena parte de las demás formas de vida del planeta, el socialismo es ya una pura cuestión de supervivencia.

La producción sostenible y el empleo digno (la cancelación de la explotación) sólo serán posibles bajo parámetros democráticos, racionales, socialistas y solidarios. La fórmula también es simple: Redistribución + Democracia = Recuperación Sostenible

Pero el socialismo no cae del cielo. La mano "visible" de la solidaridad socialista significa que no hay automatismos que valgan. El socialismo, a diferencia de su rival, no es un mecanismo automático de organización del sistema productivo. El socialismo hay que crearlo, construirlo, conservarlo, defenderlo, perfeccionarlo y mejorarlo, sustituyendo los parámetros de la codicia individualista desenfrenada por los de la solidaridad, la cooperación, la humildad y la sostenibilidad.

El socialismo del siglo XXI tiene una triste ventaja respecto a los intentos anteriores. La evidencia creciente e incontestable de que la senda capitalista es un callejón sin salida y que la cuenta atrás ya ha empezado. El capitalismo equivale a la autodestrucción de la sociedad humana y de buena parte de la vida en el planeta.

Al socialismo del s. XXI le ha tocado, más que la opción brillante de la "superación" del capitalismo, la humilde tarea de intentar salvar al planeta de las letales heridas infringidas por unos niveles de depredación irresponsable, indignos de una especie que se considera "inteligente".

El socialismo no es una cosa sino un proceso. Es un camino complejo heterogéneo, zigzagueante y contradictorio, puesto que los participantes son heterogéneos. Si muchos revolucionarios no tienen nada que perder, otros son conservadores luchando por salvar los derechos que el capitalismo pretende arrebatarles (Estado del bienestar, ecologistas, conservacionistas). Rosa Luxemburg avisó de que estamos tratando de construir el futuro con materiales del pasado, incluidos nosotros mismos. Las trayectorias socialistas pueden degenerar en sistemas burocráticos monstruosas, abocados al colapso para revertir sumisamente al redil capitalista. La historia no es una llana y directa senda desde el atraso a la modernidad sino un proceso ramificado y lleno de baches y altibajos estructurado por la gran complejidad de las relaciones sociales.

No bastará con "derrocar" al capitalismo


El capitalismo no es un régimen que pueda ser derrotado mediante una revolución política. No bastará con "derrocar" al estado capitalista "abandonable" por parte de las grandes corporaciones transnacionales. Se trata de superar la lógica objetiva del capital en sí. Se trata de establecer un intento sostenido para ir más allá de la reforma, la reconversión, la neutralización, ... de los mecanismos de la reproducción capitalista. El socialismo sólo será factible a partir del cuestionamiento del sistema en su totalidad y en su globalidad. La "coexistencia" nunca fue posible y nunca lo será. El capitalismo es un cáncer asesino. No se puede coexistir con él. O lo aniquilas o te aniquila.

Desprivatizar los comunales


El sistema capitalista amenaza la supervivencia económica inmediata y la supervivencia biológica a medio plazo.

El socialismo ya no tiene que ver sólo con la socialización de las fuerzas productivas, la distribución de la riqueza y la no-explotación laboral, sino con la organización de una nueva forma de vida, un forma de organización social y económica ecológicamente sostenible.

El agua, las fuentes de energía, la tierra, el subsuelo, los recursos naturales, la biodiversidad, ... todo se está privatizando y concentrando, a marchas forzadas. La nutrición, la salud, la educación, la información, la comunicación, el mercado (corrompido, manipulado o simplemente anulado impunemente por oligopolios y monopolios, por la prevaricación descarada en la obtención de contratos públicos, la información privilegiada ...),... tienen que ser liberados de las manazas de las grandes corporaciones.

Formas de producción y distribución sostenibles


Pero también las formas de producción y distribución, las condiciones en que se produce, lo que se produce, donde y como se produce, cuanto se produce, como se reparte y se redistribuye ... habrían de estar bajo el control democrático, social y racional en aras a la sostenibilidad, la solidaridad y el legado a las futuras generaciones.

En capitalismo, "crecimiento" implica la constante, irracional e insostenible creación y reintroducción de multitud de productos, en buena parte superfluos, de calidad voluntariamente inferior (obsolescencia planificada), sin ninguna consideración por el reciclaje y el malbaratamiento de los recursos. Prima el despilfarro, el consumismo compulsivo y el lujo extravagante, sin control alguno de la acumulación de basura, la polución y los residuos tóxicos.

Habrá que romper el círculo vicioso de la escasez artificialmente creada y del despilfarro suicida de recursos, mediante la reorientación cualitativa de las prácticas productivas en orden a una mejora de la tasa de utilización de los bienes y los servicios y de la capacidad productiva. La I+D+I al servicio de la humanidad y no de los intereses del capital.

Sólo la redistribución equitativa podrá generar una nueva óptica social y un nuevo tipo de demanda racional, para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza en orden a cubrir las necesidades de la especie humana de manera sostenible.

Socialismo democrático


Rosa Luxemburgo: "Lo negativo, su desmantelamiento, puede ser decretado; lo constructivo, lo positivo, no puede serlo. Se trata de un territorio nuevo. Miles de problemas a resolver. Sólo la experiencia es capaz de corregir y abrir nuevas sendas. Sólo la vida efervescente y sin obstrucciones, incurre en multitud de nuevas formas e improvisaciones, genera fuerzas creativas y ella misma corrige las intentonas y vías equivocadas. La vida pública de países con libertad limitada resulta tan paupérrima, tan miserable, tan rígida, tan infructuosa, precisamente porqué, por la exclusión de la democracia, corta de cuajo la fuente de vida de toda la riqueza espiritual y el progreso." (citado por Yiching Wu: "Rethinking Capitalist restoration")

La trayectoria del pseudo-socialismo del siglo XX demuestra que el problema político central en un proceso revolucionario socialista está en asegurar que dicho proceso no transmute en su opuesto y se convierta en la base para una nueva clase de opresión y explotación capitalista "anormal" que prepare el terreno para una vuelta al redil "normalizado"

En última instancia, socialismo y democracia deben formar parte indivisible de un único proyecto.

La nacionalización de los medios de producción y distribución, sin la correlativa socialización del poder político, sólo crea una ficción legal en la que una clase privilegiada burocrática capitalista posee "colectivamente" los medios y producción, fuerza relaciones sociales de trabajo alineado, y se atribuye el poder y los privilegios.

Esta situación, resultado de un intento de "quemar etapas de desarrollo" capitalista, por mucho que se eternice, prepara las condiciones y pone a punto algunos de los ingredientes claves - la acumulación primitiva de capital -, para un proceso relámpago re-captura por parte del capitalismo transnacional.

El resultado es la reintroducción de la fuerza de trabajo y los activos, recursos y bienes públicos en el circuito capitalista globalizado, en condiciones de hiper-explotación/exclusión.

Pero el resultado también es la confirmación de que los pseudo-socialismos totalitarios capitalistas están en vía muerta. La senda socialista del siglo XXI tendrá otro ancho de vía.

Larga y problemática es ya la historia, llena ilusiones y logros pero también de sombras, fracasos, corrupciones y traiciones, de los proyectos y experiencias socialistas, comunistas y socialdemócratas. Todo este material constituye un valioso arsenal para avanzar en la tarea de construir un mundo socialista que permita una cohabitación humilde y sostenible de la organización social de la especie humana con el conjunto del planeta.

El socialismo realmente existente no será una panacea, un mundo feliz, un modelo único y acabado, sino el resultado de un proceso que germinará dificultosamente tras un un parto difícil y complejo de proyectos, contrastes, pruebas y errores, enfrentado a un cáncer capitalista que, aunque desarbolado y en desbandada, ofrecerá, nadie lo dude, una tenaz resistencia.

Fascismo 1.0 vs fascismo 2.0


Fascismo 1.0

El mundo ha experimentado las miserables consecuencias del totalitarismo. Las crisis constituyen el riego y el mejor abono para estas degeneraciones y mutaciones del sistema capitalista.

El capitalismo, en crisis, muta con asombrosa rapidez al formato totalitario. El gobierno progresista de la república de Weimar fue destruido por las mismas fuerzas capitalistas que había llevado a Alemania a la guerra y a la derrota.

Los nazis eran relativamente impopular entre 1923-1928. Su fortuna cambió tras el crac de Wall Street. EEUU canceló sus préstamos a Europa provocando un fuerte aumento del desempleo que en Alemania pasó de 1,25 millones en 1929 a 4 millones en 1930, un 15,3% de la población. En 1932 más del 30% de la población alemana estaba desempleada. En las elecciones de 1933 Adolf Hitler prometió que si ganaba aboliría el desempleo.

Más del 80% de los miembros del partido nazi eran desempleados que fueron instruidos para comunicar su rabia y resentimiento al resto de la población para finalmente someterla bajo la tutela totalitaria. Las tácticas que se emplearon entonces se emplearán de nuevo en contra de cualquier propuesta progresista alternativa al sistema.

Una vez en el poder el gobierno nazi basó en el gasto público y el déficit masivo la recuperación económica. Prohibió la introducción de maquinaria de última generación ahorradora de mano de obra. Los empresarios tuvieron que solicitar permisos para poder despedir a sus empleados. En la construcción de las primeras autopistas de Europa, el gobierno concedió contratos preferenciales a aquellas empresas que utilizaban más mano de obra que maquinaria. Los jóvenes en paro fueron contratados para plantar bosques, reparar y limpiar las orillas de los ríos, desecar pantanos, ... Se estableció un sueldo de 1.000 marcos para las amas de casa. El verano de 1935 se introdujo el RAD (servicio laboral) que ofrecía trabajo a todo alemán entre los 19 y los 25 años durante seis meses.

Con la implementación del programa "Kraft durch Froide" (Esfuerzo y disfrute) el utilitario (volkswagen _ coche del pueblo, diseñado por Ferdinand Porsche, costaba 990 marcos) y las vacaciones pagadas se generalizaron entre la clase trabajadora. Cruceros a las Canarias, esquí en los Alpes, tours por Italia,... En 1938 unos 180.000 alemanes se embarcaron en cruceros a Madeira, los fiordos noruegos. El programa fomentaba el tiempo de descanso y el aprovechamiento cultural del mismo. Se construyeron numerosas instalaciones deportivas, teatros, museos, salas de conciertos, ... que permitieron celebrar múltiples eventos culturales y deportivos y dieron trabajo a miles de artistas, músicos, pintores, ... El desempleo cayó de los 6 millones en 1933 a 0,3 millones en 1939.

El enorme incremento del gasto público no se correspondió con un aumento similar de los ingresos. El endeudamiento público superaba los 40.000 millones de marcos en 1939. Sin embargo el desequilibrio presupuestario no se tradujo en inflación puesto que los controles de los movimientos de capital impedían los ataques especulativos.

Después de liquidar sus reservas auríferas el déficit de la balanza de pagos se disparó. Hitler y el capitalismo alemán precisaban importar masivamente materias primas para continuar su expansión industrial y mantener en pleno empleo. Al final optaron por proporcionárselas invadiendo los países productores. La 2ª G.M.

Fascismo 2.0

 En la actualidad, las sinergias entre el fascismo y los empresarios "nacionalistas" ya no funcionan. Los pocos empresarios "nacionales" que quedan ya no pueden proporcionar los apoyos y recursos que acumularon los totalitarismos del siglo XX.

Las grandes corporaciones transnacionales no tienen "bases" nacionales únicas. Sus bases nacionales son dispersas, sustituibles e intercambiables. Su operativa ya no es "nacional" sino "transnacional". Ello significa que los fascismos que vienen y ya empiezan a proliferar, son fascismos 2.0 de baja estofa, con tendencias tribales y/o mafiosas, relacionadas, no con el reforzamiento de las estructuras estatales sino, todo lo contrario, con el debilitamiento progresivo e implacable del Estado. 


Links:
Para un repaso de la historia de los proyectos socialistas: Robin Blackburn: Fin de Siècle: Socialism after de Crash.
Cáncer y capitalismo

26/4/09

Criminal-Capitalismo: El capitalismo del s.XXI


Arlacchi: "La mafia concentra todas las características de la empresa capitalista tal y como puede imaginarse en una pesadilla"

Gambetta: "No sólo los miembros del crimen organizado actuarían movidos por el beneficio económico sino que pueden llegar a un nivel de eficiencia superior al del estado en el suministro de la protección necesaria para la realización de cualquier actividad económica"

Charles Bowden "Ciudad Juarez no es la rotura del orden social, Juarez es el nuevo orden" 

G.M. Tamás: "El antiguo nacionalismo estaba basado en la fuerza, la asimilación y el crecimiento, en cambio, el signo de los nuevos nacionalismos (etnicidad, tribalismo, ...) es el de la extrema debilidad"..."Con el nuevo nacionalismo, los países se reinterpretan como tribus con banderas, y los estados como mafias con estatutos". 

Boris Berezovsky (oligarca ruso reclamando una amnistía general en casos de corrupción): "Cualquiera que no haya estado durmiendo durante la pasada década ha quebrantado la ley voluntaria o involuntariamente."... " Si no se aprueba una amnistía, las consecuencias para Rusia serán graves y la sociedad no será estable"

Bancarrota estatal global


La inminente y generalizada bancarrota estatal como resultado del desguace de las finanzas públicas, allanará el camino a la penetración del crimen organizado que cuenta con enormes recursos financieros para intervenir y controlar sectores enteros de la economía.

A medida la economía se "sumerge" y disminuye la capacidad recaudatoria legal de los estados, aumenta la capacidad recaudatoria ilegal de la mafia y su capacidad financiera. El estado democrático en bancarrota se retira ante la apisonadora de la corrupción mafiosa.

La corrupción crea su propio círculo vicioso. La caída de las contribuciones constriñe más pronto o más tarde los presupuestos lo cual dificulta el funcionamiento legal, disminuye o retrasa los sueldos de los funcionarios, disminuye la protección legal, y precipita a sectores enteros hacia la economía sumergida (informal), con lo cual disminuye aún más la capacidad impositiva.

Bajo la obligación de reembolsar la deuda, los estados empobrecidos son animados por las organizaciones internacionales (FMI, Banco Mundial, ...) a desarrollar la industria del turismo y la diversión sexual con la consiguiente industrialización y transnacionalización de la prostitución.

Los estados endeudados por la evasión de impuestos de los ricos, recurren a los casinos como fuente alternativa de ingresos. El sector del juego crece con la espuma de la crisis. El 90% de los ingresos de los casinos provienen del sector de jugadores adictos, la mayoría miembros de las clases trabajadoras, que esperan salir del atolladero con un "golpe de suerte".

Toda estructura socio-económica requiere de una autoridad que haga cumplir los acuerdos y los contratos, sean lícitos o ilícitos, desde los procesos de inversión hasta la extorsión y el secuestro.

Pronto son las mafias las que pasan a cobrar la mayoría de las contribuciones y a sustituir el ordenamiento jurídico legal por el ordenamiento corrupto a-legal y la coacción criminal. Se trata de sistemas de justicia paralelos sin necesidad de reglas escritas, donde predomina la inmediatez de las sentencias y la ejemplaridad de las penas. Irónicamente, el crimen organizado puede llegar a proporciona "estabilidad" y "crecimiento económico" al nuevo estado mafioso.

El crimen organizado va adquiriendo, una tras de otra, posiciones de monopolio, y por tanto rentas monopolistas, en los más variados sectores de la economía, imponiendo precios abusivos, no sólo en los mercados de la droga sino en servicios esenciales que van cayendo bajo su férula, y que no hacen más que engrosar sus repletos cofres de guerra con los que seguir y amplificar su acción corrosiva sobre la cada vez más destartalada economía legal.

Monopolios legales y monopolios ilegales


Como en el caso de los monopolios multinacionales, la expansión del crimen organizado no se incardina en base a jurisdicciones nacionales sino en base a los flujos de bienes y capitales transfronterizos. Las fronteras estatales son consideradas en términos de sistemas penales diversos, sistemas legales y fiscales más o menos manipulables con diferentes niveles de riesgo, mercados específicos susceptibles de oportunidades de monopolios exclusivos y como velos que difuminan el rastro de sus actividades ilícitas.


La desregulación financiera, las nuevas tecnologías de la información, y los desvelos de los bancos por desarrollar nuevos "productos" para eludir el fisco y satisfacer los intereses de grandes corporaciones transnacionales y fondos de inversión colectiva para ricos, con un gran volumen de dinero circulante y facilidades para resituarlo a gran velocidad, han favorecido la circulación sin trabas del dinero sucio y su blanqueo; un paso fundamental en cualquier negocio actual, tanto legal como ilegal: controlar su dinero, obscurecer su origen y sus propietarios y legitimar su disfrute.

En las condiciones actuales, el dinero del crimen y la corrupción tiene un reclamo inmediato y "competitivo" entre multitud de estados "paradisíacos" que se ofrecen impúdicamente como receptores ciegos y mudos de los capitales aún calientes de la sangre de sus víctimas.

Los paraísos fiscales constituyen un mecanismo especialmente diseñado para reciclar fondos a corto plazo sin importar el origen. En situaciones de falta de liquidez - trampa de liquidez - se produce una desesperada caza de capitales a corto plazo vengan de donde vengan. Bancos y demás negocios en apuros acuden sin pudor en busca del dinero fresco de la mafia. La abundancia de dinero procedente de los tráficos ilegales permite a la mafia competir con ventaja (tipos de interés, comisiones, ...) con el sistema financiero regular.

La capacitación del crimen organizado para las operaciones de blanqueo y transferencia de fondos es de tal magnitud que acaban prestando servicios de evasión fiscal y blanqueo a organismos públicos, empresas, y "contribuyentes" poco solidarios.

Evasión fiscal, blanqueo de dinero, tráfico de drogas y de armas, tráfico de órganos, mercadeo de seres humanos, extorsión, asesinato por encargo, prostitución, producción y comercialización de moneda falsa, robos, estafas y contrabando,... un volumen de negocio que ya ronda el 40% de la economía "legal" mundial gracias a los paraísos fiscales.

La conversión forzada de seres humanos en mercancía de exportación, destinada al creciente número de burdeles, lupanares, "eros centers", "supermercados del sexo, bares de streeptees, ..., de las grandes ciudades, no para de aumentar. El negocio obedece a una lógica industrial, una lógica de producción en masa, que "fabrica" (just in time) la mercancía (violación, drogas, terror, amenazas, ..., para convertir a las víctimas en "funcionales")  para su colocación en el mercado capitalista.  La trata de mujeres y niños provenientes del sur y sudeste de Asia se estima en 400.000 personas por año. Los esclavos sexuales originarios del centro y este de Europa se estiman en 175.000 al año, América Latina 100.000, África 50.000, ...

En condiciones de depresión económica sólo los monopolios y  los negocios de la mafia prosperan. A medida que sectores enteros se "sumergen", el ámbito de control mafioso de la economía crece exponencialmente y sus rentas en igual proporción.

Globalización neoliberal y crimen organizado


El discurso neoliberal ha aparcado la valoración del trabajo, el sacrificio y la democracia, por la exaltación de la ganancia infundada, la desigualdad social, la lotería de la vida y la maximización desaforada de beneficios con independencia de sus fuentes y consecuencias sociales. En consecuencia, las normas son percibidas como inválidas, ineficaces u obsoletas. Lo legal se equipara cada vez más a impedimento, y lo ilegal aparece como razonable y necesario.

Los capos mafiosos pueden llegar a convertirse en verdaderos iconos que representan valores socialmente preponderantes en medio de estructuras estatales en avanzado estado de descomposición, encarnando los anhelos desquiciados de considerables segmentos de la población. El crimen organizado se ve reforzado, por tanto, no sólo por unas estructuras socioeconómicas perversas, sino también por una mentalidad colectiva "comercial", cultivada sin respiro por los medios de masas en manos de unos cuantos grupos corporativos monopolistas.

Ante un estado en bancarrota y en franca retirada, la mafia actúa, a menudo, a la manera de un Robin Hood moderno, ofreciendo inversiones, servicios y ayudas a comunidades desahuciadas en las que las actuaciones del estado son deficitarias o nulas, generando lealtades alternativas y bases de reclutamiento. Proveen fondos para la reparación y mantenimiento de escuelas y hospitales, para instituciones de caridad, para la celebración de actividades y eventos deportivos, concursos de belleza, para funerales, .... Una de las actividades corrientes entre los capos mafiosos es la dirección de equipos de fútbol.

Las mafias rusas disponen de fondos mutuos a partir de las contribuciones de los miembros en activo, en beneficio de los detenidos, sus familiares o de los familiares de los miembros caídos. Los fondos no permanecen inactivos sino que son colocados en los mercados financieros en las mejores condiciones por expertos a sueldo.

Sistemas políticos disueltos en caldo mafioso


El crimen organizado prospera en un medio de turbulencia política y económica. Las zonas en conflicto o inestables disminuyen los controles, desaparece el dinero efectivo y aparecen oportunidades de altos y rápidos rendimientos asociados al riesgo y la inestabilidad.

A parte de apoyar a candidatos y programas políticos que trabajan en su interés, la mafia no ha dudado en formar sus propios movimientos y partidos políticos.

Su éxito empresarial y la riqueza que acumulan se traducen en nuevas demandas políticas, sociales y económicas, para ampliar sus cauces de penetración a base de redes cada vez más poderosas de corrupción institucional que les permitirán convertirse en parte de la élite social.

La mafia contrata personal cualificado, científicos, miembros de las fuerzas de seguridad pública, funcionarios, políticos, elementos de las profesiones liberales y cuerpos de seguridad privada, ofreciendo alternativas más veloces de ascendencia social que los cauces formales.

México, paradigma del partenariado entre monopolios legales e ilegales

Los cárteles mexicanos constituyen paraestados que compiten de tu a tu con la corrupta administración publica por el control de los negocios del narcotráfico. Las agencias de inteligencia norteamericanas velan para que buena parte de los ingresos del tráfico reviertan a manos de los banqueros y productores de armas del norte. Los banqueros de Wall Street reciclan enormes sumas de dinero sucio hacia la economía legal. Los "fracasos" de las campañas contra el narcotráfico sirven para justificar el estado de guerra (guerra contra las drogas) , la violencia estatal y la represión social.

Se trata, como bien apuntara el embajador norteamericano en Brasil, de "armoring NAFTA" (militarizar el tratado de libre comercio norteamericano). Con el fraudulento presidente Calderón, el crimen organizado ha superado el estadio "estado dentro del estado" para devenir "parte integral del estado". El estado mexicano es en la actualidad un estado mafioso en el que los capos han entrado en la administración, cobran impuestos, dictan leyes y se ganan el apoyo clientelar de la vecindad con proyectos de servicios sociales.

La carta de presentación de Calderón fue el plan "México 2030" que promueve descaradamente la entrega total del sector energético, la educación, la sanidad, la seguridad social de los funcionarios, las reservas de la biosfera, ... , a las multinacionales (entre ellas los10 grupos empresariales mejicanos que concentran, ellos solitos más del 60% de la producción)´. El plan "México 2030" se incardina sospechosamente en las coordenadas de una guerra social, disfrazada de guerra contra los narcos, que se cobra 30.000 muertos y 7.000 desaparecidos - la gran mayoría víctimas colaterales - cada año, sin que en caso alguno se detenga a los culpables.

Ciudad Juarez es una especie de macro empresa criminal, una especie de nuevo modelo para el capitalismo que viene. Es una ciudad que sigue religiosamente la filosofía de la globalización neoliberal. Los narco-cárteles no son pastiches de las grandes corporaciones globalizadas sino los pioneros de un nuevo estadio de la globalización. Su lógica empresarial y su modus operandi es la linea y el ejemplo a seguir para quienes pretendan ser los actores principales de la economía globalizada del siglo XXI.

El modelo criminal-capitalista ruso


El caso ruso es el paradigma de la sustitución del antiguo nacionalismo estalinista por un nacionalismo raquítico, étnico-mafioso, como única vía para contemporizar/resistir con la penetración de los monopolios multinacionales (como ha ocurrido en buena parte del resto de los países del antiguo bloque soviético).



La apropiación mafiosa de los activos públicos, la penetración del crimen organizado en las instituciones representativas, obtención de inmunidad parlamentaria por los principales capos, el control de los medios de comunicación, la financiación de las campañas electorales,..., representó una especie de reacción neo-nacionalista  frente a la amenaza de una total y absoluta penetración y colmatación de la economía por parte de las grandes corporaciones multinacionales.

La lógica económica del nuevo orden (mafia - oligarquía - corrupción institucional) es la obtención, a toda costa, (amenazas, asesinato, extorsión, ... ) de posiciones holgadas de monopolio en cualquier ámbito, desde el control de un barrio al monopolio de la distribución de una droga. En esto coincide con la deriva capitalista actual. En la actualidad la mafia rusa dispone de posiciones de monopolio u oligopolio en la producción y distribución de armas, materias primas estratégicas, metales no ferrosos, energía, agua potable, artículos de lujo, importación de automóviles, etc. La mafia "garantiza" el funcionamiento del mercado de seguros, los préstamos interbancarios, y el mercado de valores.

 En la época de la Unión Soviética, el crimen organizado ya constituía un elemento complementario del antiguo sistema: suministro/contrabando de bienes y servicios de lujo a la clase capitalista privilegiada (nomenklatura), y a quien dispusiera de divisas, a través del control exhaustivo del mercado negro.

En la actualidad, la nueva economía rusa se ha "sumergido" casi en su totalidad. Una nueva lógica criminal se ha impuesto en todos los ámbitos, desde el ámbito más local al más general. La creciente dependencia respecto al clan familiar, las redes étnicas, los clanes regionales, la corrupción a pequeña o gran escala, la falsificación, la evasión fiscal, los tráficos ilícitos, el contrabando, la prostitución, la extorsión, el asesinato a sueldo,... se han convertido en el día a día de la nueva economía rusa.

Cuando colapsó la Unión Soviética, el crimen organizado disponía de considerables cantidades de dinero líquido y contactos al más alto nivel para aprovechar una coyuntura de crisis en la que los bienes públicos se ofertaban a precios ridículos a través de subastas trucadas.

El vacío institucional, administrativo, judicial y legal, dejado por la fusión del partido y del estado, fue aprovechado por la mafia para penetrar en todas las instituciones administrativas, económicas y políticas, hasta alcanzar las más altas posiciones de poder y de control.


La codicia y precipitación de Wall Street ayudaron al crimen organizado

No es propio del capital financiero esperar a que se reorganizara la actividad económica rusa bajo nuevos parámetros. La Unión Soviética constituía una fruta madura, un nuevo "El Dorado" susceptible de generar fabulosos beneficios rápidamente, en el muy corto plazo.

Rusia se convirtió en la nueva frontera para Wall Street. Desde el principio todos los esfuerzos se dirigieron a generar una burbuja piramidal, lo más grande posible y con la máxima rapidez. Todo lo demás se consideraba superfluo o incluso molesto para los paladines de la desregulación. No se esperó a tener un nuevo código mercantil, ni a disponer de un sistema judicial efectivo,... El capital ya se autoregula solo.

Crear una bolsa de valores. Privatizar rápidamente para suministrar un buen arsenal de títulos cotizables. Dirigir los flujos de capital especulativo hacia Rusia para generar una burbuja descomunal. Mantenerse en el ojo de la burbuja con toda la información privilegiada necesaria para aprovechar todas las suculentas oportunidades que se producirían y escapar a tiempo con un buen botín bajo el brazo.

Los caballeros que lideraron la cruzada capitalista en Rusia fueron los mismos paladines de las sucesivas burbujas financieras que han conducido al mundo a la actual depresión. R. Rubin, secretario del Tesoro del gobierno de Clinton, Lawrence Summers, subsecretario del Tesoro,Strobe Talbott, ... Son los mismos caballeros que dirigen o defienden, en la actualidad, como hicieron en Rusia, el proceso de drenaje, con fondos públicos, de las pérdidas de sus adinerados amiguetes especuladores.

Lawrence Summers - hoy alto consejero económico de Obama y artífice y encarnación del "Bad Bank", el enmascarado defensor de Wall Street, fue uno de los principales responsables de la deriva criminal rusa. En 1996, cuando era conocida y notoria la corrupción desmedida de los oligarcas Boris Nemtsov y A. Chubais y sus conexiones con el crimen organizado, les calificó, sin sonrojo alguno, como el "dream team económico" de Rusia. (B. Nemtsov declaró con un cinismo encomiable: "Rusia debe escoger entre el criminal-capitalismo y el capitalismo con rostro humano")

Washington estuvo siempre al corriente de la escalada mafiosa. y Clinton dejó que fueran los avariciosos financieros de Wall Street los que dirigieran la política norteamericana respecto a la transición capitalista del antiguo bloque soviético.

La administración de Clinton y A. Gore no dudó en tapar toda esta retalía de escándalos, contubernios criminales, fraudes, robos y lavado de dinero en su misma trastienda - el Bank of New York fue utilizado como lavadora del crimen organizado ruso -, desatendiendo descaradamente continuados informes contrastados de la CIA que denunciaban la situación, alegando, en todo momento, el temor a un triunfo de la oposición comunista a Yeltsin.

El Fondo Monetario Internacional financiando al crimen organizado ruso

Clinton canalizó a través del FMI ingentes cantidades de créditos preferenciales que fueron a parar directamente a las cajas del crimen organizado el cual se convertiría en el principal pujador en las manipuladas y fraudulentas subastas de activos públicos que se produjeron tras la bancarrota total del estado.


Todos los indicios sobre corrupción, fraude y penetración del crimen organizado fueron descartados y el FMI y el Tesoro USA siguieron reforzando y enriqueciendo a los nuevos "capitalistas" rusos, es decir a la mafia y la corrupción a gran escala rusas, con tal de que la burbuja creciente no se desinflara. La última intervención del FMI, justo antes del crac de 1998, fue utilizada íntegramente por los insiders - rusos y extranjeros - para rellenar sus alforjas con dólares y salir en estampida antes de la debacle.

El 16 de julio de 1998, el FMI, junto al Banco Mundial y Japón, acordaron los términos de un macro préstamo de 17.100 millones de $ al gobierno ruso en un paquete al que se sumarían otros préstamos y que alcanzaría los 22.600 millones de $.

Fue la oportunidad de oro que precisaban los insiders bien conectados para convertir rápidamente sus activos en rublos a dólares. De esta manera el FMI libró a tiempo a una selección de especuladores sin escrúpulos, poniendo a salvo sus capitales y sus enormes ganancias.

Su salida precipitada del rublo desencadenaría el crac con consecuencias espantosas para la población.

Una economía "regulada" por la mafia


Los capos mafiosos han entrado en los consejos de administración de la banca y las grandes empresas. La cleptocracia rusa ha cooptado los métodos, las formas organizativas y el personal de la mafia. Todo operador, desde el más alto al más bajo nivel de la organización económica y social ha de trabajar bajo "el techo" - krisha - , es decir, la "protección" suministrada, si o si, por el crimen organizado.


Las funciones del crimen organizado se han ampliado hasta absorber la de asegurar el cumplimiento de los contratos, el cobro de las multas e indemnizaciones, substituyendo juzgados y policías. Los pleitos civiles han sido aparcados y sustituidos por los ajustes de cuentas y los tribunales por los despachos mafiosos.

Las funciones de seguridad pública, jueces, policías, ..., son asumidas por secuaces a sueldo que ofrecen protección y seguridad a cambio de una prima. Los intereses y el capital de los préstamos usureros se hacen a punta de pistola. La mafia "garantiza" el funcionamiento del sector de las aseguradoras, los préstamos interbancarios y el mismo mercado de valores. El único sindicato "obrero" que funciona es el sindicato del crimen.

Los mejores especialistas en todos los ámbitos, derecho, organización empresarial, finanzas, informática, etc. trabajan de forma habitual para las redes criminales que han alcanzado un alto grado de sofisticación en los campos de las finanzas internacionales, el lavado de dinero, el ciber-crimen, ...

La mafia actúa como intermediario a porcentaje - tanto en el aspecto financiero como en el de seguros - entre las empresas y la corrupción administrativa, asegurando que el funcionario corrupto cumpla según lo acordado. De esta forma la mafia perpetúa e incrementa su poder. Los impuestos, las licencias, los derechos, ... no llegan a las cuentas del Estado que se va debilitando.


El criminal capitalismo controla el conjunto del sistema productivo ruso. Más de la mitad de la banca - unos 400 bancos - y a través de ella de la prensa y la televisión, se halla en manos del crimen organizado. La privatización de la coerción estatal - 800.000 individuos en cuerpos de seguridad privados fuera de toda regulación estatal - convierte a los cuerpos de seguridad públicos en organismos desestructurados, corruptos y dependientes de la mafia.

Más del 50% de la economía real rusa está de alguna manera conectada con el crimen organizado. Según un informe de 1997 del Ministerio de Asuntos Internos ruso (corrupto hasta los tuétanos) el 40% de las empresas privadas, el 60% de la públicas, y más del 70% de los bancos, eran propiedad o estaban controlados por el crimen organizado. El tráfico de drogas se evaluaba entre los 4.000 millones de $ y los 7.000 millones al año. Las empresas han de pagar entre el 10% y el 30% de sus beneficios en concepto de protección mafiosa y primas a los funcionarios corruptos.

 Estado del bienestar "mafioso"

Existe un verdadero estado del bienestar "mafioso" con un fondo - la obshchak - constituido por las aportaciones mensuales de sus miembros, en beneficio de las familias de los criminales en caso de apresamiento o defunción. El fondo, como no, invierte, masivamente y sin ningún problema, en activos financieros como cualquier otro fondo de pensiones.

En el centro industrial de Nizhni Tagil, en los Urales, el antiguo jugador de futbol, llamado Konstantin, líder de un conocido grupo criminal, es conocido como el "Robin Hood" ruso. Su grupo recauda alrededor del 30% de las rentas de los negocios locales mediante la extorsión, pero al mismo tiempo ofrece protección respecto al ataque de otros grupos y además suministra medicinas, suministros y comida a los más necesitados, garantiza el cobro de las deudas y presta dinero en condiciones mucho mejores que las de los bancos legales.

La expansión imparable de las redes internacionales de la mafia rusa

El crimen organizado ruso ha desarrollado grandes y sofisticadas redes internacionales que alcanzan ya a más de 65 países (entre ellos y de forma notable, España) para proceder al lavado y colocación de sus crecientes fortunas, extender sus negocios de tráficos ilícitos y asesinatos por encargo. Su ritmo de expansión es como el de un virus del correo electrónico.

El caso del Bank of New York, en el que 7.000 millones de $ de procedencia criminal rusa fueron lavados a través de instituciones financieras norteamericanas, es sólo la punta del iceberg.

La corrupta "lucha contra la corrupción"

Oscar R. Benavides, antiguo presidente de Perú: "Para mis amigos, todo; para mis enemigos, la ley"

Una vez que el crimen organizado acaba controlando el Estado, la "lucha" contra la corrupción y la mafia se convierte en un arma selectiva en manos de los grupos mafiosos más poderosos para dirimir sus disputas con sus congéneres por el control de "los mercados".

Es el caso de Putin, el delfín del hipercorrupto Yeltsin, que llegó al poder prometiendo una "dictadura de la ley" cuando él mismo estaba imputado por estafa, prevaricación, evasión y lavado de dinero en su etapa en la administración de St. Petersburgo y era elegido como sucesor a cambio de no destapar el caso maloliente de las cuentas suizas de la familia Yeltsin.

Sobreseyó el caso de los miles de millones de $ de caudales públicos en cuentas numeradas a favor de la familia Yeltsin y compinches y en cambio dictó prisión para el oligarca Berezovsky bajo cargos de corrupción y fraude.

Un millón de rusos menos cada año

La población rusa disminuye a un ritmo de 1 millón de personas al año (145 millones en 1990, 135 millones en 2000 (las cifras quedan maquilladas por la inmigración). El 30% de la población vive en la más absoluta miseria - menos de 2,5 $/día - . La gente no se casa ni tiene hijos mientras que los problemas de salud, el alcoholismo, el frío, la epidemia incontrolada del SIDA y un avance imparable de la tuberculosis, han dejado la esperanza de vida en 64 años (58 años para los varones).

Murray Feshbach
, el mejor experto en demografía rusa, ha trazado una proyección respecto a la población rusa que podría caer hasta los 80 o 75 millones en 2050 (135 millones en la actualidad) si no se solucionan los problemas sociales vinculados al criminal capitalismo.

La expansión del criminal capitalismo


A medida que las finanzas públicas caen en bancarrota, el criminal capitalismo
avanza y expande su poderío.

La crisis económica y la proximidad de las mafias rusas están sometiendo al conjunto de países de Europa del Este al nuevo sistema de relaciones sociales.


Un factor clave de la bonanza mafiosa es su habilidad para explotar las oportunidades creadas por la creciente globalización de la economía internacional. La facilidad y total impunidad con que las transacciones financieras con fondos fraudulentos pueden llevarse a cabo en un sistema financiero desregulado y poblado de paraísos fiscales, combinada con altos niveles de corrupción institucional que hacen porosas y miopes las fronteras para el tráfico ilegal, está favoreciendo la expansión imparable del criminal capitalismo.


Karachi (Pakistán)

Karachi, que en 1947 contaba con menos de medio millón de habitantes, es ,hoy día, el mayor puerto en el mar Arábigo y tiene una población de más de 20 millones (la octava mayor ciudad del mundo).

Karachi es la sede financiera y de negocios de Pakistán y la economía de la ciudad representa más de la cuarta parte del producto nacional bruto. Dominando el cuadrante noreste de la costa, con una zona de influencia se extiende desde el valle del Indo hasta Afganistán, Karachi ha sido el principal punto de entrada de suministros para la "guerra contra el terror" y de salida de los refugiados y la heroína.

Karachi es una ciudad gansterizada. Algunos de los partidos políticos más significados (PAC) forman parte intrínseca del entramado mafioso que controla también las fuerzas armadas.

 Las bandas mafiosas se han transformado en la milicia armada de los partidos políticos para intimidar a los partidos rivales, extorsionan a los operadores inmobiliarios ("donaciones"), constructores y otros empresarios que dependen de los funcionarios políticos locales para autorizar sus tratos. Como recompensa por estos servicios prestados los grupos mafiosos consiguen zonas exclusivas para sus negocios ilícitos así como la intercesión de la policía y los tribunales en su favor.

Como en otros países gansterizados, los ricos y los capos mafiosos comparten residencia, puerta a puerta, en zonas aisladas y estrictamente protegidas (Clifton y Defence)

Los países del este con más tradición democrática, Polonia, Chequia, Hungría, Eslovenia y Estonia, parecía en un principio que no iban a caer en los niveles de corrupción de sus vecinos del antiguo bloque soviético, pero los cárteles criminales de los países vecinos están penetrando, de forma progresiva e imparable, en su tejido económico e institucional.

En Chequia cientos de millones de coronas desaparecen de las arcas públicas según denuncia del mismo presidente, V. Havel en 2007. Hungría, que hasta hace poco era considerada relativamente transparente y libre de los síntomas de corrupción generalizada de su más próximos vecinos, se ha convertido en base de las redes más poderosas del crimen organizado ruso que han establecido ramas para el lavado de dinero y otras operaciones de tráfico criminal con la ayuda tácita de los cargos públicos locales. El ministro del interior, Sandor Pintor, y otros altos cargos de la administración investigados por apropiación de rentas y caudales públicos.

A pesar de su elevada miopía, el Banco Mundial ha denunciado elevados niveles de uso de información privilegiada - insider trading - en Polonia, la cual está siendo literalmente invadida por los cárteles criminales rusos y colombianos que están convirtiendo el país en base para el tráfico de cocaína y anfetaminas hacia Europa Occidental.

La historia se repite en Azerbayan, (16 altos cargos imputados en apropiación fraudulenta de rentas petroleras), Rumanía (políticos envueltos en fletes ilegales de petróleo a Yugoslavia. La mafia rumana es una verdadera multinacional en el mercado de la prostitución), Ucrania ( Periodistas asesinados impunemente y altos cargos del principal combinado semipúblico - UES - arrestados por la evasión al extranjero de rentas petroleras por valor de 1.100 millones de $, Armenia ("pérdida" de 200 millones de $ con la implicación de altos funcionarios y el antiguo primer ministro Hrant Bagratian).

 Más información:


Organized Crime and Corruption Reporting Project

Lápidas de mafiosos en rusia

Comentario sobre Gomorra